Info cotidiana.
Vic, mi amor
He venido a la biblioteca local de aqui en StPeredeRiudebitlles. Hoy he paseado por sus calles y hay rincones bonitos. El mediodia lo he pasado en una pasteleria libre de humo mientras esperaba a que abrieran la biblio. Estoy de suerte, lo está de lunes a viernes de 15 30 a 20 30, 5 horas fantasticas en las que puedo seguir mi ritmo de ordenata. Bueno en la pràctica no son 5, el bibliotecario ha llegado tarde y presupongo que querrá cerrar temprano. Me ha tocado imponer el orden a las 3 chicas que estaban en los ordenadores de consola de las mesas de atrás pidiendoles que hablaran en voz baja (ya tenemos una cierta experiencia con las bibliotecas pueblerinas, que son una mezcla de todo y su lugarismo les lleva a caer en una desidia que los bibliotecarios no corrigen. Ahora que digo eso observo que el bibliotecario ha dejado de hablar en voz alta tras mi aviso a las chicas ruidosas). La bateria de mi ordenador portatil necesita unas 2horas y media para recargarse, pero sabiendo que hay este horario de tarde (tb sabado mañana) en la biblio no tendré problema por lo que hace a la electricidad que necesito. Por supuesto, no me arriesgaré a irlo a recargar en un enchufe exgterior de Mas Mirambé, las dos veces que hice esto me costó tiempo de trabajo extra aprovecjandose los dueños de mi ayuda.
Janot estuvo ayer con Lali, una ex suya y amiga reactualizada. Es un hombre amante de carreteras y estuvo el tiempo justo. Ni el uno ni la otra estuvieron muy predispuestos a la conversación. Sefueron antes de terminar una que habia en marcha sobre la ultima huelga a visitar a familia de él. (mi microscopio de los detalles de cómo se habla me lleva a terribles conclusiones, ya las conoces). “A la carretera que hi falta gent”, les dije como despedida. Por la noche debian volver pero no lo hicieron.
Voy quemando la leña que tenia acumulada y tenia troceada y las sombras chinescas de la chimenea invitan a toda clase de presunciones. Practico la diucha africana a diario y en cuanto me quede sin agua de las bidones iré al rio. Hay una cascada cercana en plano recto junto a un viejo puente de piedra pero he descubierto que ha sido privatizada por una preciosa casa que hay allí y que corta, lo que interpreto que es el viejo camino de conexion con la localiad mas cercana de Canaletes. A titulo de curiosidad me gustaria averiguarlo pero no sé si lo haré.
Supongo que Janot vendrá uno de esos dias porque todavia tiene dos semanas de sustitución en el Hospital como celador y sigue comibnando alguna noche de bosque con algunas barcelonesas . Con él se ha convertido en una costumbre repetirle que me silencie y no hable de mi conb los amos de la propiedad para evitarme problemas. Su inclinación a la masavoveria le sigue llevando a ser un bocazas involuntario. La ultima vez que le recordé que no me mencionara, me respondió: ¿y si me preguntan si he visto tu furgo tendré que decir que sí? ¿Es que acaso no podia haber llegado despues de ti? -le respondí-. Francamente, no me fio de él.
He recordado ultimamente que en unaépoca de vida clandestina y de reuniones de célula de parrtida, habia dos pautas que se autojustificabna por si mismas basadas racionalmente en la no confianza total mutua: Una ,era usar nombres de guerra, no legales, y otra no conocer el resto de la organización salvo para lo indispensable. En caso de caida aunque no quisiera informar de los demás no podia hacerlo por no saberlo y a lo mas que podia informar seria comprometiendo a los componentes de una célula pero no al resto organizado. En las observaciones que vengo tomando sobre comunicacion veo que algo de la vida secreta continua perpetuándose.
Me gusta que te haya gustado mi carta para Ignacio. Ya quisiera que la maestría del lenguaje transportara los conceptos que pienso en grado de comprension total y no se quedaran en grado de tentativa. El lenguaje humano me demuestra que es una dedicacion vocacional de intencionalidades frustradas (esa es la tesis que defenderé en mi rato concedido de exposición en el programa de este curso en Plurália) pero como no tenemos otra herramienta mejor es por lo que seguimos hablando.
Tú no eres el caos, eres la serenidad. En mis ausencias (tómalo así) puedes hacer cosas que no haces mientras estamlos juntos. Además, puedes descansar de mi y de neustras coincidencias colisionantes en la cocina. La vida de ser un “4” no es tan terrible, aunque el sedentarismo está cuestionada por todo plan de salud integral. Estos dias camino cada dia. (el otro dia 3 horas entre ir y volver de St Quintí lugar desde el que te llamé). Ahora he recargado un poco el movil con el adaptador a la bateria de la furgo, pero me temo que la bateria de litio ya está kaput. Trataré de mantenerle un hilo para urgencias de llamada. En principio hasta el 16 sabado por la mañana. (Vendre temprano, hacia las 9, para salir juntoscomo muy tarde a las 11) no tiene porque haber novedades.
Sí, podemos irjuntos a ver la compañia de biodanza con la que has hecho creatividad corporal, estos días.
Gracias por el recibo de ingreso de los 17 45€ por el estudio crtra deBarcelona.¿has dado orden de que sea mensual?. De las 3 infos de casas, me gusta el Valle de Jerte mas que la falda de Sierra de Gredos, pero es solo la casa con 200m2 de solar en Alicante la que podria ser interesante. Hay que leer con mucho detalle las infos de las inmobiliarias.No utilizan el concepto de “solar edificado” para inducir a confusion. Todo lo qu queda fuera de la superficie base (como los porches) no se cuenta como vivienda. Necesitamos 200 m cuadrados habitados de planta baja (indistintamente de si se dobla o triplican en dos plantas encima). La suma de lo que tenmos en el estudio y en la clota 70+50 metros cuadrados con los concetrados que estan necesitarian el espacio de 200 o como minimo 170.
Escribeme, bajaré pasado mañana aqui de nuevo,
besitos, te quiero
Las defensas psíquicas y el individualismo. Àger 25julio2010
hola Ánfora. Las autodefensas psíquicas se manifiestan con multitud de maneras, parte de ellas elaboradas intelectualmente y hasta razonadas al último detalle. No en vano, en la sociedad
superindividualista lo más macabro cuenta con tener una justificación o al menos un club de justificantes. Es cierto que cada cual conoce su momento biográfico y sabe, o creer saber, más que nadie cual es su flexibilidad y empatía en relación a los demás, y en qué situación material está para sus contactos con el mundo. Es cierto,que en un contexto cultural con un individualismo tan sumamente protegido, todos/as nos reconocemos en última instancia con el derecho privado al cierre, ante iniciativas y necesidades ajenas. El lock out es el comportamiento psíquico mas común ante todo ítem que se infiera como amenazante. (Hay proposiciones totalmente inocentes, incluso ingenuas, que pueden verse como amenazantes).. Cuanto más débil sea una personalidad o mas insegura esté de sus posiciones teóricas e ideas más amenazada se sentirá ante un análisis (o critica) que lo desmonte.
En el plato de la discusión no ayuda nada decir que cada cual tiene su posición enfrentada sin dar muestras de haber entendido la ajena y no atreverse a defender la propia de la que no se está seguro. En la discusión concreta de las puertas abiertas (las más importantes no son las físicas, las de la casa de uno abiertas a todos los demás,-es obvio que eso no funciona así- sino las de la apertura mental, la de empatizar con la demanda del otro, con su tesitura de sufrimiento) he lamentado tu retrato. He lamentado descubrirte en ese retrato. No eres la primera ni la última persona que he conocido y conoceré que habla con terminología sabia pero que no está a la altura de lo más elemental (me refiero a formas de diálogo naturales, fluidas y sinceras).
Te explico mi tesis: detrás de cada detalle del comportamiento que suena a raro, hay un cuadro teórico montado escondido en las cortinas en el que se sustenta. El principio del “todo es respetable” que ya te discutí en otra ocasión oculta una especie de licencia -tu licencia, en todo caso- para que se le deje hacer a uno todo por erróneo que sea a cambio de permitir que el otro milite en su propia erroneidad. Cuestionar ese principio no significa caer en una antigua tradición de dogmatismo que solo aceptaba una moral, un color, una política y una manera de vivir sino cuestionar su demagogia. Cuando ante la demanda concreta de amparo y escucha (los mínimos requisitos de una amistad) aquel a quien acudes te para con un gran stop rojo diciéndote que no es el momento y que no está en condiciones de acogerte es que algo de todo lo anterior hasta ese momento de demanda ha venido fallando. La mera verdad es que aquel en quien contabas ya que desde las grandes disquisiciones creíste en su alma no es mas que una especie de pantalla tecnicolor de la que se sabe que tras la proyección todas sus imágenes se habrán quedado sin ese soporte.
La verdad es que me sentí sorprendido al alegar algo así como que no podías recibirme porque vivías a escondidas de tu marido.¡cuanta gente debe haber en el planeta que vive a escondidas de sus hijos y parentela general! Venimos demostrando de formas irrefutables que la mentira es lo que mas estructura la cultura y la sociedad pero me sigue doliendo cada vez que me enfrento a ella en situaciones muy concretas, demasiado evidentes y medibles, demasiado ciertas como para negarlas. Como que lo que nos juntó fue la aldea digital y sabemos por experiencia directa que las relaciones on line pueden ser mas efímeras que las presenciales (especialmente las de coincidencia topográfica ineludible) la prescindibilidad del otro es total. Eso no cambia la esencia de las actitudes. Si uno no tiene un gesto amigo no lo tiene y punto final de acta. A veces necesitamos creernos que son amigos aquellos que nos dijeron que lo eran (¡somos tan vulnerables y tan miedicas por las soledades al no tenerlos!) y nos resistimos a levantar esta acta.
Mi personalidad no anda tras alas ni en las sombras, algo de ella me lleva a provocar situaciones de radicalidad queriendo descubrirla mentira de muchos supuestos seres solidarios y civilizados. Vivimos en un tiempo en que de la solidaridad se ha hecho profesion y negocio y que sin embargo lo mas elemental: la acogida verbal, la escucha o la cita presencial para la exposicion de un problema personal, se niega. A Gandhi le preguntaron que opinaba de la civilización occidental y contestó que era una gran idea. Algo parecido se puede decir en relación a la solidaridad del amigo. Es una buena idea. Eso se ha discutido en épocas sucesivas y de todas las maneras posibles. El amigo es aquel que deja de serlo cuando le pides algo. Me estoy refiriendo al amigo que ha hecho propaganda de serlo sin realmente serlo ni habérselo creído, claro. El problema de las palabras compartidas es que uno las dice porque tocan por la misma dinámica conversacional y el otro se las cree. (algún día podríamos repasar nuestras horas de conversaciones por chat para verificar eso).
Para quien pasa por un momento personal problemático dar a conocer su situación a otros no es tan fácil. Las palabras siempre esconden otras palabras e incluso en la manera de contar un revés o una pérdida se puede hacer de tal manera que indiquen una fuerza que en realidad no se tiene. Desde la posición de quien recibe una confidencia toca preguntar y a mi por qué me cuentas esto o yo qué puedo hacer por ti, En esa actitud cada detalle es muy relevante.
No sé que creíste de mi o mejor dicho temiste. ¿Es que pensabas que iba a venir a Tenerife para ocupar tu casa? ¿tal vez para secuestrarte? No entra dentro de mis criterios distorsionar la vida de nadie ni tampoco los de buscar a una persona alternativa que tape el agujero de otra que me deja. Al principio de esta carta Ánfora me inspirabas a ponerme escribir y no parar, pero debo corregir esa impresión de un impulso que en realidad no tiene tanta fuerza. Escribirte no tiene otro sentido que la furia de un momento por encontrarte tan bunkerizada con la apariencia de estar abierta a todo. Escribir es una forma de amar, también aquí donde marco mis diferencias contigo. ¡es extraño que a veces con unas pocas frases, incluso con una sola, incluso una palabra, se acabe con una expectativa y un interés por el potencial de discurso de otra persona. Cada persona es lo que piensa y su victimidad de rol (en tu caso el de esposa escondida con amante al que dedicarle su fidelidad) no es tanto por el sometimiento a una fuerza del otro como por la claudicación a los propios miedos. Toda la literatura mágica se viene abajo con un gesto de no auxilio cuando alguien lo pide y pudiéndolo conceder, basta detenerse para atenderlo, no lo da, James Watson dijo que antes se ponía el futuro en función de las estrellas, luego se supo que estaba en los genes. Eso suena a disculpa. Me temo que sigue siendo mas la formación, la inteligencia, la personalidad, el conocimiento y la sensibilidad -lo cual es casi todo- lo que está como responsable detrás de la mayoría de conductas.
Hay muchas razones sociales, económicas y represivas que promueven el individualismo, pero hay una, la más inaceptable, que tiene que ver con las defensas autopsíquicas. Es mejor no darle la vuelta a las cosas y exhibir la razón tópica de toda la vida: la indisposición a la demanda personal externa cuando ya se tiene todo el chiringuito montado (el de confort en casa y el del placer en exclusiva dado a alguien de afuera). Si el otro día te discutí la incompatibilidad entre intolerancia contra los agravios y tu tesis del respeto a todo con tu gesto no amigo se concreta la verdadera traducción de tu respeto por los demás.
En la lista de amistades – o mas precisamente en la agenda de contactos personales y profesionales- el repaso del significado de todos y cada uno de ellos tiende a chocar con las ideas románticas de lo que son, lo que deberían ser, las personas. No se puede tener a nadie por amigo/a ni siquiera después de haberse pasado cientos de horas de conversaciones (tampoco ha sido nuestro caso, eres una especialista en el saludo corto y la desaparición rápida, a menudo sin dedicar palabras indicativas de apertura y cierre de esos microdialogos, a las pruebas me remito con el copy de nuestros chats) o por experiencias convivenciales. Lo que hace realmente del otro amigo es su funcion aliada, la de poder contar con esa persona para cuando menos la acogida comunicativa. Sabes perfectamente que tu no has estado a la altura de eso. Admito que no te importe en lo más mínimo, tampoco sufro por eso, solo lo señalo. ¿O es que me estoy inventando alguna cosa?
Todo es un juego y es una forma de jugar demostrar que las personas no son lo que dicen que son y que basta darles cuerda para digan 4 predicados seguidos para demostrarles que se mienten y mienten.
En la forma psíquico-autodefensiva las palabras están al servicio de las justificaciones por incoherente que sea su exposición. No me extraña que hayas querido desprender de mi anterior carta una especie de alegato en contra de mi demanda y de mi idea de la verdad. ¿Es que acaso es mentira la afirmación de que no eres mi amiga o en todo caso no estás a la altura de tal? Yo ni presento ni impongo verdades, me especializo en análisis y en interpretaciones de hechos con los que me toca bregar.
No había ni hay ninguna necesidad de decir lo que sabemos a priori: cohabitamos en un mundo en que no se puede contar con el otro por principio, que es de lo que hablo en mi anterior carta. Me gustaría estar pudiendo decir ahora mismo justo lo contrario y decir que el otro está a la altura de demandas y de las circunstancias pero no es así. Pesa demasiado la idea de chiringuito particular y de oasis. Cuando te refieres a tu marido como el talibán que te impide ser tú misma, me pregunto en que grado de complicidad te ajustas al rol de mujer no-libre porque así no pones en peligro tu estatus aunque sea a costa de no avanzar en las relaciones con los demás, en este caso, de avanzar con la nuestra, que a estas alturas y con lo escrito y dadas las resistencias a baños de profundidad,seguramente no te quedarán ganas de continuar. No objetaré esto. Hago mis estimaciones del potencial de discurso de cada persona y valoro mas la oportunidad de decir lo que se siente en cuanto hay motivos para decirlo que esperar a lo largo de los 20 años siguientes para colocar las frases parciales de lo que ocupan en su conjunto una sola carta.
Me temo que estás acostumbrada a otra clase de personas y yo tengo otra idea de lo que es o debe ser la amistad y el sentido de la confidencialidad. Por eso prefiero tener a menos gente como amiga pero poder contar con ella (insisto para la confidencia y la acogida no para que asuma mi alojamiento a perpeutidad o mi retiro) que tener a mucha para descubrir que no pasa de ser filfa representacional de palabras en las que no cree. Un detalle curioso de tu ultima respuesta: no preguntaste por como estaba tras mi nuevo estado personal. Yo tampoco te lo preguntaré ahora para no crear un tono de discordancia con lo que llevo escrito. Terminas escribiendo tu nombre legal no el de 'Anfora. Estoy de acuerdo. No eres Magdalena tampoco, no acoges al viajero, la figura histórica te viene grande y no eres esa figura que puede dar el agua acuariana o recibirla y contenerla, que tu abuela intuyo en ti y que asi te sobrenombró. Y es que la biografía si no vigilas te convierte en lo contrario de aquello para lo que la habías iniciado.
Besos. Sigue el hilo y me encontrarás.
Hola Victoria. Es jueves tarde, vuelvo a estar en la biblioteca. Desde el lunes noche he estado en el bosque sin ver a nadie. Quería venir ayer pero me quedé atrapado por la calma de allá. Mi vida rutinaria pasa por largas sesiones de fuego y, digo que, de meditación. Desde antes de las 9 de la noche hasta las 2 de la madrugada. Por las mañanas preparo la leña que consumiré por la noche. Me voy deshaciendo de maderas que traje y que no quiero que se queden ad eternum en el lugar además de restos que trajeron otros y de troncos de pinos caídos. Por las mañanas estoy en la mesa del porche. Me doy una ducha africana y por la tarde subo a la parte de arriba y me instalo en la butaca de mimbre ante la puesta de sol.
Escribo, pero no tanto como quisiera, en cambio leo mucho más. He empezado a desmontar materiales que no me gustaría perder y almacenarlos en la mercedes-armario por si alguna vez podemos aprovecharlos y antes no nos los han robado. A últimos de mes desmontaré la cama de la yurta porque ya no volveré a usarla.
Podemos venir uno o dos fines de semana antes de ir a Madrid dentro de este año y usar la cama de la tienda de la explanada donde estacionamos los coches, será la manera de amortizar el tiempo dedicado a montar todo aquel tinglado. Este mes termina en fin de semana, ¿qué te parece de venir el viernes 29?. Puedes poner el GPS y darle la indicación de Canaletes (es la localidad mas cercana de donde estoy). Por si no recuerdas el camino. Podría venirte a recoger. De venir tú directamente hasta el bosque si recordaras el camino, tienes que vigilar con los bajos del coche porque el acceso es bastante malo.
Hoy pensaba que encontraría una carta tuya. Bueno, de todos modos me inspiras aunque no me digas nada.
BoscMasMirambé08octubre2010.Cuando hago esta especie de retiros me pregunto qué estoy haciendo realmente. De un lado experimento el poderoso atractivo de la soledad (puntualísima y episódica); de otro, la falta de condiciones materiales afecta mi trabajo o eso que tomo por trabajo. Sé que compruebo que cada cambio de hábitat determina también el de hábitos concretos aunque predominen unas constantes vaya donde vaya. El bosque (ya lo he experimentado en otras ocasiones) no te da todo su significado de inmediato. Es después de varios días que encuentras sus placeres. Aunque aparentemente todo parece igual cada rincón tiene sus curiosidades. Ver como la noche te va envolviendo mientras estas sentado o echado entre árboles te llena de una sensación extraña. Cada cosa que puedas pensar se ve interferida por ruidos que llegan a lo lejos. La nocturnidad siempre da algunas sorpresas. No tienes ocasión de asustarte de tu sombra cuando no hay claridad alguna. No tengo linterna y el sendero que va de la parte de arriba a la de abajo lo recorro a veces a tientas. Hay tantos sitios aquí que cuando me canso de uno puedo ir a otro. Cada rincón tiene su encanto, incluidas las roulottes. El más cutre de todos es sin duda la chabola, paraíso de ratones pero es donde me paso un montón de horas. Contra lo que puede parecer a primera vista la luz de las velas y la no posibilidad no es un déficit sino la oportunidad para otras experiencias. Cuando estoy quieto no paran de venirme ideas.
Si alguien viniera por primera vez a este sitio durante la noche se encontraría con un espectáculo que no podría entender: un tipo ensimismado ante un fuego (que en realidad no es necesario, todavía no hace frío) dejando pasar las horas. Para ser un eremita completo debería no usar la radio y desconectarme totalmente de las noticias de afuera pero eso no lo voy a hacer.
StPeredeMirambé9octubre2010 en el parque del acueducto. He bajado de nuevo a la biblioteca sospechando que el lunes estaría cerrada como así he confirmado. Después he venido a este parque que sabia que estaba pero que no he descubierto hasta hoy. Si no fuera por el mosquito tigre, las moscas y un tipo que no para de gastar cartuchos de una escopeta de caza no lejos, el lugar esta muy bien. Estoy sentado en una de esas mesas con dos bancos incorporados en las áreas de picnic. Un par de mesas mas allá hay un grupo de jóvenes que están comiendo (es la hora de la merienda, casi las 5) después de haber guisando algo en unas barbacoas estupendas. El acueducto está en perfecta forma. Estos días que he caminado por St Pere he descubierto rincones bonitos. Posiblemente no hay ningún sitio del mundo que no tenga sus rincones que gozar.
Cuando se me acabe la batería o anochezca iré a un casino recreativo a ver si puedo recargarla. Hoy tampoco he encontrado noticias tuyas, debes estar muy ocupada. No hay prisa solo que tengo el ay de la alarma cuando no sé nada de ti pensando que te haya ocurrido algo malo.
No tengo resuelto la razones de fondo para tomarme días de alejamiento de la civilización que titulo de meditación. Con ellos no alcanzo mayores niveles de paz interior y descarto que se me aparezca un espíritu para que me cuente las claves de todo lo incomprendido. Además, no estoy realmente aislado ya que me complace moverme por la zona aunque para dejar la tranquilidad de ahí siempre me cuesta un poco arrancar.
Tengo ganas de verte. ¡qué lastima que tengas el próximo sábado tu curso de danza. Había pensado en ir juntos a la filmo por la tarde. Yo vendré a la Clota hacia las 8 de la mañana para dejar los bidones azules y tierra-compost para la jardinera, tomar un té y luego ir a Barcelona al princiopio de curso de Plurália. Con Fina esta sugerido ese día para irnos 4 a la costa, está por ver si en esta ocasión se concreta. Será la ultima ocasión para ir a la playa.
Muchos besitos. Te quiero.
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Pere de Riudebitlles, squatt de la casa blanca junto a la autovía. cami st Quinti de Mediona, Catalunya 16jul2010
Querida Gina.
Desde luego estoy en uno de esos momentos biográficos en los que se crece o se muere, se salta o te quedas paralizado, avanzas o te hundes Puedo admitir que los últimos años de estabilidad me he arrinconado a mis trabajos de despacho, confirmándome mas en mi posición de observador y quitándome la de interactivo. Hace ya mucho tiempo, en un pasado, ahora lejano, dejé de ser activista para preferir ser un tipo sosegado, dejé de proselitizar y explorar para preferir ser encontrado. Entendí entonces que la vida no se mide tanto por el numero de actos hechos como por la calidad de las comprensiones y las experiencias únicas.
La ubicación permanente en un reducto en el que tienes asegurado lo fundamental por lo que hace a cobijo y supervivencia y al poder adquisitivo básico para alcanzar lo que necesitas para moverte, viajar y equiparte, me ha ido llevando a una especie de sosiego un tanto inmovilista. Ahora me siento como un durmiente recién despertado. Siento que puedo emprender actividades que había dejado de lado hace algo mas de 20 años. En 1990 volví a Catalunya después de un periodo de viajero, cerrando entonces una etapa de exploraciones por el mundo y por un universo de ilusiones. En estas dos décadas he aumentado mi prevención del ser humano. He teorizado ideas, que antes me hubieran parecido imposibles, , tales como el otro como enemigo o la sociedad criminógena. Me he tomado la vida como un proceso apasionado desde el observatorio, el mio y el de tantos otros, independientemente de su perspectiva de futuro. De hijo noble de la utopía me fui haciendo su hijastro, autoexcluso de otros idealismos y preventivo de ideales fraudulentos. De humanista me fui haciendo más y más critico con todo. Al ser huérfano de teorías solo me ha quedado apostar por personas concretas cuya lista de todas las conocidas no ha dejado de defraudarme. No soy de los que digo que creo en la humanidad, en un mañana esperanzador, en un paraíso que nos espera o en los seres humanos como la especie racional que garantiza el mañana. Creo en individuos concretos, y tal como acabo de decir, más bien en pocos, es toda la perspectiva que me queda, y en el circuito de contacto de estos individuos advierto que no hay nadie que deje de dar motivos para defraudar a los demás. Todo es cuestión de interpretación. Si mi tesis es de que el otro termina por defraudar yo tampoco soy una excepción a ella. (es posible que mientras me lees sientas que yo también te he defraudado por no haber tomado un avión para venir a verte).
No hay garantías formidables para nadie, nadie es tan genial como las primeras impresiones te hacen pensar en que lo sea. Lo mismo que una foto puede inducir a una gestalt que no se cumple, pasa con el texto de seducción y con la expresión de los anhelos. Por definición un deseo es lo que está pendiente de cumplir. La hipótesis es cumplirlo pero solo la realidad dirá si eso va a ser cierto. Yo no estoy a la espera de ninguna clase de milagro (ni económico ni político). No hay ninguna iluminación que me espere. Seguiré como la hormiga que soy preparando mis paquetes de informaciones para asimilarlas durante el resto de mi vida.
StPeredeRiudebitlles, en el parque del Acueducto 9octubre2010- No creas que te he olvidado. En julio se me planteó una situación personal bastante dura aunque emocionalmente soportable y biográficamente previsible. Me quedaba sin espacio doméstico por la radicalidad de la posición de mi compañera y sentí ansias de volar. Ese mes lo pasé en distintos lugares advirtiendo que supuestas amistades con las que cuentas fallan cuando mas las necesitas (pero esa es una de las previsiones con las que uno siempre cuenta o ha de contar). Tenia demasiado trabajo y cuestiones que me implican en mi territorio como para convertir la coyuntura en uno de esos momentos cruciales de la vida dejando el atrás y empezando de nuevo en otra parte. Eso de las lineas divisorias entre el pasado y el futuro es algo que ya no me sirve como planteamiento. Cada día de tu vida tiene un antes y tiene un después. Suele ser la autopercepción subjetiva la que pone el énfasis en unas fechas y otras. Por supuesto también hay determinantes que te vienen dadas por otros (amores, hallazgos, cambios de residencia, enfermedades, trabajos,...).
Mi admisibilidad de variables en el futuro está en función de mi afán de experiencias pero ya no deseo repetir algunas de las que he tenido. Desde julio esto tratando de ir combinando mi ubicación en mi localidad con otros lugares. He pasado agosto en el norte de Catalunya a pocos kms de la frontera francesa y he venido a pasar este mes al bosque desde el que ya te escribí con anterioridad. Para diciembre tengo planes de trasladarme a Madrid un tiempo.
Tu situación personal tampoco era para acogerme dada la precariedad por la que estabas atravesando. Y mi visita de Chile, Venezuela o Argentina (países en los que ya he estado) era no para estarme en las capitales salvo un tiempo sino para recorrerlos buscando un lugar de compra. Parece que mis raíces por aquí son mayores de las que calculaba (una nieta, algunas amistades,...).
Sigo diciendo que puedo ir con lo puesto (mi ordenador portátil, un móvil y una bolsa ligera de viaje) adonde sea, pero compruebo constantemente que no hay que hacer muchos quilómetros para tener experiencias completamente distintas. No descarto visitarte. Aunque intuyo que tú también estas en otro momento en relación a mi.
Cuéntame cómo te va y cuenta conmigo aun con la geografía que tenemos por medio.
Hay mucho de surrealismo dentro de mi. En alguna época ha sido motivo de orgullo, ahora sigo una vida en la que me gustaría ser mas creativo y alcanzar la condición de una excepcionalidad por la que no me esfuerzo tanto. A veces tengo la sensación de que salto de un hoyo de golf a otro y aunque se que me espera un nuevo golpe de taco no lo sé eludir. Albert Camus juzgó a Bretón -con quien no me identifico totalmente- como irresponsable encontrando el surrealismo una prolongación antinatural de la adolescencia. Quizás esté reactivando actitudes en mi vida que me quedaron como herencias indelebles de mis años antes de cumplir los 20.La verdad es que disfruto mas de la vida desde los 45 con la superación de todos mis supuestos débitos autoimpuestos con la humanidad que no en los años de mi primer idealismo. Sigo siendo utópico e individualista y por tanto condenado a no hacer nada concluso, salvo experiencias intensivas de amor y romances literarios.
Besos.
La potencialidad literaria: el otro en el juego complementario.bosc mas mirambé, en la roulotte verde. 2octubre 2010, corregida y enviada desde StPeredeRiudebilles el 4 octubre del 2010
Sawabona Virginia.
Pase lo que pase tú formas parte de mi vida y yo de la tuya, somos hermanos de secretos importantes aunque tú y yo hayamos resuelto cada cual por su parte que ya no todo se puede decir, (tampoco a quien mas quieres o mas cerca esté) para evitar heridas, daños o confusiones. El cuadro liado que viste tu en mi retrato personal por mi bigamia, lo adverti yo en el tuyo por una resolucion demorada en el asunto de tu separacion y de la custodia de tus hijos y que en su momento califiqué de pastiche sin entrar en ningun analisis. Tú necesitas tu tiempo para resolver cosas funamentales de tu biografia y darle tiempo a que tus niños dejen de serlo. Pagas, como todos pagamos, las consecuencias de antiguos errores cometidos pero ni yo soy justiciero de los tuyos ni esos son en modo alguno motivos para nuestra distancia. Tratamos de hacer una relacion en profundidad para poner a prueba la tesis de la sinceriad inconicional y demostramos (así como lo viene demostrando la historia de los hablantes dessde hace milenios) las limitaciones linguïsticas y los conflictos entre sentimentaliad y confesion de todo. No es que tuvieramos mucho que ocultar, yo por mi parte dije lo que habia en mí. También fue mi complejidad es lo que te atrajo. Si te hubiera presentado de mí un hombre estándar no creo que hubieramos iniciado la relacion que nos precede. La cuestion ha sido que a pesar de haber practicado la sinceridad al maximo y la honestidad como criterio (aunque, extrañamente, creyeras que te habia ocultado partes de mi) eso no ha creao la bases de una historia impresionamente extraordinaria para después. Es excepcional, porque toas las relaciones son únicas pero no la más especial de todas. Eso no es ni terrible ni grave, es lo que se ajusta a la realidad, a la nuestra. De hecho, las personas a las que les damos el rol de excepcionales en nuestras vidas (progrenitores y génitos inclusos) al cabo del tiempo -que todo lo relativiza- se convierten en seres distintos e incluso distanciados (date tiempo antes de objetarme esto: los hijos crecen y se vuelven en adultos que olvidan los antiguos cariños maternos y los padres te situan ante los limites del cariño cuando renuncian, no sin razones, a ser tus aliados permanentes, algo, esto segundo, de lo que ya tenemos sobrada noticia tanto en tu biografía como en la mía)
Te tengo presente y te tengo mucho aprecio pero nunca te he tomado como mi alternativa personal (alguien con quien ponerme a convivir) ni nunca hablamos de eso. Mi criterio era y sigue siendo no abandonar a una persona porque aparezca otra mas interesante. Otra cosa es ser excluido por alguien a quien quiero porque no sea a la única persona a la que quiera y a la que me dedique. Asumo mis riesgos. Me dejo fluir y dejo fluir y acepto que pase lo que pase. Si i destino es la exclusión porque no doy prioridades en exclusiva pues que lo sea. Eso solo me confirma que lacultura humana sigue estando muy lejos de una filosofia elemental de compartir la vida y sus experiencias (desde los caramelos de céntimo que compraba de niño a las camas que tengo de adulto, que no son pocas contando la de casa, la de la furgo, la de la yurta, la de la tienda y la del estudio.
Si quedo fuera de juego porque el otro no me acepta o no me entiende o no quiere seguir con lo iniciado o da por concluida la comunicación, es lo que hay. No puedo negarlo aunque no esté de acuerdo. ¡La libertad es algo tan complejo!Mi criterio de ese gran concepto del que no hay nadie que renuncie, es aceptar que el otro me rechace, si dejo de ser parte de sus elecciones, porque considere que no le convengo. Es algo que yo no me he permitido hacer durante la mayor parte de mi vida y que me llevo a dar cuartel a toda clase de indeseables, pero es un criterio que ahora tampoco tengo ningun problema en elegirlo si es que he de pasar por eso. Considero que no hay nadie que pueda aceptar al conjunto de todos los humanos incondicionalmente por muy filantropo y humanita que se considere.
Contigo he priorizado una relación intelectual lo que no quiere decir que esté fuera de los afectos y de los deseos más íntimos. Para mí, no ha variado nada con respecto a tenerte como compañera de informaciones y de convivencias puntuales. La convivencia sigue siendo el reto más complicado de los seres humanos, es la cancha donde las teorías, todas las palabras, todas las buenas intenciones, se vienen abajo y los indiviuos quedan desacreditados cuando lo más elemental no es cumplido. De mí no creo que puedas tener queja por mi hospitaliad, te integré en una pequeña parte de mi mundo privado, hasta allí donde quisiste entrar y los días permitieron. Algo de tu fobia social, de tu ansiedad y de tu inseguridad te llevaron a situarte como eje cuando eras alguien que venia a incorporarse a una situación.
La verdad es que no entendí tus rebotes, ni siquiera que acudieras a la carta manuscrita aun estando en el espacio que te ofreci y habiendo oportuniades para hablar directamente. No soy perfecto, sigo reclamando mi derecho a las imperfecciones porque es la única manera de seguir aprendiendo y librarme de mis déficits de conducta. Deploro los juicios repentinos pero admito la cuota de desquicio de cada cual. A fin de cuentas, tras todos los balances, el trato con el otro pasa por un dilema elemental: aceptarlo con todas sus limitaciones, incluida la incomprensión, a cambio de ventajas comunicativas, realizativas de ideas y placeres; o suspender todo contacto cuano el riesgo que se corre al tener es superior a las ventajas que pueda proporcionar.
Con Misse, despues de cada uno de sus brotes nerviosos, casi puedo decir que prepsicóticos, le he dicho que no vuelva ya nunca más a mi vida por su insoportabilidad y su falta de raciocinio. Despues de cada una de sus broncas repasa el esquema y llega a la conclusion que soy el hombre que mas quiere y la figura mas importante de su vida, o al menos eso ha dicho por repetido numerosas veces. Yo la creo a medias porque ella es la primera que no cree en sí misma. Retomamos nuestros encuentros de filmo y algunos ratos de convivencia, pocos ya que a la primera desconexion neuronal vuelve a escenificar a Nein, un personaje que la habita y que la desacredita como un ser sensato y sereno. Como ese vaivén ha sucedido muchisimas veces, no le hago caso ni me afecta sentimentalmente sus todo o nada.Cuando ruge su histerismo, me pongo a salvo buscando ootro espacio para continuar haciendo lo que hacia antes de su irrupcion repentina (escribir o leer). El resultado patético es este: hay que tomar distancia de los locos y darles la razón para que se calmen, algo que cuando era niño ya había oído decir. El caso es que querer a una pesona desquiciada no es fácil ni se la deja de querer a pesar de sus tremendismos y conductas injustificiables, al contrario se le tiende a idsculpar porque luego, durante la calma, vuelve a ser una persona completamente serena y tratable. Lo creas o no mi distancia emnocional con ella empezó al año y poco de haber iniciado nuestra relacion (hacia 2001) y aumentó la distancia especialmente en tras un viaje a Roma en verano del 2004. Los más de 6 años siguientes han sido un plus de algo agotado por estar el discurso mismo agotado. Sin embargo está la excitacion pasionaria y el cobijo vaginal a lo que no renunciaré mientras haya un minimo de entente, aunque sea el diez por ciento de la totalidad relacional y yo no corra peligro (físico). La bipolaridad tiene eso: no solo dos actitudes completamente diferentes en cuanto a ánimos: la entusiasta y la apática, sino –y eso es lo mas grave- dos discursos opuestos. Lo que hoy te dice una personalidad bipolar en el momento mas impensado lo contradecirá, para luego voverlo a decir y asi sucesivamente. El resultado intelectivo es no darle credito ni a lo que dice en aquel decir que te favorece (elogios fantásticos) ni dárselo en lo que te desfavorece (eres el peor ser de la existencia). Te cuento esto para que entiendas que mi relacion amorosa con una tercera persona (contigo) dentro de mi cuadro personal repartido (pero no escindido) en dos historias intimas de intensidad y sentimentalidad desiguales se ha sustentado en una verdadera necesidad amorosa.
No hay ningun observador tan omnipotente que pueda enteder todos los trasiegos de un cuadro personal ajeno, como metodólogo de la observación lo que puede hacer es tomar nota y encajar la complejidad (todo es complejo, no creo que ni tu vida personal lo sea menos que la mía, ni la de los dos menos quela de otros humanos metidos en los juegos correlacionarios).Lo que hemos estado haciendo tú y yo durante este año es tratar de comprendernos en nuestras historias personales y en nuestras necesiades de comprensión de como funciona la inteligencia comunicativa humana. Hemos mencionado la posibiliad de trabajar juntos en una investigación pero esto ya ha sido descartado y nos queda la oportunidad –para mí abierta y sin reparos- de mantener una amistad y seguir aprendiendo el uno del otro en unos tiempos tan aciagos en que los lenguajes fallan tanto. Tony Judt dice “si las palabras caen en el deterioro, ¿qué las sustituirá? Son todo lo que tenemos” ¡He dicho tantas veces eso!que he hipervalorado el valor del lenguaje pero ahora cuando falla o no suficienta la cancha de la comprensión ya no me afecta como antiguamente, encajo las limitaciones del hombre perceptivo que es el que predomina mas que el intelectivo. Estamos teniendo un ejemplo en la web Cooperacion Humana, para la que me pediste un articulo sobre las dificultades del lenguaje comunista o de su acplicabilidad como teoría. Tras mi articulo comentaste algo así como qué le pasa al genero humano y en especial a la apologia de un mundo mejor que se deteriora en las manos de sus principales pretendientes. Pues bien si examinas cada entrada de la discusion a proposito de mi texto comprobarás que muchas objeciones estan ya resueltas a priori en el mismo articulo de cabecera. Tengo por criterio en los foros seguir esas pautas: 1. no contestar a lo que ya está previamente contestado 2. Responder a preguntas no personalizando la respuesta (ya sabes que reciclo mis notas de discusión para otro libro: Campos de discusion siglo XXI) y 3. ironizar sutilmente sobre aquello que ni siquiera merece la pena discutir frontalmente porque anda mas que desbancado en otros niveles de debate. Me arriesgo a que ese modo de intervención no sea entendido. Lo acepto y hasta lo he calculado. Como que mi proposito no es crear ninguna escuela de adeptos ni llegar a ninguna reconciliacion conceptual con nadie, sino no dejar de ejercer mi libertad de analisis y de expresión, aunque no guste en sus formas, corro el peligro de que el otro no solo se harte de mí sino que crea encontrar el pretexto ideal para un caso como el mío para excluirlo del espacio gráfico o sonoro. Uno de tus amigos o colegas en ese foro me acusó de bloggear. (¡vaya!Hay que inventar neologismos pero hay que saber inventarlos). Desde el momento en que somos residentes de la blogosfera (tú y yo debemos nuestras relación a ella) lo que se hace en ella es participar de blogs e insertar posts (palabra a la que me resisto pero que está en boga y que no uso, asi como la de postear, prefiriendo la denominacion clasica de insercion de comentarios o artículos). Somos vecinos digitales que como tales podemos hacer comentarios conectados o no con los precedentes. Sucede que siempre hay un cierto decalage entre el comentario de uno y el posterior y los estados de no-respuesta son la consecuencia lógica de A/ no ha merecido interes ni atencion a algo dicho y se le deja pasar de largo por lel, superado o inadecuado B/ya ha sido respondido o contrarreplicado en otra parte o C/ no se sabe responder a todo. Ante las intervenciones encadenadas aunque no estén del todo directamente ensambladas los intervinientes deben saber que cada vez que se toma la palabra para intervenir no solo se interviene por lo que in situ se esta hablando sino por la conciencia que se tiene del tema forjado en otros muchos sitios anteriores y desde otros debates. Pero hablar es la manera que tenemos para negociar los conceptos y al hacerlo aclararnos de los verdaderos intereses conductuales.
En foros, donde no sabes muy bien con quien hablas, en parte por los nicks y por la insuficiencia en las autopresentaciones, ni siquiera los interlocutores sirven para ser citados traqnspolándolos a otras partes si no hay nada muy relevante qiue citar. Eso empobrece el sentido del debate.
Yo escribo porque es la via que he encontrado de indagación de las tramas existenciales y de denuncia de equivocaciones e injusticias. Es algo que me realiza y que me hace sentir ser.(admito que eso puede ser una granconstrucción imaginaria que a parte de estimularme para vivir puede que no sirva para “nada mas”, como vivir es todo lo que voy a hacer mientras viva ya me suficienta). Ese presunto ser que soy yo me ha llevado a convertirlo todo en literatura, incluidas las situaciones de impasses y las problemáticas. Bajo esta óptica el otro pasa a ser, desde la coincidencia o desde la adversidad, alguien (sus argumentos, sus contenidos y aportes) siempre a reciclar. En último extremo si la sinergia es mínima, queda como personaje de relato. Reconozco esa posicion objetualizadora de todos los eventos. Cuando mis objetores no entienden el porque de mis intervenciones deben recordar su autodefensa implicita en ser expuestas, generalmente expresadas lineas atras o encontradas en la menor indagacion de mi modo de escribir: intervenir verbalmente significa utilizar tácitamente la opinion o discrepancia ajenas como factor de excitación para avanzar en la elaboración propia tratando de desmontar visiones diferentes. .Los polemistas pasan y los textos quedan. De ellos incluso se pueden olvidar nombres y contextos o foros de coincidencia pero los etilosverbales y las ideas dan lugar a una anecdótica voluminosa.
Hemos vivido tú y yo una situacion en la que se nos cambia el vocabulario según el sentido de empatia y la electricidad entre nosotros. He observado tus enfados por no ser o no estar al nivel de mis propias palabras tal vez. Como escritor soy un impostor. Me explicaré: entiendo que la literatura es en si misma impostora. Cada vez que nos contaban un cuento de niños y nos hacian soñar con cosas imaginarias, nos lo contaban impostores. Cada vez que accedimos a apologias de la revolucion y a un mundo nuevo y socialista por hacer nos lo hicieron creer impostores. Y esto fue así no porque todos ellos quisieran engañarnos sino porque al creer en ilusiones podian permitirse vivir realidades insoportables. No renunciaré a seguir pensando en voz alta aunque eso me cueste, o mejor dicho, me siga costando la incomprensión. No tengo una teoria ni una pócima mágica que mostrar en la que creer incondicionalmente como panacea y vía regia para las liberaciones. Tengo lo que tengo: un discurso en construcción que no necesitará entrar nunca en fase de erupción para sepultar a los demás que pululen por lasc ercanías.
Aunque no he repasado íntegramente todo el correo que te he escrito hasta ahora, recuerdo los criterios que lo han animado y han sido 1. Teorizar sobre el tema central de los límites de la sinceridad que lo encabezó y la comunicación en general, 2, hacerte depositaria de mis anhelos y proyectos dejando para una dosis menor la confidencialidad de los detalles de lo personal de mi parte. El balance provisional que tengo y que presumo se confirmará próximamente es que hubiera sido mejor dedicarlo exclusivamente a lo primero y no permitir que esto segundo diera lugar a un feeling que no has podido/sabes manejar (he dejado de sentirme querido por ti, podría incluso señalar que día y a partir de que frases y actitudes, he puesto en duda que tu cariño expresado anteriormente fuera autentico y me he sentido, debo decirlo, en algunos momentos. utilizado) y del que según dices acabas de cerrar como ciclo de tu vida y de paso encarpetarme como pasado. La demanda neurótico-ansiosa de cariño lleva a una necesidad imperiosa de ser centro, ejercer la condición de rol único recepcionario. Entiendo el amor como transacción, como todas las demás energías que concurren en las relaciones humanas.
Era lo previsible: demasiados episodios de ansiedad, de desajuste con la situación co-creada, de detalles de indisposición social o relacional,y todo eso en muy pocos meses. La primera vez que sospechaste de mi (por lo de los envíos de Charly, es decir de alguien relacionado contigo, que por cierto ha contribuido en parte a conseguir lo que quería: apartarte de mi. Conseguiste tu propósito Charly, de paso también contribuiste a aclarar situaciones personales, has sido útil) ya me alertaste indirectamente de que no podía confiarme de tu estabilidad emocional. Extender tus sospechas a otras personas de mi entorno por el capricho de tu hipótesis te daban el boceto de poco racionalista.. La siguientes en relación a mí te confirmaron tu propensión maximalista a pasar del todo a la nada (ahora te quiero mucho y eres muy importante para a mí al ya no te quiero -aunque esa expresión no la hayas usado así exactamente- ni quiero hacer nada contigo). Es tu síntoma, lo respeto. No puedo hacer nada por ti (salvo lo que ya estoy haciendo al hacerte de espejo), para eso deberías reconocer tus actos de no honestidad (repito hoy que graves y que te colocaron en el rol de no confiable, especialmente el de enviar un correo a Gina para herir nuestra relación, cosa que por cierto conseguiste, algo por la que ni siquiera has preguntado lo cual demuestra tu enorme apego a ti misma para ser centro. (Sí, has olvidado que el mundo se compone de muchos universos personales). Para cuando lo hagas si lo haces alguna vez yo ya no podré hacer nada por ti salvo recomendarte la relectura de nuestros textos.
Has insistido por repetido en actitudes tan de enamorada resentida, ahora exenamorada, que te has ganado a pulso aceptarte en el puesto que quieres estar: en algún lugar del ayer, aunque para mi sigues siendo Virginia a la que respeto, recuerdo a menudo y por la que me preguntan y de la que doy respuestas con suma deferencia. Hasta tu ultima carta todavía te tenia por amiga o cuando menos por depositaria confidencial. Tu falta de respuestas inteligentes y de nula sensibilidad en el correo de nuestra segunda parte (inevitablemente mas breve que la primera y a la que deseo que concluya correctamente y sin dejar nada por decir antes del próximo invierno) llevan mis literaturas por otras tentativas en las que encuentren mas dulzura y amor no interesado en ninguna clase de futuro..
Lo psicológicamente interesante de esta experiencia de intimidad es que no me duele tu alejamiento. Cada relación da lo que puede dar y el deseo de una totalidad siempre acaba por chocar con la imposibilidad de realizarla sea por un lado u por otro. Con eso no descarto coincidencias de futuro, en un país u otro, si lo deseamos de ambas partes. Lo de visitarte estaba en pie hasta que no sé que correo tuyo llegó con el máximo de frialdad y durante un chat ya te dije que tu invitación a recibirme quedaba confundida por tus propias confusiones hacia a mi.
Tenerte como lectora y como amante debe haber incidido en mi ego. Yo te sigo en tus notas escritas y me gusta que tu lo hagas con las mías, aunque yo no te quiero como fan sino como co-discursiva.
Tu deseo de no publicar nuestro libro epistolario, que me he permitido retitular como Correo del amor discursivo. Amor por correo: de la confidencialidad sentimental a la intimidad bloqueada es para mí otro indicativo de falta de compromiso o inestabilidad con la palabra afirmada. Como que te has posicionado para unas mismas cuestiones en posiciones opuestas, sí-no,sí-no, sí- no,…. quedando el no como ultima afirmación, tu credibilidad ha bajado considerablemente. Evidentemente no voy a publicar algo con texto tuyo para el que hayas cambiado de parecer, me reservo mi derecho a publicar mis textos inspirados por y para ti, aunque eso se puede demorar años o puede que incluso me olvide de hacerlo. Por otro lado, francamente, tu parte del libro no te favorece con tu vaivén y tu cuadro de ansiedad ni me deja en buen lugar haciéndome pasar por un charlatán o mejor dicho calificándome de tal. Querías saber lo que había del hombre real detrás de sus problemas, muy bien, ya lo has comprobado: más palabras. Soy palabras. No creo que nos sea dado en la vida mucho mas que dejar un legado en forma de textos. Claro que podemos tener una casa pagada y un par de autos para dárselos a quienes nos sobrevivan, pero lo fundamental de nosotros son los textos que dejamos y las experiencias o saberes que vehiculamos a través de ellos. Decide tu lo que hacer con el conjunto de los dos grupos de cartas: si destruirlo para que no quede documentación de nuestra relación o conservarlo para releerlo tranquilamente cuando seas una octogenaria y hagas repasos de tu pasado o legárselo a alguien que quiera publicarlas cuando seamos átomos repartidos por el espacio.
Ese era el reto: el de una investigación de campo, una autoinvestigación, la nuestra. Nadie nos había prometido a priori que seriamos el mejor tándem del siglo. Apostamos por algo fuerte: sinceridad total y jugamos con fuego. El resultado ha sido el que ha sido: el desengaño. Por preferir hubiera preferido seguir siendo para ti un autor al que leyeras y que te interesara, cuyas palabras las vieras relacionadas con análisis y conceptos y no con cháchara tal como me vienes repitiendo últimamente con notitas resabiadas en Fbook (¡Cómo es posible que cambie tanto la gente!) Me descomplace averiguarte en tu desinterés por las mías en esta segundo semestre después de extender tu lectura de mis artículos en distintos sites de la red y admirarlos o al menos tener una relación intelectiva con ello en el anterior y en cursos pasados. Se me hace raro que alguien con quien inicié una relación intelectual acuda a formulas de exclusión propias de personalidades desinteresadas por toda clase de lectura, por larga o con un sistema expresivo diferente. Te debo agradecer la oportunidad que me has pretextado en escribir estas casi 65mil palabras de las que tampoco cuento con que la historia de las letras las reconozca como una contribución a la intimidad del alma humana. Al hacerlo he aprendido de ti y he aprendido de mí. Últimamente has informado de que no sabes porqué pero que sigues done inserto notas o, no sé, si también artículos. Yo sí sé porque leo y te leo, aun con las diferencias que haya por medio: porque cada otro lleva incorporado o fases por las que he pasado y tengo en el pasado o por fases que me toca alcanzar. De las unas puedo enseñar y de las otras aprender.
Lo nuestro me ha enseñado que toda nueva propuesta o continuidad de correo sentimental con alguien (si llego a tener otra) deberá estar remarcada en una especie de carta-marco (con cláusulas numeradas) desde la que no se olvide los limites de la comunicación concreta a establecer y, por ende, los de la amorosidad. La espontaneidad es divertida pero tiende a repetir experiencias, mientras que el planning o la protocolización garantiza como alcanzar retos.
Te reconozco tu capacidad de respuestas y de desarrollo aunque cargada de exceso repetitivo de lo mismo (el problema del mantenimiento de tus hijos y el rol ausente del padre).Si bien la opción depositaria de confidencialidad se da con facilidad, el feed back es difícil. Tienes una necesidad de compartir detalles de tu vida que no enriquecen un debate (es una inercia que también haces en los foros). Por otra parte, la gente en masa no quiere dejar testimonio escrito de si. Se avergüenza ante su propia literatura producida. Para un/a próximo/a corresponsal trataré de diferenciar mas la confidencialidad intelectual de la sentimental (si es preciso cambiaré de color el texto dedicado a lo uno para distinguirlo del otro) y priorizaré lo primero sobre lo segundo. La historia de la ciencia y de la cultura ha andado repleta de personas que han subordinado la razón a la emoción. Trataré de no volver a ser entrampado en lo mismo. No es que no me interese la sentimentalidad ajena, lo que no deseo es la diletancia a la que da a lugar los cuadros personales bloqueando el discurso de lo conceptual y lo simbólico.
Aunque no lo has dicho abiertamente, me descartas de ti o mas exactamente te descartas de mí porque no te sientes querida (hasta ahora no he recibido ninguna critica ni a mi hacer ni a mi decir, durante nuestra convivencia de 9 días, creo que fueron), algo tópico en la reactancia sentimental que sacrifica el proyecto y el diálogo a la pataleta de quien necesita chupar cámara o ser centro. El regalo de la pulsera en el aeropuerto era para que llevaras puesto algo recargado de mi energía. Su ubicación en un cajón representa nuestra situación sentimental. La pulsera puede hacer varias cosas: quedarse arrinconada, volver a tu muñeca o ir a la muñeca de otra persona a la que quieras. Me la regaló un nativo en una ciudad del noroeste africano porque sintió admiración por mi y quiso dejarme un recuerdo suyo.
Tengo intención de pasar todo este mes aquí en el bosque con salidas a las bibliotecas cercanas para recargar mi ordenador. Como ves, te he traído conmigo, puesta en mi memoria, es mas que evidente que te tengo presente. Eres la primera persona a la que escribo de este mes. Me encantaría que estuvieras acompañándome a mi lado, hablando distendidamente de todo, con tus problemas resueltos, olvidándonos de los condicionantes que nos acechan en la ciudad y en nuestros círculos respectivos.
Una prueba de mi susceptibilidad también hacia ti (no eres la única) te la di con la la siguiente nota del 7 de septiembre del 2010: Contestaré a esto el proximo otoño, ando atareado con mis placeres, pasiones y realizaciones que no paran de crecer. (refiriéndote lo que me aplicabas) Es honesto aunque tardío que aclares que no puedo contar contigo. Jes (Yashúa es una deformación de Jeshua que significa Jesus, en hebreo, no es una yerba es un nombre, tu disposicion al insulto da la talla de lo que eres).
La palabra “yerba” que tu la escribiste con una connotación (aqui diriamos “gaitas” ) yo la recibí como un calificativo despreciativo.A veces, las diferencias idiomáticas nos juegan malas pasadas sobre todo cuando tienes en la cabeza que el otro habla para dañar no para comprender. Disculpa mi enfado. Los dos usamos pseudónimos que con la fuerza de su uso acaban por convertirse en heterónimos (Te conocí como Fiona y secreteé contigo como Alicia Motagna, tienes buen gusto para inenciones nominales). Sospecho que seguiremos usándolos en un mundo cada vez más inseguro. Por encima del nombre de autor está la cosa a decir o dicha, la informacion veraz a divulgar o la tesis a defender.
Recibe mis caricias y mejores deseos para tus recuperaciones. A suivre.
Besos anatómicos.
Posdata: ubica las partes mas duras de esta carta en conexion a los momentos de tu lado mas duros que me soprendieron y, sí, de alguna manera me lastimaron. Todo lo que digas y hagas y seas no me es indiferente. Eres importante para mí.
(hay más que decir, por ambas partes. Seguirá. Seguiremos)
CdV 3feb2010
Estimada Pil: Escribo poesía desde la adolescencia y al consultarla me da los cuadros sentimentales de todos mis momentos en que fue siendo hecha. Te aseguro que lo hace con mas viveza que el mejor álbum de fotos de ese mismo periodo. Por supuesto, mi dedicación a ella ha sido intermitente. Escribir un poema cada día es algo que se sostiene por poco tiempo, aunque eso también lo he hecho. La he escrito para las flores y los paisajes, para utopías y ensoñaciones, para personas concretas, para amores que se reconfiguraron en desamores, a veces para figuras imaginadas. Contigo me ha sucedido lo que nunca antes me había pasado: sostenerla mas allá de media docena de veces con una persona de la que apenas sé (sabía) nada. Ahora te conozco mucho más que lo que pueda enseñar la foto de una cara.
Mi vida no ha sido tan rutinaria. La he vivido y la vivo desde la escapada de las mordazas. Lo más importante para mi no son los retos o las demostraciones, me he apuntado a una cruzada: la dignidad o lo que es lo mismo, la ética y la honestidad. Ese es mi currículum , una hipo´tesis pues para ti ya que de nadie se le puede creer su autoafirmación en valores mientras no se demuestren. No obstante, si te empeñas te daré todos mis detalles en cuanto conversemos por chat o por teléfono.
A lo que más tiempo dedico en mi vida es a las letras aunque cada día hago algo doméstico y me digo de usar la inteligencia de mis manos para reparaciones que en casa tengo pendientes. Como psicoanalista tengo un espacio para atender visitas aunque mis convicciones están en colisión con la manera dominante en que se entiende la psicoterapia. No creo en la división clínica de sanos y enfermos sino que rastreo los conceptos que están detrás del sintomatograma de cada caso y aquellos que hacen estragos en consultantes que han perdido su equilibrio.
Vivo en el área metropolitana de Barcelona, en una ciudad de menos de cien mil habitantes que es en la que nací. Volví a ella después de vivir en otros parajes y contextos culturales. Me paso los días ante mis ordenadores que son las nuevas ventanas de esta postmodernidad nuestra, en un cuarto de trabajo que llamo sala de máquinas aunque lo que mas tiene son libros y archivadores que comparto con mi compañera convivencial.
Se me ha ido más de media vida entre los mensajes enviados y los mensajes recibidos y podría hacer en un plis plas el balance de mi vida y de este mundo con la total convicción de que en lo esencial no será distinto del que haga -o pudiera hacer- dentro de 35 años. La diferencia entre el tiempo supuesto y el tiempo vivido es que en el uno tienes una lista de hipótesis o proyectos o simplemente una lista de cosas que te gustaría hacer y en el otro te toca dictaminar lo que has hecho y lo que no has hecho. Es por eso que no me gusta perder el tiempo y es así que tomo cada nuevo día en el que despierto como una invitación a la originalidad y al rescate de los hechos pendientes que me quedan por hacer. Por eso la división entre lo imaginario y lo real para mi no tiene nada de antagonista, es cuestión de tiempo que lo imaginado se convierta en real si mi voluntad se organiza y persiste en ello, por supuesto si doy con los hados apropiados que me ayuden en esa visión. Contra lo que pueda parecerte sondearnos por escrito no es (para mí no lo es) tontear. No hay texto más sincero que el poético ni hay texto que con menos palabras diga más de lo que lo hace la poesía. Pero ¡de acuerdo!al hablar la ortodoxia pide una transmisión informativa que cursa como intercambio. Describámonos un día de agenda. El mio empieza por no usar una agenda. Las citas que tengo programadas las escribo en un dietario sinóptico en el ordenador. No uso agenda de mano ni digital que me avise con pitidos para no llegar tarde a un sitio u otro. No necesito correr de un lado a otro sin ir a ninguna parte. Eso ha quedado en los ayeres. Mi posición ergonómica ordinaria es la de 4 (soy un hombre pegado a una butaca) aunque dedico un rato a la verticalidad (la forma gráfica del 1) para dedicarme a cuestiones manuales: bricolage y poco más. Apenas me desplazo a pie como en otros tiempos y hace una eternidad que no uso el ferrocarril o el bus. Me muevo con uno u otro de mis vehículos y como transporte publico el que frecuento es el metro.
Soy un tipo metódico que tiene interiorizados los débitos consigo mismo. No hay ningún amo que me tosa pero de autogestionario me exijo más que si fuera un empleado por cuenta ajena hasta el punto que no funciono con la noción de tener días de no curro. Me llevo el puesto de trabajo puesto (mi ordenador) ahí donde vaya y cada día participo de ese gran mundo que es Digitalandia con el que interacciono más que con el presencial, al que -confieso- tengo motivos para detestar.
Contigo: sigamos en lo que estamos. La transparencia y la vibración son componentes para muchos lanzamientos: desde la amistad de larga duración al amor apasionado . ¿A qué llegaremos los dos? Pregunta fuera de lugar. No lo sé, no necesito responderlo, tampoco preguntarlo. Sigamos nuestra inspiración mutua. Dejémonos llevar por la corriente de neustras ideas y letras. Claro está que me gustaría reunirme contigo en cuanto estés lista para una cita. Pasear y trasladar nuestra comunicación a la escena en vivo pero si tu no tienes prisa yo tampoco la tengo. Estamos cerca porque ninguna distancia es lejos cuando el otro tiene suficiente peso como para tomar un avión y dedicarle unos días. Claro que las palabras pueden ser un gran castillo que se desmorona cuando toda la exquisitez de ese otro no se corresponde con el cromo imaginado. La solución es no tener ningún cromo por modelo.
Mi vida actual es fundamentalmente urbanita aunque hago viajes cortos escapando de la gran ciudad para respirar y tener más tiempo de relax, paseos y lecturas. Casi todos los fines de semana salgo al campo para inyectarme dosis de sonidos del bosque y poner mi escucha al murmullo de las llamas de una chimenea.
Podemos hablar por msn (no tienes mas que instrumentarlo), también por Facebook donde me puedes localizar.
Un dulce beso.
. Mujer de cien cuerpos.
Escribes intuyéndome. Al leerte me releo, al aprender de ti recuerdo las lecciones que he dado si es que alguien puede enseñar a alguien. No hay más ayuda que la que uno se permite y da a sí mismo. Y no hay mayor ayuda que la de extender verdades. Con ellas las catástrofes naturales no hundirían ciudades, con ellas habríamos nacido en un mundo de hermanos, con ellas podríamos fiarnos todos de todos. Lo que hace sufrir a los sufrientes es no poder volar con sus sueños. ¡Qué verdad más descomunal encierra tu frase: “no llegamos al mundo llorando, nos hacen llorar”. Vibro con los que pertenecemos al mismo grupo de desclasados, desclasificados, descurricularizados,.. y que nos hemos ganado la libertad tras muchas prohibiciones. Eres la proyección de mi filosofía: el canto de la viajera que viaja para ir a ninguna parte, esa que ve y no se limita a mirar, esa que toca y siente ¿por qué no he sabido de ti antes? ¿por qué no empezaste a escribir este libro conmigo desde su primera página? Recuérdame durante tu viaje, pase por donde pase: territorios de calles, panoramas y anatomías y te espero a la vuelta con mis manos, mis oídos y mi espacio para ti abiertos. CdV20ene2010
¿Merecerme?/¿Merecerte? ¡Qué conjugaciones son estas!. Estoy ya formando parte de ti y tú de mí, aunque lo seamos a tiempos concretos que no pasan de minutos. Te invito a que dejes de vivir tú en tu clepsidra y yo en la mía para usar una a medias y seguir siendo arena, que al fin vuelve a repetir la vuelta al otro reservorio al que estaba arriba para luego estarlo abajo y así mientras el tiempo sea tiempo y la gravedad la mueva. Tengo mi cartuchera de pócimas preparada para fantasmas pasados y mi magia de ilusionismos para emprender el futuro que sea. ¿Callas, dices? Escucharé tus silencios y te adivinaré las palabras. Los sabios callan, los apólogos todavía se entretienen pensando en que hay que convencer para imponerse. No quiero empaparte de textos pero deja que me extienda. Mi yo precede a mi cuerpo y va más allá de mi biografía. Estoy aquí para que te constituyas en presente. Si me lees y me contestas es que no estás tan lejos, me habitas en este sondeo recíproco. Deja que te acompañe en tu silencio y en tu viaje con mis notas de amigo potencial o de amante real y visítame a tu vuelta para hablar en un ahora espontáneo de todos los ayeres que quieras. Te desposaré como arcadiana si te fías de este sujeto neorruralizado. Más cerca de los árboles y los pájaros que de los individuos y los edificios. En mi propio silencio te espero como contrapunto para que me expliques el secreto de felicidad y los grabe en mi memoria punto a punto. Un beso María, mi nombre es Jes Ricart bcn20ene2010
Aprender del silencio, de las pausas, también de la escucha. Aprender de quienes no quieren enseñarnos y que desde sus praxis superan las enseñanzas de cátedras y mítines. Aprendiendo de todo, ahora de ti. Fluyo, no sigo una táctica plan. No hay reto ni pretensión. No te busco, te estoy encontrando.( ¡qué difícil es encontrar un alma sintónica!) Te adivinaría en medio de la multitud por tu áurea refulgente. Te declaras líbera y contraria a las prohibiciones, no te propondré ningún pacto ni reglamento. Cuento contigo como persona, como fuente de saber y observatorio de descubrimientos, como espacio de acogida y vibración. Te presumo desdogmatizada. Mientras sigamos poetizándonos estamos a salvo. Aunque antes o después no sé si sugerir que pasemos a la gramática ordinaria de los pronombres y los verbos, de las sintaxis coloquiales y de los predicados que anuncien propósitos y encuentros.
He vivido mi propia autoría pasando por cien nombres pero he terminando volviendo al mío, dado por linaje y origen. Tengo mis memorias repartidas por poemas y libros y por las biografías de quienes me trataron y conocieron que, puede ser, que no me hayan enviado al olvido. Debo haber tenido distintas vidas en ésta aunque el espejo siempre me ha devuelto a la mía. Sigo de animal sensible ante todo lo que padece pero ya suficientemente desentimentalizado para no caer en todas las trolas que las demagogias me meten. He comprendido que el amor es más dar que recibir, que no esperar es tenerlo todo, que no buscar es encontrar lo que te faltaba, que no proponer no quita coincidir en el hacer. Soy lo que soy: cauto en las definiciones categóricas, cuidadoso con los empujes ajenos, fluente en mi pensamiento y viviente de las experiencias que me toquen. Mis luchas pasan por la palabra, fuera del grito y del ultimátum, lejos de las acciones callejeras y de los paraninfos congresuales. No sigo líderes ni creo en omnipotentes, no acato tribunos ni reyes, ya no soy doctrinario ni ejecuto mas ritual que el de la lealtad. Soy casa y tierra. Acojo la calma y la furia cuando es preciso, y observo, oigo y escucho. Me han dicho repetidas veces que soy romántico y que seduzco con la palabra. Mi capital es mi ternura y no soy nada cuando la pierdo con motivos sobrados ante traiciones de envergadura. Mi eje es mi pensamiento que me hizo metodólogo aunque posiblemente no haga más que seguir el esquema gandhiano: Creencias->Pensamientos->Palabras->Acciones->Costumbres->Valores->Destino para hacer con mis manos desnudas mi futuro y abrirlas a quien también hace el suyo sin trampas ni cartones.
Ver pasar los años por el espejo y aceptarlos. No rendirse ante ningún significante: ni el de la edad ni el del calendario. Repetirme que el tiempo no existe y que en su lugar prevalece la crónica de los sentimientos, que los años no se cuentan por números sino por experiencias y hallazgos. Saber que la serendipia me lleva a todas partes y ahora a ti como compañera despierta y sede de encantos. Antes me complacía verme desnudo ante espejos murales ahora me peleo por vivir mi vida como una experiencia de puertas abiertas: las de mis espacios, las de mis ideas, las de mi solidaridad. Me roban una y otra vez aunque nadie ha conseguido quitarme mi ilusión por seguir siendo yo acabar con mi filosofía de viajero en tránsito por una vida que no pedí pero que disfruto lo máximo ya que la tengo. He depurado los fantasmas de mi pasado pero sigo en mi fantasíada creyéndome que eso del vivir tiene que ser algo más de lo que estoy viviendo a pesar de haber sido objeto de envidia. Asumo y mido cada uno de mis pasos sin evitar aun caer en errores previsibles y algunos de antaño. Nunca me ha faltado quien cobije mis palabras y de quien recibir caricias seguro de que toda soledad puede ser extendida como confesión y al compartirla, terminarla. Siempre hay un semejante cercano que hace de otredad y pone otro escenario. Me rebelo contra los imposicionismos y no acepto más autoridad que la de la sabiduría de la que sigo libando fuera de cátedras y academias. Soy tan desenmedallado como tú y no sufro por tintinear como glosa marginal. En las lecturas de lo ajeno he descubierto un mundo más real que el que me ha tocado por constelaciones, estirpe y débitos sociales. Vivo en el superávit de lo material, con más de lo que necesito y con todas las horas para mí sin necesidad de un empleo de asalariado. Trabajo por placer sin tener una frontera horaria entre horas de trabajo y horas de ocio. He vivido en distintas partes: desde Euskalerria a Canarias aunque mi origen natalicio fuera Catalunya adonde volví para reubicarme y de donde volaré tan pronto encuentre un espacio mejor de paz y horizontes, de sosiego y amancias. Una vez perdí la opción de vivir en las Tricias, frente a un acantilado y la inmensidad del Atlántico. He sido militantista por los demás hasta que descubrí que la mejor ayuda era la de enseñar a manejar cañas con las que pescar. Concluí que no hay más revolución que la de uno mismo cambiando de actitud ante el futuro y rompiendo cada mentira ahí donde la atestigüe.CdV27ene2010
Lo que me hizo fue cuestionarlo todo tal como venia con sus trazas de impositividad y de uni-versión. Lo que me hizo fue no dar por definitiva la realidad que me tocó por época, por geografía y por linaje. Pude sacar adelante esa impugnación a la totalidad reconociendo los valores de la parcialidad, de cada ser, de cada gesto. En tanto que sede de ideas, lo fui de actos, sintonías y abrazos. El posicionamiento krhisnamurtiano sobre el laberinto del pensamiento me descolocó momentáneamente. ¿si no soy pensamiento qué soy? El paraíso es una construcción mental con un confort circunstancial, hecho a la medida, como agregado. Porque sigo pensando sigo existiendo. Según pienso, así existo. Cada interpretación de cada dato e imagen pasa por la percepción condicionada tras la que está una cultura condicionante. La vida va pasando como un sumatorio de intervalos entre vacíos, es posible que entre oscuridades. Es probable que desde el cosmos, el alma tránsfuga menos ambiciosa quisiera posarse en un planeta iluminado y volver a empezar de nuevo aunque no sepa de dónde viene ni a donde va. Personalmente espero no repetir como revival biológico en la especie humana. Optaría por ser planta, medusa o piedra. Prefiero el paraíso tangible e inmediato, al hipotético y distante. Sé que vivo en una parte del paraíso imaginario pero no lo alcanzo todo, no puedo. Demasiados males y desastres en las coyunturas y en las estructuras. El paraíso eres tú en este instante, ahora que me tienes y dejas que te tenga. El paraíso son nuestras palabras combinadas dentro de ese cuadro de carambolas existenciales que nos junta actualmente por minutos, que pronto sumarán horas, y tal vez no muy tarde, sumen días. Algunos de retiro por los bosques cántabros u otros donde la paz sea toda y la poesía nos embriague, donde puedas tocarme con tu báculo de anjana y darme la magia que me falta, donde seguir alimentándonos con los frutos de tu leyenda, dándome tus pétalos verdes para que sea feliz hasta la hora de mi muerte. No sé si somos los dos esos medios cuerpos buscando ensamblarse en los que creía una antigüedad griega. Intuyo que pertenecemos a la estirpe de los irredentos, que nos hemos hecho la vida con la fuerza del imaginario, que pertenecemos a una misma madera de la que se esculpen figuras que andan. Somos viaje, ya estamos andando, no hay meta a la que llegar ni cita que imponer. Sigamos con el cortejo de nuestras palabras encontrándonos cada día en nuestras pantallas, advirtiéndonos con dulzura de no sufrir por si un día o dos o miles dejan de ser testimonio, mensaje y grafía. Si no te asusta el viaje tengo pasos para ti dónde reunirnos en cualquier rumbo coincidente para no esperar nada más de lo que ya nos estamos dando.CdV28ene2010
Has permitido que me cuele en tu ánfora y que escuche en directo tus pálpitos, que me sume sistólicamente a tu ritmo, que deje lo que estoy haciendo para contestar a tu electrónico correo en cuanto llega, sintiendo como me electriza mientras voy ensanchando mi espacio sentimental para ti. Tampoco soy de este tiempo, por eso nos estamos entendiendo. No sabemos si algún día llegaremos a jugar como niños descubriéndonos en ese instante estelar en que se preguntan por sus genitales distintos., lo que sí sé es que me aburren las carreras (ni siquiera las universitarias que seguí me motivaron al logro por la vía del estrés). Uno de los días más peripatéticos de mi vida fue en Victoria avenue observando pasar miles de personas en una hora temprana vomitados por el caballo de hierro corriendo a sus empleos. En mis juegos de crío en la calle yo prefería ser cheyenne a cowboy. Sigo jugando a los roles de los perdedores. Siempre que me encuentro con un conejo aliciano de Carroll no me da tiempo de terminar mi frase porque ya se ha ido con sus prisas. Mi amor por las pautas de la naturaleza me llevaron a viajar y llevar mi observatorio ambulante por otras geografías, también a instalar mi morada en el campo fuera a una distancia prudente de los aglomerados urbanos, de sus gritos y contaminaciones. Después volví a hacer vida metropolitana en una de las ciudades periféricas de una gran ciudad desde donde ni siquiera veo pasar el mundo al otro lado de mi ventana porque la malla que pusieron en la cerca metálica del pequeño patio me lo impide. Mi mirada que dejó de mirar tras los cristales mira en esa otra ventana que es la pantalla del monitor desde donde me encuentro con el mundo tratando de destilar lo mejor que tenga (ahora, tú). He vivido en la rareza y comparto contigo que no es nada fácil ser distinto y no tener que andar reclamándolo como derecho personal. Sigamos hablando de nuestros estados y anhelos. Sumésmolos. Me siento estimado y considerado. No veas en mis estrofas, (cada vez más largas) un plan de seducción que haya de culminar en una sesión de besos a los que no prefieres optando por los brazos rodeándonos. Eres la mujer de cien cuerpos a los que podría querer a la vez.
Ser canales. Bosque de Más Mirambé 7dici2009
querida Mamo: Hablamos los unos de los otros desde muchos registros y situaciones diferentes. Hablar de los terceros ausentes (ausentes porque no están en ese momento en la conversación aunque sigan estando presentes en el pensamiento) es inevitable aunque prefiero que esas conversaciones que tienen por tema central personas ausentes no den lugar a malentendidos. He tratado de seguir repetidas veces el criterio de no hablar de quien no está delante salvo para referirlo como dato contextual y la vida me ha demostrado que esto es imposible. No renuncio a seguir teniéndolo como principio conversacional pero en la práctica hablas de quien no está por el placer de hacerlo, porque es una forma de traerlo anecdótica o simbólicamente a ese lugar de palabras. Además, la mayor parte de las conversaciones de la vida tienen por formato principal la mención de los otros que no están ahí como hablantes. En las indagaciones psicoanalíticas tambien es así, el consultante y el analista están continuamente trasegando con el otro ausente, aquel que físicamente esta lejos pero que patológicamente está muy presente por formar parte del aparato psíquico del consultante y formar parte simbólica considerable de la sesión.
Inevitablemente estos días con tu/vuestra progresiva consolidación de la relación entre tú y Janot hablamos de vosotros dos, tanto porque vuestra energía ha quedado en el espacio compartido como porque me hace feliz que ambos avancéis en vuestra intimidad y cariño. Es una sorpresa para mí que Janot reconozca sus sentimientos, dada su tradicional línea conceptual de prevenirse de ellos por las trampas que conllevan, que sin duda existen pero que son compensadas por los placeres y alegrias que dan. Mi impresión es que su relación supuestamente no-sentimental de intimidad con otras mujeres es una forma de no querer ser vulnerable. El peaje de eso ha sido no haber desarrollado otras cuotas de compromiso o entrega afectiva. No me extrañaría que tu pasaras a ocupar un lugar en su vida muy importante. Tampoco que eso sea de doble dirección y él lo ocupe en la tuya.
Los detalles se precipitan: ya estáis haciendo planes para varias cosas. Me siento el maestro de ceremonias que ha pasado a ocupar repentinamente un segundo lugar. No, no lo digo porque esté afectado. Es la dinámica lógica. Compartid conmigo lo que os apetezca y no compartáis lo que queráis tener más privado y vuestro. Eso también lo hacemos todos con respecto a los demás.
En lo que coincidimos filosóficamente aceptamos que la intimidad es un universo de intersectorialidades. No hay nadie que pueda tenerla en exclusiva y siempre ha de contemplar la posibilidad de nuevos protagonistas que se añadan a historias en curso. Cada uno de nosotros tiene en su psique un corsé con el que vérselas. Depende de cada cual trascender límites y evolucionar, extender las informaciones o no. La pluralidad que es un reconocimiento en todas las manifestaciones de vida y ámbitos es prohibvida por lo que hace al campo de la intimidad sentimental y genital. Por lo que sabemos de la psique del ser humano nadie puede pretenderse centro de nadie aunque aspire a los puestos de máxima referencialidad y llegue a detentarlas. La demanda de exclusivismo en el amor como en el placer asi como en la confidencialidad remite a una posición de control e involucionista. Tu y yo nos hemos conocido Mamo en un momento de tu vida en que te habias iniciada a la pluralidad dandote permiso para la intimidad extensiva y abierta a los placeres que compartir con otras varias personas. Es un proceso enriquecedor que ningún antropocentrismo reclamado por nadie debería abortar. Como que los sentimientos no están fuera de las negociaciones transaccionales por lo que hace al peso de cada cual en la vida de cada otro no es extraño que las evoluciones personales de unos se trunquen para satisfacer las involuciones personales de otros.
Somos canales los unos con los otros para facilitarnos experiencias y encuentros. Yo he sido tu canal para esta relación personal que ahora tienes, tú lo has sido para mi para darme a conocer otras experiencias y personas relacionadas con tu vida, Janot lo ha sido en el ultimo periodo para acceder al recurso del bosque y otras cosas. Formamos parte los unos de los otros configurando una especie de red de canales.
Parte de nuestras conversaciones de estos meses en el bosque se han referido a mi lenguaje seductivo y a la generacion de expectativas amorosas a las que da a lugar. Como gestor de palabras y conceptos sé que cada receptor las traduce según su situacion sentimental y psíquica. El poeta puede estar piropeando al personal con todo lo que dé de sí su imaginario y sin embargo esas palabras no pasar de ser testimonios de anhelos, tal como me viene demostrando el ultimo ejercicio que hago con protocolos de piropos desde que uso el facebook y otras formas de mensajería en otras webs para encadenar mensajes. He reunido todas estas Notas Poéticas que si bien expresan el deseo, el mío al menos, que ya anda por unas 15mil palabras, en parte para neutralizar la desertividad imaginativa en la esfera de los jijijajases y en parte porque siguen representando la misma botella de náufrago lanzada al mar esperando que la encuentre la musa que lo venga a rescatar. Aunque ya voy para viejo me siguen quedando la inercia del buscador mas apropiada de otro tiempo en el que mi biografía estaba por configurar. Estrictamente, en mi actualidad no necesito nada, no necesito buscar ni encontrar a nadie. Podría dedicar mis días a pasarlos con un programa de calidad existencial sin pensar nada, proponerme nada y por supuesto dejando de escribir absolutamente.. claro que para hacer esto debería ser otra persona que no soy. Algo de mí, cósmico tal vez, me sigue llevando un día y mil y diez mil a la literatura que hago y que no concibo dejar de hacer. El lenguaje seductivo es solo una parte de ella. No hay ninguna intencionalidad perversas en emplearlo. Se funde con mi propio lenguaje. Es yo. Claro que ni todo los interlocutores se prestan a él ni yo me presto a expresarme con el con todos los interlocutores. La sensualidad llega mas o menos lejos según la receptividad y -en mi caso- la mía no predetermina necesariamente la sexualidad posterior. La critica que vengo recibiendo es la de inducir a unas expectativas que luego frustro. Yo lo veo de otra manera: creo en la posibilidad plural del amor, en su universalización con distintas formas de intimidad y confidencialidad que pasan por experiencias convivenciales de distintas magnitudes. El donjuanismo o casanovismo que se me atribuye no tiene nada que ver conmigo. Ni salgo a la calle a seducir a nadie ni dedico tiempo a ámbitos de relación sensorial, ni me he visto involucrado en campeonatos de orgasmos que evoquen la Venecia del XVIII. Creo que el amor es algo extensivo y no privativo. Te puedo querer sin impedirte que quieras a otros y no me gustaría que el amor recibido se convierta en restrictivo de mis otras libertades.
Yo me siento cómodo contigo. Eres un ser exquisito, sensible, inteligente (aunque sigas autodesvalorando en parte por creerte no serlo tanto e hipervalorando la de los demás que tampoco es para tanto). Me gusta tu compañía y tus conversaciones. Espero que tengamos -vayamos creando- oportunidades para vernos mas veces las próximas décadas.
De las cartas, bastantes, que le he enviado a Janot, la ultima, creo recordar, te refiere especialmente. En ella le pido que te de lo que tu espera(ba)s de mi y que no te he dado. Por supuesto esta carta no lo ha guionizado porque entre otras razones no la leyó, como todas las demás que le he enviado ,sea dicho de paso, (detalle por cierto que indica su no dedicacion a la comunicación por el lado de lo escrito y que a mi me refuerza la idea que tengo de él de su no-intelectualidad ya que tampoco lee lo que recibe de otras personas) pero sí se la resumí como ahora hago contigo. Puedes pasar de leerla. En cambio sí me gustaría que leyeras algo sobre los registros comunicacionales y la complejidad de los temas según saltan de niveles referenciales. En nuestro pequeño mundo de referencias reciprocas desde las ausencias mutuas se generan tomas de posiciones discutibles. El mejor de los goces es/sería el de sentirse comprendido totalmente por los semejantes mas inmediatos a los que quieres y por quien crees ser querido. Esto no siempre es así. A Janot yo siempre lo he tenido en estima. No conozco a nadie que se le parezca. Lo he tratado y lo tengo por amigo dentro de lo que su visión de las trampas de los afectos permite tenerlo. Es tal como lo conocí en 1983. No le he detectado una evolución o transformación en todos estos años por lo que hace a las cosas en la vida por las que merece la pena luchar como humanos y que él descarta. Por otra parte, su deseo de animalización (vivir como una liebre según su idea) le quita de vivir otros placeres existenciales priorizando la supervivencia a las superaciones, les alternativas o las mejoras a lo que considera todo un falta de sentido. Tienes por delante interesantes debates con él. Os esperan bastantes viajes Navarra-Catalunya y viceversa antes de que él se traslade a tu zona siguiendo una dinámica lógica de acontecimientos. Deseo que vuestra relación prospere y vaya a más sin que eso impida que la nuestra (la tuya y la mía, tambien la mía y la suya) sigan su propio desarrollo.
En mi futuro, si algún día llego a tener una casa en condiciones, con muchas estancias, recursos y espacio, está la idea de tenerla como lugar para compartir con seres queridos dentro de un umbral amplio de compatibilidades. Ahí hablaremos tranquilamente envejeciendo de lo que hicimos mientras pudimos hacerlo enfilando perlas de conversaciones. Espero que ninguno de nosotros tenga que quejarse por lo que se prohibió hacer castrando sus deseos.
Besitos, hasta luego en el Messenger.
CARTA AL BINOMIO EXTINTO.
Primavera de l994 Barcelona /Barcelona, salas de ordenadores de la fac. de psicología julio 1994.
a JS/BCN
Hoy es 17 de marzo de 1993. Es por la tarde. Estoy en la fac.de psicología iniciando ésta carta que me rebota en la cabeza desde hace muchísimo tiempo. En el aula magna, Ruviralta tiene nutriendo a la gente con datos sobre el traslado a Hogars Mundet. No estoy para nada motivado por las citas confrontacionistas. El universo de la privacía es incomparablemente más excitante.
Hoy hace exactamente seis meses. En el escenario de tu comedor pasaba por lo que me ha quedado registrado como el peor sábado-tarde de mi vida. Concluía el plazo de dos semanas escasas que me habías dado para que abandonara tu piso. Las cosas se conjugaron de tal manera que tú acababas siendo una casera inflexible, frente a un inquilino indeseable. Durante todo éste tiempo no he dejado de pensar en ti. Has sido/eres un acontecimiento mental diario dentro de mí. Una vez consumada como objeto de amor definitivamente ausente, has pasado a ser la permanente evocación, hasta tal punto que te revivo oníricamente, una y otra vez, en los temas que nos han quedado por resolver. Escribirte esta vez, es casi una necesidad fisiológica, un imperativo de mi organismo para poderte trascender. Tú, ya en verano me liberabas al cosmos como decías. Tu capacidad para convertirme en pasado era admirativa. La mía, absolutamente disminuida. No consigo olvidarte. Y es posible que esto conecte con el hecho, de que siempre me ha costado trascender a una persona que he amado. Mis duelos siempre han sido enormemente largos. Hasta el punto de darte a pié para que interpretaras en cierta noche insomne, que "mi relación con Estrella, todavía no la había superado". No es verdad, Pero ciertamente jamás podré superar (aceptar-entender-excusar) el hecho de que alguien con quien te has querido mucho y has hecho infinidad de planes y de vivencias juntos, pase a convertirse en una historia encapsulada en el ayer, en algo ya no-vivo ni presente. De otra parte, toda pérdida por crítica que ella sea, no se cronifica hasta el punto de estar siempre pendiente de su reaparición. Llega el día en que te sabes fuerte para seguir existiendo creativamente sin contar con tu parte ida.
Creo que medio año es un periodo razonable para todo duelo. Incluso al contrastarlo he recogido el dato, a través de alguien que conozco que está con los bhrama-kumaris, de que hay una tradición esotérica que lo justifica como un tiempo exacto necesario para la superación. Sea como fuere yo presiento mi liberación de una pesada carga. He atravesado todo un otoño y todo un invierno, el uno con las hojas marrones caídas y el otro sin el calor de nadie voluntariamente elegido. Durante éste tiempo he creído volverme loco. Me he visto en la más absoluta exigüidad. Pero he aprendido bastantes cosas de mis reacciones y del curso de mi emotividad. La reacción visceral ante la transición de tenerte como compañera a no tenerte en ningún sentido, tiene mucho que ver con la filosofía objetal inherente a la mutua compañía para unos intereses que deberían ser -o iban a ser- mutuos.
Aunque muchas veces siento como si todavía estuviéramos juntos hablando de cosas o discutiéndonos y necesito mirar a mi lado para cerciorarme de que solo percibía un fantasma, creo que lo que ha pasado me ha obligado o me está obligando a evolucionar. Evolución, mas por tenerte como antagonista que como coprotagonista en mi vida. Al mismo tiempo que arrastro la resaca de una historia personal mal terminada. Por eso sigo tentando con la única arma de la que puedo disponer: un puente de comunicación, el espejismo de cambiar los finales, el de reescribir nuestro final.
Esta es una carta a mi binomio extinto. Sé que nunca más, la vida nos dará una oportunidad para rehacer la superación de nuestros errores, juntos. Los dos por separado hemos elevado a categoría de evangelio el "basta de equivocaciones". Lo cual, al menos a mi me hará actuar a partir de ahora a cuenta gotas en toda perspectiva de involucración afectiva.
Y decir "nunca más", es la metalingüística fatal de dos palabras que siempre me ha dado horror combinar. Al fin y al cabo, yo sí te he estado esperando durante este medio año. Te lo había dicho a pesar de que tú me dijiste con tu tono como siempre de supersegura. "No lo hagas. No me esperes". Y justo ahora que empiezas a ser -también para mí- pasado, que te puedo conjugar sin necesidad de utilizar el auxiliar haber, me atrevo con éstas últimas páginas, que en principio no tienen porque correr mejor trato que las tres cartas anteriores: la de su devolución sin ser leídas. Pero aceptarás que yo necesite mi propio petate de arena al que darle los golpes de mi impotencia.
Cada semana te veo en algunas aulas de ésta facultat. !Es tan triste para mí asistir a nuestros intercambios de silencio, a tus no-miradas¡ Si yo sé que el mundo es un lugar dificil de vivir no es porque cada año surjan nuevos conflictos armados y los crímenes de todo género sean sistemáticos, sino por escenas de bloqueo como éstas, o por finales tan patéticos como el nuestro. A priori, yo estoy dispuesto de ser víctima de las contradicciones salvajes del sistema social que impera. Estoy a merced de que un delincuente te tome un dia por azar como su fuente de ingresos o que un psicótico te asesine. Para lo que no estaba preparado antes de tí es para la preaceptación de que el amor puede ser terriblemente pantanoso. De que tú aliado amoroso puede pasar a ser alguien completamente ausente, desinteresado, ajeno, equívoco y negativo para tí. Claro que yo interpreto el silencio del otro como un signo de negación. Me has engañado tantas veces haciéndome creer de que tienes un modo particular de amar y que no tienes porqué ostentarlo visiblemente, que en mis peores momentos, todavía te concedía desde mis "cuarteles de invierno" de mi mente convaleciente, el decreto de la duda. Me decía que te mantenias fría, arisca, monosilábica y con tu mirada siempre dirigida a cualquier parte donde no estuviera yo, porque también necesitabas tiempo para restablecerte. Pero mis observaciones me llevaron aunque no quisiera, a reconocer la evidencia; a que pasarías de mí, tan pronto dejara de estar atento a coincidir mi mirada con la tuya o a provocarte el saludo. Ahora, que está fuera de toda dudas, que ni siquiera me tienes en cuenta como un amigo, ni tan siquiera como un compañero de curso (cualquier necesidad informativa que precises acudes antes a cualquier otro compañero de clase que a mí), quizás es hora de intentar cambiar el final, o cuando menos de reintepretarlo de manera diferente. Contemplo,paralelamente, que las fórmulas civilizadas y convencionales actuarán como diálogo de relleno cuando no quede otro remedio. El saludo obligado si coincidimos de frente o hasta compartir unos cuantos pasos juntos si coincidimos camino del campus. Pero el dialogo real,el subyacente no será el que baile en nuestras palabras, aunque parezcamos dos viejos reconciliados.
Empieza primavera. Con ella tu cumples años. Son 37. Yo me acuerdo pero ya no tiene objeto deslizarte una felicitación por ello. En mi último aniversario,el de mis"primeros" 41 años, la única y paradójica felicitación ha sido la del Corte Inglés, en mi calidad de cliente, lo cual demuestra que su sistema informático cuenta con un programa funcional al respecto. Digo que es paradójico porque el poco uso que he hecho de la tarjeta de crédito que me proporcionaron para uso interior de sus almacenes,les ha significado una pérdida de artículos por pvps de unas cien mil pts. Bueno, avatares y anécdotas que dan el perfil y la nota, y que recuerdan que mi situacion economica y el fantasma de mis ingresos reducidos, siempre ha estado presente en nuestra relación como una espada damocliana,que al final ha ayudado a cortar nuestro vínculo.
Como un capullo yo también esperaba todavía encontrar alguna carta tuya. Sé que las onomásticas tienen valor para tí.De hecho he estado un largo medio año esperando alguna clase de señal tuya. En lugar de eso,el proceso de alejamiento y de frialdad ha ido en crecimiento.
En tu aniversario anterior también estábamos en una situación de bloqueo. Era el ensayo general de entrenamiento para lo que ha sido la separación definitiva.Aquella vez, yo te hize entrega de una postal con una paloma dibujada,como una especie de contravalor a cambio de un regalo que te compraría en el futuro. Nunca lo hize. Tu recibiste la postal entre nerviosa y extrañada en medio de una clase y ni siquiera la abriste para saber de que se trataba. Ahora,o actualmente,o con posterioridad cuando las reflexiones me han llevado a ir recuperando cosas del pasado,detalles,anécdotas como ésta; en mi mente veo claro como todo nuestro proceso de relación estaba abocado a un soloposible resultado final: el que es. El de la ruptura.Y eso: ese dato escueto, básico y mínimo me lo cuestiona absolutamente todo. Solo que de todas las rupturas que he registrado en mi vida sentimental, ésta es sin equívocos,la peor,la mas dolorosa,la más trágica. No te estoy culpando por ello, aunque a lo largo de éstas páginas la gramática me traicionará y parecerá que lo hago. Tu cumples tus 37,los mismos que vine a cumplir yo a Barcelona hace algo mas de 4 años.Vine con fuerza,seguro de que con poco tiempo me restablecería y podria dar un vuelco histórico importante a mi vida. Fuí presuntuoso con el calendario y hasta con mi biologia y me propuse recuperar tiempos perdidos en un periodo comprendido entre 3 y 5 años,pero aunque conté con derrotas implícitas a mi reincoporacion a una ciudad a la que apenas me ligaba nada, sin duda las subestimé. Traté de sugestionarme de que todo era posible y me puse como una moto, trabajando desde el primer momento en un tema de estadística comercial, en un empleo para el cual recuerdo, que mentí acerca de mi edad,puesto que tener mas de 3O cumplidos en según que lugares constituye un delito. Me instalaba en la provisionalidad. Las cosas se irían arreglando si no me amilanaba. Pero me quemé,aunque me satisfizo la relación entre esfuerzo y compensación económica. Pronto estuvo claro que obtener un contrato de trabajo para una empresa,era poco menos que una lotería en mi caso. Y si caracterialmente había ya sido un eventual permanente en la década de los setenta y en la de los ochenta ¿como no iba a serlo en la de los noventa,dada la depauperación objetiva y la complicación de la crisis económica? Crisis,de la que por cierto has tenido la suerte de vivirla de lejos y periodísticamente,pero no en tu vida real. Ciertamente yo no me quejaba por ella,puesto que las dificultades económica objetivas de un estado social que no arregla las cosas, no venía sino a producir un tipo de situaciones personales que yo ya había elegido para mi vida en un pasado lejano. Las condiciones objetivas se van tornando cada día en mas desagradables y dificiles,pero es como si el tema no fuera conmigo.El mundo circundante vive tragedias,que yo ya experimenté hace tiempo. Pero eso no significa que mi tren de vida sea el mismo que antes. Me puedo permitir como sabes menos cenas de restaurante y menos viajes,no porqué tenga menos dinero que en otras épocas,sino porque sus cifras equivalentes me dán paramenos. Pero esa constatación de no-accesos a lugares,no me crea una especial problemática ni frustración. Tengo listas infitinitas de actividades sustitutorias a cualesquiera otras. Si de algo no me puedo quejar es de mi superávit de actividades potenciales de sí-acceso. Este esquema de fondo no es fácil de aplicar:vivir con él y menos aún de convivir,como en tu caso. Lógicamente tus réplicas continuadas a mi precariedad material eran el reflejo de tu incomprensión de fondo,antes que un deseo de compañera en ayudarme a salvar mi situación. En contrapartida,tus protestas hacían que radicalizara mas mis reafirmaciones ideologicas en una filosofía existencial,que me sé mejor que nadie que es caduca y que había terminado ya definitivamente para mí. El año clave como he dicho antes era 199O. Década nueva existencia nueva. No obstante y pese a todas las energías reunuidas y mi voluntad de instalación y de renacimiento, aparentemente a juzgar por mi estado actual,las adversidades han podido mas que yo. Ya no estoy para los trotes juveniles de pasar por cualquier cosa y por empleos alienantes para salir adelante. De hecho soy un ex-asalariado que aparentemente me lo monto de autónomo pero sin estar dispuesto a saber calcular los Ivas y haciendo creer que va tirando con su clientela. Cuando la gente me pregunta que hago profesionalmente,respondo impecablemente con la persuasión de que estar reconvirtiendo mis datos en sus cerebros en una solemne mentira. Pero yo sé,tú sabes, que mi vida no es fácil. Subestimé en su momento las posibilidades de la Realidad para grisearme en ella y ahora ya no queda de mí nada del burlador de antaño,cuyo mayor interés es pasar desapercibido ahí donde vaya. Tras implorar "tierra,!trágame¡" soy un topo, que se vé a sí mismo con unos cuantos de sus objetivos biográficos realizados,a medio y largo plazo pero con no pocos disgustos encima y con un desagradable sabor de boca enlos act sppeech y en cada acto de vida.Todo me suena a falso.Las verdades últimas son incomunicables. Y después del fin de la experiencia amorosa, ya no me cabe creer en ninguna otra eufemística princesa, ni siquiera en una compañera para diálogos íntimos. Después de tí me he quedado sin la conjetura teórica de la privacía. Las nuevas citas personales que pueda establecer van a pasar o están pasando por la invariante del factor-conveniente. Tú tienes demasiado que ver como corresponsable en ello. Si tú traicionaste toda mi confidencialidad con casi tres lustros de medioconocernos y tratarnos y con feed-backs por medio,¿como arriesgarme ante cualquier adulto que pasados los trenta empieza a ser sospechoso de hipocresía y de especulación?
Sí ciertamente,continuar instalado en el escenario existencial pasa por educar los roles propios que me tocan por karma,por decisión,por interés y por agotamiento. Entiendo que las experiencias me han descualificado:haciéndome perder parte de mis valores mas sustanciales.¿Quien soy? ¿Yo,mi personaje,mi límite? No quise doblegarme a diferentes imperativos que me han emplazado en varias coyunturas afectivas: la del hijo obediente, la del estudiante conformista, la del amante leal. Y correspondientemente he ido perdiendo los contextos: la familia de origen, el estatus profesional, los anteproyectos de familias propias.Si hubiera aceptado en mi fuero interno ser el varón domado descrito por Esther Vilar. Las técnicas de adaptación se pueden aprender. También las de la servidumbre afectiva como parte de ellas. Quizás garantizan la continuidad del vínculo ¿pero a que precio? Yo estoy todavía herido por la disolución del nuestro.Como botón de muestra,te diré que todo éste curso universitario (de setiembre a junio) lo tengo hipotecado por no poderme concentrar en él.
Saludo tu capacidad en sí poder hacerlo. Pero al menos no puedo engañarme.Si he claudicaco en el principio de actuar sinceramente a toda costa en relación a los demás, al menos no deseo claudicar en lo que se refiere a mi autosinceridad. Y te aseguro que los datos que me proporciona éste autoaviso de donde estoy,son dramáticos. Estoy convencido de que el único constructo filosófico que me hace continuar viviendo es porque me tomola vida como la convergencia de la actuación y de la expectación en el mismo proceso. Yo entré a ver ésta compleja obra de teatro,titulada vida humana,y que no acaba hasta dentro de un rato. Se sabe bastante de ella.Los diálogos y guiones han sido publicados.Tus principales réplicas finales en mi contra fueron mi falta de honestidad,mi condición cretina,mi intransparencia.Enterarte de ello,supuso trangredir una de tus principales reglas sagradas:la del respeto y ponerte a leer mis escritos.Ubicados,por cierto en un libro manuscrito de mas de 400 páginas,a las que accediste no más de una,por si algun día,quieres completar climas y contextos añadidos a la frase maldita que te hizo tomar la resolución de tu separación de mí,posiblemente una de las decisiones mas dolorosas de tu vida.
Pero,obviamente la investigación nunca la harás. Si te demoraste medio año en leer algunas referencias escritas que te pasé de nuestro primer tiempo de convivencia en Sicilia en l98l y con una fecha limite para la lectura que te presionaba,y sin nunca te tomaste el interés por leer un manuscrito original novelado ("Una milla en el holograma")que acabaste por devolverme
sin haber intentado empezarlo, es evidente que nunca querrás completar la escena de espiar mis confidencias,un día de principios de setiembre,un día que desde luego tenía que suceder. (preguntate porqué el cuaderno siempre estaba a tu alcance, o casi siempre) A éstas alturas no me cabe la mas micromínima duda,de que dar con una descripción de un juego sexual por mi parte "con otra",no pudo ser-no era- la causa de tu acción energúmena, desmesurada, superexigente, radical, conminativa,
prepotente y hasta chantajista. Yo te regalé el pretexto ideal y clásico para consumar la ruptura. Incluso apareció una terminología cinematográfica y hasta teatral del siglo de oro, prestada por una amiga tuya ("te ha puesto los cuernos"-"me has puesto los cuernos"), la que justamente pocos dias antes me habías presentado y compartiámos una cándida y normalizada cena de tres con inclusión de invitada, en medio de una charla amical sobre el mundo sanitario. Su frase me venía como una bombarda desde la trinchera de enfrente. Parece que en los momentos "difíciles" las mujeres tomáis partido por condición y por principio inexorable, las unas por las otras. El hombre deviene en un enemigo fáctico tan pronto ha dejado de cumplir la sagrada norma de la fidelidad. !La Fidelidad o el Gran Constructo¡ Yo también la he defendido a tu lado.También lo había hecho antes y lo he hecho después. Pero realmente como ésto,como un constructo.
Como un criterio de pactación y de funcionar.Como un modo para llevar adelante la relación,la profundidad y el amor. Simultáneamente,antes de tí, contigo y después de tí, la he visto y he vivido a veces como una fatalidad: la del pacto reciproco del te quiero por el quiéreme imperativo.La dualidad del solo para ti-sola para tí,en un mosaico de tentativas y de miedos,en los que no se dá parte a la eventualidad, al tercero, al fantasma, porqué ello pondría en peligro la estabilidad de la pareja. En el fondo del análisis, la relación estable se asegura porque se autoasegura a sí misma, por su potencial de energía, por la generación de su convicción, de su continuidad y de su recreación permanente. Los "terceros" en un baúl de imaginaria reserva sólo vendrían a enriquecer el vínculo amoroso. Pero cuando no se está muy seguro del peso de uno mismo en la relación privada y privilegiada del otro, cuando sabes que eres su binomio o que es el tuyo, pero con poca persuasión de su permanencia en el tiempo así como en el espacio; entonces el capítulo dedicado a fidelidad aparece con mas firmeza. Pero por muy claro que haya sido el pacto, la verbalidad del "solo-tú" acaba estrellandose en pedazos, cuando tu objeto de amor se opone a la realización de tu deseabilidad por él. Por otro lado, el crimen de no guardar la fidelidad, de irse con "otras" puede convertirse en un delito superior con mas fuerza simbolizante, del magro y disminuido fragmento de la historia real que encubre. Mis relaciones copulativas con Crisfer, solo fueron eso, copulativas. Nunca estuvo, ni ha estado (después de tí no hemos tenido ningún contacto erógeno)ni estará (no ha quedado una relación, dado que es una persona que conocía desde hacía diez años, pero cuya información de ella sólo me venia dada por gente común:Tadeo, Tomás y Pepe y nunca tuvo mayor interés)como alguien significativo en mi vida. Ella,o si lo prefieres mas exactamente, su vagina vino muy puntualmente a cubrir unas necesidades que tú no contribuías a cubrir.Evidentemente por razones importantes tuyas del momento.
Siento emplear éstos términos. Sabes que soy mas "educado" para hablar.Pero las batallas reducen las cortesías. Y ciertamente a pesar de que todo proceso de intimidad, de desnudez física y de confidencialidad emocional, comporta -o a mí me comporta- un grado de entrega amorosa, con la repetición de ensayos y de errores con escenas emocionales e íntimas reales he aprendido a diferenciar campos.A saber cuando hago el amor y cuando amo.Ni siquiera las declaraciones de "te quiero" ya me impresionan. Especialmente después de tí. Necesito la confirmación. No bastan las declaraciones. Igual estoy construyendome una personalidad distante y definitivamente no implicativa. Puedo estar dándote la impresión.
Yo no lo creo así. Tan solo he elegido el camino de no exponer mi vulnerabilidad y de estar abierto a inicios de relaciones,pero no a presupuestos compromisarios con ellas, sin que todas mis células estén de acuerdo.
En nuestro proceso hubieron tantos desencuentros y enfrentamientos que para mí era evidente mi legitimidad en haber estado unas semanas con Lola y otras con Crisfer, cuando tus propias distancias hacía mí, me habían alejado de tí como compañero nocturno diario. Yo asumo la responsabilidad en mi omisión de ésto,y lo creas o no, en ningún momento me creí que ni una ni la otra, a pesar de las obvias diferencias de calidad humana, pudieran desplazarte en lo más mínimo. No estaba buscando ninguna alternativa de sustitución a tí, a tu compañía, a tu diseño de vida. Sólo estaba buscando momentos de placer, que o tú no me dabas en la totalidad de mis deseos o postergabas en un "sine die". Me sueno a excusa y a pretextos clásicos, pero puesto que nuestra relación tuvo mucho de proceso continuado de negociación y de pacto, ésta tendencia a buscar fuera de la rc. lo que no está dentro,no es sino una vieja ley entrópica de intentar sacar fuera de un sistema el desorden interno que genera.
Pero puesto que el tema es: infidelidad y el de deshonestidad como tema estrella asociado por no decirte en su momento,la constación de unas cuantas cópulas furtivas (prohibidas), estoy tentado para mi propia defensa, recordarte tus propias omisiones sobre tus ejercicios eróticos (con cópula incluida) en los encuentros de Estel y tu opisición sistemática a que visionara un vídeo sobre tí filmado en alguno de ellos. Yo podía y puedo respetar tales no-accesos a tí. Pero en contrapartida me podías haber dado el mismo trato.
¿No te parece una paradoja,que uno de los criterios por el que mas te destacas: el del respeto a los demás, a la diferencia, haya sido precisamente el que no lo cumplieras (lectura del diario personal)lo que precipitara la ruptura? Ciertamente brotaron irruptivamente mas factores. Lo sé. Pero hay millones de parejas que se sostienen por los pelos, año tras atra, y donde sus componendas pueden mas que sus contradicciones y que arrancan tiempos de felicidad a la tesitura de la separación y de la soledad (que necesariamente no es equivalente de no-felicidad). Tu frase continuamente repetida. "He de aprender a respetarte". Me ha sonado durante meses como un delirio demagogico. Te reconozco tu capacidad por ser "una buena chica" con todo el cargamento de trilita en tu interior. Hubieras sido una buena saboteadora en la resistance francesa. Posiblemente puedas estar de acuerdo con partes de ésta valoración. Tras la ruptura tú has hecho tus revisiones y habrás sido emplazada, por tí misma o por un análisis prestado por otro que te haya llevado a cuestiones que no puedas eludir, a reconsiderar el tema de la fidelidad-infidelidad como una cuestión con menos peso significante del que le quisiste dar, del que te "de coña" podérselo dar. La demagoga inflada de proposiciones sobre el compromiso se ha encontrado con que, cuando las circunstancias realmente imponen su revaluaciuón opta por la retirada, por la escapada, y antes por la exclusión del otro, por su silenciamiento. En aquél sábado de martirio te llegaste a colocar tapones de caucho en los oidos para negar mi comunicación, mi presencia como compañero, mi presencia como persona.!Horror¡ Yo lo había hecho como ejercicio de supervivencia unos meses atrás con aquella psicópta con la que conviví en el apartamento de grácia. Dadas las condiciones del pisito y su acceso continuo a mi espacio-dormitorio que no guardaba separación de sonidos con el comedor, tenía que soportar sus verborreas continuas, que de todos modos soltaba aunque advirtiera que yo seguia impertérritamente con lo que hiciera: generalmente escribir a máquina. Ciertamente la consideraba como una persona bastante enferma y cuya relación solo tenia sentido por el coste reducido del alojamiento allí.
Esta referencia sirve de paso para recordar que mi itinerario de elecciones de lugares para vivir/estar desde siempre (desde los 16 años y el salto que oí llamar y llamé de emancipàción familiar)pero acrecentado en los 90 ha estado en función de mi precariedad económica, explicable a partes iguales tanto por mi insolvencia tradicional como por mi gusto no tan secreto por el espionaje de las experiencias humanas. Prurito contagiado a partes iguales por las lecturas adolescentes de Zola,Gorki,Dostoyevski,Hamsum; con una vocación a la no integración en el encadenamiento economico del sistema. Estoy convencido de que gracias a éste sustrato ideológico puedo seguir tomándome cada día como una novedad y las posibilidades físicas y horarias de ser invitado al ocio,como la forma de compensación existencial frente a mi no garantía como pagador. Pero volviendo al apartamentito con M.Toquero.Su uso duró la primera mitad del año pasado. Si fuí a él, lo mismo que si fúi por otro periodo corto de unos tres meses, a otro anterior, el de St. Andreu, fué porque el tema de compartir el tuyo, lo fuímos (lo fuiste)demorando sucesivamente. Dos veranos atrás habiamos hablado de compartirlo como si yo te alquilara una habitación, aunque en la práctica compartiéramos ambos la misma. No llegamos a concretarlo. A éstas alturas sé que aunque hubiéramos elegido el camino de la administración, el de un pacto económico, el de mi pago de un alquiler; nuestra relación no habría sido salvada.
Yo me zafaba de aquella tía verborrégica con mis tapones, (experimento usado por primera vez en mi vida,pero que presumo que no será la última,dada la gente) y llegué a ello casi como medida para proteger mi propia libertad de percepción, y completamente convencido de m,i interés unicamente puntual y material por ella. Tú hacías otro tanto conmigo quizas porque yo para tí ya solo representaba un estorbo en aquellas dos últimas semanas de estar juntos. Y que ya no te atrevía a remover nada más,por eso ya no me dabas audiencia. Fué el día en que golpeé la puerta de la habitación y la rompí, en que destrozé una silla, golpèandome el dedo de una mano que todavía hoy me duele; que te golpeé a tí. Me hiziste sentir tan nada, tan inexistente, tan vacío, que todavía ahora al rememorarla, se eleva mi ritmo cardiaco y me quedo en blanco. Aquellos días de despedida eran para ser filmados. Hubiéramos proporcionado materiales para los argumentos mas sórdidos de la filmografía de entre-siglos. Uno de los dias cercano a éste,sé que a lo largo de él vivimos cuatro episodios emocionales distintos de alta intensidad: Nos peleamos físicamente, reimos y nos emborrachamos de fiesta y de ironías, hizimos el amor, nos comportamos como si no pasara realmente nada,sosteniendo conversaciones culturales sobre temas externos a nosotros. Lo cual no hace sino demostrar que todo está contenido a nivel de pregrabados en nuestra psique.Basta la circunstancia concreta para que resurga del archivo psíquico el rol pertinente.
Tu silenciamiento de mí ya había empezado y se había manifestado de distintas maneras: no aceptaste escuchar un texto que habia escrito y no precisamente sobre nosotros, llegando a garabatearlo y arrugarlo.Por supuesto retiraste un dibujo mío original que estuvo por mucho tiempo colgado en el comedor, (junto al otro estandarizado que un día encontramos en la basuram,el cual sí siguió en su sitio)y reciclaste el marco para colgar cualquier otra cosa. Enriquecías el rito del rompimiento, haciendo la función simbólica de la supresión de los datos que me evocaran. No es la primera vez en mi vida que paso por ésto y no será la última. Recuerdo que Maria José (Añón) no sé cuantos años atrás me devolvía mi foto de la época (cabellos largos y rossos,barba de seis meses,larga y tricolora)en varios trocitos rota en una acción furibunda. (¿porqué no se me habrá nunca ocurrido practicar el vudú con alguna ex-amiga?). Estoy por decir, que cambian las ubicaciones, los números de los calendarios, las modas, las fisionomias, y permanecen los esquemas ancestrales. Creo absolutamente que
una lectura atenta de los clásicos griegos (Aristófanes,Homero,Esquilo, Sofocles..)dá todo el repertorio de elementos con los que te puedes encontrar en el terreno de las pasiones. De crioante creía que los problemas y los conflictos de comunicación eran resultado de una inmadurez crónica de los adultos y de su hipocresía galopante. Bastaba-seguía creyendo- conversaciones sinceras y directas para restaurar la verdad y el amor. Como un ingenuo por naturaleza viví con el precepto mas tiempo biológico del aconsejable. Y todavía un niño rebelde dentro de mí, me dá la marrana al respecto, diciéndome que ésto es así, que absolutamente todo es tan simple como el deseo noble de arreglar las cosas. He necesitado ser adulto y tener no una, ni dos, ni trés, sino muchas mas crisis para darme cuenta que las reglas de juego tienen que ser estrictamente dominadas. Que hay errores que no se perdonan. Que hay cosas que no se hacen. Que hay obligaciones que son inaplazables. Ahora, que creo conocer el mundo y no precisamente por haberlo recorrido en unas cuantas docenas de países, sino por hacer un puñado de viajes emocionales a los abismos de otros congéneres, no es que me apetezca seguirlo viviendo, pero dado que he sido bastante malo como suicida, y dada la garantía a fin de cuentas de la eternidad, no sé si del polvo de mi osario (ésta vez sí mezclado con el polvo cósmico) o de mi esencialidad, después de remontar nostalgías y tristezas y otros varios símtomas de la melancolía poética y aprehensiva por no haber sido reconocido por el valor que creía tener; decido continuar con roles y autorias y con la fábula de la espectación. Haré como si quedaran muchas cosas por las q. ser sorprendido y seguiré asitiendo a las cosas de la vida, un ciclo tras otro, una estación tras otra, tratando de realizarme como filósofo de los conjuntos, como actor de los roles concretos a los que por gente y por aventuras vaya siendo invitado o emplazado, como espectador de contenidos horarios en los que dices la tuya o te dicen la suya,para todo continuar mas o menos igual; como autor si alguien me deja, para crear uniones particulares de palabras o para defender alguna investigación. Tras la relación contigo he aprendido mucho.Y a pesar tanto de mí como de tí. Si alguien como Josefina a la que quise tanto se ha convertido en una evocación que cada día se desdibuja con una velocidad de vértigo, de la que no queda ni siquiera la energía para detenerse de verdad en un espacio de coincidencia y hablar calmadamente desde la placidez de la desemocionalización o desde la distancia de lo aprendido al deseo de la comprensión. Ello me hace dudar de todo. Sin duda te he otorgdado y otorgo mas importancia de la que un solo ser humano puede y debe de tener para otro. Tu significabas la concreción de todo en lo particular. El pulso de la vida, día a día. Exageraba.Y ahora me encuentro con un vacío mayor del especulado.
Actualmente puedo tener dos vias de experiencias distintas: o prolongar el vacío de la pérdida por un tiempo infinito (la permanencia del dolor y de las lágrimas) o contextualizarlo, entendido que cada vacío trae la oportunidad para un nuevo contenido. Donde ni siquiera dar un nuevo contenido y una nueva relación con la vieja persona, tiene ya importancia. ¿Que me asegura de que seas la misma persona de la que me enamoré por dos veces, una en los ochenta y otra en los noventa? Molecular y anímicamente cambiamos. Y tras un proceso de dolor, como el nuestro, nadie queda indemne. Cuando te miro en clase (porqué todavía hay dias que te sigo mirando,pero no en la intensidad con que lo hize los primeros 45 dias tras el final de setiembre)de no haberte conocido,no serías la mujer por la que mostraría interés. Tu cara rígida, tus gafas de gusto horrible que me recuerdan a las tiranas maestras de escuela de los años cincuenta, tu nube de desinterés sobre la que pareces flotar en relación a todos los congéneres inmediatos, tus intervenciones en clase sólo para preguntar aclaraciones, nunca para opinar.
Quizás es tu personalidad y nunca me había dado cuenta o quizás es tu reactancia porqué yo ocupo también el aula, y tu inflexibilidad muscular no hace sino constatar tu protesta por mi existencia próxima.Sin embargo, estrenas ropa (chapeau por tu abrigo de invierno y tus botas de caña alta. Horror por tu tres cuartos de cuadros) y con un cierto buen gusto. Recuerdo tus enganchinas de escaparates y tus inmersiones de abeja maya en una tienda tras otra. Si una intelectual como tú llegaba a éstas absorciones, es que no he entendido el poder magnético de los trapos y del corte.Pero en el fondo me gustaba saberte erudita en atuendos y sucumbida a los estímulos soporíferos de los vestidos para tener una cita luego contigo fuera de los almacenes,(a la que invariablemente te retrasabas) que supongo actuaba dentro de mí como una simbolización del cuadro de pareja que deseaba ser estable y continuarse a sí misma. He necesitado pasar por el duelo de perderte, pasar por ser excluído de tí, echado como un indeseable, como un desperdicio, para empezar a reconsiderarlo todo. He pasado de estar tirado en un suelo, el de tu piso con baldosas antiguas, después de una confrontacion que me dejaba exhausto e incapaz de toda comprensión de los que no estaba sucediendo, a volver a mirarle a la cara al mundo, que no es que sea mas atractivo sin ti que contigo, pero que lo reconozco como algo que no para de almacenar cosas y gente y situaciones. He pasado medio año sin interesarme por ninguna mujer. Los únicos cuerpos desnudos que veía eran los de escasas clientes para masajes (grotescos en comparación al tuyo) y los de strep tease del subespacio del Narciso show dentro del espacio televisivo(Venus tv de un canal francés). Ahora que empiezo a tintinear con la primavera, a mirar otros culos y a jugar imperceptiblemente a los juegos de la seducción, sé que trato de andar con muletas o con prótesis. Por muy bien que lo intente hacer, cualquiera se dará cuenta de mis déficits. ¿que contestaré cuando una mujer afirme que se encuentra muy bien conmigo o que me quiere? ¿qué, cuando me diga que soy como una especie de fantasía? ¿que diré ante cualquier propuesta tácita de intimidad continuada? Me temo que me he quedado sin vocabulario. Tampoco con criterios para transparentarme. En alguna época pasada yo me había jactado de mi sinceridad y transparencia y consecuencia con lo que creía, como el más alto de mis capitales.Ahora ni siquiera estoy seguro de poder transportar mis emociones.No, después de tí. Ojalá nos hubiéramos limitado a ser compañeros de cama y de juegos corporales. Ojalá no me hubiera creído nunca el discurso del compromiso y del amor de futuro. Ojalá hubieras sido Cristina o Lola, o cualquier otro "pequeño lío"(únicamente epidérmico, únicamente jocoso).O incluso, ojalá te hubiera experimentado como Estrella o como Elvira, con quienes la previsión de la ruptura siempre la tuvimos presente, en tanto las cosas dejaran de irnos bien. ¿porque acepté la trampa de implicarme tanto contigo? Posiblemente porqué te tomé como la última oportunidad para mi estabilización por muy antighausiano que me considere.
Cualitativamente la reposición ante el trauma por pérdida es o está siendo mas costoso en tí que en cualquier otra relación anterior, por el hecho de toda la verbalización para definirla, enmarcarla, juzgarla y proyectarla hacía adelante. ¿En que conclusión me instalaré tras lo nuestro? Probablemente ya no plantearé nada a priori. Dejaré que los temas sean sacados por la ansiedad del partenaire en su deseo de aclararlo todo lo antes posible. Y mi juego de relación durará justo el tiempo en que la presión de tal ansiedad esté ausente. Ya no creo en el futuro. Aunque quiero vivirlo para hacer comentarios de apuntador y hasta imagino una fiesta senescente (para el primero de año del 2025) en la que espiritus y corpóreos nos reunamos para lavar nuestras heridas pasadas y reconciliarnos en un último rito. Allí, con todos los detalles propios de las grandes ocasiones podemos encontrarnos en concordia concubina toda clase de Otros: los amantes, los cornudos, los rivales, los amigos,los enemigos, los examigos y los exenemigos, los traidores, los que fantasearon ,los que encandilaron. Puede ser el ensayo previo al juicio final. No puedes faltar. Supongo que tú nunca tomarás la iniciativa de la visita, de la reconsideración, lo cual en el fondo significa que no me perdonas, aunque no sé muy bien de que soy culpable. Y yo siempre me quedo esperando la manifestación del deseo sobre mí por parte del otro, o de con quien he tenido una relación estrecha. En realidad te estoy involucrando con mas carga responsable de la que por tí misma hayas podido tener. En el fondo te estoy haciendo responsable de toda mi biografía afectiva. Y tú, para tí misma, sólo has sido o sólo eres, alguien que ha abierto tus puertas y tu vida para mí, y alguien que me ha puesto a prueba de distintos modos para convencerse una y otra vez de que no era la persona adecuada para tus proyectos.
No te culpo. Soy el primero en afirmar que no soy un buen partido para ninguna mujer actual y no lo hago, te lo aseguro, movido por ningún vector de autodesestimación sino ateniéndome a lo que oferto,real y objetivamente, en la bolsa de las acciones afectivo-relacionales. Sigo jugando con mi presente en tanto que vivo divorciado de mi futuro o no cuento con él. Una vez, en una de tus sobremesas agresivas por mi modo de ser subpecuniario, llegué a afirmarte, que si había vivido cuarenta años sin tener ningún tipo de seguridad material,económica,laboral o funcionarial podría hacerlo otros cuarenta. Tus críticas obligaban a radicalizarme en mi propia posición ideológica. De hecho no creo en ningún modelo existencial estandarizado por los demás,o en ninguna ideologia-panacea; ni en el de la integración y presencia social, ni en el de la marginación de los supuestos puros. Vivo fuera de unas cuantas normas pero soy consciente de ellas. Sé en que están las implicaciones de cada uno de mis actos. Y toda mi vida he arrastrado la contradicción de ser yo y hacer lo que creo,aunque ello me haga beligerante de no pocos entornos y de aceptar el traslado de ésta contradicción con quien mas intimiamente estoy vinculado por su mayor adhesión a lo social. De alguna manera en mi primera adolescencia grabé profundamente que la vida personal es litigante con la vida colectiva y que la felicidad completa no era posible en un ciclo histórico como el que atraviesa la humanidad. Ahora, en la segunda adolescencia que me jacto de tener, sigo creyendo en algunos de aquellos temas, pero me inclino mas a actuar en la vida con artes prestidigitadoras: de alguna manera, sucede lo que quieres que suceda y puedes sugestionar a tu público particular con sensaciones que no tienen porque exisitir. En suma he descubierto la diferencia entre el Real individual y la Realidad absolutizada. A mi me soporta descaradamente aquél y no dejo vencerme por el desasosiego de ésta. En resúmen tengo la VIDA puesta en el candelero de las pretensiones idealizadas. Como una suma de cosas excitantes, divertidas, experienciales que se sintentizan en una via para conocer y para ser. Ello me ha llevado al descuidado de lo material y de los triunfos, viviendola como la mise en escéne de una serie de guiones y roles. El problema, si es problema, es que me vengo repitiendo siempre en los mismos: precariedad económica, dispersiones temáticas, marginalidad profesional, presentismo, autoexclusión, aislacionismo amical. Y las entradas que hago en los niveles colectivos de relación a menudo me reafirman en la privacía y hasta en la soledad voluntaria. Poco a poco me he ido convirtiendo en alguien con capacidad sociable para la relación puntual y paradojicamente como alguien profundamente no socializable (creo que sujeto a los resultados de la pasación del CPI esto quedaría demostrado). Recuerdo nuestra vida normativa juntos: los regresos a (tú) casa cada día antes de las 22h. La cena juntos, un rato de sofá, la cama antes de medianoche. Incluso tuvimos q. mencionarnos lo bonito de salir al menos una vez a la semana, al cine, a cenar o a algún espectáculo. Pero no necesitábamos nutrirnos de estímulos externos. Nos suficientaba nuestra propia historia. De otra parte, mis gregarismos me descartaban de ser un invitador. Nuestras salidas juntos, acabaron siendo,paseos a la manzana y alguna salida a aquella idea de cabaña en el parc de la Mola. Tu te quejabas de tu aislamiento a tu modo, particularizado sobre todo en descuidar bastante tus amistades. Tus amistades que nunca acabaron siendo las mias. Habrá que suponer, y así mentirnos un poco mas, que en dos años no hubo tiempo para que pasaran a ser también las mías. Las causas estaban en otra parte. Y mi parte de responsabilidad en el tema, estaba en el hecho de mi dificultad en creer en la verdadera amistad.No, al menos, despues de haber vivido en submundos, donde la falsación de los datos y de los sentimientos es sistemáticamente cruel. Cuando después de tu rechazo, con la espalda helada por un sudor repentino, me sabía completamente solo, experimenté miedo, verdadero terror. Nada, ni nadie te iba a sustituir. Y cuando en un futuro mas o menos lejano, apareciera alguna posibilidad de intimidad, a partir de la reconstrucción de mi deseo por el otro, aquel parámetro, aquella losa, no iba a desaparecer. Ahora que tengo una relación mas o menos regularizada (pero no convivencial) la vivo no ya desde su originalidad (o desde lo que de nuevo pueda aportar),sino desde el esquema que me dá un podium altanero tras la carrera experiencial de ensayo-error: proximidad-empatía-exploración-descubrimiento-convergencia-placer-parafelicidad-posicionamientos-divergencia-confrontación-reconciliación-reposicionamientos-conflicto-antagonismo-alejamiento. Sin duda el esquema (desde luego mucho mas complejo que éste registro telegráfico)no tiene porque ser seguido hasta su final para volverlo a reiniciar en otra persona como un ciclo biopsíquico ineludible de nacer-desarrollarse-morir.Puede detenerse en su cresta alta: en la energía por la felicidad y mantenerse en éste estadio por muchas veces que se descienda a periodos de conflicto y de confrontación. Tu y yo jugamos demasiado a éstas "bajadas". Un dia ya no pudimos remontar la vuelta al placer. ¿recuerdas cuando te propuse al principio de la relación II de tener un dia semanal asignado para el conflicto de cocina, a modo de ring litúrgico para descarga y griteríos y reestabiliazación convivencial? A ambos nos pareció buena la idea,pero no llegamos a ejercitarla como juego catártico. En lugar del simulacro tuvimos broncas reales en la cocina y dimos pié a un verdadero culebrón del que se nutrió mas de un vecino por aquél patio de luz semioscuro y gris de Córcega 687. Y en lugar de resolver nuestros asuntos con mas seguridad en nosotros mismos y en la postulación de lo que haciámos juntos, era mas apetente para tí ridiculizarme ante tu amiga del alma, acerca de "platos sucios o vajillas por hacer", consiguiendo destrozarme una maravillosa tarde de parque en Montjuic. En el mismo suceso de la escena, me decia que todo proceso de ruptura no franca, se camufla en ésta clase de confrontaciones domésticas. Las circunstancias posteriores me dieron la razón a mi pesar. Lo cual lo digo desafortunadamente, porque no me place para nada ser un previsor de infortunios y adversidades con anticipación. Recapitular las anécdotas y los sucesos idos no me arma para hacerlo de mejor manera en la actualidad o mas adelante. La cuestión es que año tras año me siento mas debilitado y cada revés afectivo conflictual me dejo cao. Después de tí mi astenia podia ser medida a parte de que fuera visible a simple vista y me viera en la tesitura de contestar "no,nada" cuando algunos ojos mas observadores me poreguntaban ¿te pasa algo?. La etiqueta obligaba a la compostura, en definitiva a la dureza masculina, al rigor extempóreo. Seguramente mi historia de dolores acaba contigo. Nunca mas permitiré que nada me anule tanto en el futuro. El precio será no enamorarme nunca mas con intensidades conocidas y afectivizar a lo más, dejándome amar a medias. He aprendido de tí.Has sido una buena instructora. Y necesito decírtelo una y otra vez con expresiones distintas para aliviar mi propio peso por ello y para recordarme que no puedo volver atrás, que ya no puedo creer como antes lo hacía. Desde setiembre he somatizado corporalmente toda mi frustración de una manera que nunca me había sucedido: deshidratación en la planta de los pies, vuelta de la sonorización en el giro de las cervicales. De otra parte en el horizonte de mi campo visual del ojo derecho ha quedado una pequeña constelación de manchas,debidas a microcontusiones que afectaron al liquido sobre el cristalino y que por pesquisas he querido culparte de ellas durante algun juego de cama. Uno de mis dedos de mi mano derecha todavia se resiente del golpe que me dí en él aquel dia terrible en que te pegué y que luego dirigí mis golpescontra una silla para destrozarla. Ya sabes que las conductas autolesivas son patólógicas. Tras todo aquel abigarrado final: una verdadera síntesis de escenas finales, al menos de las mías, de las que habia tenido en el pasado, supe que estuve pactando de hecho un final todavia mayor. Ante el deseo de acabar y de morir (¿quien no lo ha deseado alguna vez?). El cuerpo no queda inmune.Puesto que en realidad estás haciendo un autopacto para morir.De alguna manera las células recogen tu deseo y si lo repites mucho, algún día te entregan la respuesta. Espero que mi restauración posterior y mis deseos de vivir, también lo tenga en cuenta mi organismo y no me deje en la estacada antes de hacerlo mejor las siguientes veces. Pero sé que ésto es un contrasentido. Por una parte me digo que tras de tí ya no voy a poder creer en nadie mas.Terminó la posibilidad de un partenaire dulce, comprensivo, cálido. A lo mas encontraré a alguien que haga uso de éstos atributos puntualmente, pero no voy a creer en su permanentización. De otra, sigo deseando o haciendo pasar lo mejor de mí por el sedal del otro que me reciba, de la compañera que quiera jugarse su vida conmigo a lo mas atrevido. Evidentemente no es posible. Es una quimera romántica que sólo vive en las novelas. O que desde luego no vive entre los occidentales. Quizás sí exista lo que esté buscando. Tal vez mas al sur y mas al oriente.
He dejado de llorar. A fin de cuentas, tal como sostiene Esther Vilar,las glandulas lacrimógeneas se pueden entrenar como las vejigas urinarias. Todo lo que me contuve en nuestro epílogo ha brotado dolorosamente. Ahora me miro ante el espejo como un superviviente. En la otra ocasión,tras la historia I contigo, me quedé con una falsa conclusión: la de creerte mi amiga a pesar de la distancia. Al menos en ésta no me quedaré con ninguna sensacion no verdadera. Sabes que es un tema que me preocupa: Los restos o huellas de mis anteriores historias íntimas han quedado para el registro o para el archivo. Para la memoria y la evocación en todo caso, pero no para su usufructo como algo permanentizado. Y no es porqué yo no haya dado muestras de interés en la continuidad. De alguna forma presiento que se me ha hecho responsable de los desarrollos afectivos ¿o es mas acertado conjeturar que la hipótesis mas creíbles es la de que tras una intensidad amorosa solo cabe en éste mundo de ahora, una desaprobaciópn tácita enmascarada en la indiferencia? Nunca he conocido otro mundo,o un mejor mundo: el de la posibilidad afectiva tras la puntualidad amorosa. En lugar de eso me he visto victimizado por el maximalismo del todo amor o del nada amor. Que yo también con algunas de mis posturas he contribuido a alimentar como una nefasta ecuación. Tras éste curso,que a duras penas consigo concentrarme para remontarlo y ni siquiera para dedicar tiempo a estudiar las asignaturas, espero francamente que el siguiente año si seguimos coincidiendo en la facultad no lo hagamos a nivel de aula. La verdad es que te eludo inequívocamente.Es decir te correspondo. Detesto varias situaciones en las que te veo.Aparentemente eres de una estabilidad y de una dureza increibles. No entiendo como puedes estar con gente como Enric Vidal o Marius Casador o aprovechar decirme cosas (recados) en su presencia o en presencia de otros compañeros, y así supongo evitar hablarme a solas.Luego algún día me dirás que habrá sido tu única elección posible de supervivencia y de coexistencia con mi persona en un espacio relativament disminuido (el dela facu). Yo te escucharé pero en el fondo no te creeré puesto que si la protección tiene que pasar por esconderse, dudo de que la conclusión-balance final pueda ser óptima. Pero tú tienes completamente tu derecho a la reserva y a la evitación. Eres mas que inteligente para saber lo que te puede producir dolor. Lamento que mi nombre sea equivalente a dolor. He sido tu mal trago. Ha ido pasando el tiempo y de pronto es ya verano, la racha de las notas de exámenes de junio/julio ha caido a su debido tiempo y para mi sorpresa, mi relación entre energía dedicada y resultados obtenidos me ha sido favorable relativamente (lo cual es otra anécdota mas que invalida por completo el sistema de pasación que se dá en éste medio académico). Por tu parte me dices a los 10 meses de nuestro separación, a mediados de julio, un dia que me detienes en la calle, una de las pocas veces que coincidimos en ella (¿será que el destino sigue buscándonos,con bastante torpeza sea dicho de paso?)cosas que yo habría esperado haber escuchado diez meses antes. Pero las comprendo. Te invito a café, a comer y a besos y hasta quedamos para una siguiente vez, yo proponiendote una visita de gestión por la asignatura de historia,tú para ir a la playa pero eso sí "como amigos".Acepto,aunque quiero creer que dentro de los besos de lengua y el revival de los gustos del verano pasado, todavía ha quedado a medias nuestro amor, que ni tú completarás en otro ni yo podré completarlo en otra. Y que eso tú lo sabes aunque es demasiado duro reconocertelo.La ciudad y las coincidencias nos juntan pero ya no caeré en la confusión de hipervalorarte de nuevo y de sobreestimar lo que pueda quedar de afecto latente por mí. Yo juego mis cartas en ésta vida puñetera.Hemos sido,somos y seremos siempre definitivamente distintos y contrapuestos. Hay un principio de rivalidad. El carnero y el caprino sucumbirán antes bajo sus cornamentas que dejarse atrapar por un acuerdo racional de personas. Nos hemos animalizado demasiado como para recordarnos que lo somos. Ni siquiera tu, josefinalística con todos tus cálculos.Una vez remonantado el desamor y la pérdida y sin hablarle ya al binomio ausente, me convenzo de que hayas pasado por tus estrategias autistas y de indiferente total hacía mí. Cuando tu valoras de que siempre estoy rodeado de mucha gente y de que no habíaespacio para tí, sigues apreciando la fantasía (el espejismo) en lugar de mi realidad personal. He sobrevivido durante el curso como he podido y ahora y desde los últimos meses que vuelvo a mis roles de buscador y al juego de la seducción, sé que tú me reapareces (no como imagen evocada,sino como esquema) en nuevas situaciones íntimas y que conocer tu psicología, tus temores y tus trampas, me ha llevado, me está llevando, a no querer tentar ya con nadie mas al futuro, a no hacerme ningún pláning, ninguna presunción de total confianza. Mi personaje preferido de la temporada es el Job bíblico y su analogía con el síndrome de la resignación que en otra época me parecía inmperdonable, ahora se me antoja como la filosofía sabia de la preaceptación de cualquier evento. A partir de ahora me declaro libre para vivir mas que nunca el momento y el presente, para no juzgar a nadie y para tomar los gozos que la vida me vaya dando. Retomo el epicureismo y si contigo,tras tu pérdida conocí terriblemente la castración, ahora reexperimento la desrepresión de los sentidos y el desenfreno del deseo.
Posiblemente nuestra historia no ha acabado. La ciudad es relativamente pequeña. Se nos seguirán dando algunas coincidencias (dentro y fuera del campus). Podemos o no pararnos al vernos. Si lo haces por tu parte, correrás el riesgo de que trate de tocarte y en definitiva sobornarte con carantoñas y halagos. Mis cartas sulfúricas habrán vehiculado bajas pasiones: en suma las emociones difuntas del bajo astral teosófico.Me habrán dejado pues libre para las caricias, el casanovismo y el ojo leonardo-davinciano. Si lo hago por la mía, correré el riesgo de sucumbir a la escena,pero no temas, soy un adulto que ha recogido sus restos de esqueleto, de extremidades, de médula, de vísceras y de escroto en el campo de batalla, ahora recosido y reensamblado, he quedado como un pèrfecto gentleman indetectable de toda culpa y frustraciópn bajo un centimetro de patina de dureza metalúrgica. No me creeré nada y no será por desconfianza hacía tí como persona, sino por descrédito de los circuitos de unos organismos que la zoología no ha aceptado, erróneamente, en sus clasificiones. Entretanto mi temor a la entrega total me ha convertido en una especie de malabarista de las palabras (todavía más, créelo). Dejo astuta y fríamente a que sean los dem ás quienes saquen los temas y que me increpen o pregunten. Y decido siempre, a cada momento si la pregunta recibida merece o no una respuesta y cuál es la respuesta conveniente. Si algo he perdido contigo y tras de tí ha sido lo que siempre tuve y mantuve como mi mejor capital privado: el de la transparencia y el de la sinceridad.Puedo seguir existiendo con su falta aunque paradójicamente ello no me hace sentir ni menos empático ni noble con los demás, sino incluso mas paternal. Tal como tú me dijiste en cierta ocasión: "prefiero no saberlo", refiríendonos al superclásico tema de las relaciones paralelas, opino que mucha gente prefiere la patraña, el decorado, la mentira, que la burda realidad de los hechos desnudos. Dentro de mi tabla de objetivos para éste año, estaba o está la de las relaciones plurales.Incluso (si la cultura tuviera otros aciertos y niveles) la de las relaciones colectivas (en un grupo de tres o de cuatro).Es un deseo estructural y antiguo. Un legado de los tiempos pretéritos en que el amor universal era una hipótesis atractiva y cautivadora. En el fondo siempre me ha parecido que dedicarse a una sola persona y para todo,es demasiado poco y autorestrictor. Es una manera de decir o de pensar que el individuo tiene demasiado potencial como para quedar absorvido por el individuo. Necesita la plasmación, la proyección generalizada, requiere del Otro en un sentido supraindividual, los Demás en el sentido heterogeneo, en la danza de las novedades, en una continua alternancia de referencias y contrareferencias. He aprendido que el amor no tiene porque pasar por su institucionalización, es decir por su expresión en conductas posesivas. He aprendido que se puede amar y estar al mismo tiempo dispuesto a la pérdida del objeto del amor sin tener que convertir el duelo por ésta ausencia en un inmovilización fatal, desenergetizante, depresiva y vergonzosa para seguir viviendo en todo lo demás y en querer reempezar el ciclo del deseo, del afecto, del interés por alguien. Sé al mismo tiempo que ésta filosofía es aceptable a nivel de poema, pero del todo impracticable e inaceptable a nivel social, hasta donde yo sé. Lo cual me lleva directamente a mantener atenuada mi declaración de principios y a vivir los encuentros y las relaciones y los contactos de sintonía desde la calma de un amante vacante,sin tratar de imponer ningun programa promíscuo. En Los tiempos del sida además, cualquier hazaña de carnes y cuerpos puede costar el reposo y la vida.Trataré de mantenerme con ella y jugar a las seducciones. Dicen que desear compartirte con muchas mujeres no es sino un indicador de inmadurez y de falta de compromiso (eternas lapidaciones de los detractores enanos del superyó).No lo creo pero no voy a quitarte tiempo buscando argumentos a favor de mi opinión. Quizás en el fondo el mujeriego no esté buscando mas que la leona de Rómulo y Remo, una mamífera con una buena colección de pechos de los que nutrirse. Los que yo busco o deseo están en varias anatomías y por alguna razón en lugar de renunciar a la pluralidad y especializarme en la búsqueda, hallazgo y consolidación de una nueva pareja, la deseo mas que nunca.
Quizás un hombre a partir de los 40 se cree encontrar en una última etapa de su vida para el spring y para la praxis de los gozos altivos. Eso he oido decir algunas veces.La verdad es que cada vez deseo hacer mas el amor y aunque puedo empezar a tener dudas acerca de mi capàcidad de reposición física tras cada eyaculación para asumir otra, mi fantasía por nuevas penetraciones y juegos persiste. Sí, ciertamente hacer el amor no sólo no lo es todo, sino que además es nefasto hacer girar los vínculos en torno a ello. Si entre nosotros en la fase final de inaguantables y de tensiones continuas, hubieramos abierto la perspectiva para estar ahí, seguir estando con nosotros a pesar de la trifurca y de terceros, ahora seriámos mas sabios, mas enteros y con mas capacidad amorosa para revertirla a la vida y a nosotros mismos.Pero es infinitamente menos costoso la despedida y cierre que la continuidad y la confrontación.
Aunque la verdad es que no me acabo de creer un fin definitivo, incluso a pesar de las experiencias previas del vacio relacional absoluto tras los grandes amores con grandes contenidos. Estoy dispuesto a que mi futuro contradiga mi pasado y a que la realidad sobrepase mis pronósticos fatales. Todo proyecto de amistad entre nosotros será titánico pero no totalmente improbable. Yo no voy a reprimir la expresión de mis deseos en aras a guardar composturas "coherentes". Seguiré dedicándome a la vida y no a los Ha sido-és- una verdadera descarga. Posiblemente la que más en varios momentos de mi vida en los que he sentido la necesidad vital de la expresión escrita.
En el intento, como he dicho, he perdido bastantes páginas por quedar mal grabadas en el programa de ordenador. Tal vez sea mejor así. Con sus "restos" salvados, hay ya suficiente material como para pensar un rato.
CIRCULAR.NET SEX 29junio2000
Las propuestas de relación amical y sentimental no esconden ni pueden enmascarar una pretensión tácita de deseos eróticos hacía un otro anónimo donde volcar un Otro en proyecto. Somos hombres y mujeres que nos buscamos para conocernos, tratarnos y finalmente engancharnos (en el sentido simbólico y en su sentido físico-real). Después de periplos de relaciones intentadas en una combinatoria de éxitos y fracasos llegamos a la conclusión que por muy bien que estemos con una persona, la pareja no proporciona la completud ni la maxitud de las necesidades personales. La dimensión plural, sin prometerlas, proporciona combinaciones más enriquecidas desde una liberalidad de las formas y con la aceptación del cuerpo como territorio de placer y como lugar de destino. Someter una relación a discursos tan obsoletos como cansinos de si el amor es lo primero y el sexo es lo permitido para un después, o negar el sexo en sí por utilitarista o ruin, es tanto como victimizar a la pareja potencial con el lastre de quien arrastra esos conceptos o tesis inmovilizadoras. La cuestión fundamental es la de si cada protagonista en los juegos de las relaciones humanas se reconocen como un sujeto de deseo, un ser sexuado con un poder para ser el partner de otro o de otros. La película que valdrá la pena filmar será la que viene a partir de ese punto, no la multitud de cuestiones parasitarias previas que impiden su colocación. Ya no interesan las conversaciones sobre afinidades, proyectos de maridaje, la mujer ideal o el amor único eterno. Todos ellos son versiones de una misma mentira: la de creer en una compañía´ única y verdadera que concentre la energía que solo pueden dar muchas compañías no menos verdaderas. Sin embargo la propuesta de la sexualidad plural, extensible, transparente, comunicable y compartible, es el rescate de los viejos alegatos de revolución sexual, que en unas épocas más que en otras se ha querido concretar, no sin grandes cataclismos en el comportamiento personal y en las estructuras psicológicas débiles.
Una net-sex o red de intercambios sexuales, ajenos a toda pretensión comercial, es pensada para la satisfacción mutua de las necesidades amorosas y psicoeróticas de cada persona miembro. La idea levanta un cierto morbo al principio y una especulatoria de las fantasías sobre follar gratis y rápido. Pero esa no es la cuestión. La red es solo para un tipo de personas selectas con unos requisitos mínimos que van más allá de la superación de la simple desinhibición. Se necesita creer en el amor libre y desear el rescate de la utopía de la pluralidad como base de enriquecimiento, progreso y comprensión, para poder nadar cómodamente en un campus de erótica socializada.
¿Cómo integrarse en la net sex? Tras una entrevista teórico-práctica con uno de sus miembros, ser presentado-a a la mayor parte o totalidad del resto del grupo, en uno de sus encuentros lúdicos. Tras el cual hay una experiencia compartida para decidir una solicitud formal de pertenencia y su admisión o no por los demás.
¿Qué ventajas supone? aparecer en la guía de contactos con un guión de preferencias y búsquedas y un clip fotográfico. También un modo de conexión por teléfono o email.
¿Qué coste tiene? Ninguno como cuota de membrecía por el momento.
¿quién puede pertenecer? cualquier hombre o mujer, o chico y chica a partir de la mayoría legal de edad.
¿quién tiene más ventajas de selección? Parejas constituidas o que se acuerdan como tales para solicitar la entrada. Lo que no descarta a solicitantes, masculinos o femeninos por separado.
¿qué obligaciones comporta? Ninguna. Cada persona miembro llega hasta dónde quiere llegar en su entrega a los demás o en su búsqueda de compañeros/as de cama. En cuanto a las orgías cada cual igualmente hace lo que quiere libremente hacer. Las fiestas de grupo son de placer y de co-creación del placer, donde está exenta toda sombra de presión sobre los demás.
¿qué experiencias aporta? Muchísimas. Mas autoseguridad. Aumentatividad orgásmica. Más crecimiento personal. Más vida. Más amigos. Más descubrimientos sobre la vida de placer. Y sobre todo, la derrota de las tendencias de celosía y las actitudes de posesión del otro como una extensión del propio cuerpo. La sexualidad plural pone a prueba la libertad y la entereza de cada persona miembro.
¿qué inconvenientes ocasiona? Desearlo y estar al mismo tiempo comprometido con una persona preferente. Se puede pertenecer estando emparejado y a espaldas de la pareja si no admite esa perspectiva o no está preparada para asumirla. Es una cuestión personal de cada sujeto emparejado como sobrellevar su relación con la net sex y a la vez actuar como persona no libre en su vida maridal.
¿qué cosas hacer en grupo? Todas. Todo lo que la imaginación dicte. Desde juegos de roles, a círculos encadenados, a cascadas, a autoespectáculos, a fiestas negras, a cualquier idea que se proponga. Para hacer el amor solo basta que uno propongan tipo de juego corporal y otro u otros lo acepten.
La net sex puede llegar más lejos o menos según lo que vayamos pactando sus miembros. No obstante cabe distinguir entre la net próxima (la de zona o lugares frecuentados)y la net global (otras redes de amistades eróticas de otras zonas geográficas).en cuanto a la próxima, su variabilidad de personas, en tanto que regulares, conocidas, tratadas, tocadas, amadas y buceadas, no constituye ningún problema ya que la propia endo-relación grupal es un preservador de contagios externos. por lo que hace a una net sex exterior, puede proporcionar más garantías que contactos esporádicos que se consigan durante viajes a sitios sin contactos.
condiciones mínimas de adminisibilidad:
1.atractivo físico.charme. Eso no presupone unas tallas determinadas, sino un estar bien con el propio cuerpo .
2 garantías sanitarias.Higiene exterior e interior.
3.sinceridad y transparencia sobre el tipo de rcs sex que se mantienen.DE qué tipo y con quienes.
4. autorreconocimiento de los propios deseos. Una cierta dosis de exhibicionismo.
Hay cosas que -dicen que- no se pueden decir. Pero el mundo tampoco se viene abajo cuando se dicen. Atreverse a hacerlo forma parte de atreverse a ser. Una de las fronteras más sutiles es la que existe entre lo que es decible y lo que es indecible. Las fronteras políticas y la división del territorio social no son lo peor si lo comparamos a ese hecho de las prohibiciones tácitas. La libertad de expresión por la que tanto nos hemos peleado tiene una primera parte que rompe las barreras coercitivas para la expresión de verdades voluptuosas y una segunda parte que reclama unos ciertos límites para impedir aquellos decires contrarios a la lógica. La cuestión es quien dictamina esos límites y que primas materias verbales los han de determinar. Para una sociedad predemocrática la extralimitación es indispensable para colocar otras versiones a las del pensamiento único, para una sociedad posdemocrática la auto moderación discursiva es fundamental para que la intoxicación informativa no socave la convivencia social. Eso que pasa a escala macro-social también sucede a escala micro-relacional. No se puede afirmar que en todo momento y lugar se pueda tener a alguien para todo y para siempre con quien decirlo todo. Esa perspectiva en todo caso se va concretando según las partes se lo van consintiendo a la vez que van encontrando las fórmulas precisas para hacerlo.
Pero para Witgenstein todo lo que es pensable tiene su correspondencia con el lenguaje. Y para Lacan todo lo que existe aunque sea en el inconsciente está estructurado como lenguaje. Pero Witgenstein también cree que hay cosas que es mejor callar si no se sabe hablar de ellas y Lacan no dice que el inconsciente integra otras producciones (oníricas y simbólicas) que no pasan por el signo gráfico.
De hecho, es difícil que algo, por complicado que sea, no tenga su expresión en forma lingüística. Otro tema es que esa forma que adquiera sea fácil o de entendimiento posible completando el tema, Otro asunto, además, es que determinados tipos de lenguaje no resulten agradables a un cierto puritanismo y la moral se ocupe de dictaminar lo que puede pasar a la voz o lo que tiene que ser negado de plano. Quedan enumeradas dos zonas de este debate. Una: lo que pudiendo ser dicho no se dice y otra que no todas las experiencias sentimentales o cognitivas encuentran vías de expresión acertadas o ni siquiera se intentan en contra. Eso, que es un déficit doble, de la inteligencia y la cultura, puede estar en la base de pulsión creativa de otras formas comunicativas pre y poslingüísticas.
El correo es una forma bipersonal de comunicación de algo que compete a un ámbito privado pero que eventualmente puede iluminar cuestiones poco claras de su repercusión pública. Dentro de todo tipo de correos el prohibido es aquel tipo de cartas y cosas que se dicen en la privacía de quien lo comparte expresamente negadas por la moral pública o para el espionaje de terceros. La publicación de correspondencias intimistas que en otros tiempos resultaban escabrosas o movieron al escándalo ahora nos parecen declaraciones para niños o nada perversas. Posiblemente aquellas cosas que nos son prohibidas de decir y aún más de escribir en la actualidad, serán plenamente asumidas en el futuro y a las personas lúcidas del mañana les costará comprender que ahora tuviéramos motivos para esconderlas o privarnos de decirlas.
Dentro de lo prohibido están las declaraciones de amor plural, los relatos de experiencias sexuales compartidas fuera de su control de pareja, los anhelos por otro diseño humano, la participación en conspiraciones por el cambio humano, la declaración de intereses contrarios a los de otros con los que compartimos negocios o relaciones. No hay un reglamento específico que nos diga lo que es lo prohibido. O al menos no lo hay ahora. En la época de la censura franquista (lo mismo se puede decir de otras dictaduras) estaba prohibido todo aquello que no fuera expresamente autorizado. En consecuencia la mayoría de actos espontáneo-creativos podian ser no solo malvistos sino también perseguidos. Había que hablar de acuerdo con normativas que ejercían sus golpes autoritaristas, no se podía mencionar el nombre de la república o el de autodeterminación o el de nación catalana o países catalanes entre otras muchas. En las relaciones personales también se recibía el impacto del modo de hablar. A fuerza de quedar encorsetadas las formas lingüísticas por una morfo-fobia a otras formas no previstas por el credo dominante, las personas buscábamos en la vida privada la satisfacción del decir que se nos prohibía en la vida pública.
Así como alguien que escribe un diario personal lo hace para poner en claro ideas con maneras y decires concretos que no siempre puede decir a quienes le rodean por muy importantes que sean en su vida, el correo bipersonal que comunica cosas prohibidas para decirlas en artículos, declaraciones orales o en conversaciones incluso afectuosas, ha venido siendo la manera de crear proyecciones del yo ante otros específicos con comunicaciones que no eran posibles de decir en voz alta y para todos.
Lo prohibido mueve a ganas para contradecirlo y hacerlo. Lo prohibido acaba generando formas distintas de expresión. La literatura erótica es una de ellas, posiblemente la más conocida. Pero también son prohibidos conceptos y metodologías no interesantes para la alienación social reinante y discusiones contra los formatos instrumentales de la vida pública. El correo de lo prohibido da lugar a expresiones seductivas y a su extensión a espacios que la vida presencial no permite con fluidez, y que la discreción proscribe.
Hay un correo prohibido que es el de las circulares, el de las propuestas eróticas de grupo, el de los juegos que si bien están en el imaginario solo muy lentamente se van instrumentando las formas de hacerlos posibles: los cuartos oscuros y los encuentros exclusivamente eróticos disociados de todo compromiso sentimental, convivencial e incluso relacional forman parte de ellos. Poco a poco la sociedad lúdica los irá incorporando del mismo modo que en otras épocas pretéritas más liberales ya los practicaban por contar con protagonistas más desinhibidos.
JuegoSM
La cuestión del SM puede asustar de entrada. Hay demasiadas tergiversaciones del tema. Y parece que su explotación cinematográfica (recuerdo el flaco favor que le hace el film basado en la novela de Almudena Grandes ente otros) ha contaminado su interpretación seguramente excitante. Cabe reinventar eróticamente el sadomaso, como una propuesta de Sensualidad Maravillosa y de Sexualidad Máxima. Una vez encontradas las personas que aceptan sus propias inclinaciones en ese campo, parece que hay una urgencia de posicionamiento como Amo o como Sumiso y pide una aclaración inmediata de la otra parte. Cabe decir que la constatación de la inclinación se da desde el momento en que una persona en su autoconocimiento sabe que el tema le llama la curiosidad y no lo descarta como un comportamiento a explorar en su vida sexual.
La dualidad amo-sumiso no la vivo como un contrasentido. De hecho estoy inclinado para ambos papeles aunque mi experiencia práctica en ese campo sea nula. Sólo tengo un caudal considerable de fantasías y viajes imaginarios que me gustará llevar a término, en la medida que la gente contactada, sea lo suficientemente fiable, amorosa, sensible, potente y dúctil para llevarlo a cabo. A primera vista se trata de una empresa no tan difícil ya que los recursos necesarios ya van con uno mismo: el cuerpo y las ganas de reinventarlo libertinamente con otros que deseen lo mismo. A pesar de su facilidad, lo cierto es que por ahora sigo sin haber conseguido un contacto de éste género con nadie. Sin duda, el peso de la moral restricta y la sexualidad llamada normal, me han ido dejando de lado mis apetencias en profundizar en los placeres encerrados por relaciones sádicas y/o masoquistas.
Entiendo que todo hombre y toda mujer, o toda estructura psíquica humana tienen la tendencia preinscrita en su mente para experimentar ambas funciones. ¿quién no experimenta alguna vez el impulso de castigar a otro? y ¿quién no ha recibido con gusto un castigo cuando se ha hecho acreedor del mismo? La cuestión es hablar de cantidades de castigo y de maneras de administrarlo.
En mis escritos pornográficos y concretamente en El Esclavo (libro por cierto a disposición de quien le interesen los temas fuertes)el protagonista pasa por todo, sin por eso perder su integridad humana, o sin caer en “el pozo de la degradación “ con que amenazan los libros de sexología escritos por reprimidos sexuales. Pero ni siquiera con todas las sugerencias del marqués de Sade o de Pierre Louys, la imaginación puede asaltar la realidad de los actos con tanta facilidad. Una cosa son los intercambios de textos y los deseos en frases escritas, otra muy distinta enfrentarse a la cara de alguien y pedirle que se deje maltratar o que te maltrate como una función exclusiva y privada de erotismo duro. Imagino la posibilidad de hacer de sumiso para una pareja, elegante y perversa, cuya primera cita empiece tocándome acatar la orden de acariciar el cuerpo de ella, empezando por sus pies y recorriéndolo hasta arriba y no al revés. Incluso recibiendo como primera exigencia que le meta la lengua en el ano antes de otros protocolos. De hecho, no lo viviría como una humillación sino como un gran honor, que una mujer, madura o joven, de formas proporcionadas, aunque tuviera algún exceso de peso me dispusiera en el suelo para ella sentarse en mi cara y ofrecerme sus genitales para chupárselos, lo cual haría sumamente complacido sin objeción, todo el tiempo que ella quisiera. Y me apetecería que eso fuera contemplado por su pareja masculina, de la cual, desde luego aceptaría, que me tocara el pene y posiblemente que me lo chupara. También admitiría la variante de ser atado para recibir los mismos genitales masculinos, además de bebidas que quisiera pasarme desde su boca. No me importaría ser azotado con precaución, por ella y especialmente abofeteado y pellizcado. Y finalmente duchado por su pis. En cambio todo ello me resulta difícil de imaginar que pueda aceptarlo en un hombre, aunque desde luego puede estar en el lugar haciendo sus sugerencias, no perdiéndose ningún detalle y teniendo un papel auxiliar.
En cuanto al revés, también me excita mucho poder acudir ante una pareja como maestro de ceremonias para decirle a cada uno lo que debe de hacer con el otro, y para exigirle a la mujer las cosas que me gustaría que me hiciera. Por supuesto, que me ensalivara el ano limpio, los testículos y tragara el pene, pero también a que recibiera mis bofetadas y pellizcos moderados y por supuesto a que se dejara duchar por mi pis y a que me lo bebiera. Hay una gran diferencia entre pasar a los juegos de líquidos y a convertirlos en elementos de incorporación dentro del otro. De la misma manera que hay un gran salto cualitativo entre volcar el semen en la boca de la amante y que ésta/ésta desee tragárselo y lo haga. Los líquidos tragados (pis y semen) dejan una latencia de excitación tras el orgasmo que permitirá una readecuación del tono para seguir con la fiesta de los cuerpos y tratar de alcanzar segundos o terceros o más orgasmos en una misma velada.
Volvamos a la escena del trío en mi condición de invitado. Me gustaría poder ser acompañado por mi propia pareja femenina y que tuviera el derecho a mirar y a hablar. Puede servir las copas sin que haya necesidad de que se tengan que enrollar ella y el hombre de la pareja anfitriona. En cuanto al hombre he dicho que me gustaría recibir sus caricias pero no me mueve el interés por corresponderle. Lo que no quita que su lengua y sus dedos en el lugar de los hechos: las cópulas (vaginal y anal) con su mujer, fuera muy bien recibida. Otra cosa es su pene. Pero sería cuestión de experimentar. Creo ser un bisexual frustrado, que me he mantenido en la teoría argumental de la promiscuidad y de la ambivalencia de inclinaciones por los dos sexos, pero que en la práctica, la vida organizada en torno a patrones de normalidad (la heterosexualidad) no me han brindado condiciones para saltar a la verdad de la consecuencia. Lo que sí deseo a priorices que la figura masculina no sea bruta ni maleducada, sino selecta y cuidadosa, y me tratara como a una reina. Por el contrario, recibir órdenes directas de la figura femenina, incluido un arsenal verbal de insultos, incluso humillantes y de palabras enguarradas, no solo me parece muy excitante, sino también muy interesante para re-crear una relación distinta entre un varón domado (que diría la Esther Villar)y una mujer resarcida. Creo adivinar que detrás del deseo de ser dominado por una fémina, en la forma de ser pegado, ser humillado, ser ordenado, ser gritado, ser maltratado, hay un rescate oculto de la figura de la madre, que ejerciera en el pasado el rol dominante en la educación de uno como su hijo. Oh ,sino? dónde buscar la explicación de ese deseo. La psique infantil en un comportamiento y un cuerpo reprimidos y castigados por la madre, no deja de ser un lenguaje materno, y a veces en un porcentaje muy elevado de todo su lenguaje. El niño infiere la paradoja del afecto y del castigo en un cóctel no siempre diferenciado. De adulto, el deseo del castigo es un deseo de retorno a aquella relación primigenia por la que fue introducido al mundo de los valores y contravalores de los adultos. Hay otro grupo de razones más profanas en el deseo del castigo: la exacerbación acción de las reacciones sensoriales ante nuevas formas de contacto. Los pinzamientos de los pezones, los arañazos, incluso algunos azotes y los hematomas en distintas partes del cuerpo han de producir sensaciones valiosas, originales y renovadas, perdidas en otras caricias más tenues. De hecho en toda relación sexual, la presión física, las uñas y las mordidas aparecen en alguna intensidad. Tanto por la vía de la explicación de la biografía psíquica como por la de la vía sensorial, el rol de sumisión puede proporcionar compensaciones en el registro de los placeres. Por lo que hace a la posición dominante, creo sentirme seducido por un igual a ese papel. El rol dominante lleva el peso de la palabra, de las órdenes a dar. Tiene que discursear el placer, verbalizarlo. Interpretar sus gustos y exponerlos. También es el que administra la dosis de placer a la figura del/de la esclavo/a. Creo que es muy interesante esa asimetría. Entre un amo y un esclavo no hay correspondencia. Uno hace lo que quiere y el otro tiene que obedecer. Un puede gozarlo todo y el otro tiene que aguantar lo impuesto. Es una discriminación total a diferencia de las relaciones estándar, en las que hay un aparente repartimiento de gustos y placeres: orgasmos para las dos partes y devoluciones de favores dados. En cambio en la asimetría del dominante-sumiso, eso no se da. El que hace de dominante se puede permitir su/s orgasmo/s aun a costa de infligir dolor en el otro sin permitirle ni si quiera que se corra. Claro que eso en realidad, es un incrementador de erotización, para que la victima tal vez sea finalmente la que más saldo de placer obtiene. Estar bajo la bota de una ama o bajo su culo, aunque nadie manipule mi pene en realidad lo que me estará haciendo es repotenciar mi libido para tener un estallido más voluptuoso, sino al final de una sesión, al día siguiente o en otra sesión posterior. Y al revés, no permitir que orgasmo la mujer a la que domine, no significa que no esté interesado por su máximo bienestar físico y mental, a pesar de maltratarla dentro de lo pactado. Podría, llegado el momento, exigirle su ano abierto para meterle un vibrator o una banana y follarla salvajemente en la boca, pero sin perder el control, hasta mearle todo mi semen, pero sé que quedaría en deuda con su cuerpo y su ser, y de la misma manera que yo le habría exigido esa disposición abierta a mis ultrajes, aceptará y le pediría que hiciera otro tanto conmigo a la sesión siguiente. De hecho después de ensalivarme el ano, me encantaría que me deslizara dentro una banana, a la vez que si ella se metiera una dentro de su culo, luego me obligara a comérsela. Por supuesto, la banana simboliza el pene, pero así como un vegetal me siento dispuesto a probarlo, rechazo la idea de hacerlo con el pene de su compañero. A no ser....a no ser de que fuera muy afeminado, o más exactamente un travestí hormonado. En efecto, no rechazo tanto el pene: me parece un artefacto de la naturaleza prodigioso, como su pertenencia a un hombre áspero, rudo y poco educado. En cambio un pene, preferiblemente descomunal, en el cuerpo afeminado de un travestido, me sugiere todas las guarradas posibles: desde chupárselo mientras toco sus otras formas: pechos turgentes y el tejido adiposo de los glúteos y caderas, hasta recibir el esperma en mi boca. Posiblemente también tragármelo. Mi experiencia con el semen, se limita a la que he mantenido con el mío. Lo vengo probando en cantidades microscópicas en algunas de mis eyaculaciones. Y de boca a boca al recibirlo espontáneamente de una chica donde lo vertí en una ocasión, y de recibirlo de otra tras habérselo pedido. Recibir en la boca un trago de esperma, tras la relajación producida por el orgasmo, tiene un componente excitatorio distinto. El sabor salado y ácido de la leche es una invitación a otra dimensión de placer y una toma de consciencia para un hombre del significado de la eyaculación. En todo caso, no soporto que cuando me corro en la boca de alguien corra para escupirlo en el retrete.de escupirlo lo admitiría en m cara o en la de alguien. Pero prefiero que sea tragado por la boca donde lo deposite. O de no desearlo en ese momento, a que me sea pedido que lo derramen su cara. en contrapartida, me encanta ser escupido en la cara por una mujer dispuesta a imponer su ley. Con respecto a cosas más comprometidas, priorizo el buen gusto y los olores dignos a las coprofilias que tienen bastante de desagradable, aunque ciertamente para otros será absolutamente rechazable los juegos de líquidos defendidos aquí, y tildada la urofilia de una patología muy grave. Creo que hay una distinción fundamental entre una actividad y otra, mientras los restos dejados por los líquidos, son sabrosos y mantienen vivo un olor excitante, los otros, así como el sudor envejecido, resultan -al menos para mí-altamente inhibitorios. Eso no quita l reconocimiento de que puedan excitar a otros. En cuanto a mí, os confieso que los anilingus majestuosos de una amiga muy experimentada sin preocuparle si estaba suficientemente lavado, al pasar a besarme luego, me resultaron besos estupendos.
Espero, no haberos escandalizado por esta sinceridad directa. Me he permitido discursear sobre el sadomasoquismo no desde una perspectiva teórica, sino tal como entiendo que me emociona, aunque de hecho no sea más que un teórico con ganas de llevar a la práctica un montón de asuntos de placer pendientes. Si no puede llegar a ser con vosotros, contigo y con tu pareja, o contigo como mujer, espero conseguir que sea factible con otros, (tal vez me podáis recomendar amigos vuestros).Espero que lo confesado no sea material para asquearos, sino para excitaros, y si eso no lo consigue, para, a al menos, alimentaros de alguna fantasía y excusas para vuestra propia excitación en particular.
Escribidme para intercambio de fotos y preferiblemente llamadme, Adriano, 610600691 morric2@hotmail.com
Nuestro día D. CdeV 2007 marzo 9
Hola sugarbaby: Son casi las 9. Acabo de pasar por la ducha y vestirme. Nada de gemelos ni camisa. Un suéter y unos jeans. Los céspedes (nunca se sabe) no están para ir de 21 botones. Me pongo a escribirte una vez más antes de vernos pero no voy a pasarme en extensión para no quitarte tiempo en la lectura.
Contestando a una de tus preguntas, no, no es la primera vez que quedo con alguien conocido por chat. Pero sí hace mucho tiempo que no quedo con nadie y nunca había dedicado tanta literatura como con nosotros antes de tener uno. Tampoco fueron tantos contactos y me encontré de todo. Para resumirlo diré que no estaban a la altura de las cosas dichas, no las mías sino las suyas. El desajuste entre el yo presunto y el yo real es tal que a veces me he encontrado con personas completamente distintas a las que hablaban por chat. En mi memoria queda la sensación de que ya no me preocupo en demostrar tal desavenencia entre el decir y el hacer. Tampoco han sido tantos contactos y corresponden a un primer periodo de descubrimiento del chat y de sus posibilidades, que, como te digo, no fueron tantas. No cuestiono ésta vía por antinatural como hace otra gente. Creo que es fantástica desde el punto de vista técnico para tener conversaciones con desconocidos. Las otras vías más clásicas: la de los locales de relación y la de las Discotecas ya no son terrenos en los que vaya, ya sabes, humo, ruidos, música-rollo y gente-rollo. En fin, los lugares más imperfectos para la comunicación. Los espacios públicos donde hablo a veces con descocidos/as es en las bibliotecas y poco más. Otra fuente de contactos como la de los clientes, por razones obvias, no me permite pasar a las relaciones personales. En definitiva conocerte y encontrarte por chat ha sido de una lógica indispensable. Lo cual no significa que entre a menudo en los chats o que tenga otras relaciones con otras personas en ellos, que no es el caso. Tanto es así que cuando de tarde en tarde me meto o metía en Yacom para tener una conversación distendida, ni reconozco nicks ni conozco a nadie. Después de una o dos docenas de intentos del “hola, estás ocupada” inicio conatos de conversaciones con pavas sin capacidad de respuesta que se interrumpen a continuación. No quiero minusvalorar a nadie y sé que todo el mundo tiene sus razones para ser parco en sus conversaciones pero tampoco olvido que hay un predominio de la superficialidad y la tontería.
Por cierto, antes de que se me pase, lo de la incompatibilidad profesional. No, no tiene porque ser incompatible que tu ex analista, se ocupe también de tu hijo en paralelo. Al contrario puede tener una visión más clara de los temas que le plantee el uno y el otro por separado en los que os mencionéis mutuamente. El criterio que debe tener en cuenta el profesional es que la información confidencial del uno no la convierta en datos de entrega al otro hasta que este lo saque por sí mismo. Claro, esto entra dentro de un enfoque sistémico de la psicoterapia. Hay opiniones de psicoanálisis clásico que no lo consensuarán. Desde el punto de vista de cada analizante, dependiendo de su ansiedad y cuadro de miedos, puede guardar un resto de desconfianza al comunicar cosas al profesional sabiendo que este también atiende por separado a la madre o al hijo o a quien sea con quien guarde una relación estrecha. Pero esta desconfianza es ya un síntoma para el tratamiento y el profesional cuidadoso no tiene porque confirmarla.
Sí, hoy es día D. Conduce con precaución. Llámame cuando llegues a tu hotel por si necesitas reajustar la cita.
Hasta luego en Arc de Triunfo. Está cerca de Ciutadella. Llegas con la línea I de Metro. Es mejor que te deshagas del coche en alguna parte. El Trole es un bar. Iremos a un Restaurant que se llama Arco Iris, está en Roger de Flor/Diagonal.
Nuestros arrumacos empezaron en enero si no me equivoco. Somos ya viejos conocidos.
Hasta dentro de unos horas cariño.
Nuestra complicidad. CdV 8 de marzo2007, por la mañana, jueves.
querida Pamen: Se ha ido creando una complicidad entre nosotros. Me encanta eso que describes de ti clandestinizando tus palabras para mi mientras estás ocupándote de tu clase y tus estudiantes están metidos en sus ordenadores. Reorganizar nuestro tiempo diario dándonos una parte es una sensación completamente nueva. Es como si saliéramos juntos o, incluso, viviéramos juntos. Apuntas que me cunde escribir, que tengo tiempo libre y que soy listo. Escribo con fluidez sin convertir el perfeccionismo expresivo en una razón para dejar de hacerlo; saco tiempo para ti o para lo que tiene verdadero valor y mi inteligencia está al servicio de mi pasión (también al revés). Te acompaño el sentimiento en eso de trabajar con chavales de la edad del acné o de la eclosión hormona. Es algo que ya he hecho a una escala menor (hice un máster, el CAP que contenía un prácticum en un instituto de bachillerato afamado de Barcelona, el Menéndez Pelayo. Fue desalentador hablar de la revolución científica del XVII, de dioses como Newton y Galileo, intuyendo las telarañas en sus lóbulos frontales mientras aparentaban escuchar. Adopté la estrategia de abandonar la tarima y pasearme por el aula mientras exponía el tema. También me sentaba en los pupitres, tanto en los asientos como encima. Eso fue un golpe de efecto y al menos escondían los papelajos en los que dibujaban marañas con sus bolígrafos. La experiencia fue otro asunto de trato con la comunicación -dar clases es una particularidad de ella- en la que los esfuerzos no quedaron compensados por el reconocimiento ni por el conocimiento resultante. No entiendo que los adolescentes de ahora no puedan emocionarse ante Beethoven. Aún menos que no reaccionen con Pink Floyd. No creo que el hip hop haya superado eso. Mucho me temo que la música máquina de las Discos les ponen en fila india las neuronas y han perdido elasticidad mental.
No entiendo la anécdota que comentas sobre uno de tus estudiantes con una camiseta que lleva dos números de dos presos de Guantánamo. Al parecer emulaba inconscientemente a los presidiarios ilegales que tienen recluidos los USA ahí. Sí, hay toda una industria paralela de objetos de bajo costo pero de consumo masivo que se extienden por el planeta y atontan a los usuarios que los usan sin saber sus implicaciones. Sí, es un gran problema eso de que la gente se presta a pregonar cosas de las que no tiene ni idea. Antiguamente llevar la icona del Che en la camiseta, un foulard palestino al cuello o rastas en la cabeza tenía algún interés y parecía ser una garantía de progresismo. Ahora no hay ningún icono que garantice nada. Pero por el lado contrario, las señales que avalan las conductas del poder política convierten a quienes las tienen en súbditos inconscientes, en bellacos o en tontos. Lo malo es que los males de la sociedad dependen de un gran número de personas sin conciencia que los permiten.
Declaras que no te dejaste atrapar por el pesimismo existencial y tu talante es optimista. A mí el existencialismo me sedujo a los 15 años. Empecé a leer a JPSartre que me resultó fascinante, también difícil, (nunca he leído, aunque su literatura es ineludible para entender el XX, a M.Heidegger). Luego lo objeté. Adopté el marxismo como lo que me pareció una brillante teoría y una solución a los males de nuestro tiempo. Pero nunca formé parte de las hordas rojas con que lo calificaba la derecha española. En el mismo año de mi adopción me dejaba influir por otra literatura divergente. Tuve un insight (mi revelación particular) en 1968 y me hice viejo en 1979. Desde entonces he dejado de contar el tiempo y de creer en la Historia como un proceso evolutivo imparable. Eso no me convierte realmente en un negativo pesimista pero tampoco en un triunfalista por optimista. Me sentiría demasiado memo viéndolo todo de color de rosa. Serrat habla en una de sus canciones de un tiempo de rosas. Hay tiempos y experiencias de todos los colores.
Si Andrés necesita una consulta psicológica puntual proponle que me consulte y luego decida. Es muy interesante saltar a la edad adulta haciendo o terminando las gestalts de sus procesos abiertos. De otro modo se arrastran temas de adolescencia durante décadas.
Desconocía que tu condición de consultante o analizante hubiera terminado recientemente. Casi la sustituyes por otro de amante o enamorada (bueno, no quiero precipitar nada) a un analista. El diván simboliza muchas cosas. Ha tenido una imagen y ha cumplido una función. Es incómodo para todo, incluso para los abalanzamientos sobre la cliente en caso de pulsión erótica (bromeo). Me desmarco de muchas antiguallas formalistas del psicoanálisis tales como el uso de tal objeto (impráctico además para un despacho reducido), el silencio críptico del psicoanalista dejando al consultante que nade solo en las aguas de su monólogo, el trato del vd marcando barreras y distancias y la estricta concesión de 30 o 45 minutos de atención (dedico una hora a cada sesión y más a la primera).
Bueno cariño. Nos vemos mañana a las 14 30 en el Trole (arco de Triunfo), fuera, en la esquina. Llámame para confirmarlo una hora antes. Okay? Mañana vuelvo a escribirte. Hoy tengo mucho que hacer.
La sinergia intelectual mutua. CdV 7 marzo 2007
Hola cucalandia. Sí, te leo y te escribo. De acuerdo, han pasado horas desde ayer por la mañana que te envié la anterior hasta ahora que faltan menos de dos para terminar el día, pero he estado bastante ajetreado. El lunes batí el récord escribiéndote y escribiéndole a alguien. He pensado que necesitabas rato para reposar tanta parole. Podremos volver a hacer un intensivo de intercambio de cartas en un solo día cuando la magia de la sintonía nos lleve por las alturas. No te preocupes por mi ausencia, que tampoco lo es, No me he ido. (¿te imaginas lo extraño que sería que ahora a las vísperas de vernos y-tal vez- enamorarnos, desapareciera uno de los dos sin dejar rastro?). Estoy en clave de Sol para ti. Voy a estar un rato seduciéndote, y enviándote rayos del astro de la vida, antes de preparar la cena, bueno, eso siempre que cuente con tu complicidad y te pongas en el pentagrama para ser adecuadamente tocada.
En el iTunes está colocada la música que me envías. También el poema de Elena Walsh donde mezcla sensaciones contrapuestas, saca de la tragedia la bondad de la ilusión. ¿Cómo se iban a fundar Aires Nuevos sin pasar por tiempos borrascosos? Siempre ha sido así, Me encanta su voz y su texto. Te escribo con los auriculares puestos, con la cadencia de Ella Fitzerald en mis oídos, con Martirio (la cual es un redescubrimiento). Me gustan las voces femeninas, pero no en exclusiva, me gustan las voces humanas en general fuera de las estridencias, también las masculinas. Me gustaría poderme enamorar alguna vez de un hombre, sentirlo, comprenderlo (una vez fui objeto de amor de un homo, cuando viví en Francia, en Valance, por el que me dejé acariciar pero al que no correspondí por no sentirme amante aunque sí confieso que me sentí amado y, desde luego, excitado. Ha sido mi único episodio homo. Espero que esa información no te ponga a correr. El otro episodio, el de estar con una trans, está (mejor dicho, estaba) en la lista de las experiencias pendientes). Como ves no dejo de apretar mi cuentagotas sobre minucias del pasado.
No te preocupes por tu formación intelectual o por la mía. Lo importante es dejarnos fluir en lo que somos, pensamos y sentimos. La voluntad interpretativa de lo que sea termina por encontrar y por crear lenguaje. Nadie tiene que hablar como nadie, aunque los académicos se empeñen en convertirnos en clones a su imagen y semejanza. Yo he tenido y tengo mis batallas con ese mundo austero del saber que se autodesvincula de la sentimentalidad. Contra lo que pueda parecer te aseguro que para mí un acto de amor tiene una importancia mayor que un acto teórico presentando una tesis candidata al consenso público. En una ocasión, concluí una conferencia diciendo que un beso de dos seres anónimos podía tener más poder revolucionario que una manifestación. Quizás me pasé en exageración pero traté de decir que las cosas donde realmente se cambian es de boca para dentro y de no de boca para afuera en los griteríos reivindicativos. La misma comparación la extiendo a ciertos penachos del mundo de lo intelectual más preocupado por el pedigree y los curriculum vitae que por la vita misma y por las personas.
Estoy muy por debajo de gente de nombre y de renombre con reseñas de hojas de servicios apabullantes. A la vez estoy muy por encima de sentirme acongojado por sus publicaciones, titulaciones o monólogos. Mi modo de entender lo intelectual es como una interacción con las cosas que te van pasando, sean las más cotidianas en la calle o los artefactos más difíciles de descifrar de fórmulas en un encerado. Evidentemente no caigo bien por esto porque hablo de una forma desprotocolizada. Esta noche he ido a un protocolo de presentación -con cava incluido como soborno- de una beca que conceden sobre investigación de historia local en Sabadell (la mítica ciudad catalana de la revolución industrial, que está a 7 kilómetros de la mía y por la que anduve durante 4 años en mi época de bachiller díscolo). El acto ha sido en el Museo de Historia de la localidad de la que suelo recibir información de sus actividades. Pues bien yo esperaba una conferencia del autor que ha indagado aspectos desconocidos de principios del XX como masonería, espiritismo, esperantismo, pero tras una presentación con auto bombo de sus anfitriones la cosa ha terminado. Chasco total. Me sulfura el personal de alturas que sigue con los tics decimonónicos del aparentar. Al autor lo han tratado como al chico de los recados dejándolo a un extremo de la mesa. Evidentemente los demás asistentes te contarían otra versión. Lo que trato de decir es que todo el monte no es orégano y aquellos lugares aparentemente pomposos, cuando los rascas te das cuenta que son casposos y desagradables.
Lamento que te quedes sin tu amigo interlocutor porque deja Andorra, para música y otros placeres sutiles de la conversación. Bueno puedes echar mano de mí aunque yo no pertenezco a tu paisaje presencial cotidiano. (también puedes meterme mano entre tema y tema, durante los temas, antes y después, en medio y desde todos los ángulos que tus dotes de geómetra euclidiana te permitan).
Dices que no te gusta la gente que te rodea a diario y que te aburre. ¡Vaya! Nos entenderemos. Los niños asintóticos por superdotados terminan por tener problemas psicológicos porque los padres y maestros los obligan a que les guste aquello que les aburre en clase o en el recreo y de lo que empiezan a estar muy por encima de su escasa estimulación. El tipo raro es el genio. Un diamante no pulido no es más que una piedra que puede pasar inadvertida por el inexperto en minerales.
Dices que debes deducir que soy todo pensamiento. Mi dote, si puedo decir que tengo alguna, la paso por mis interacciones con el mundo y con las leyes de la naturaleza. Cada dato de observación es un pretexto para llevarlo a la moviola y a la gramola también para repasarme como sujeto en relación a él. Pero eso funciona con servo automatismos. No necesito ponerme con el codo de la escultura creada por Rodin y pasar por un gran pensador. El pensamiento está contenido en las ideas pero sobre todo en las actitudes y en cada objeto.
Sobre el tema de lo sexual, que ya no falta como ingrediente continuo en nuestro correo, podemos aprender de otra mucha gente que antes que nosotros lo reflexionó y lo experimenté. Mi tesis, inaceptable en la actualidad social, es que la gente se mata porque practica poco el amor y porque lo encierra en estrecheces y dominios. La parte más inaceptable de esta tesis es que la sexualidad tendría que ser iniciada por los cuidadores y los padres, por tanto, por la vía del incesto de alguna manera. Algo que la Nin explora pero ante la que la literatura médica o psicológica no se pronuncia suficientemente. La idea dominante es que lo incestuoso produce traumas siempre, también el contacto de todo adulto con todo menor. Los filósofos de la antigüedad griega no estarían de acuerdo con eso. (Ya me contarás tu flirt o lo que fuera con tu profe de literatura cuando tenías 19 años. Tampoco eran tan pocos, ya eras una mujer).
No te pongas en posición de alumna. (no pongo notas, si lo he mencionado alguna vez era embroma. Bastante duro es que cada cual averigüe la suya). Los dos podemos aprender, -estamos ya en eso- mutuamente el uno del otro. Es interesante el recuerdo que compartes de tus primeras masturbaciones a los 4 o 5 años. No se lo había oído decir nunca a ninguna mujer. La mía empezó con toda seguridad a los 9. Cambiaría todos los sabores del restaurante más caro y exquisito del planeta por la vuelta a aquella primera gota de néctar que saqué. El placer es una búsqueda continua y longitudinal a lo largo de la vida pero no siempre exento de laberintos. Hay un coste. Te sugiero la lectura de El precio psíquico del placer, está/estaba en http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/FOROLEER?id=647567
Te agradezco que me invites a tus siestas y ensoñaciones. Espero que no vengas agotada de tanto correrte y no te queden energías para mí. El viernes podremos estar juntos. El resto de finde semana con casi toda seguridad no o no por entero. Ha surgido una urgencia. El miércoles me voy de viaje a Venecia y he necesitado reorganizar mi agenda.
Besitos. Hasta mañana.
Una novela a medias. CdeV 2007 6 marzo
Buenos días amore. Sí estamos escribiendo una novela a medias, la nuestra. Me parece buena idea que imprimas todo y que intercales las cartas cronológicamente. Me haces una pregunta directa sobre cómo me satisfago. Bueno, no soy un abstenio. Llegué a la sexualidad tardíamente. Lo sexual es prematuro en el ser humano y la cultura se ocupa en castrarlo asociando sexo a suciedad y, últimamente, con razón por lo del sida, a peligro. Poco tiempo después de perder mi virginidad fui padre por otro malentendido de la época, en la década de los 70: el terror al aborto. El cuerpo que alojaba mi hijo no era el mío y yo acaté la decisión de la madre de seguir con una nueva vida no programada. Creo que una sociedad es tanto más feliz o más desgraciada según ésta estadística específica: la del porcentaje de hijos buscados o los tenidos por error.
No eludo la respuesta. Me preguntas como me lo monto. Algún día te lo contaré con detalle. Me gusta mi cuerpo aunque no en todos sus centímetros. No pierdo el oremus de cómo va evolucionando. Me contemplo desnudo cuando me ducho lo cual quiere decir prácticamente cada día. Cuando el clima y las circunstancias lo permiten me libero de la ropa y no llevo nada puesto. Me gustan mis ojos, mis labios, no me desagradan tanto mis manos y aunque suene a egocéntrico, me gusta mi ombligo, profundo, misterioso. No me masturbo o no lo hago ya en solitario. Alguna vez me he ayudado a mi mismo cuando con una amiga no conseguía llegar a eyacular, por su falta de técnica o por mi cansancio. En el pasado fui un gran masturbador. Le debo a mis pecados solitarios –esos que confesaba cada semana, desde los 9 a los 12 años, al sacerdote de mi colegio- el desarrollo de todo mi potencial imaginario. Bajo las sábanas inventaba todo un mundo de faunos, de cuadros altamente excitantes, de mujeres estupendas, de orgías ilimitadas, con un héroe –yo- inagotable para todo lo que hiciera falta. Saltar la barrera de las prohibiciones, aunque fuera imaginativamente, me hacía sentir distinto y valiente, aunque aparentemente fuera un adolescente tranquilo. Siempre he sido un sujeto bastante eléctrico y amoroso y –por los piropos recibidos, bien parecido- con el deseo sin hibernar y con las ganas de amar y ser amado a punto, pero he pasado temporadas sin compañera convivencial y sin amante sexual. Todas las experiencias tienen su interés en la vida y estar excluido de la vida sexual compartida también las ha tenido pero puestos a preferir prefiero la continuidad amorosa y la sexualidad física, directa, medible en lugar de la distante, brumosa o virtual. Ahora estás tú como evocación diurna y nocturna, como hipótesis que me acompaña a la hora de acostarme y para la que reservo mi energía. Prefiero conservar mi semen para cuando estemos juntos en lugar de derramarlo pensando en ti mientras estés, físicamente, lejos.
Cambio de tema. Sí, conmigo solo tienes que decirme una frase para ponerme a currar en la reflexión o pellizcarme un pezón para que me ponga a darte una conferencia sobre excitación y placer. Me extiendo. Soy como una gota de aceite desparramándome por una hoja de papel poroso o un hablante con mucho que decir. Léeme hasta donde puedas. No quiero cansarte. Pero como sabes -y te he dicho- escribirte es acariciarte, pulsar las teclas es recorrerte con mis dedos, viajar por las descripciones es entregarme a ti. La confidencia es una manera de hacernos mutuamente parte el uno del otro. Tú eres más escueta y puedes decir más de ti con menos palabras que yo de mí con bastantes más. Felicito tu discreción y tu ritmo. Ya sé que no eres una cotilla ni una curiosa malévola conmigo. Eso te hace más deseable, posiblemente más objeto de amor. No oculto que hago de la comunicación el eje filosófico de mi vida y vivo el drama de su ausencia como lo peor que le está pasando al mundo. Tiendo a creer que todos los problemas, los de pequeña escala, los intradomésticos, los personales, las batallas en los claustros; así como los más agigantados, los conflictos laborales, la emigración descontrolada, las pandemias o las guerras entre países se deben a la comunicación bloqueada o a la falta de dedicación en potenciarla. Un mundo de gente comprendiéndose y, por tanto, comunicándose regularmente suprimiría los peores conflictos de cuajo. Por eso hago de la comunicación mi cruzada particular. A veces me excedo en cantidad aunque siempre trato de no repetirme con cosas dichas. Al hablar –o escribir- no solo representamos lo que pensamos también nos hacemos y nos transformamos. Uno es lo que su lenguaje dice. Y uno recuerda al otro en función de los mensajes recibidos. Formamos parte de los ritmos colectivos y del teatro improvisado de la vida. Peter Brook afirma que el teatro es el ser humano en el espacio. No hace falta subir al escenario, todo es escena –añado-. Para el punto de vista musical, tal vez el tuyo, todo es música sin necesidad de acudir al concierto o a la audición de una polifónica. La idea trasciende cada campo de expresión. Va más allá de cada arte específico porque todo rezuma arte: desde las formas de la flora a los rugidos del mar. A veces pienso que el narcisismo humano queda al ridículo al tratar de emular formas (estoy pensando en según qué tipo de pinturas) que nunca superan lo que espontáneamente proporciona la propia naturaleza, tras miles de años de perfeccionamiento evolutivo de sus expresiones. Sí, sí, ya sé que son emociones y registros distintos. La foto no es exactamente aquello que fotografía sino que añade la emoción que capta el fotógrafo y que tal vez solo esté delante del objetivo en un instante durante toda la eternidad. También se puede decir de todo lo demás, incluyendo la ejecución de una partitura que nunca es idéntica a la anterior o posterior ejecución. En cuanto a escribir es una forma de engañar a los engaños del mundo, o lo que es lo mismo, de sobrevivir en él. Escribir es recrear los hechos para acomodarlos a los deseos. Por encima de lo que se dice es prioritario el criterio con el que se dicen las cosas. La perspectiva del teatro político –para Brook- en el que abundó, no está tanto en el argumento como en la actitud y en su función de influencia. Escribir guarda una cierta conexión con eso. Por encima de un producto impecable de coherencia y de formalidad lo que me inspira al escribir es una actitud ante las cosas que recibo de la vida y la resonancia con la que vibro por los mensajes que me inspiran. Puedo escribirte tal como lo hago porque estás tú ahí. Sin ti no lo haría o no lo habría hecho a ese ritmo y cantidad.
Otra cosa: Hablas de tu transferencia y de tu formación psicoanalítica. La transferencia amorosa es casi inevitable. Es interesante, desde el punto de vista terapéutico y de la cura, su reconducción. El amor no correspondido –en este caso por el analista porque la seducción no concluye en una sesión de gimnasia sexual- contribuye a la madurez y a la recreación del sentido de realidad. La Realidad es aquello que pone veto al deseo subjetivo. Tener lecturas de autores comunes nos acerca. Sabía que tenías madera, saber, fondo intelectual, capacidad, correspondencia. He leído también, claro, a Jung, Lacan, Freud padre y Anna Freud. No son lecturas que haya terminado. Sigo viéndome a mi mismo como, fundamentalmente, un lector. Hay mucho que aprender de los demás que han dejado una herencia intelectual que no se puede ignorar. De Lacan pienso traerte una compilación de varios de sus textos para que sigas abriendo boca. No me tomes por un proselitista, no lo soy. También he leído a Anaïs Nin. Coincidió en una época en que yo también escribí diarios. Llegué a hacer hasta 6 manuscritos. Espero que el día que los busque para digitalizarlos la tinta siga aún pegada a sus páginas. De ella preparé un texto y di una conferencia, que está en la red colgada en la biblioteca de la UB, por si quieres consultarla. Llegarás a ella por mi nombre y apellidos o a través de pulsar Pluràlia en su web. Por cierto ¿cómo va tu artículo encargado? Si lo has terminado envíamelo o dime donde leerlo.
Cariño, hasta luego, que pases un buen día.
En la vida ordinaria de despacho. CdeV 5 marzo 2007 19:45
Bueno, te escribo rápido. Una más. Creo que 6 cartas para un mismo día a la misma persona rebasa toda expectativa previa. Espero que me leas al regreso de tu coral. Sí, sigo en mis 13, que pasan por más de trece líneas cada vez, pensando que se dice más con la teoría de la ilusión que con la anécdota cotidiana. Pero admitiré que tal vez mi composición de imágenes de ti sea mayor que la tuya de mí. Yo sigo metiendo lo poco de fuera de lo ordinario de mí dentro de paréntesis aunque cada día que vivo es distinto al anterior y al posterior, además muy distinto. Pero lo que hago no lo necesito comunicar –o no me tomo tal derecho en hacerlo- en su totalidad.
He vuelto esta mañana de un findesemana tranquilo, comarcal. Le cojo el gusto a recorrer los sitios que recorrí años atrás. La diferencia de las cosas y de las gentes empieza en el pueblo de al lado, no hace falta ir hasta Grecia para advertirlo. Mis días de despacho son algo rutinarios. Mis bajadas a Barcelona, mínimas. Mañana martes, por cierto, me toca. He quedado para comer con una amiga que en principio vendrá acompañada de su hija. Luego iremos a comprar una videocámara en la que está interesada (de paso miraré lo de un iPod por si puedo hacer lo de las grabaciones de voz para pasarlas al PC. La grabadora Olimpus que me has comentado tú tienes supongo que te refieres a una digital. ¿Es así?). Mis compromisos regulares no son tantos. Me he ido descartando de unos cuantos. He pasado de ser un dinamizador de espacios de encuentro a un escritor de alcantarilla. Deploro una regularidad de contactos de la que no me pueda librar. Soy líbero por encima de toda atadura y no deseo caer en la trampa, que en otros años pasados he caído, de acudir a reuniones fijas con grupos. En realidad solo tengo uno y al que tampoco voy a todas las conferencias (Pluràlia, el de filosofía que te he referido y ha terminado mi presencia en otro a partir de este curso). Para mí el universo que más cuenta es el privado. Determinadas efemérides y encuentros grupales me aburren ya desde la escucha de su propuesta. No salgo cada noche aquí y allá. Eso ha terminado. En consecuencia queda reducido mi abanico de posibilidades de contar mis gestas. ¿Qué te voy a contar los argumentos de los libros que leo o las síntesis de los artículos que escribo? Pues de ambas cosas se llena una parte cuantiosa de mi vida cotidiana. Obviamente de las tragedias y hazañas de mis clientes no puedo hablar. Ah bueno, puedo contar anécdotas esporádicas que la calle ofrece, pero todo está dentro del tedio y nada que sea sustancialmente distinto a lo que cualquier ejemplar de la prensa gratuita dice. Prefiero explicarme en lo que soy sin tener que decir lo que hago, que por otra parte tiene más que ver con la vida ordinaria de despacho que no con la extraordinaria de bohemio de buhardilla (o más modernamente, de loft). Es otra forma de hablar.
Si llegara a una ciudad nueva por primera vez, probablemente me apuntaría a muchas cosas para trabar nuevas relaciones, tras lo cual, después de uno o dos años, mi tipo de personalidad me llevaría al pequeño feudo de la tranquilidad doméstica. No es que no me guste relacionarme o ir a los sitios, lo que no me gusta es repetirme a mi mismo haciendo lo que ya hice o estar de convidado de piedra en espacios insufribles de mediocridad.
Muchas conferencias y espacios escénicos son deplorables. En una de las últimas funciones teatrales a las que fui (en la sala Tallers del LLiure, no recuerdo el título de la obra si así se podía llamar pero era un texto improvisado) mi acompañante y yo no podíamos contener la risa por lo malo de la actuación y el sin sentido de la misma. Hasta una de las actrices nos llamó la atención. Me resulta insufrible estar de espectador tonto en una situación ridícula en la que a la postre el resto del auditorio está sumamente complacido en algo que no tiene nada que ver con el teatro creativo o de vanguardia sino con la tomadura de pelo. No soy carne de cañón ni personaje extra. Selecciono todo, hasta los lugares donde ubicar un rato de conversación. Con eso no entiendas que quiero controlar todas las partes del guión del que vaya a formar parte. Lo más bueno de un encuentro es lo que no está previsto. El producto final de una película está a unos niveles no previstos por el director. Lo mismo pasa con un simple texto elaborativo, el resultado o la conclusión no está previsto al inicio de su redacción. Respeta mi tempo en cosas que no cuento de mí. He oído decir que quien no habla de su pasado o de su cotidianeidad ordinaria es porque tiene algo que ocultar. Debe ser eso. Para mis propios criterios salir cada día formaba parte del esquema continuado. Siempre había algo qué hacer o con quien quedar. Ahora lo que más hago es salir el mediodía a restaurants. Ni siquiera salgo a pasear de un modo fijo, y eso que tengo un maravilloso bosque cerca de casa, o voy a las reuniones de comunidad de propietarios de parking o de escalera (un tostón en el que después de acudir a unas cuantas opté por substraerme a las asambleas públicas para la pérdida de tiempo).
Besitos. Hasta mañana o hasta luego si te queda marcha para escribirme a medianoche. Espero que ésta noche sigas dándole que te pego, a tu anatomía en espera de mis buceos. (sí, ya se, que la sensualidad es una parte considerable de las cartas que te dedico, pero no supera a la teórico-práctica. Soy un tipo metido en su praxis sin demasiadas cosas interesantes qué contar en el día a día).
. La soltura de la autodescripción CdeV 2007 5 marzo 18:15
Oír de una castellana de secano su amor por Catalunya es un lujo existencial. Nada a ver con el alegato de los derechos de conquista, por el asunto de los papelajos de archivo, de Torrente Ballester y otros. Me encanta que te encante el lugar geográfico de mis orígenes. Mi cultura ha sido más bilingüe y mi catalanidad tiene algo de discutible, no porque sea un hispano acérrimo (tengo tirria a los recalcitrantes de cualquier signo) sino porque apuesto por la apatria. No creo en patriotismos ni nacionalismos. La única raza es el género humano y la única nación la tierra entera.
Sí, conozco el camí de Ronda y he recorrido fragmentos de él. Espero que algún día se recupere por entero, en contra de propietarios que se apoderaron ilegalmente de él, para añadir unos metros cuadrados a sus parcelas de burgueses timoratos. En cuanto a la lengua hablo lo que se tercie dependiendo de con quién estoy. Tengo un acentazo catalán que me delata cuando hablo castellano, motivo de burla en mi temporada obligada de castrense en Aragón.
La Costa Brava, ciertamente, es un lugar divino. No dejes de seguir visitándola. Soy un hijo del mar. Me atraen los litorales, los acantilados, las calas, las playas, y el mar en todas sus expresiones: calmo y rugiente. He pasado centenares de horas de mi vida a sus orillas. Su inmensidad me devuelve la dosis de humildad que necesito cuando me falta y sus sonidos me recuerdan que siempre hay un discurso natural y fecundo que se puede seguir escuchando. Vas a pasar una semana a Calella (la de Palafrugell supongo) por julio. Eres una mujer previsora y con tus espacios cubiertos. No creo que esté en Catalunya. Ya te dije que tengo viajes pendientes (África y Latinoamérica) y para finales de junio suelo salir todos los años. Pero si tú estás en escena, ya veremos que oportunidades tenemos para pasar ratos juntos.
Volvamos al tema que te preocupa: comodidad frente a lo alternativo. No creo que sean registros antagónicos. Tú haces más de Maryl Streep y yo más de Robert Redford en Memorias de Africa. Tú pondrás las copas y la mantelería blanca y un techo, yo el tocadiscos traído de no sé dónde y la aventura que te cuente por los viajes con mi avioneta. Creo que somos o podemos ser seres perfectamente compatibles. Yo no renuncio a la comodidad a cambio de la aventura lo que no hago es supeditarla a las ofertas hoteleras del mercado. Hay todo un mundo que está debajo de la superficie de este (no de la topográfica sino de la cultural). Es cuestión de atreverse a cruzar a la otra dimensión y probar los frutos prohibidos de la vida.
Sí, ambos podemos aprender el uno del otro. ¿No lo estamos haciendo ya? Te agradezco tus confidencias. Me preguntas directamente si he tenido algún orgasmo pensando en ti. Sí, aunque no suelo masturbarme. Hace años que no lo hago. Me alegra de que tu libido vaya in crescendo últimamente gracias a nuestras interacciones textuales. Te estoy viendo con la imagen que describes de ti desnudándote y contemplando el líquido que rezuma de tu chocho tras orgasmar. Has descubierto más de ti: has pasado de sentir la humedad a vértela. Estoy deseando probártelo. Desde luego te vas soltando. Lentamente pero lo haces. No te pongo una matrícula pero tienes un notable. En todo caso la nota es mejorable, depende de tu próxima remesa de palabras. Mientras la espero te escribo una más por hoy (éste lunes te lo estoy dedicando en gran parte) con los auriculares puestos escuchando Somos mucho más que dos de Nacha Guevara. Todo un detalle, gracias por el envío. He de ocuparme más de las cuestiones de sonido y voz en mi vida. Tengo un montón de poemas que quiero registrar con acompañamiento de arpegios y flauta. ¿Puedes recomendarme y transferirme –si es posible- un soft de registro auditivo? Quizás tu chaval sepa algo aunque supongo que debes usar algo para tus clases.
Sigamos con la descripción que ofreces de ti. No se tus medidas, pero poco a poco me voy haciendo una idea de tus partes ocultas. Yo me vengo destapando más que tu. Debe de ser porque tengo más práctica en el lenguaje erótico. Creo que es cuestión de practicar la desinhibición y no avergonzarse por pedir ser miradas por el otro. Los juegos pre eróticos empiezan por la mirada mucho antes que por el contacto táctil. Es difícil encontrar una frase que supere en intimidad y atrevimiento la de una mujer separándose las piernas y las nalgas y diciendo: mírame con detalle ¿te gusta lo que ves? (podrás practicar la frase conmigo cuando estemos juntos y yo estar en calidad de oyente atento).
Hasta luego cariño. Soy Jashúa ¿cuándo me llamarás por mi nombre? Cuando lo hagas significará que me habrás hecho entrar en tu vida por la puerta grande, ahora todavía estoy en la antesala.
Para engancharnos. CdeV 2007 marzo 17:15
Querida Pamen: Sí los dos ya venimos disfrutándonos. No sé a ti pero a mí me está pasando por primera vez en mi vida ésta experiencia tan singular de letras y lujuria con alguien de una manera tan intensa. Me gusta leer eso que dices que estás enganchada a mí. Experimento escribir cada carta como si fuera un orgasmo. Confieso que las escribo con los dedos a toda velocidad y con mi sexo abultado. Deja las dudas a un lado. Dejémoslas. Estoy seguro que tu cuerpo es exquisito y que los dos nos daremos todo lo que llevamos conteniéndonos para esta ocasión. Te besaré, te lameré, te penetraré, te beberé. Quiero tu cuerpo de mujer, el que es. Estoy detrás de esta idea. Este lunes ha empezado de alguna manera la cuenta atrás de los días que nos faltan para vernos. No voy a negar que me apasiona la idea, pero si esta idea me apasiona es porque me apasionas tú y toda esta forma tan especial de cortejarnos. Te imagino entre clases encendiendo el ordenador para consultar tu correo por si me encuentros o pretextando cualquier asunto para no demorarte e ir a leerme. Yo también estoy enganchado a tu perspectiva, a lo que ahora estás representando. No entremos en disquisiciones sobre lo qué es el amor y lo que es la pasión. Todo deseo de entrega al otro tiene algo de locura y de aventura. Para vivir hay que arriesgarse y para amar hay que desenvolver el alma y la piel de quien está en la línea de tu anhelo. Si vamos a ser un gran amor o no quedaremos en amantes excelsos está por ver. Tenemos derecho a todo: gozarnos mutuamente sabiendo mantener los otros asuntos de nuestras vidas o reorganizar nuestras responsabilidades para que no sean incompatibles con nuestras presencias. Y entretanto poetizarnos como amantes dulces y sexo practicantes imparables.
Me gusta que te describas a ti misma como melosa, deseable, voluptuosa y sensible. Méteme en tu bolsillo y en tu vagina y haz que saque de ti lo mejor que tengas de todo tu cuerpo. Opino que siempre hay un más. No hay historia amorosa antigua por fundamental que haya sido en la biografía de un hombre o de una mujer que impida otra posterior y alternativa muy superior. Lo que sucede es que traumas viejos nos frustran y desalientan para no querer correr riesgos implicándonos en historias nuevas.
No, no te preocupes no voy a mirarte de modo distinto a quien eres. El deseo termina por no funcionar cerrando los ojos y poniendo otra imagen distinta en el lugar de la persona con la que estás. Esto no significa que la libido repotencie el cuerpo si el imaginario introduce otras cosas. ¿Qué sería del real personal de todos si no acudiéramos al registro fantástico? Antes de que cualquier cosa en cualquier campo empiece a ser realidad ya encontró un hueco o un alojamiento en el campo del deseo imaginario mucho antes. Antes de la comprensión, la demostración, la investigación o el esfuerzo por saber hagan sus actos de aparición, la intuición, la imaginación, la hipótesis y el deseo hicieron los suyos. En resumen antes de que algo sea, pasa por ser un simulacro. Antes de que un hombre pilotara un avión y otros organizaran la tecnología que permitiera su ascenso otros, desde siglos antes, miraron a los pájaros y desearon volar como ellos. Antes de que sea yo tú amante o tú la mía ambos pasamos por esta parte del proceso de imaginarnos y de depositarnos la hipótesis de nuestro compañerismo, con nuestros juegos, con nuestros ratos de convivencia: paseos, caricias, masajes, confidencias y todo esto que mencionas. Comparándolas las historias apasionadas entre amantes no son tan distintas las unas de las otras. A vista de catalejo todas son muy parecidas. Todos terminamos por hacer lo mismo: acariciarnos, susurrarnos cosas, explorar nuestros detalles, ir a espectáculos, compartir viajes o días de vacaciones, recomendarnos lecturas, besarnos los entresijos, habitar los agujeros del otro, contarnos los avatares en los sitios que ocupamos y un etcétera más o menos largo. Lo que hace distinta cada historia es su personalización. Por mucho que la personalidad de cada amante sea la misma y sea muy estable el encuentro con el otro le saca cosas distintas. Es como cuando montas un caballo de carreras, depende de cada jinete si consigue unas marcas o proezas. Bueno, no te igualo a una yegua o no me tomes por un potro. Lo que quiero decir es que uno sabe lo que es pero no lo sabe totalmente hasta que otro especial no le hace reaccionar sacándole de adentro todo el potencial que contiene. Presiento que la mayoría –o no poca- de la gente pasa sus pobres o mediocres existencias siendo mal amada y termina por desaprender lo que una vez concibió como valores fantásticos o utópicos.
Lo que está personalizando nuestro sondeo es que nos hemos ido acercando al principio con pies de gato ahora sabemos que podemos dar grandes zancadas. Soy todo tuyo para lo que gustes encanto. Tus notas van tomando color, casi me sonrojan. Ya usas el verbo querer, de una forma peculiar pero lo usas. Sí te diré que te quiero, quiero quererte, necesito querer. Estoy seguro que una persona no tiene un cupo limitado de amores contables ni una capacidad amorosa restringida. Todo lo contrario podría amar o esta amando toda la vida y pasar por la experiencia repetidas veces con repetidas personas. En mi indagación y en mi transgresión creo que la voluptuosidad se transforma en amorosidad y no solo en ansias de tragar al otro deseado. El amor, además, es posible sin el consentimiento o sin la correspondencia de la persona amada. Incluso en esta forma unilateral de expresarse da mucho más que dejarlo encerrado en el búnker acorazado por no atreverse a salir a ver mundo. La hazaña mejor de un ser humano es mantenerse en estado enamorado la mayor cantidad posible de años. No es precisamente la de hablar en pasado de un número indeterminado de amoríos sin acordarse de los nombres ni las caras de sus conquistadas.
Me encantas con tu modo discreto de darte con desenfado pero con cautela de no responder directamente a mis sugerencias. Tu turno es/va a ser el de la palabra oral. Supongo que hablaras mientras estemos moviéndonos uno encima del otro. No te prives de decirme todo lo que sientas.
Hasta ahora tesoro.
Recuerdos desde Mauritania.
Hola Maribel. Nuakchott 13 enero 2008 enviada el 23 desde Bamako
El calendario corre muy rápido. Trato de no mirarlo pero he de ponerme las pilas si queremos llegar hasta Port Elizabeth. Además de rodar quilómetros hay que detenerse en los sitios, repostar energia para ti mismo y seguir con las propias cosas de la vida que traes contigo.
En esta ocasión he cambiado de año sin celebrarlo. Pudimos apuntarnos a una fiesta en Martil en el último momento con gente desconocida, salvo la persona que ya conocíamos, pero no lo hicimos. Prefiero emocionarme con otras espontaneidades menos programadas. Tenemos una semana más para Mauritania. Desde aquí se dividen los caminos, Nosotros seguiremos para el Este, Mali; la mayoría de gente sigue para el Sur, Senegal. Nosotros lo dejaremos para después.
Cruzar países significa cruzar fronteras y pasar por embajadas. Las dos cosas son sus expresiones más grotescas. La condición humana se revela en toda su indignidad. Si alguien pone en duda que existe gente sin el menor orgullo personal lo mejor que se puede hacer es recomendarle que viaje y pase por los innumerables sitios de control. La mitad del mundo controla a la otra mitad. Los que no queremos controlar y evitamos ser controlados presumíamos de poder ser una nueva raza de humanos. Me costó mucho confesarme a mi mismo que nos equivocamos.
Lentamente la realidad va destilando alguna gente que merece mucho la pena tenerla en la agenda, en el recuerdo y en el pensamiento. Las tres cosas son ingredientes necesarios para sentirla como algo propio perteneciendo a lo mismo. La sentimentalidad es una construcción llena de hipótesis y variables. No basta con necesitar del cariño, tampoco en declararlo, ni siquiera en creerlo. Estoy seguro que es necesario demostrarlo no dejándolo a la deriva para que el otro lo infiera. Eso nos convierte en seres ritualistas que en el mundo comercial moderno nos ha llevado a montar efemérides por todo. A mi modo yo sigo mi ritual alternativo: una carta es un regalo, así la vivo cuando la recibo y es en esta clave que la escribo. Eso es posible si tienes con quien: alguien que elijas o te elija, que le correspondas y te corresponda.
Para cuando nos podamos ver otra vez para reanudar nuestros paseos y conversaciones habrá pasado bastante tiempo. Ponme al día de cómo te van las cosas.
Te escribo desde un pequeño gheto de viajeros. Los europeos intercambiamos información y nos protegemos de la calle. A partir de ahora la lucha contra los mosquitos empieza. Te escribo en el patio, sobre un suelo de arena fina.
Ya me contaste que te sentiste bien en casa y con nuestra acogida. Cuéntame ahora cómo te sentiste conmigo. ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Qué piensas del amor? ¿Sigue siendo posible como algo concreto, personal? ¿Amas a alguien en particular? ¿Buscas hacerlo? Han sido varias. No contestes a todo eso si crees que las respuestas se dan de otra manera.
Besitos. Cuídate.
Al otro lado del correo. Ouagadougou BF 10 febrero 2008
Hola Maribel.
Leí tu carta en Fada (a unos 230 kms antes de llegar a Ouaga). Ahí hablas de princesas y hombres que las cuidan, de tu espera o necesidad en ser tratada como una, de mi lugar fuera, al parecer, de ese rol. Tuve la sensación de estar caminando entre marismas tratando de sortear cada charco para no poner a perder los calcetines nuevos de domingo. Una página puede tener manchones tras haber sido destilada desde lo más profundo del decir que se resiste a emerger, o vacíos por un pequeño montón de lagunas o espacios borrados por la consideración de no dañar a quien la lea en el decir resultante. Aprecio tu autocensura por deferencia y que me hayas dado a entender que tu registro sentimental ha cambiado. ¿Es eso no? ¿O te he leído mal?
Te voy a contar algo que ha sido recurrente en todas mis etapas, con distintas personas y en diferentes ambientes: siempre que transparento mi verdad convivencial y sentimental llega un momento en que la chica que me gusta me descarta porque ya soy un hombre comprometido o vinculado. Cuando la he callado, generalmente he sido objetado por no decir mi condición real de hombre emparejado. El doble rasero de las mujeres, todas, hasta donde yo os he conocido, no me ha dejado lugar a dudas sobre las dificultades de tratar con la verdad. La verdad es algo que se prefiere como trasto teórico de método o especulación espiritualista que no como objeto transaccional diario.
Yo no me comporté con Victoria de un modo distinto el día que estuviste en casa al día en que nos conociste juntos en el Restaurant Che de Estella. Y tampoco he sido distinto contigo. Ocupas un lugar en mi vida y en mi tiempo. Te he aceptado desde el principio con tus reservas. Estás en una etapa de vida con muchas cosas aprendidas y con un valor que te caracteriza: estar abierta a lo ajeno. Yo no esperaba nada en particular ni tampoco me he propuesto como el hombre de tu vida. Bastante importante es ocupar el lugar del amigo, si es que por eso me tienes.
Me he habituado a tenerte en mi lista de emails cuando conecto el correo electrónico. Si no estás te echo a faltar. Al mismo tiempo quiero transmitirte mi deseo de que no te condiciones por mi expectativa. Me he pasado la vida escribiéndome con gente. He tenido la inmensa fortuna de tener siempre a alguien al otro lado de mis latitudes dispuesto a soportarme y a interesarse en algo por mí. La sentimentalidad solo funciona en un formato recíproco y es, aunque haya resistencias para esa redefinición, una prolongación del egoísmo. Mientras tengamos cosas que decirnos podremos continuar empleando las manos y las voces –si hay ocasión- para hacerlo. Si alguna vez surge la sintonía para amarnos también tendremos las manos para tocarnos y las bocas para besarnos aunque posiblemente una colisión entre la voluntad, el deseo y la ideología pongan el triunvirato de las colisiones y las restricciones. No pasa nada. Una relación tranquila puede asistir a todo eso sin ponerse en peligro a si misma ni en peligro el universo particular de cada cual.
Estupendo eso que dices de la aceptación de tu propuesta de un taller de espiritualidad en tu empresa. Antes de licenciarme en psicología (seguí además de la clínica, la especialidad de industrial) había pensando en proponer cursos de brainstorming a ejecutivos de empresas y talleres psicodinámicos. En el basto ofertorio de cursos de crecimiento personal, lo espiritual y lo psicológico se han venido mezclando. Hasta donde he participado he tratado de poner el énfasis de los valores en la dignidad personal y en la voluntad organizada para vencer los límites, incluidos los extramateriales. La persona humana sigue siendo el objeto de mi devoción y seguirá siéndolo hasta que las experiencias frustrantes con su trato no superen en exceso las experiencias gratificantes.
Mi amor por Vic no me quita mi cariño por ti. Por cierto se llama Victoria. Tu lapsus de llamarla Virginia debe estar en relacion con tu admiración por su modo de escribir, que ya se lo he comunicado junto a tus saludos ¿Una reencarnación de Virginia Wolf?
Hasta otro rato guapa.
El otro como semblante. Piornal 12 abril 2009
La historia de las letras está llena de literaturas dirigidas a destinatarios que no las entienden, de declaraciones unilaterales que no son comprendidas por la otra parte, de creaciones no correspondidas, de deseos que no han acertado al desear una persona inadecuada, de investigaciones cuyos resultados no son aceptados, de discursos anticipados a coyunturas renuentes, de transgresiones impedidas por los códigos, de autorías dispuestas a flotar con sus elaboraciones a pesar de habitar mundos en los que no pocos se hunden como fardos pesados en los pantanos de la existencia.
La investigación de lo sensorial y de lo sentimental empiezan por comprobar las propias reacciones ante parámetros estimulares para luego seguir comprobándolos en los protagonistas que integran esos panoramas estimulativos. La sensorialidad y la sentimentalidad conectan profundamente. Un sentimiento estructurado se encadena a partir de una pequeña multitud de sensaciones. Estas son la reactancia físico-psíquica lógica y natural a mensajes dirigidos a los sentidos, al cuerpo. Una vez el cuerpo se siente seducido por otro, en el caso humano, se le añade todo lo demás (es aquí cuando el vocabulario habla del corazón).El sujeto entregado a otro empieza por dejarse seducir por su semblante. Es posible que se equivoque ya que el semblante es la escenificación superficial del ser pero que no siempre se corresponde con este. El semblante también es un escondite o una apariencia o un simulacro. En todo caso es lo primero con lo que se encuentra cada interlocutor del otro. Hay semblantes que están muy por debajo del potencial de los sujetos que los ostentan. Se constituyen en imágenes performánticas para dar el pego de lo que sea: de su belleza o de su intelectualidad, de su notoriedad pública o de su musculatura, de su elegancia en el vestir o de sus encantos para atraer, de sus fragancias artificiales o naturales. No hay ningún individuo humano que no tenga un semblante. Es en principio su parecer. Lo primero que se alcanza a ver o notar de alguien es su forma, su envoltorio, su apariencia. Luego viene, si es que viene, todo lo demás. Hasta que el humano en movimiento en un espacio de relación no se convierte en emisor de mensajes desde su distintividad individual todo lo que está aportando a ese espacio es una simulación. El individuo se debate entre su lucha por una singularidad (su yo en acción) y su entrampamiento en una estandarización (formar parte de lo normal) para ser aceptado socialmente. Además está la mirada pública desde la tasación que solo ve o tiende a aceptar la imagen-cliché y se rebela instintualmente contra la extraña especialmente la transgresora, díscola o perturbadora. E el vocabulario lesivo es curioso que se aplique la palabra perturbador tato a quien viene a alterar el orden público con sus formas agresivas como con quien lo hace desde sus atuendos distintos o su prosa crítica.
El otro desde su ubicación anónima es alguien que se desplaza, llega y actúa con un semblante del que es más o menos consciente o que ha ido concienciando a lo largo de los años a fuerza de haber inventado su personaje de relación pública. Cualquier individuo es otro para los demás. Cualquiera de nosotros es un otro. Yo lo soy para ti que me lees y tú lo eres para mí sepa o no que me estás leyendo. El otro no deja de ser tal después de que nos aporte información curricular sobre su persona. Pero si transgrede la limitación de su semblante al proporcionar información de su singularidad. Esto sucede a través del habla. La comunicación es lo que en principio nos distingue los unos a los otros. También es lo que distingue a las especies ya que cada una se relaciona con el medio de manera diferente y comunica específicamente con los suyos de especie según sea esa relación.
El otro anónimo e indistinguible es un semblante que circula o forma parte de los escenarios. El otro que se desnuda desde la sinceridad y entrega sus secretos conceptuales o biográficos pone las condiciones para dejar de habitar su marco estandarizado para ser alguien específico con el que tratar de asuntos únicos. Pero esta experiencia comunicativa no es irreversible. Después de juegos de palabras y de buceos comunicativos cada cual puede volver a su semblante y circular con ello como lo predominante ante el público. El semblante es lo escenográfico y el ser es el apuntador que se agazapa entre bastidores.
El semblante es lo que en primera instancia captura los sentidos y los deseos de saber más. Esto suele chocar con los límites y las inhibiciones impuestos por las culturas restrictivas. La comunicación es la gran damnificada en las transacciones humanas, en parte porque la instrumentación lingüística es insuficiente y en parte porque es censurada tan pronto lesiona intereses amparados en las mentiras. Eso hace de toda tentativa aproximacionista al otro, es decir a su semblante como parámetro de partida, un proyecto unilateral que puede ser o no correspondido. Teniendo en cuenta la tesis metodológica del otro como fondo de decepción que restaura el principio de realidad al idealizarlo en una perspectiva de imposibles, el semblante puede hacer de poderoso atractivo sin que esté a la altura de una correspondencia relacional.
Innumerables relaciones humanas son unilaterales y todas son asimétricas. Por tanto hay una injusticia natural misma en el tipo de conexión y en la cancha comunicativa que sigue.
Cuando el otro encontrado, más por coincidencia que por buscado, resulta no estar a la altura del discurso planteado, sea porque los campos temáticos no son de su interés, porque o está de acuerdo con las opiniones que se le expresan o por inhibición intelectual lo más razonable es dar por terminadas las opciones comunicativas. Sin embargo ese semblante en su bloqueo o en su no decir, incluso en su silencio absoluto, puede estar dando motivos para la réplica e informando de la condición no comunicante de lo humano. El semblante e tanto que espectro tiene una forma aunque sea una metamorfosis deformado de lo esperable del perfil humano con capacidad de diálogo. El sujeto que no trasciende su semblante, dando elementos comunicantes de sí, expresado ideas y sentimientos con el viento en popa de su creatividad, se queda sumido en una superficie existencial en la que se encuentra cómodo. Eso no quita un valor para la excitación elaborativa. El hecho de que las plantas de mi patio o los árboles del bosque o los pájaros del cielo no me hablen en leguaje humano no me impide que desde el leguaje humano hable de todo ello como parte del universo sensorial y también sentimental desde el que setimentalizo reacciones por lo que veo e intuyo de todo ello. Si puedo hacerlo con cualquier cosa que forma parte del universo sensorial-perceptivo ¿por qué o habría de hacerlo con seres de mi propia especie con caras y ojos y cuerpo y voz y palabras? Desde luego hay una diferencia crucial. El tipo de elaboración interpretativa de los reinos animal, vegetal y mineral no espera una correspondencia verbal, del sub-reino humano sí la espera. A estas alturas eso es un error en tanto que se trata de una expectancia infundada. La teoría de la comunicación ya no depende tanto del dueto emisor-receptor como de la recreación estimulativa sea unilateral o recíprocas. Es así que el no-correspondiente, en su lasitud o displicencia, en su silencio o no-respuesta, no pierde su función estimulante desde su condición de subjetividad observada. Así como todo individuo humano comparte con cualquier otro, desde la mirada literaria, la condición común como mínimo de personaje, separada esa mirada del juicio economicista así como de los juicios estético y ético, también todo semblante puede ser tomado como un motivo de acercamiento olvidando por un rato – o por unos meses u años- que puede encerrar el motivo de alejamiento y distancia cuando no de impugnación, repudio y olvido. En resumen todos los semblantes comparten el interés -o podrían compartir para la observación sensible- para la aproximación comunicativa o cuando menos la literaturización. Eso hace del otro objetal u material para la consideración a su pesar. El semblante comparte la estela de lo interpretable aún sin haber trascendido su límite de la apariencia. La indisposición para hacerlo puede ser doble, tanto de quien no está dispuesto a entregar más que su externalidad reservándose la verdad de lo que es (pudiéndose tratar de un problema de autoconocimiento y no un problema de reserva o desconfianza) como de quien no está dispuesto a atravesar esa apariencia para hurgar y entender lo que esconde bajo su superficialidad. Muchos de los contactos humanos son deliberadamente dejados en el contacto efímero además de la relación superficial por sospechar que no es posible nada más.
A esa conclusión también se puede llegar después de una temporada de tentativa o tentativas a dúo que van más allá del sondeo. Lo que une más a la gente no es el intelecto sino las emociones nutridas de vivencias aun cuando estas no deseen ser antielaborativas y sean renuentes al examen de las posturas y de las ideas.
Situado el otro como semblante, mera fachada, el comunicante o el analista se vacuna con un antídoto magistral: el de la no frustración a pesar de repetir y pasar una y otra vez por la experiencia de la falta de interlocutor real tras rascar la piel de su superficie. El comunicante necesitado de interlocutor para un tema planteado se puede encontrar con un convidado a la fuerza a una tesitura para la que no esté motivado ni preparado. Si el comunicante prioriza el tema al interlocutor no-válido se encontrará con un mono discurso predominante frente a un diálogo insuficientemente correspondido en todo lo que podría dar de sí pero suficientemente estimulativo para que excite el curso elaborativo hasta un cierto punto. De hecho en el correo elaborativo pasa lo que pasa en la conversación más simple: va más o menos lejos según lo que permite el cálculo de aproximación inicial o el sondeo temático y de capacidad. Muchas conversaciones son uniconversacionales, o dado paso a ninguna otra porque han permitido evaluar la posición de la otra parte declarándola sin mencionarlo verbalmente inválida para una co-continuidad creativa. Eso no quita seguirlo intentado. De hecho, teniendo en cuenta los límites de la comunicación y un cálculo de probabilidades sobre la coincidencia metodológica, es escaso el numero de las personas con las que un comunicante se pueda sentir co-vibrar para crear conjuntamente algo.
Descartada. Urb.Las Redes El Puerto de Santa María 3 de enero 2009
Hola Maribel. Detesto las notas breves por eso no quiero dejarte con mi línea y media de ayer haciendo acuse de recibe de tu saludo por estas fiestas. No creas que no estaba al corriente que un correo como el nuestro (el mío, quiero decir) te venia a trasmano y no te inspiraba para extenderte en respuestas. Ya sé que es más absorbente la vida escénica, el contacto con la gente del entorno, quedar con la que te llama o con las que te llamas, con la que quedas y con la que te envuelves en la sonoridad de la palabra oral o de la sensibilidad corporal directa. En nuestro caso teníamos lo que teníamos, la posibilidad del correo electrónico dada la distancia geográfica entre ambos. Al referir a ese correo posible como relación epistolaria me refiero a un tipo de relación comunicativa que no descarta la físico-directa pero sí que la decide para una posterior ocasión cuando la proximidad geográfica lo permita.
Inicié mi confianza contigo desde algún lugar de Turquía debe hacer un año y medio, llamando a tu puerta con un toc-toc muy suave e insinuando esa posibilidad de comunicarnos por escrito diciéndotelo casi de puntitas. Aceptaste su perspectiva aunque a las pocas cartas me informaste de tus dificultades en entenderme. Eso ya anunció el tiempo contado para las cartas. No pasa nada. La inmensa mayoría de las relaciones humanas siguen fraguándose al margen de la palabra escrita. Respeto tu elección. De todos modos la posibilidad de un debate o de un co-descubrimiento de nuestras distintas posiciones ante la espiritualística quedó ya cerrada. Hay quien le gusta escribir y quien no, como quien le gusta viajar y quien no, como quien le gusta leer y quien no. Toca admitir toda la gama de opciones. A cada cual con su discurso y con sus opciones de marcos donde meterlo. Yo sigo creyendo que el texto escrito, en particular el intimista cuando junto a la expresión de ideas también se le da permiso a la expresión de sus verdades personales, dice, puede decir, más que los arrebatos puntuales de sinceridad verbal. Lo que es más, la vía escrita permite una mayor desinhibición. En este tiempo nos hemos depositado confidencialidad mutua de lo personal, no toda por ninguna de las dos partes. Eso necesitaba otro espacio que lo dejaré para tu memoria por si lo quieres concretar algún día en los próximos 30 años.
A diferencia de tu entorno que te acoge, mi visión de las relaciones no es tan exuberante. A lo largo de toda una biografía de 8 o 10 décadas son contadísimas las personas con las que se puede desarrollar una comunicación en profundidad y sin autorestricciones. Siento de verdad que contigo no haya sido posible progresar en ella. Eso no es grave, es lo normal. Por mi parte mis esfuerzos por superar ese tipo de norma forman parte de mi pasado. He iniciado este año con el firme propósito de no descolocar a nadie de su posición sea la que sea. Ese es un criterio que me va a estandarizar. Lo sé. Me acerco a la ventana, miro el mundo que pasa por la calle y veo clones. Cambio de países y de idiomas y de paisajes y de interlocutores y de coincidencias y sigo encontrándolos.
Comentas sobre no entender las razones de mi enfado contigo. Tampoco tanto. Advierto los lapsus, es mi deformación profesional tal vez. No estoy enfadado contigo, te tengo situada. Estoy enfadado con mi predictibilidad de las conductas. Me forraría si me pusiera con una bola profética dentro de una cabina con cortinas de terciopelo escarlata en plena calle céntrica de una ciudad europea para hacer diagnósticos de futuros.
A partir de aquí lo que quieras: todo, menos volar como los ángeles o sobre tapices mágicos. Para mí, el otro, la definición del otro (tú, en este caso) es/era el de tratar de encontrarlo en su excepcionalidad: la hipótesis de la intimidad comunicativa y a partir de eso dar con una cantera de creatividad. Me remito a las evidencias: el otro es escenario, ni siquiera tiene porque ser personaje; puede ser un decorativo, una voz enlatada en un cd, un eslogan enmarcado que no tiene porque ser repujado en oro, un póster, un libro en la estantería, un mensaje en el contestador, una corresponsal que no contesta, un nombre en la agenda de contactos, un número de teléfono al que no se llama, una foto compartida en el álbum digital, un pretexto para pensar, referir o escribir.
Admito que ahí donde hay alguien atento, sensible, educado, correcto, pensante –alguien en principio como tú- hinco el diente sondeando la perspectiva de un futuro de intimidad comunicativa. Al entregar lo que pienso, al enseñar mis cartas en vez de seguir una táctica de póker, me arriesgo a asustar en mi despliegue. No diré que lamente haberlo hecho, ya eres adulta. Mi vida ha pasado por decir lo que pienso, también por escribirlo. Ahora solo me queda escribirlo ya que los espacios orales (tampoco los de los más conocidos, amigos o parejas, según he ido haciendo balance) pasan por protocolos que gestionan los contactos según el imperio del costumbrismo social.
Añadiré esta carta al pequeño dosier que he conservado con las otras. Hay una que no te envié que quizás despeje la pregunta que me hacías en la nota que te leí ayer. Supongo que un día u otro te las enviaré pro si en alguna ocasión te apetece repasarlas.
Que el 2009 sea uno de tus mejores años.
La difícil construcción de la amistad.
Kaolack 14 noviembre 2008
Hola Maribel
Todo llega a su final y este año ya apunta hacia eso. La experiencia y anécdotas de mi viaje por west África están recogidas en su mayor parte en el blog. Las que no, es que no son fácilmente publicables.
Tu última carta me afectó. Creía que éramos amigos, al leerla resultó que nuestras diferencias parecen enormes (diferencias a las que te refieres pero no citas, pero que a mi me constan desde el primer dia, soy ateo tu eres animista, ya sabes por qué: creer en dioses absolutos o relativos son coartadas para justificar el no-hacer biográfico para existencias más dignas, no creo que sea jauja tener un alma postmortem sin saber qué hacer con ella ni donde ir, vivo vida de pareja , la ultima, desde hace13 años -aunque ahora tras nuestro regreso a España nos vamos a separar un tiempo para descansar el uno del otro- y he tenido otras con anterioridad, me he enamorado siete veces en las que he sido felizmente correspondido; laboralmente eres una funcionaria yo llevo mucho en una profesión liberal, he vivido historias fantásticas de amor y terribles de dolor. No te interesa la política, a mi todavía me sensibiliza algún tipo de protesta social. Tengo más experiencias de las que me hubiera gustado gestionar y llevo años que no busco ni un leit motiv existencial ni una explicación al por qué de todo ni siquiera una aliada que pueda serlo para todo momento o para siempre. Por eso admito y me parecen posibles relaciones de franqueza y –yo seguiré insistiendo, de amistad- pisando suelos distintos y teniendo creencias diferentes, en mi caso no teniéndolas eso es lo que me aplico aunque remotamente sí creo en unas cuantas hipótesis –que no certezas- que en el fondo son las responsables de que siga respirando).Yo todo lo que quería era –sigue siendo- una comunicación lo más extensiva y profunda posible, una amistad de letras, de palabras y de hechos en la medida en que nos fuéramos permitiendo coincidencias y convivencias.
Ya advertí desde el principio tu posición en la reserva, quizás por experiencias sentimentales anteriores que te hayan marcado y que ya no te dejen entrar en el juego de la seducción. Esto se nota en las formas redaccionales, en el desenfado literario o en su contrición, en los encabezamientos y finales de cartas. Las que pasan por los besos virtuales (de papel o digitales) terminan por saltar a los besos de verdad.
Haz un esfuerzo, sé, más sincera, utiliza más gramática y lenguaje si lo necesitas para serlo. Todo lo que pido en una comunicación es sinceridad, no un respeto en la forma y un descuido en el fondo. También admito que no se diga todo aunque sea una pamplina eso de no hacerlo por no querer herir al otro o cosas por el estilo. De todos modos gracias por devolverme a la realidad. Tu email anterior me inspiró. Léeme en este texto En el rio de la vida. Confluencias: entre afinidades y disonancias. Entrecomillando todo el título del artículo en el google es posible que lo encuentres a pesar de que esa idea del río de la vida debe estar copiada hasta la saciedad,
Contigo había creído en la posibilidad de hacer un gran debate teológico. De momento no ha sido así. Yo tampoco estoy ya tan vinculado a ese gran campo del atletismo conceptual desde el que se proponen ciclos de conferencias, encuentros interreligiosos, o debates esotérico-espiritualísticos. No dejan de ser pretextos para generar actividades remuneradas. Las religiones, las grandes y pequeñas, siguen compartiendo el gran y beneficioso mercado del negocio de la salvación. Por lo que hace a las propuestas menores de misticismo de las que he recibido influencia y he defendido, entiendo que sirve de bastante poco la llamada a la espiritualidad como convocatoria esencial a los demás y el encuentro espiritual contigo mismo si no esta acompañado de la lógica y de la analítica. Uno de mis blogs se llama Analiticonda. Sigo apostando por la reflexión más que por la meditación. La una es fértil, me da criterios, valida principios, llego a mas conclusiones, me dota de literatura; la otra me mantiene estacionario en la inmanencia de un no hacer. En último extremo podria ser eremita o monje pero no soy un ser tan evolucionado como para poder renunciar a una compañera de intimidades y a un ordenador. (hay un común denominador entre ambas compañías depositando entregas de ti, formas complementarias de hacer el amor). Podria renunciar a todo lo demás y alimentarme de hierbajos e infusiones pero no puedo renunciar al tú a tú del contacto íntimo con al menos una persona humana y al contacto aun mas intimo de mi a mi contándome lo que sé con toda seguridad y reconociéndome lo que todavía no se con toda la inseguridad que eso pueda producir.
En esta noche insomne (me he levantado un par de horas antes del amanecer) en lugar de ponerme a meditar (algo que hago en otras muchas, en realidad mixturas de planning y meditación) he retomado otra carta pendiente y ésta para ti. Me atraen más las personas concretas que los dioses abstractos.
Me pregunto si todavía tienes ganas de volver a dar paseos juntos y hablar de nosotros. A estas alturas de nuestro correo, no escaso pero tampoco voluminoso, no sé realmente si tengo algún interés por ti, tampoco si tienes algún afecto por mí. Ya sé que la amistad es una de las construcciones mas difíciles y la distancia la complica aun más, Ya se que ideologías distintas (bueno, yo soy un sujeto desideologizado, no me apunto a ningún bombardeo ni a ninguna enseña doctrinaria) también separan, pero también sé que el reto de la amistad que no es sino un reto de la comunicación pasa por relativizar diferencias y ocupaciones distintas remontando el interés por las almas mutuas como algo del ahora y del aquí y no como artefactos viajeros del cosmos del futuro en el supuesto de que tuvieran ganas de viajar.
En Un viaje Existencial, sin tenerlo previsto de ningún modo cuando lo empezamos, exhibo toda una radicalidad anticatólica (también antirreligiosa) a partir de una doble experiencia: el reencuentro tardío con un catolicismo –el africano- que ya tenía muy ubicado con sus distinta clase de manipulación y la buena gente dentro de sus profesionales con el que se mantiene. Por cierto tenemos un prologuista para el libro pero buscamos alguien creyente y en particular católico que acepte leerlo y hacer una introducción crítica. Tal vez puedas sugerirme a alguien. (No me atrevo a pedírtelo ya que siempre me vienes diciendo que mis cartas te dan mucho que pensar y hasta ahora no he detectado tus aficiones elaborativas pero si tienes tiempo y ganas encantado de tener tu valoración conmigo para unirla a sus páginas).
Quería proponerte un encuentro hacia mediados de enero en Tarragona, ciudad en la que siempre me gusta pasear y me recuerda los tiempos en los que viví en ella.
Tengo otra propuesta más: que gestiones una cuenta de correo en msn o Hotmail y me agregues al Messenger para poder coincidir en los ratos de conexión a internet y hablar. No se me ocurre otro modo de desarrollar una amistad si crees que es posible a pesar de las enormes diferencias conceptuales que pueda haber.
No sé si me tienes en ese arco de una no-familia que definiste, intuyo que estoy fuera o nunca he estado dentro de ese grupo sentimental por el modo de referirlo, idea que por cierto tomé para otro artículo.Estoy en deuda contigo por esta inspiración y la otra.
Hasta otro rato.
El otro en el lugar de la hipótesis. Ingoré 30 agosto 2008
Leí tu carta en Ziguinchor, escueta, correcta, con las palabras comedidas, sin fuego ni compromiso en ellas, tal como sueles redactarlas durante todo este tiempo. Me duele leer que iniciaste esta relación postal conmigo por mi condición de psicólogo y por mis ”supuestos” conocimientos. (ah, entonces no los tengo). Me siento utilizado. No es la primera vez que alguien se acerca a mí por mi condición profesional y no por mi mismo. Tal vez no era eso lo que querías decir, el caso es que lo has dicho y para un analista como yo que confiere su importancia a los lapsus y a los deslices no intencionales te pone en un lugar al descubierto. No es la primera vez que detecto curiosos lapsus que te salen al escribir. No los transcribí y no los recuerdo pero sí me quedé con esa sensación de que tienes un mar de fondo que no expresas.
He advertido en otras ocasiones en el pasado como otra gente que en lugar de una amistad se buscaba una especie de consultorio gratis. No digo que haya sido el caso contigo. Hasta esta última carta tuya había pensado que éramos amigos, Tu afirmación y otra más que paso a comentar han puesto en duda que pertenezcas a esa categoría. Dices que necesitabas enfrentarte desde tu posición de mujer, entiendo que vivías –parece que ya no sigues viviendo- como inferior frente al papel de un hombre. Nunca me comunicaste tal cosa. Doblemente utilizado pues. ¿Estuviste haciendo pruebas conmigo pues de comunicación? Seguramente a esto dirías que cometo un tremendo error interpretativo. Ojalá fuera así.
Para salvarme de ser victima de las categorías sentimentales estabas y sigues estando en el grupo de epistolaria, el de las personas con las que hay intercambio de pareceres por escrito pero no necesariamente pasa a ser catapultada al área de los afectos totales.
Sí, por supuesto tenemos puntos de vista distintos del mundo, pero eso significa que ¿solo quieres rodearte de gente que tenga tu punto de vista? Estaba claro que teníamos posiciones distintas ante el mundo el dia en que nos conocimos mientras compartíamos una mesa de restaurant en Estella. Por si quedaba alguna duda, mis múltiples textos de lo que te di referencias o te di a leer desde el principio ponían en evidencia mi pensamiento. Soy ateo y critico, me consta el engaño de una nueva espiritualidad que no hace sino recobrar los esquemas de las antiguas misiones apostólicas pretendiendo una religión nueva, sin darle este nombre, por el que entiendo te dejas engañar como en otra época biográfica tuya te dejaste engañar por la propuesta monacal o pastoral de monja. A su amparo mucha gente vive embaucando a papanatas y gente con déficits psicológicos o afectivos que necesitando alternativas de sentido existencial se apunta a un bombardeo con tal de no quedarse sola. Tu estás en el lado de esas búsquedas animistas, yo no estoy en ellas, y mi periodo de acercamiento a una esotérica espiritualística lo clausuré hace mucho, aunque no deje de tener su interés temático como campo de disertación. Tu buscas un grupo de acogida yo me dedico a la acogida de personalidades sin grupo, Mi anticatolicismo es radical. Tú eres una exmonja, una creyente, que hablas poco y no dices lo que piensas o al menos a mi no me lo has dicho.
Pero tu condición de crédula (creyente) no me quitaba de un sondeo primero y del desarrollo de una amistad despues. Parece que durante todo este primer tiempo de correspondencia, solicitada cautamente y expresada con transparencia pero sin pasión, que hace poco cumplía su primer aniversario, era una catapulta para conversaciones. No he pretendido convencerte de nada. No es mi estilo. Propósito que tampoco tengo cuando escribo artículos. Expongo razones o constato hechos, eso es todo. Solo relaciono factores. A mi pesar esos me llevan a conclusiones que no son fáciles de aceptar. La culpa de los resultados de una analítica de sangre no es del analista sino de la sangre. El solo te dice lo que han arrojado las pruebas en el laboratorio.
Dentro de tu fragilidad por un lado y tu silencio o auto moderación formal por otro no dejo de entrever algo de la psicología perversa de la manipulación y del calculo frio, tan abundante en la condición psicológica femenina. Supongo que en estos meses de contacto has ido encontrando lo que has buscado, una pareja o parejas y ¿qué puede pintar un amigo como yo en ese cuadro? Eso en el supuesto de que me hayas considerado o consideres amigo. La intimidad, también la intimidad intelectual es censurable por quien se resiste a los conceptos y en particular a conceptos distintos aunque no tenga argumentos o si los tiene, no los emplea, para contradecirlos. No esperaba tu adhesión ni que fueras mi fan. Detesto a los incondicionales. Es comparativamente mas fiable alguien que te discute las cosas a quien le parece que todo lo que dices está bien. El caso es que nunca me has discutido nada solo has mencionado tu dificultad de comprensión de algunos puntos.
Estoy escribiendo una carta de las que duele leer, por eso no te la mandaré. Te tengo mucho aprecio y lo que acabo de descubrir de ti tal vez estropee el canto de hadas de esa maravillosa evolución que crees espiritual en la que crees estar, Creo que a partir de ahora la mitad de mis cartas dejaré de enviarles a sus destinatarios. ¡Por fin entiendo a W.Reich al no enviar una buena parte de las suyas! El mundo no está hecho para las verdades. Me has demostrado que tampoco es tu estilo comportarte de acuerdo con ellas. ¿Excesiva dosis de respeto que te lleva a silenciarlas, como rémora de una forma de catolicismo relacional? Claro que yo tampoco estoy preparado para recibir la tuya: la de acercarte a mi por mis conocimientos y no por mi mismo o por un afecto o una empatía, a pesar de que en un primer momento lo manifestaste. Tienes todo tu derecho a haberlo cambiado o suprimido, pero ¿no crees que debería haber sido el primero en que se lo comunicaras?
Estaba por decir que eras una de las pocas personas y asi ha sido de una cierta relación postal continuada, ahora en cambio constato, una vez mas en mi vida, que tener afecto por alguien que no se compromete con la palabra ni con el análisis ni con la discusión sincera, es un tremendo error.
Al hablar del otro, sea quien sea, siempre hay que colocarlo en el lugar de la hipótesis. Esta es la mía para ti a mi pesar. Creía que íbamos a desarrollar una gran relación en el futuro. No va a ser así. Acabas de vaciarme de ganas. Prefiero saber que no formo parte de tus intereses a seguirme equivocando al creer que formas parte de los míos. Creía, que era posible mantener la comunicación y la confianza en lo personal a pesar de las diferencias en cuanto a ideas por lo que hace a espiritualística. Para mi cultivar el contacto contigo era tener un fondo de contraste y demostrar que es posible la amistad y la sinceridad a pesar de tener ideas distintas o credos distintos, eso en el supuesto de que yo tenga alguno, que tampoco es el caso.
Con todo, espero que mi utilización te haya servicio para tu reencuentro contigo mismo: te sientas “más mujer”, estés más segura de ti misma y goces de los demás en la medida que los demás te lo permitan. Es obvio que mi goce de ti y el tuyo de mi, en el sentido integral de esta palabra, no ha llegado muy lejos.
La experiencia nudista.
Keur Moussa 18 julio 2008, enviada desde Dakar el 7 de agosto del 2008
Querida Maribel. Debo tener más tiempo para ti del que tú tienes para mí. Casi siempre suelo escribirte al dia siguiente o a los pocos días de recibirte aunque pueda demorar el envío porque depende de cuando me instalo en un cyber. Con eso no me siento desatendido ni desquerido por ti. Tus cartas me van goteando quien eres en la medida que te vas confiando y quieres hacerlo.
Me sorprendes con tus nuevas acciones y recorridos. Sí, soy un visitante muy episódico de El Fonoll desde casi el principio de su aventura de restauración del pueblo, pero voy muy poco. A sus dueños los traté inicialmente como amigos hasta que advertí que sus abrazos y recibimientos, sin cuestionarles la sinceridad, no dejan de ser una pose comercial. En junio del año anterior estuve ahí por última vez para preparar la conferencia de Estella. Fui solo y estuve la mayor parte de tiempo solo tratando de ponerme a salvo de las moscas. Prefiero los días entresemana que los fines de semana en los que no siempre me identifico con un tipo de clientelismo naturista que no pasa de los fetiches clásicos.
Celebro que seas o practiques el nudismo. ¿Cuándo te veré/nos veremos desnudos? Creo recordar que tienes una silueta estupenda. Yo lo vengo practicando desde mi adolescencia y he tenido tiempo de reflexionar sobre la desnudez del cuerpo que no garantiza para nada que el alma y la personalidad dejen de esconderse. Según van pasando los años, al tema inicial de la desinhibición por encontrarte cómodo con tu cuerpo desvestido y no avergonzarte al estarlo ante otra gente, lo he ido substituyendo por otro más complejo: el de advertir el paso de los años en tu piel, en tus huesos, en tus curvaturas. Cada detalle es una especie de impulso de revisión de la noción de tu estética. Me sigo sintiendo cómodo estar en un espacio donde no tener que llevar nada encima pero incluso en un lugar como en El Fonoll tienes que llevar al menos la llave de tu coche al cuello como medalla si no pides a alguien que te la guarde.
Antes creía que todas las estéticas eran aceptables y por encima de ellas estaba el valor de la comunicación y que la belleza no era más que una forma mientras que el mensaje era un contenido transtemporal y transcorporal. Me engañaba o debo haber retrocedido en este punto. He de ser sincero: hay estéticas por las que se me dilatan las pupilas y otras que me las cierran. Vivo por debajo del nivel de mi deseo a causa de esto. La belleza está conectada a la forma, reivindicarlas todas porque todas son hijas de la naturaleza esta muy bien pero no todas generan el mismo anhelo de contacto y algunas son directamente revulsivas. De hecho un conflicto que vivo en mi intimidad desde hace años ¿te lo puedo decir no? es el de la falta de deseo total por mi compañera a la que quiero mucho como persona pero por la que no me siento nada estimulado sexualmente. Debería ser el caballero que se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos tal como lo describió Confucio. La cuestión es que me toca reconocerme en lo que soy, lo que puedo y hasta donde llego.
Por mi parte voy desnudo siempre que puedo. Este par de días, en el último monasterio en el que me he alojado, puedo hacerlo porque estamos en un pabellón en el que no hay nadie más. El próximo articulo que quiero escribir para Natur i Vida es acerca del pudor corporal en el adulto que empieza a notar las primeras señales de decrepitud.
Sí, dejemos de lado el tema de familia. Mi enhorabuena por tu capacidad de contacto continuo con la tuya. Creo que las viejas amistades es la forma alternativa a ella. Mi no-familia me lleva, tal vez, a volcarme en exceso a personas amigas, que, como tú ,aceptan ser mis confidentes (en realidad solo tú y otras dos más en la actualidad) y aguantar mis extensiones gráficas. Con alguna amistad he tenido que pedirle seriamente que no me hable más de la suya después de reiterarse por encima de lo decible, porque a fuerza de hacerlo usurpa el tiempo para dedicarlo a nuestra relación.
Admiro que estés llena de actividades, objetivos, deseos y relaciones. Goza todo lo que puedas que son 4 días, el más allá del alma, si lo hay, no substituirá la falta, eso por muy eterna que fuera la eternidad.
Hasta otro rato reescribiéndonos.
Un beso en algún lugar de la kundalini.
El pasado deformativo. Gao 17 junio 2008
Maribel HOLA
Los viajes al pasado –con sus escenarios antiguos- suelen encontrar otras cosas que antes no estaban pero con la recurrencia de algunas figuras con discursos demodé. Confieso mi indisposición a prestarme a ellos. He tenido, por ejemplo, desagradables sorpresas al reencontrarme en su edad adulta con los hijos de mis amigos de antaño que conocí prácticamente como bebés y que se han convertido en verdaderas harpías de la actualidad o que han cumplido con el rol esperado de ellos de auténticos obedientes de la liturgia social. Las ceremonias puntualísimas hipervaloradas por la gente, tales como las bodas y los sepelios (los bautizos también, aunque últimamente creo que van a la baja), son auténticos fiascos en los que las naturalezas personales de los protagonistas no cuenta y se impone el boato, el paripé, la comedia, la mentira social. Cuando voy a alguno lo paso mal. También en los panegíricos de los muertos cuyas sinceridades de sus almas, si practicaron la sinceridad en vida, deben revolverse dentro de los féretros si escuchan algo de lo que se dice sobre ellos. Luego quien te invita si tiene un momento te atenderá a pesar de ser el rey-reina por un dia y no tener tiempo para todos los invitados. Como mínimo hay el momento de la foto con los novios en el que puedes hacer un par de intercambios de frases solemnes.
No creo demasiado en todo eso. Tan pronto sospecho que una persona actúa por su rol y no por ella misma y que te invita a algo porque toca o porque es lo tradicional pero no porque desee reencontrarse contigo es un motivo para ponerlo en la lista de las sospechas. Claro que con mi criterio no se va muy lejos: mi lista de sospechosos no ha parado de crecer desde que lo sigo y mi no reconciliación con las mentiras sociales me tiene siempre en números rojos.
En cuanto a las figuras familiares que te siguen viendo como la ovejita negra a corregir (es decir a cambiarla de color) ya está todo suficientemente dicho. Efectivamente mientras que no está a la altura de su querer por ti porque fuera la persona que te engendrara y te trajo al mundo por mucho que la tengas superada en términos intelectuales cada vez que diga y reproduzca su discurso de siempre en tu contra se te revolverán las tripas y sangrará de lágrimas tu corazón. No se puede hacer otra cosa que tomar distancia profiláctica de este discurso lesivo, lo mismo, que en la vida cotidiana, hacemos de cualquier otro que nos daña la sensibilidad: el del vecino que no para de gritar contra su cónyuge, el de niños peleándose en la calle a patada limpia, el de los actos de injusticia intolerantes, el del pedante insoportable, el del prepotente autoritario y tantos otros. Una madre que no está a la altura de persona compañera e igual contigo como hija, por duro que sea decir eso, es alguien ajeno a ti que ya cumplió con su papel en el momento de traerte al mundo y que no supo cumplirlo despues como persona que te aceptara dentro de este mundo. Cuanto antes la eches al cubo de la basura antes te desengancharás de esos restos radiactivos que te impiden la felicidad en su zona. Claro que el cubo de la basura suele significar dejar de ir a su zona o dejar de permitirte nuevas coincidencias convivenciales. Las madres, inconscientes de su crueldad o no tan inconscientes, no tienen un estatuto de excepción con respecto a cualquier otra persona que se descuelgue con un discurso restrictivo impidiéndote que seas tú.
Te prometí no hablar de este asunto por lo que a mi respecta y no lo haré. Sé que el encuentro con personas consanguíneas con las que no hay onda suficiente es el más doloroso. Lo evito. De su parte también me evitan. Eso es todo.
En cuanto a las amistades verse de tarde en tarde y darse algunas noticias de cómo va la vida tiene su curiosidad. Yo perdí de vista mis amigos de infancia, pero también los de la adolescencia. Me he pasado la vida interpretando mis relaciones de distintos tipos pero poniendo en duda que sean amistades verdaderas. Luego he visto que los demás enseguida tipifican de amigos a aquellas personas que yo en su lugar ni tomaría por tales. El substantivo es polisémico y yo también caigo en la trampa deliberada de emplearlo en el vocabulario puntual para relaciones provisionales. Lo que sí sé de antiguas relaciones, es que luego al verlas puntualmente en algún tipo de ceremonia obligada por vínculos familiares, es que la coincidencia no sirve de nada salvo para ver la modificación de los rostros y de los cuerpos. Lo que no se hizo discursivamente en su momento no se hace despues aprovechando una coincidencia en que la falta de tiempo justifica no hablar de lo que no se habló en su momento. Como yo todo lo valoro en términos de discurso pienso que una persona es lo que es según su capacidad elaborativa y su cuota de comunicación. La coincidencia del encuentro visual es anecdótica, curiosa o superflua, difícilmente reconstructiva de feelings dañados. No te dejes influir por mi punto de vista. Si a ti te complació esa visita a tu amigo pues estupendo. En cuanto a hacer de comunicadora metafísica o dar ¿iluminaciones? ¿dices? No sé lo que es o en que consiste., si ese es lo que crees que puedes entregar o forma parte de tu plan existencial pues adelante. Las brujas siempre fueron quemadas, ahora verbalmente siguen siendo castigadas. No te preocupes por eso. Comunica tus cosas a quien sea digno de recibir y guardar los datos de tu sinceridad. El mundo no está tan evolucionado como para que todos puedan acceder a la liberación de sus cuerpos y mentes.
Estamos aumentado los períodos de estancia en los lugares. 17 días previstos actualmente en Gao, despues gestiones en Bamako para tratar de ir a una de las Guineas contiguas o las dos.
El encuentro con el yo.
Niamey, Goudel 14 mayo 2008 enviada el 18de mayo desde Niamey.
No creo que sea posible un equilibrio personal sin un auto-centramiento. Cualquier tipo humano para alcanzarse a si mismo (saber quien es, a donde va, qué hace y para qué vive) no tiene otro remedio que hablar de él ante los demás. Eso lo convierte en un narcisista y cuando menos en un egocéntrico. A los demás les toca soportarlo en la medida que de ambas partes se permitan un trueque en esa misma dedicación. Si hiciéramos un corte en este mismo instante de todos los millones de conversaciones que están en curso en todo el planeta nos encontraríamos con una enorme cantidad de frases de yoes relatándose en su relación con los demás. Otra idea: la mayor parte de literatura son experiencias recicladas de yoes enmascarados colocadas en tercera persona. No, no creo que el ideal existencial sea poder vivir sin una dedicación al Self. Otro asunto es que toca gestionarlo para no ser un peso pesado (es decir, un pesado) ante la paciencia ajena y no convertirlo en lo único temático de lo que hablar. Tengo un doble sentimiento: por un lado declaro la necesidad a la extroversión sentimental de todoas y de otra me carga quien, al hacerlo, se constituye en única voz. Me enfado con los extrovertidos que hacen de su relato biográfico el único tema que suponen que te ha de interesar y cuando te toca tu turno en la palabra lo aprovechan para preguntar a otro que esta en la mesa: ¿me pasas la sal, te gusta la comida? o en levantarse dejándote con la palabra en la boca, o a cambiar de tema y seguir con su función ante un publico sometido. La gente discreta que hemos aprendido a callar y sobrevivir desde la observación tenemos mil anécdotas que contar con respecto a esos uni-verbalismos. El encuentro con el yo es una de las formas de encuentro con el mundo también.
Todo lo que no he podido ni puedo conseguir en los espacios verbales directos lo consigo y me realiza en los indirectos, es decir en lo escrito. He comprobado que la falta de escena en la que participar no es tan grave. Mientras Vic habla con Djadio, una vecina, (llevamos seis días en una casa particular de uno conocidos) yo te escribo a tres metros de distancia. Lo admito, muchas escenas verbales me aburren.
Dices que eres cada vez más lo que encuentras. Los objetivos no pueden imperar a priori. No se puede perder nunca una cierta dote para la espontaneidad, la adaptación y la innovación. Llegué a esa idea despues de descartarme como misionero, salvador y vanguardista. Me he reconciliado con un mundo al que llegué a mediados del siglo pasado con bastantes problemas objetivos y que dejaré a mediados de este con muchos más problemas. Visto así mi contribución a minimizar las desgracias no se habrá notado nada, pero esa reconciliación no es por el lado de aceptarle sus atrocidades sino por el lado de aceptar otra mucha clase de gente con la que al principio de mi biografía no concebía sintonía alguna.
La masía de Osona fue un préstamo. Todavía existe. Se llama Can Guiteres. Esta a 7 kms de St Bartomeu d’ en Grau. Te recomiendo una visita en todo el valle y en particular desde la casa hasta st Martí de Sobremunt. Es una buena zona para ir a hacer alguna experiencia de aislamiento y meditación. A parte de los cursos que te apuntes puedes apuntarte a acompañarme a alguna. Ya te había hablado de ello. Poca comida o ayuno, silencios, paseos, lecturas en voz alta,…Pasado un año tuvimos que devolver la casa. Los problemas internos del grupo que estábamos ahí no facilitaron las cosas.
¿La necesidad de experimentar? Preguntas. ¿No se para nunca? Pones en interrogación. Uno de los auto registros personales sobre los que una persona se puede auto observar es el de nuevas experiencias personales. Al final del mes o del año resulta que no son tantas, aunque hagas quilómetros y recorra los distintos teatros de la vida. La experiencia ha sido definida como aquel conjunto de cosas en las que cometimos errores, por eso es necesario volverla a repetir. No es necesario hacerlo todo (tampoco es posible) para sentirse suficientemente realizado. Aun asi hay dos tipos de incompletudes que nos acompañan siempre, vivamos el tiempo que vivamos y tengamos los roles que sean: una, el mismo mundo o los entornos con sus límites; otra, nuestros déficits personales que nos representan como marcas insuperables. La biografía no es un proceso de evolución continua, es más bien un proceso y punto. En algunas cosas evolucionas, en otras te consolidas en tus estancamientos. La evolución personal-espiritual no tiene nada que ver con la evolución biológica. Esta ha sido contrastada aquella sigue teniendo algo de timo. Siempre hablamos de evolución como nuestra gran coartada para hacer lo que hacemos pero a menudo en distintas partes y con distingos grupos de gente y eslóganes nos repetimos en unos mismos asuntos. He venido entrando en círculos cerrados y repetidos. Sé que estoy metido en mis propias trampas en algunas de mis intenciones de vida. Hay cosas que hago y que pienso no por tener la convicción de tener sus soluciones sino por tener el criterio de ser honesto con sus confirmaciones. Eso me hace existir para un proceso más que controlar un proceso para existir.
En el hacer, siempre hay algo de la búsqueda de reconocimiento. Quienes no tuvimos papás o mamás o padrinos que nos reconocieran en nuestras virtudes o aciertos, nos toca compensar el déficit de nuestros primeros 10 o quince años de vida con otras ochenta o noventa a crear cosas que nos hagan sentirnos como únicos. Es un autoengaño. Sin los grandes auto engañados es posible que la historia no hubiera tenido artistas, filósofos, científicos o místicos. No me preocupa que mi móvil de fondo al escribir-actuar-hacer-buscar sea el reconocimiento como factor del inconsciente que me recarga las pilas. Al mismo tiempo no doy ninguna señal para que nadie me llame o busque para recibir sus felicitaciones. Es algo, psíquicamente, complejo. Muchos espacios públicos de (supuestos) encuentros cumplen mas la función egoica de dar plataformas a los que hablan en sus conferencias o actúan en sus recitales que no en sus intenciones re-creativas de un movimiento de liberación. En la conferencia que Vic y yo dimos en Estella, uno de los asistentes desde el minuto 1 estuvo con poses físicas de dejadez absoluta, mirando a distintos puntos de la habitación, a todos salvo a los ponentes. ¿Qué podíamos esperar de aquel individuo de entrada? Cuando le tocó su turno de habla se cargó todo lo que dijimos con un discurso a priori que ya tenía en la cabeza. En otra experiencia, en el mismo foro, que fue en la quecoincidi con tu hermana, cuando intervine tras la escucha de una conferencia que me gustó mucho alargueé mi intervención, parece ser, que más de lo debido. Un par de personas me amonestaron severamente y sentí que injustamente queriendo que la acortara. ¿Cristianismo? ¿Espiritualismo? Hay muchas razones colaterales por las que ir a eventos que no tienen nada que ver con su propuesta-eje que los vertebra. Me he pasado la mitad de mi vida en reuniones y espacios grupales en los que la desidia, las incoherencias ideológicas, los arribismos personales y el móvil utilitarista de los demás es lo que ha predominado. Antiguamente yo era de los que reclamaban el asociacionismo y su derecho como algo indispensable para la liberación humana. Ahora me toca reconocer que un encuentro asociativo no es ninguna garantía de calidad. Hay que examinar uno a uno a quienes van para ver lo que puede dar de si. Sin embargo si una parte de la biografía toca pasar por ellos por establecer relaciones organizativas o tener espacios supuestos de escucha. Eso tampoco los impugno, pero no creeré en sus enfoques tramposos. Muchos de los encuentros de grandes títulos vienen repitiendo lo que se dice desde hace décadas, por no decir siglos. Filosóficamente no creo que haya contenidos tan definitivos que hayan superado los de hace milenios. En lo organizativo una gran curiosidad: la gente se puede citar multitudinariamente para hablar del mundo mejor o alternativo y en el trato del tú a tú seguir reproduciendo los esquemas de los valores caducos. Ahí donde vayas encuentras clanes de afinidad, stands comerciales y algún tipo de interés en la perpetuación del poder dentro de cada evento. Cuando quieres ejercer la honestidad diciendo lo que crees se te cierran puertas y diálogos.
Yo no soy tan asiduo como vosotras a estos eventos. Ya tengo suficiente dosis de ellos. Eso no quita que en un momento dado pueda participar en alguno para dar una charla y aprovechar una circunstancia de público. Aunque el rol de influir no va demasiado conmigo. Es el del proselitista. ¿Proselitizar a quien y para qué? Cada cual debe encontrar su camino y escribir su propia hoja de ruta. Confío más en los textos escritos insertados en la red como plataformas de influencia.
Una ultima cosa yo no creo que seas narcisa ni que te mires demasiado dentro de ti. Eres un ser dulce, moderado y volcado a los centros de las cosas. Eso te hace especial y espacialmente conexa con mi espacio de intereses.
Te leí ayer en un espacio cyber en el centro de la ciudad y te escribo hoy. Tenia ganas de estar un rato contigo. ¿se nota? Un beso.
Vivir cada momento. Fada N’ Gourma 8 abril 2008 enviada desde Ouaga 5 mayo2008
Maribel.
Aritméticamente debe ser cierto: la suma de pequeñas experiencias son una gran experiencia. Psicológicamente son las grandes experiencias las que marcan la vida. Experiencia es una palabra light que denomina toda clase de acto. Eso incluye los errores y los traumas. La experiencia también denomina y resume todo aquello que haces restado de lo que dejas de hacer. El miedo al error a menudo es interiorizado con una pérdida de compromiso con las situaciones y terror a la entrega al otro que se convierte en un no-hacer. La verdad es que encontrar a otro para entregarse (la comunicación es también una entrega) no es tan sencillo. Lo ideal es tener espíritu, mente despierta, cuerpo y genitales de punta en blanco para vivir el momento. A la mañana siguiente todo puede haber cambiado. Cada situación es en gran parte lo que tú aportes a ella. Georges Duhamel, con una gran sentido de la práctica, aconsejó que lleváramos siempre con nosotros amistad, dulzura y poesía si queríamos encontrarlas ahí donde fuéramos. Lo que quieras que suceda debes ponerlo en marcha tu mismoa como primer protagonista de la historia. Si esperas que sea el otro quien tome la iniciativa has perdido ya una oportunidad.
No dejes de vivir las implicaciones sentimentales que cada situación te invite a tratar. Eso significa explorar muchas almas –y anatomías- ajenas.
En la época en que participé y coordiné cursos –en mi masía de Osona- que entonces llamábamos de crecimiento personal pero que también estaban compuestos de partes chamanistas, ya previmos que las leyendas y las tradiciones mediúmnicas de distintas culturas iban a tener futuro. Siempre puede haber un gran Manitú cerca a quien encomendarnos.
Personalmente entiendo que la energia siempre termina por ser algo muy físico y sensorial y su espiritualización suele estar contaminada de tradiciones más o menos pintorescas. Cuando en África veo una procesión animista de un montón de hombres y mujeres (separados) llevando un tronco cada uno en la cabeza siguiendo el retrato de un difunto digo, pues bueno, es curioso, es interesante. No deja de ser un homenaje al muerto. Luego te enteras que en realidad es una transacción muy materialista: nadie desea que el espíritu del muerto se presente para pedir ajustes de cuentas. La gente va al acto no tanto por respeto al fallecido como por prevenirse de él porque le temen. Otras procesionarios en Europa llevan cirios ardiendo en las manos. Tradiciones. Tanto la iglesia más organizada como el vudú más tribal me parecen conectados por los parámetros de la fe.
El mundo religioso-institucional con el que estoy bastante en contacto los últimos meses me siguen confirmando las impresiones que ya tenia de él de otros tiempos. Está lleno de empresas dedicadas al negocio de la salvación de almas. Por otra parte cumple una clara función social de acompañamiento, de modificación en los hábitos (los domingos mucha gente se lava y se viste guapa para ir al templo) y psicológica por el sosiego que plantean.
En otro orden de cosas los espacios catolizados no dejan de ser lugares predecibles con una cierta armonía. Los de Persona y Justicia, que conocimos en el foro de Estella, no paran de hacer reencuentros para sus objetivos en el mundo social. De ese modo recorren geografías: Ceuta, ahora Manresa, y levantan actas. Sea para lo que sea al menos les sirve para el reencuentro de las caras y la consolidación de una ficción: que el mundo va cambiando bajo sus verbos. Pero el encuentro personal es lo que marca la historia a seguir. A mí todo lo que me queda del foro de Estella eres tú.
En otro orden de cursos y encuentros además del motivo temático siempre hay encuentros en lo personal con gente que coincide de la que cabe suponer una cierta elegancia claro que esa palabra no se si se puede entender unitariamente. Honoré de Balzac la definió como la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
Eres una mujer despierta e inquieta. Eso te hace atractiva. No te has dejado vencer por una vida ordinaria de empleada fija del estado y sigues en tu búsqueda espiritual y humana. Eso te hace grande. Eres una amiga confidencial, eso te hace, para mí, selecta.
Hasta otro rato de palabras.
El protocolo precedente del decir
Dassa (Benin) 15 marzo 2008 enviada desde Tanguietá 24 de marzo
Hola Maribel.
Posiblemente toda historia sentimental explicada honestamente sea una historia de amores frustrados. Un amor para toda la vida con la misma persona suena a cuento chino, cuento de hadas, cuento para estúpidos o una mezcla de los tres. Sin embargo hay relaciones que se mantienen toda la vida y, al menos, externa y aparentemente, funcionan. En el amor por alguien se da una tesitura contradictoria de partida dificil de superar: la incondicionalidad amorosa se hace ilógica puesto que incluiria las variables aún por revelarse del otro amado. Por otra parte el amor que cursa con varias formas de posesion restringe la libertad. Nuestras vidas se debaten en esas dos estelas: el amor por la libertad y la imposibilidad de la libertad del amor. La cultura, es decir el otro próximo, el que yo digo que nos hace de carcelero, nos lo impide. Ya me gustaria que las parejas, incluidas las abiertas, se dejaran ir libremente de la mano para que pudieran hacer por separado todo, incluido el amor a terceros. Pero eso sigue siendo una utopía. ¿O tú conoces a alguien que lo practique con regularidad? ¿O tu misma te ves en esa condición?
La psicologia y el imaginario, tambien la teoria y la inteligencia, están demasiado desarrollados para un tiempo que no tolera la creacion de una persona nueva. Seguimos siendo cavernícolas tribales buscando quien nos consuele y quien nos ayude priorizándonos en nuestros ratos de aflicción. Y eso es logico. Nadie vive tan bien solo como aparenta. Otro asunto es que se lo haya sabido montar. Pero tampoco vive tan bien quien tiene una vida acompañada, otro asunto es que haya aprendido a convivir con al diferencia.Cada cual sabe el balance real de sus demonios, faltas y conflictos. Los mios los tengo controlados y vencidos pero no por ser vencedor puedo hacer lo que me plazca ni dejar que mi amor fluya unilateralamente. El amor en la edad adulta termina por ser un proyecto más pensado que sentimental y no es que los sentimientos desaparezcan sino que hay un gran temor a que fluyan. Es así que muchos adultos -presiento que estás en el grupo- se pasan mas tiempo hablando de las dificultades amorosas que dedicando la energia a un amor real, que se pueda contar con pelos y señales, con denominaciones de lugares y experiencias y con el nombre de otro que haga de pareja, amante, cómplice, compañero o amigo. Mientras tanto la biologia corporal, a falta de darse el lingotazo con el elixir de la eterna juventud, va haciendo su proceso y te convierte en viejo, en inapetente e indeseable, con la líbido puesta en el arte creativo ya muy lejos de los genitales y de los ventrículos.
Como metáfora del proceso, el adulto tiene el peor de los bienes concedido por los dioses, el lenguaje con el que testimoniar todo lo que le ocurre incluyendo lo que no permite, represivamente, que le ocurra. Martin Heiddeger dice que ese bien supremo es tambien el peor de sus castigos al hacerlo consciente de su tesitura que se podria calificar de autopunitiva. Exactamente dice, que siendo el mejor de los bienes el lenguaje le obliga a dar testimonio de lo que es. En efecto, al iniciar un viaje por el lenguaje tarde o temprano se tienen que decir las cosas por su nombre y ninguna deriva ni abstraccion intelectual evita esto.
Nuestras experiencias de adultos pueden ir mas lejos o menos según neustra voluntad para organizarlas. Esa voluntad suele necesitar revisiones de valores para que pueda emerger.
Djougou 16 marzo 2008-> Sin embargo los protocolos y convenciones no escritas nos preceden. Hay un modo de hablar sin decir, un modo de comunicar sin (tratar de) herir, un modo de rondarse sin decir las intenciones claras. Todos los cortejos tienen algo de esto. Aprecio tu cortesia en hablar, tu gestión moderada de la palabra, tu distancia. Es mas honesto hacer de amigos y serlo en la medida de nuestra capacidad y deseo que no imaginarnos en un potencial que parece que por ahora no tenemos. A falta de intimidades siempre queda la palabra la cual puede llegar a ser más intima que el contacto físico. A falta de una historia por hacer que a mi desde luego me falta en mi vida y a ti por lo que dices creo que también, podemos asistir a su falta sin el descalabro de una frustración peor. Nadie lo tiene todo. Ni tu ni yo somos una excepción en cuanto a eso. Desde luego se puede hacer una invencion a la carta y hablar de lo que seriamos o lo que hariamos pero tu eres muy realista y yo ya no soy tan apasionado ni idealista.
Te escribo desde la mesa de la terraza de un bar, ayer lo hice desde el pequeño confesionario abierto, un simple arrodillador, dentro de una iglesia. Escribir en ruta es toda una odisea.Me gusta mi aventura y sobre todo poder contarla pero sin duda estaria más cómodo en Barcelona o en otra ciudad europea.
Hasta otro rato de comunicación.
La invitación contradictoria al amor.
1 marzo 2008 Lomé.
Hola Maribel. Nos la pasamos, la existencia, peleándonos contra las interferencias de los tres tiempos: las enseñanzas que nos dejó el pasado, las hipótesis que tenemos del futuro que nos espera y el presente que nos manda con sus imperativos. Cada vez que decimos yo soy y a continuación añadimos una definición es una declaración poco honesta no porque esté al cargo de un mentiroso compulsivo sino porque el que la hace es víctima de su auto desconocimiento. Estrictamente cada vez que dices yo soy incluye los tres tiempos, lo sido, lo que está siendo y lo que está por ser, incluso y sobre todo esto último, ya que lo que está por ser tiene un peso contractual, directo e incisivo en lo que estás siendo en la actualidad. Te pido permiso para continuar con la digresión que no pretendo tan filosófica para tratar luego de lo personal, de lo sentimental y de “lo nuestro”.
Ser ese paquete trinitario puede llevar a la confusión continua haciendo de una persona un títere de sus predicados sin acertar a saber nunca del todo quien es o a donde va. Como esas son preguntas que nadie se especializa realmente en responder vamos viviendo para satisfacer los estímulos de los que nos surte la vida reduciendo el pasado a una supuesta superación (que corto es el amor y que largo el olvido), el futuro a un lugar para el que dejar los objetivos de la calma, el reposo, el éxito del patrimonio y el presente a una circunstancia variable pero suficientemente referencial o repetida en la que actuar con seriedad y conciencia. O al menos eso es lo que creemos.
Las decisiones de cada presente están más condicionadas por lo sido y por lo que será que por el ahora mismo. Es decir el cerebro humano toma posiciones ante el otro no por una indagación de los hechos, un estudio de circunstancias o un conocimiento de las verdades concretas sino porque acude a los supuestos, a las hipótesis, a lo especulado. Inevitablemente llega a conclusiones injustas cuyas consecuencias se pagan por partida doble: una en el caso de quien hace de sus sentimientos cierre por temor a su desarrollo, y otra en quien es cuestionado como amigo/amante o aliado.
Todos tomamos posiciones empíricas ante los demás según su potencial de atractivo o de interés. Decir que todos los demás son iguales porque todos somos hijos de la naturaleza o de algún dios-factoría que nos hizo es una mentira. Cada persona es distinta, lo es en su aspecto, en sus valores, en su discurso, pero también lo es por la representación de valor que tiene dentro de ti. En un cierto momento biográfico cuando sales con un grupo o una cuadrilla, parece que durante una breve temporada todos son amigos. La sinceridad obligará a su debido momento a reconocer el valor diferencial de cada cual. En un mismo grupo de trato diario (el de la empresa, el del espacio congresual, el del vecindario, el de los amigos de antes, el de los amigos de después, el de la gente que conoces en los viajes, el de la gente que espontáneamente o no tanto vas contactando cada día…). El comportamiento es discriminante. No existe ni puede existir una conducta igualitaria en relación a todos los demás a no ser que sea farsante y absolutamente insincera. Las leyes, las grandes declaraciones, los ritos majestuosos pretenden lo contrario y crean simulacros de igualdad. La cultura va de conjuntos de formas visuales y táctiles para aparentarla. Lo cierto es que cada persona que nos llega al campo del contacto empieza a tener un valor distinto desde el principio. Alguna queda condenada a no salir jamás del ostracismo para alguna visión ajena y otra a recibir exageradas dosis atencionales por razones físicas más que psicológicas. En definitiva y eso es lo que quiero decirte no hay un ser humano que no pase por dos roles: el de víctima discriminada negativamente por no hacérsele justicia por lo que es y el de propiciar la injusticia aunque sea involuntariamente y en terceros sin advertir los impactos negativos de sus resoluciones. ¿Me sigues?
No existe la persona que te diga que todo su pasado le ha ido de coña, no ha tenido problemas con nadie o siempre ha conseguido lo que ha querido en los términos inicialmente planteados. Eso no es verdad. Una persona es el resultado de muchas variables, entre ellas la voluntad, que no es precisamente el factor fundamental en la mayoría de las ocasiones. La gente prefiere dejarse vencer por las adversidades y las contradicciones en lugar de combatirlas y resolverlas.
Tú estás tocada por tu pasado lo mismo que yo por el mío. Confiar en personas que no estuvieron a la altura de lo esperado nos hizo más frustrados y más cautos. Tal vez has llegado como yo muchas veces a la conclusión que el amor es algo a gestionar dulcemente sin demasiado abocamiento y declaraciones postulantes. No hay peor desconfianza que la del idealista ilusionario que cree en todo lo que le dicen. Pero el amor sin riesgo no es posible. Un amor que prevea todas las variables desde el principio no existe. Y un amor con todo su historial segurizante tampoco. La invitación al amor, mucho más en la edad adulta, es una invitación a un panorama contradictorio. Es repartirse con otras ocupaciones, otros asuntos.
La historia de amor que perdí el año pasado después de 7 años, más de la mitad de los cuales maravillosos y llenos de pasión, me dejó muy tocado. Esa es la confidencia que te había hecho. La que tú llamas mi princesa actual es mi compañera de vida con muchas cosas en común y otras muchas que nos separan. No nos une la pasión ni vivimos el placer erótico. No sé cuanto tiempo durará nuestra relación. La hipótesis de separarnos se ha colado en nuestras conversaciones unas cuantas veces. Lo que si sé es que no creo que una pareja convivencial tenga que ser carcelaria para impedir otras intimidades, las cuales por cierto no tengo.
En cuanto a nosotros yo he apostado por una relación tranquila. Una confidencialidad en la medida que vayamos queriendo seguirnos en nuestras aventuras de vida y espiritualidades. Valoro enormemente tu forma pausada de ser, tu moderación extrema, tu inteligencia y cultura. Tienes una forma de escribir desapasionada. No te prestas a la elucubración erótica de lo que podamos ser el uno para el otro, lo cual es posiblemente lo que necesito. No especulo y al mismo tiempo sé que el futuro está lleno de varias posibilidades. Tu modo de escribir te lleva a decir cosas merodeándolas sin decirlas realimente. Mi modo de escribir me sigue manteniendo preferentemente en la abstracción. Enviarte besos de boca y decirte que te deseo está fuera de tempo. Tampoco soy el protagonista en forma que pueda estar a la altura de sus oraciones libidinosas. Hasta que no estuviéramos juntos en un escenario de intimidad y acercamiento tampoco sabría realmente en que punto estaría mi energia por ti. Posiblemente te pase lo mismo. A menudo los adultos cerramos las posibilidades de las hipótesis para no pasar por experiencias que nos sorprendan en nuestras limitaciones o en todo lo contrario: nuestras extralimitaciones.
Mientras tanto te tengo por amiga y confidente y para mí estas cartas son importantes aunque no esté escrito aún hasta donde pueden llegar. Lleguen a donde lleguen nos habrán ocupado un espacio de comunicación y de reflexión, lo cual no es poco.
Cualquier versión del amor es una invitación contradictoria, también lo es el no hetero, el consanguíneo, el filial, el amical. Posiblemente muchos amores en el deseo están hipotecados desde antes de comenzar porque el peso de las lecciones aprendidas en el pasado y el ideal que nos hacemos del futuro convierten el presente en una carrera de obstáculos. La utopía en la que yo había soñado era el de una humanidad transparente en la que todos pudiéramos comunicarnos de verdad en lo que somos sin estar parapetados en nuestras autodefensas. Evidentemente esta humanidad no existe y es difícil calcular para cuando pueda existir. Entre tanto seguiremos polemizando entre lo que deseamos ser y lo que nos dejan ser, teniendo en cuenta que en este dejar también están los permisos de nuestros propios inconscientes.
Por mi parte podemos acompañarnos en nuestro viaje sentimental en la vida. Volver a pasear juntos y pasar del beso en los labios de despedida al encuentro de nuestras verdades desnudas, pero entiéndeme Maribel, eso no es una proposición indecente, es simplemente one picture, una imagen que puede suceder. Si no sucede no pasa nada y si sucede quizás abra las puertas a una experiencia que nos falta tanto a ti como a mí.
¿Cómo decir todo esto a 10mil kms de distancia sin tener la seguridad de instalarme de nuevo en mi casa en enero próximo?
Hasta otro rato. Recuerda que te tengo presente y que te quiero.(palabras mayores con multitud de significados).
Entremés
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. En realidad todas las historias escritas son argumentos que parten de la realidad para volver a ella con una dosis de reinvención. Cuando uno de los protagonistas: Jenaro, me encargó este novelado de las circunstancias que me expuso, me estuve resistiendo por años para llevarla a término. ¿qué tenía de excepcional un trío intraconflictuado que no tuviera cualquier otra triángulo amoroso del mundo? Un elevado porcentaje de novelas de vida pasaban por el tema de la rivalidad y por lo tanto no veía nada nuevo que esta historia pudiera añadir. Además, desde el punto de vista literario la pasión no se había enrojecido con el color de la sangre ni con la escena del crimen, que son los verdaderos elementos vendibles e hipervalorados por la industria de los media y en particular por las editoriales catapultadoras del género negro. En lugar de eso, había una civilidad ordinaria. Una mujer entre dos hombres que jugaba a la fidelidad, ora con uno, ora con otro, pero que no se permitió hasta sus cincuenta años darse a conocer como una insaciable, y los hombres que nunca se habían citado para echarse en cara los despechos con ayuda de sus ondas salvajes. Lo primero no resultaba tan literaturizable y lo segundo: auténtico filón para las teleseries, brillaba por su ausencia. Le propuse a Jenaro que cuando la historia que me traía cumpliera con esas dos nuevas condiciones: el pasaje al diálogo o a los duelos verbales de los dos rivales y la chica-bisagra en un rol más amazónico, me la planteara de nuevo para reconsiderarla y tratar de convertirla en una novela vendible sin dejar de ajustarse a los hechos. Lamentablemente la historia siguió su curso en una semiclandestinidad y con el sufrimiento silenciado. Posiblemente era una historia más entre una multitud de ellas en las que aparecen tres protagonistas en conflicto y además divididos con bajas pasiones por moneda de intercambio pero con suficiente educación como para no desbordar la sutilidad de las diferencias al panorama del conflicto abierto. Jenaro con su actitud persistente como amante protagonista y su claridad de que lo importante no eran los efectos pirotécnicos o los griteríos sino el sostenimiento de un amor tranquilo a pesar de todas las adversidades, me convenció para representar sus sentimientos en el plano de la palabra escrita y para ser fiel a la historia que me contaba, presentándome el reto de entresacar todo su contenido a pesar de la debilidad de sus escenarios: a fin de cuentas, no era una historia para seguirla cronológicamente o interpretarla por innumerables sitios en los que se había desarrollado, sino que era la historia de una relación nutrida en unos conceptos con unos perfiles personales y unos deseos en conflicto.
Ese ha sido mi reto: trasladar a una novela de vida unas vidas en relación que no tienen nada de novela. Digo novela cuando en ningún momento tuve la intención de hacer una. No creí en su posibilidad y para complacer a Jenaro admití fichar ante el teclado unas cuantas horas para hacer un relato que le satisficiera. Creía que unos miles de palabras zanjarían la cuestión. Pero después de los primeros 20 mil enfraseados, uno detrás de otro, supe que el material daba más de sí de lo que yo juzgué al principio. Toda historia de amor tiene un jugo inextinguible y toda historia tríadica remite a uno de los clásicos mitos del inconsciente histórico de la humanidad: la del deseo transgresor de lo prohibido y el deseo de la mujer de otro como su concreción. Mi propio perfil, no exento de una cierta erotografomanía, y unas ganas no tan secretas de meterme en camisas de once varas para ver lo que se cuece tras los vestidores me metió de lleno en el asunto que ahora presento.
Lo cierto es que Jenaro no deseaba a Eva por haber sido la mujer de otro (por primo que fuera), sino que la deseaba y quería por sí misma y lo había venido haciendo desde antes de la existencia del tal Primo en la vida de ella. En realidad, aunque la historia era presentada como una tríadica sutil, para el punto de vista de mi cliente era una historia de dos, la de él y la de la heroína en la que el destino se había inmiscuido para poner un marido postín en un lugar irrelevante, aunque en la práctica le consumiera el 50 por ciento de la vida de ella. El relevo de las guardias del Destino volvería a poner las cosas en su sitio, como así sucedió y darle el rol preferente a Jenaro de amante reactivado, repotenciado y repersonalizado para complacerla en todo, lo cual hacía con su arsenal hipocorístico de dulzuras lingüísticas para mecerla en sus brazos. Eso no era una estrategia callada, sino que formaba parte del arsenal personalísimo de él. Simplemente tenía que dejar hablar a las palabras que le surgían de dentro.
Él en ninguna ocasión se sintió en malestar irreversible con Eva y por lo tanto no se encapsulaba en su sentimentalidad defraudada. Tampoco se sintió nunca con ganas de no verla o dejarla de lado de su vida a pesar de las reservas de ella hacía él. La historia pintaba nitidez a pesar de su enrevesamiento y tampoco me iba a encontrar abrumado por los datos, porque fueran cuales fueran podían quedar emasculados en la lozanía de un argumento base. Los hechos fundamentales quedaban referidos a una gala organizada por un consorcio del ayer compartido en una actualidad discrepante, y eso me bastaba para arremeter con regocijo una narración para el disfrute primero mío y después de mi propio cliente. En tercer - y sólo en tercer lugar - para el disfrute de los otros coprotagonistas; y ya en ultimísima espera, para lectores anónimos ávidos de excitaciones con dramas prestados de lo ajeno.
La historia presentada sin embargo no brama tantos sufrimientos - pero sí tiene tintes tragicómicos- que trabuquen prosopopeyas por la que llegar la tinta roja de las ventas hasta el río. Las espadas están en sus vainas y para los dos contrincantes (los dos hombres del trío) una vaina excepcional, la de ella, es la priorización donde anidar sus feroces argumentos de lucha y de goce. Como jurisconsulto de letras y desgarros matrimoniales, el que presento no deja de ser una historia más en un proceso básico de relaciones y conflictos de pareja. Pasear las palabras por los hechos es un regateo que abunda en el consorcio de los conflictos humanos, finalmente socializados a pesar de sus partes en pelea. El escritor de novelas de vida es un espía de intimidades, premisa que no puedo eludir para mi currículum aunque a veces como es el caso de la presente narración he sentido cierto reparo en pasar por la piedra a los coprotagonistas, en particular al más mal parado, al cual no le niego su derecho a la enmienda y la remota hipótesis de una evolución psicológica en sus futuros. Pero !abajo las disculpas¡ y doy paso a los pulsos de palabras y los impulsos del verbo para traspasar una leyenda de camerinos y bastidores a un soporte de lectura, si a ello se atreven interesados directos e indirectos, los que por hache o por be los hayan conocido o vayan a conocer. Y en ese traspaso dejar pasar también la revuelta de los sentidos y la criminalidad simbólica inevitablemente presente en las historias donde se quieren colar la intolerancia, el extrañamiento de lo distinto y las interpretaciones malévolas.
La porcelana inalcanzable.
Graciela Arias Quintana / Argentina
Royal Dance 04 diciembre 2002-15 enero 2003
Al hablar contigo siempre me inspiras ternura y cariño. Y especialmente lo has hecho esta madrugada. Eres sensible, analítica, inteligente, jocosa, muy crítica, dosificadamente desgarradora, amorosa, ocurrente, culta y eso casi te hace irresistible si estuvieras a tiro de piedra o al alcance de mis manos inquietas. Incluso cuando eres demasiado dura contigo misma, eso te encumbra. Eres un objeto de deseo potencial como aquella porcelana preciosa en lo alto de la vitrina y que ves cuando eres pequeño y niño y tienes prohibido tocar.
Las conversaciones contigo son un lujo y pasarte a mi lista de relaciones personales es un orgullo. Anoche lamenté no grabar la charla digital. Lo merecía. Todas contigo lo merecen. (y en otras ocasiones, si no se me pasa, lo hago, grabarlas, digo).Me inspiran a decir cosas que otros chats no me las sacan desde dentro y tengo un atrevimiento intelectual que con otras personas no me surge para nada. Soy un ave sentimental que pronto y con la decisión de las alas batientes voy hasta donde mi intuición me lleva. Y vuelo hasta ti porque estoy seguro que eres un ser lindísimo.
Desde mis modestias sólo tengo la palabra del invento para ti o para gente como tú. ¿Puedo apuntarte a mi lista de musas? Pero yo sé que cada sílaba que te puede llevar, hasta donde estés, mi aliento, mi aroma de hombre que te piensa y te recuerda más allá del momento instantáneo de una coincidencia en una pantalla de ordenador, es frágil y se extingue con facilidad. Somos las víctimas de una comunicación de masas en la que cada uno es apenas uno y no puede aspirar a alcanzar la mitad de dos. Cada una de mis letras es una voz, un susurro y hasta un simulacro de beso. Sí, déjame enamorar. Necesito enamorarme de tu vaporosidad, de tu condena al desamor, tu felicidad de valor cero. ¿será que eso me hace aparecer como tu rescatador? Eres una náufraga en un mar abierto y yo soy el único filibustero de la zona. Te embarco sin chantajearte o no te salvo chantajeada: la vida por la entrega de tu amor, sino que te devuelvo la suerte que otro destino te la quitara porque el mundo tiene muchos lugares en los que te esperan.
Teórica y apologista de tu pérdida querida, la de la hija traspasada, estás enfangada en un modelo de ser que no acabas de recrear. Mientras tu corazón y tus labios piensan en lo ausente, los presentes buscan las hojas de reclamaciones para quejarse de tu propia ausencia.
¡Incorpórame a tu pequeño gran mundo y méteme en este grupo selecto que la detectan! ¿Puedo estar queriéndote el tiempo que dure la redacción de esta carta?
Estoy en desventaja: me conoces más tú a mí que yo a ti. Yo hablo no solo por las conversaciones directas sino también y sobre todo por la cantidad de artículos, relatos y poemas míos que escribo de los cuales te he enviado una muestra. Los distintos seudónimos empleados forman parte del abracadabra para abrirme y del puzzle para recomponerme. Si te interesan sus contenidos y si te intereso yo como una personalidad superviviente en este mundo de taras y de enfermos estoy seguro que me irás descubriendo palabra a palabra.
En mi email en proceso de eliminación del msn (login: morric2) cuando he entrado últimamente de madrugada (a partir de las 2 am de aquí) y te he encontrado ha sido siempre una alegría. No son pompas de jabón. Lo digo pq es eso lo que he sentido.
Apenas si recuerdo tu figura desdibujada. Ni siquiera tengo una noción clara de tu cara. No sé lo sexy que puedes ser y sin embargo tienes una fragancia que enamora. Creo que debes ser consciente de esto. Tu inventario -en memoria- de penes tasados y vistos te da un mestraje que da cuenta de tu saber múltiple. Desearía (propuesta formal) formar parte de los pre-vistos. Pero vayamos a lo serio: tú con la muerte que te ronda como una sombra por haber sufrido la pérdida de un ser querido que nació de ti, yo con la muerte como tema de filosofía y la teoría de la finitud como un motor para gozar lo posible en la prontitud. ¿no crees que somos complementarios? Tú con tu fantasma yo con la irónica carcajada ante mi sombra.
Royal Dance, en el estudio.15 de enero del 2003-> Otra sesión más de madrugada-que esa sí grabé- me dio el caldo de combustión que me faltaba para terminar estas páginas para ti. Me cautivaste una vez más e incluso me dejé llevar por la fantasía. Me hablaste de tu amor argentino trasladado a Barcelona, conectado por chat y flirteado en su visita bonaerense, algo judío y algo terco que no supo estar a la altura de la oferta de tus esencias. Me hablaste de ti en términos más directos, menos apesadumbrados. Me hablaste de tu pasión por el sexo, de tu orina brindada y entendí tu recomposición de mujer rota y fatal camino de ser madona y ángel.
Temo por ti, por los avatares del destino malhumorado como consecuencia de los desaguisados de los detentadores de poder. Cuando llegan las noticias de Tucumán y de la pérdida de la renta capitalicia de tu país pienso en ti y en gentes exquisitas que como tu tienen que pagar en carne y disuerte propias las paranoias de los mandamases.
Te diría: vente aquí, escapa de las miserias, abandona el barco mientras los otros ya no son capaces de achicar la vía de agua que hunde el casco, ven a mi castillo, tómalo como tuyo, sé libre junto a mi libertad, cambia tu mundo por el mío. Te diría y lo digo: pero mis posesiones no contienen un castillo de piedras sino de naipes, mis verdades materiales son de hojalata, mi mundo no es menos terrible. Sólo mi acogida puede darte calor y compañía, comida compartida, poemas hablados en voz alta para nosotros.
Concreciones: ven o invítame a venir. En verano dispongo de dos meses. Acógeme tú en tu regazo. Reparte tus besos entre otros flirts esporádicos y el mío. Regálame tu aguas saladas que otro te despreciara. No te quedes dejándote enamorar: enamórame, quiéreme, arriésgate a querer una vez más.
Y al decirlo, yo sé que el amor es una empresa de aventura, una escalada a una montaña que no tiene sima, en la que el calor de las laderas se trueca por las nieves perpetuas de la cumbre.
Para 2003 he empezado -como suelo hacer cada año natural- un programa de producciones creativas: Un libro de aforismos, un diary telegrah, un libro de relatos de página, una novela para concursar que va del crimen de una inquilina por un casero hastiado, un poema escénico a dos o más voces, un poema visual con videocámara y otras cosas. Ya te diré a finales de año - si seguimos en contacto- cuales del programa de 13 áreas que me he propuesto alcanzan su fin.
Me encantaría poder hablar contigo escuchando tu voz. consíguete un micro para hablar por el msn o bien llámame algún día que te lo puedas permitir:
No quiero encariñarme en exceso de ti. Mis amores duran el tiempo de su elaboración. Ahora que empiezo a conjugar en pasado la historia con Erotea, sé que el reto más difícil, casi imposible, en el mundo es construir historias de amor que no sean perecederas. Por otra parte en un love story hay siempre uno que quiere mucho y otro que se deja querer. Yo he experimentado los dos roles, por eso me atrevo a mostrar mis cartas, a transparentar mis intereses y a no arrepentirme de mis deseos. Sea correspondido o no por el objeto de deseo, reconocerme lo que soy, lo que busco y lo que espero me da la medida de mi propia honestidad intelectual y mi lealtad con los interlocutores de la vida. Claro está, eso no siempre es comprendido y frente a los posicionamientos de verdad no paro de ver gente que huye asustada por mí decir. Desgraciadamente apenas hemos estrenado el tercer mileno y lo más pronto sería a finales del mismo en que la gente empezará a aceptarse a si misma por lo que es y no por lo que se espera que sea.
Te envido Letras y Musas, que ahora les he quitado su contraseña, porque hay gente que no sabe como abrirlos. Léelos con calma. Sus relatos porno-a pesar de sus dimensión fantástica- contienen deseos de verdad. Si alguna vez tenemos oportunidad podremos escenificarlos juntos o por separado. Si te permites amores, intimidades y desinhibiciones en sus términos también presentiré estar allí contigo cuando te permitas tus uniones (cópulas) con la existencia, gozando junto a tu gozo.
déjate telepatizar, déjate querer desde la intuición.
Carta a mi primer amor.
Dulcenombre Casado./BCN? Cedeuve 23juliol1999-->04noviembre
Todo empezó contigo. Con tus caricias crecí sentimentalmente, me sentí enamorado y experimenté el deseo (aunque desafortunadamente nunca fuera convertido en acto sexual). Lo que sentí entonces, se me repetiría otras muchas veces con otras personas queridas, pero con ninguna rescaté tanto como contigo, el sentido de la exploración, de lo nuevo, de lo primero.
01oct99-->.Tú eras mayor (no tanto, sólo nos llevábamos cinco años de diferencia).Tú eras la mujer y yo casi me despegaba de ser niño. Tú habías tenido pareja y mi única idea del sexo eran los placeres prohibidos que me producían mis confabulaciones masturbatorias. 05oct99--> tú me llevaste al terreno de lo concreto. A los primeros senos que acaricié a la primera mujer que toqué. Me diste los primeros sabores y me confirmaste en mi inclinación sexual. Antes de ti todo era un misterio, después de ti sin dejar de serlo, mis deseos de compañía femenina crecieron. Pero no tanto ni tan rápido. Tuvieron que pasar varios años-no menos de tres- antes de tener relaciones completas con una mujer. Por eso tú pasarías a ser la mujer platónica de mi vida y por eso siempre has ocupado un lugar mental privilegiado, en las colecciones de los recuerdos o en las listas de los nombres. Aunque yo no pasara de ser un flirt ocasional para ti lo cual comprendo. Las relaciones siempre son asimétricas. Unas veces tú no eres la parte correspondida y otras, la que no corresponde. Es una especie de ley de injusticia natural. Y gracias a ella, somos espoleados para conspirar desde la poesía ¿recuerdas la que te escribí? Te responsabilizaba -desde mi adolescencia- de nuestra ruptura, de tu desaparición, de tu no. 19oct99--> No fui justo contigo. Tampoco se trataba de mi primer no sentimental en la vida. Pero ese no, el tuyo, fue el que me abrió las puertas al crecimiento personal. Viajé, busqué, me comprometí y admití que no tenía porque imponerme como parte de tu vida. Era un esquema-matriz: una enseñanza primordial recibida de una mujer adulta, aunque desde luego eso no fuera lo exacto. Me llevabas 5 años pero estabas en los 22, una niña pues, aunque yo estaba en los 17, aún más niño. Posteriormente todas las demás relaciones citarían en un momento u otro un no cáustico e imperativo, unas veces por mi lado y otras por el lado de ella/sosería una lógica en el vivir: el recuerdo de los límites, es decir el de alguien apostado cerca que te dice un no pasar tal o cual línea de compromiso. Unas veces he sido yo quien he puesto veto a una continuidad intensiva y otras he sido vetado, y al final de todo solo queda un baile de nombres desdibujados y un balance de experiencias. 04nov99-->Haber subjetivizado la experiencia del abandono me lesionó repetidamente al o largo de la vida, contando siempre con esa probabilidad. E incluso certificando toda separación hipotética como algo que ha de pasar, un día u otro. Por eso mi vínculo con una pareja lo vivo desde una poderosa noción de provisionalidad. Por eso mis relaciones nunca han sido muy largas y como sabes, eso tiene muy mala fama, aunque en el fondo de mí clamo por una permanentización de la presencia de quien quiero. ¿Acaso esa lucha por la constancia no es una quimera en la naturaleza humana donde todo tiende a la variación? Deseo que te haya ido bien en amores y en negocios y confieso que tras tu paso por mi vida siempre dejaste un resto: no solo el de tu recuerdo sino el de mi amor-rédito por ti. Tal vez podamos hablarlo en vivo en alguna ocasión, no para pasar a la cita corporal (seguramente ya no nos gustaríamos físicamente) sino para filosofarnos desde la dulzura, la simpatía y el humor.
La actual está a punto de cumplir sólo 4 años,pero hay motivos de enfrentamientos mutuos,y aunque no descartamos la separación como hipótesis, tratamos nuestras diferencias con una psicología práctica de la comprensión para la que en otras relaciones y otras épocas no hubiera estado dispuesto a admitir.
La visita pendiente
St Pere de Riudebitlles, en el bosque 18jul2009
hola Mamo: Te aseguro que no tengo una lista de enamoradas pero sí estoy con las antenas puestas ante todos vuelos que pasen cerca de mi sensibilidad. Pero no aparece nadie, Hazte presencia para mirar juntos lo que sucede por los alrededores.
Me he pasado la vida mirando sin ser visto. Es una práctica que inicié en una edad temprana. Advertí que la mirada humana servía para sortear sombras y bultos pero no para cruzarse con otras miradas. Lo vengo verificando. Tal como están las cosas basta cruzarse la mirada con alguien y sostenerla 3 segundos escasos para que se produzca un cataclismo comunicativo. Esa conmoción a veces es mal interpretada. Como casi nadie mira a nadie me paso la vida mirando a la gente para confirmar eso.
Me he descargado de muchas escenas pasadas de mi vida. La convivencia de estos días con gente que conozco de hace décadas me recuerda que pasa el calendario pero en lo esencial no pasa nada. Tengo algunos ayeres con los fajines de honores como amores que me embobaron en los tiempos crédulos. Sí, tengo memoria de historias de amor compartidas, en las que nos hemos querido como historias prolongadas en el tiempo y en el recuerdo, también sé que hubo quienes se enamoraron de mí sin yo poderles corresponder, ni siquiera sin estar al corriente de sus arrobamientos. Sé una tercera cosa hay una psicología femenina tan rápida en enamorarse como en olvidarte si no encuentra en ti lo que se había imaginado. Con Almu, con quien me carteé durante medio año durante la segunda mitad de mi viaje por África ella se enamoró locamente, yo también le dije algunas veces te amo, expresando mi gran necesidad de amor alternativo, un tanto para dejar atrás a Mise y su eterno cuestionamiento de la viabilidad de nuestro relación y por empezar algo bonito con alguien 10 a los menor que no y supuestamente más vitalista. Cuando al fin nos vimos, lo que iba a ser una convivencia de 7 o 10 días la acorté a dos Su casa rezumaba tabaco por todos los rincones, y sus poros epidérmicos también, la cita de amor se tradujo en un encuentro sexual y punto, lo cual no significó que yo no estuviera abierto a la comunicación y al amor. Ella había pasado de ser en todos estos meses de una hipótesis de amor a una hipótesis de intimidad, ninguna de las dos se cumplió.
Estoy de acuerdo en que hay continuidades que no tienen porque alimentarse. Acato siempre los designios de las rupturas y yo mismo he ido pasando de ser alguien que me sentía profundamente rechazado (la incomprensión siempre la he vivido como una forma de exclusión y lo ha sido) a alguien que sin equívocos rechazo a los demás si no están a la altura no de mi sino de sí mismos, de lo que dicen o a lo que se comprometen. El exceso de mundo, es decir, el exceso de trato con los demás me ha llevado a ratificar una conclusión clásica, el gran desajuste entre el deseo y las posibilidades, entre lo que se quiere ser y lo que se llega a ser en la práctica.
Quiero vivir lo más natural autentificándome en un mundo que sigue estando plagado de mentiras. Eso suena bien, pero significa una pelea a diario, No es que defienda que haya que decir siempre la verdad ante cualquier otro (no lo haré o mejor dicho, no lo hago, ante quienes van de fiscales del pensamiento y la intimidad de los demás) pero es mucho más cómodo y fértil poder vivir con ella en todo momento y lugar y con toda criatura naciente. Cuantas más veces transgreda alguien a lo largo de su biografía ese ideal peor balance tendrá al final. Por lo que sé, nadie lo expresa todo, a veces porque no puede y a veces porque no se atreve a decirlo.
Nosotros: estamos aquí, el siguiente paso que nos espera es el que debíamos haber hecho la noche de aquel sábado que tenias que venir a recogerme a Lerate. No hace falta que nos prometamos nada. Dejamos que nuestras sensaciones fluyan y que nuestras manos nos lleven más lejos o más cerca. Me gustas como confidente y como exploradora, pero no es la primera vez que digo esto a alguien.
Haberme quedado sin Misse, la mujer de mis pasiones y con la que nos quedaban por hacer más cosas habladas (tríos con otra chica, juegos de dominio, tal vez viajes...) y que definitivamente no haremos porque está más que chalada y no se va a curar nunca. No creas que ahora no lo paso mal por sus avatares y no poder estar a su lado ayudándola (la amputación de un seno a su madre, el sacrificio de su perro por el alcance de su violencia mordiendo a otros animales del vecindario, su llanto, su soledad, su crisis psíquica de la que no sabe salir...).por lo que atraviesa y de lo que me pone al corriente Vic con la que sigue teniendo contacto. Atravieso el revival de otro desamor sin querer cargar sus secuelas a las nuevas relaciones que pueda establecer. Tengo escenas emocionales adelantadas como la del duelo de separación cuando en el 2002 en Panamá ya la veía como inevitable.
Gracias por tu confidencialidad con las relaciones que tienes, pero no estás obligada a decirme nada de lo que no quieras.
Es lógico que cada cual busque caricias, apoyos y satisfacciones ahí y en aquel que le haga el peso para satisfacerlas. No tengo ni idea de lo que va a ser mi futuro próximo en intimidad sexual y sentimental, lo que sí sé es que toda mi anatomía está buscando el contacto con una mujer que me haga volar y mi psique la necesidad de conspirar con ella para seguir creyendo que lo mejor de la vida son las experiencias amorosas que se reúnan.
Este finde que he venido aquí, a este campamento (2 roulottes, una furgoneta, 3 tiendas de camping y una casa-chabola como cocina, todo eso repartido en un plano de bosque de una propiedad privada que autoriza a ese salvajismo, no es que sea gran cosa, pero es un lugar donde poderse refugiar de la vida ajetreada. Lo que más suena aquí es la brisa que mueve los árboles, a veces viento, haya algunos tumbados en el suelo. En algún momento quisieron hacer un proyecto de vida natural. Algunos vinieron con sus trastos, la mayoría ha dejado sus impactos ecológicos desfavorables en el medio y se fueron. El único que sigue es Janot que ya te presente por msn desde un espacio wifi de la localidad más cercana, que hace de hombre de los bosques aunque híbrido ya que cada semana va a la ciudad. A pesar de que no es el paraíso asegura la soledad, los ratos desosiegas, las conversaciones, largas, la vida de hamaca y hasta tiene un algo de excitante de intentar comunalizar con otros mas, invitados/as para hacer comidas, practicar nudismo, bañarse en el río y contarse las aventuras mutuas de la vida, no digo practicar amor libre, porque ni el amor es libre, ni la idea dominante de libertad incluye la libertad amorosa, aunque algunos, los menos, sigamos pensando en que es posible y que no se convierte en una de las condiciones de futuro o no va a haber futuro que supere el presente.
.El campamento está al final de un camino y no pasa nadie aunque se oyen algunas motos de trial de algunos chavales que vienen de la urbanización próxima.
No saques una mala impresión de mí: prefiero el confort y el agua caliente, aunque pueda ducharme en una charca de arroyo limpio o con agua de lluvia recogida. Mi necesidad mayor como viajero autosuficiente es la electricidad autogenerada (la batería de mi ordenador solo da para 3 horas, y aquí no hay luz eléctrica, si conoces algún sistema de aerogenerador o placas solares para recargar un ordenador, me lo dices).
Prepararé venir una semana aquí, en mi próxima visita, Tal vez agosto, ¿te apuntas? (independientemente de tu visita a mi casa) Luego puedes enseñarme lo del lugar que me comentaste en Navarra.
Veras que no idealizo los supuestos espacios de alternativos en los que bajo el palio de la alternativa social se reproducen esquemas de relación tan limitados como en la sociedad de la que supuestamente se escapan. He visitado y he alternado lo suficiente con bastantes alterativos muy entrecomilladlos como para ver que no han llegado tan lejos, aunque la fluencia de sus discursos pueda ser interesante. A priori ya estoy dudando del interés de anunciar/promocionar este lugar para tener algo más de compañía y frecuentarlo tal vez después de mi semana de retiro.
Confieso que estar en un momento en el que necesito rondas de confidencias personales y nuevas versiones de caricias.
¿Qué tal si pensamos en días concretos?
Besitos.
De la Seducción al Amor.
La libido: energía mutante
De la seducción se ha dicho que es el arte de la conquista y una estrategia para la posesión de la sensibilidad y del cuerpo del objeto deseado. La seducción forma parte de la historia de la anatomía. También, de la psicología de las relaciones humanas El cuerpo no es el mismo antes que después de ser tocado. Las sensaciones que se sienten en el abrazo intenso y en la fusión más intima de los cuerpos, la de la cópula o la del enganche por las mucosas, no tienen equivalencia. Eso lleva a tomar el orgasmo como casi un acto místico: una vibración cósmica puntual. Su valoración es tal que o hay manera literaria de describirlo y lo más que se puede proponer es que cada amante trate de experimentar su pasión en psique y genitales.
Antes del encuentro genital la seducción pasa por todos los gestos y la reunión de significantes que se vaya conjuntando. El acto seductivo está inscrito en los actos más ordinarios. Hay personas sumamente dotadas para la sensualidad: sus formas, su voz, su gestualidad son en sí mismos seductivos aunque no los pretenda, pero lo cierto es que sí los pretendes. Hay una cierta instintividad para la conquista del otro. La persona que se mueve y auto decora para atrapar las miradas aunque luego aparente no hacerles el menor caso es seductiva. También puede ser malévola y psicológicamente perversa, pero el juego de aparentar desinterés forma parte de la seducción. No siempre sale bien. Quien se coloca en posición de ser seducido pero no toma parte activa se puede encontrar con el fiasco de que el otro se canse siempre de presentar la iniciativa.
Tradicionalmente el hombre es el que le toca hacer el rol de conquistador (a veces de maneras muy serviles y tontas) pero es la mujer la que prepara las condiciones para la seducción siendo finalmente la que acepta o no las propuestas. Es muy aceptada la tesis de que el hombre propone y…la mujer dispone (dios queda fuera de esos menesteres). La seducción es parte del proceso amoroso pero no significa que esté constituido. La cuestión es que el vocabulario del eros y de la sensualidad anda muy confundido en manos del confusionismo según el cual cada quien decide su definición para su situación. No hay nada que objetar. Se puede convenir que mientras la seducción es el leguaje en la fase de la propuesta el amor lo es en la fase de la consolidación. Seducir es sugerir y amar es asegurar una realidad psíquica con impacto químico. Claro que todos los amores no alcazan a pasar por el encuentro anatómico ni todas las seducciones que si pasan por ese encuentro conducen al jardín amoroso.
La libido es una energía mutante que según contextos e invitaciones tiene distintos comportamientos. Teóricamente, todo lo que necesitaría una persona para su felicidad seria la complementariedad amorosa de alguien que le amara con total resolución. La sensualidad está preinscrita en muchas formas culturales, en el mismo vocabulario, en los trazos del trato y del gesto, en las posturitas y en las miradas. Se podría admitir que hay formas seductivas que están tan inscritas en la personalidad arrebatadora de alguien preparado para seducir que seducen sin darse cuenta (¿sí?). El carisma es una forma seductiva que pasa por la palabra y no por el cuerpo. La seducción pasa por las formas corporales y la gestualidad, pero también por el lenguaje. El cuerpo y la imagen no solo no lo son todo sino que ocultan la verdad del ser.
En la forma gramatical de la aproximación seductiva al otro hay textos que pueden ser parecidos pero no equivalentes. Cada expresión seductiva es personalizada y, en principio, induplicable. Hay quien recomienda no mencionar tanto el nombre de la persona-diana y utilizar en su lugar formas expresivas estándares para no equivocarse. Opino que el nombre es lo que singulariza cada relación. Cuanto menos utilizas el nombre de a quien deseas o quieres, menos peso tiene en realidad en tu vida. Y al revés, cuanto menos usa o recuerda el tuyo menos importancia tienes en su mundo. Pero hay u problema con los nombres y es su repetición. En cada cultura se repiten hasta la saciedad un tipo de nombres. Lo malo de usar un nombre por repetido aunque sea el de otra persona es que te recuerda la anterior. Las trampas psíquicas confunden y desencadenantes emocionales vienen a enturbiar nuevos procesos antes de comenzar. Cada vez que uno es presentado a una nueva persona que tiene el mismo nombre de una anterior que tuvo mucho peso en la propia vida sentimental es como el flash de un viaje al pasado. Esto, claro está, termina pro ser superado si ese nombre es sumamente popular. Hay otra forma y es inventar un nombre específico para la persona a la que se ama si acepta esta especie de juego de rebautizacion simbólica para la ocasión. Muchas personas cambian de nombre al cambiar de vida o al abrazar una nueva literatura ideológica para su futuro. Para singularizar cada relación lo mejor es no repetir ningún nombre.de hecho, en los juegos de parejas terminamos por utilizar nuestra propia y exclusiva literatura aunque llega un momento en que su generalización (cuchicuchi, cariñito, cuquita, cielo, amor, muñeca…) termia por desvirtuarla. La posición amorosa también convoca a una resemantización de la relación sentimental en curso.
En el discurso que va de la seducción al amor constituido se pueden estar usando formulas verbales desde el primer momento que, en realidad, responden a una fase avanzada. Se observa que no siempre la apología de la seducción se corresponde con una disposición real al compromiso de los cuerpos. Claro que alguien que desde la primera conversación está utilizando ya las palabras amorosas al dirigirse a ti es porque está haciendo la demanda de un partner, otro asunto es que esté dispuesto a llevar a término tal demanda. El juego de la seducción está lleno de vericuetos por no decir trampas. Tiene algo de proceso laberíntico cuando la misma persona que lo desencadena no está tan segura de sí misma como para enamorarse. E el proceso de acercamiento mutuo hay un primer sondeo para establecer exactamente la posición del otro en relación al universo sentimental y sensorial. Si no tiene claro que desea desear y ser deseado/a, es posible que se esté perdiendo el tiempo. A la pregunta de qué/quien buscas, si el otro contesta que solo entretenimiento y charlar y como mucho amigos y que está harta (generalmente la respuesta es femenina) de propuestas sexuales, hay que actuar en consecuencia. La seducción en todo caso no es estrictamente sensorial, también es intelectual. De hecho, puedo sentirme muy seducido por una persona y no esperar ni desear disfrutar sexualmente con ella. Esa es pues la seducción en el sentido amplio antes implícitamente referida como efecto carismático. También puede suceder que en un momento dado una seducción que pasa en la inmediatez por el sexo orgasmático o de lugar jamás a un planteamiento amoroso. Para el/la amante salido/a es duro descubrir que se ha pasado la noche con alguien aborrecible a la mañana siguiente, también físicamente. Y es que la urgencia erótica por la noche puede llevar a falsas elecciones. Como esa falsedad es mutua y compartida no sale nadie perdiendo. Hay citas orgasmáticas que solo son eso, citas para saciar una necesidad psicofisiológica. Una vez cubierta, desaparece por completo todo rastro. Lo que es más la autodesmemorización borra todo vestigio para que el propio ego no se sienta mancillado ante el evento protagonizado. La franja fronteriza entre mantenerse solo en la seducción o ir hasta el amor consecuente es equívoca, Tanto, que muchos seducidos confunden una coyuntura seductiva con una abducción para siempre. Se sienten tan abducidos por el otro que son incapaces de levantar cabeza en cuanto les falte. Por su parte quien tan solo se quiere limitar a la seducción porque su propia personalidad ya es seductiva -y lo sabe- y ya le vale ser solicitado/a para luego disponer pero sin ningún criterio de continuidad, tiene sus propias dificultades en transmitir tal posicionamiento. Es posible que tampoco sepa hasta donde está dispuesto/a a llegar en su buceo en (y con) el otro.
En la literatura amorosa está presente la seductiva y en esta aquella. Se trata de una misma literatura que solo el escrutinio a fondo permite diferenciar el peso de ella en cada persona-diana o persona-destinataria. El repaso de fragmentos de mi correo dirigido a mujeres a las que me he entregado mental y físicamente me he dado cuenta que he empleado un mismo tipo de frases tanto para unas que no pasaron del juego de seducción con otras que sí hubo amor de alta implicación. Cuando la gente dice u numero inexacto de los amores que ha tenido ya está indicando con tal imprecisión que no ha terminado su autoanálisis y tiene su propia confusión sentimental acerca de quien quiso de verdad y acerca de con quien se aproximó con la escenificación del querer pero sin sentirlo integralmente.
Cada analizante para su propio saber debe tener listas interiorizadas mentalmente –pero también escritas para que no le quede ninguna duda- de los distintos círculos de trato que en lo sentimental ha tenido o tiene. Las listas prevalecerán al cambio de posiciones sentimentales y al paso de las experiencias y un día el primer sorprendido es que aquellas personas a las que consideró sus amores pudieran serlo habida cuenta de la distancia en el tiempo e incluso su desaparición del mundo de los vivos sin sentir realmente gran cosa por esa pérdida demorada tras la otra perdida emocional. La honestidad exige reconocer al enamorado haberlo sido de quien lo ha sido independientemente de si en la lista de apuntados todos correspondieron a ese amor. Lo lógico es que si las relaciones son asimétricas también los sean estas listas de tal manera que el enamorado que declara haberlo sido sin ninguna duda de una relación de personas, en las listas de amor de todas estas tenga porque figurar su nombre. Y al revés, en la propia lista de personas con las que se tuvo contactos limitados a la seducción con juegos eróticos pudo generar una sentimentalidad de amor máximo por parte de los otros a los que indudablemente no se respondió.
¿Pero dónde ¡caramba! empieza el amor? y ¿cómo no confundirlo con otros juegos de seducción que no lo pretenden ni lo consolidan? El mismo sujeto enamorado se confunde. Puntualmente puede sentirse muy seducido por alguien y decirle que le quiere y luego tras una efervescencia darse cuenta que ha sido una declaración exagerada. Es por esto que el lenguaje seductivo tiene un valor circunstancial mientras que el amoroso tiene una estabilidad temporal mayor. Pero no aquel es para sostenerlo siempre ni este puede utilizar gratuitamente los verbos en futuro. Siempre hay que contar con hechos reales que vengan a corromper el proceso mantenido hasta ese momento. El amor se extingue a partir de un cierto momento de imperdonabilidad. Pasar por alto afrentas y traiciones y seguir amando permite conjeturar otra clase de relación de servidumbre mental. Hay hombres que han llegado a matar para complacer a mujeres ejecutando la perversión de estas y cargando con las consecuencias punitivas y destructivas para sus biografías.
La tesitura amorosa viene mezclada con la química psicosexual, con una libido imperiosa que pide el encuentro de los cuerpos y que tienta la sintonía de las psiques. Si el amor es o ha de ser antes de practicar sexo o al revés es una conversación hueca en la que puede seguir demorando quien quiere todas las garantías y se pasa la vida perdiendo el tiempo buscando príncipes azules y malgastando su tiempo biográfico. Ni siquiera los duelos de separación que se demoran tienen más lógica que vencer la propia dubitación. Por supuesto se puede vivir sin buscar a una persona como pareja permanente y también –aunque neurotizantemente- sin sexo, también se puede vivir e otra clase de situaciones deficitarias, pero pudiéndolas suplir ¿por qué no hacerlo? La respuesta puede dar alguna versión de la incerteza y del miedo. La célebre crítica del miedo al compromiso se vuelva contra sus críticas cuando no aceptan pasar por la exploración físico-sensorial y sexual como heteropresentación previa a otras intencionalidades de más envergadura.
La literatura de la seducción, en particular la escrita y a distancia, pretende asegurar un guión para el encuentro. Es una forma de jugar al póker verbal para medir si el otro va a estar a la altura del propio deseo y al revés. Es sabido que toda literatura se desvanece frente a anatomías inertes y falta de sensualidad. El deseo sexual pone en evidencia la voluptuosidad del yo y la impotencia corporal. Según el estado libidinoso el cuerpo puede decidir algo distinto a lo que ha decidido la mente.
La transfronterización de la seducción al amor no es un viaje unidireccional. Puede darse la vuelta. De hecho el estado de amor permanente es una convención o si se prefiere un convenio que uno hace consigo mismo. Me sé enamorado cuando el otro ocupa mis anhelos y mi tiempo, cuando lo tomo como aliado para la conspiración sentimental correspondida. Pero quererlo también significa todo esto. Al diferenciar el amor del querer se pretende aplicar el mismo baremos con el que ha funcionado la experiencia de uno a todos los demás. Sugiero otra forma interpretativa más dulce y objetiva: el amor tiene sus oscilaciones, como todo. Y hay momentos de mayor entrega y adhesión que otros. Por eso cuando se hace el amor, en su sentido sexual, en su escena se suelen decir una buena parte de las frases amorosas, aunque también es cierto que a la larga, el encuentro sexual puede pasar a ser una rutina y salvo unos tenues gemidos, no hay otra sonoridad.
Amar es ponerse en el lugar del otro y seducir –solo seducir- es esperar que el otro se ponga en el lugar de uno. El objetivo inmediato de la seducción deliberada es la conquista territorial de la anatomía seducida. En el fondo es una propuesta de alteración de su ritmo, a cierta dosis de una perversión, al sacarla de su normalidad o de su fortín. El amor incide para un rumbo diferente a las vidas enamoradas. La diferenciación del lenguaje amoroso al seductivo es muy sutil ya que ambos se mezclan y se refuerzas. Para las psicologías abducidas la espera del lenguaje seductivo quiere ser concretada en una fusión en una especie de para siempre etéreo. El “para-siempre” no existe para nada, la eternidad está suficientemente objetada y el valor de la vida pasa por el compromiso con cada envite concreto. Ante el lenguaje seductivo no falta la pronto reactividad de las desconfianza tral vez porque la nueva oleada de palabras se parezcan demasiado a las del anterior hablante que hizo de seductor, sea porque no son suficientemente impactantes o creíbles. Evidentemente para que haya seducción legítima tiene que haber la verdad de creerse lo que se dice. No hay nadie más grotesco quien toma prestado lenguaje ajeno porque lo saca de la filmografía o de la literatura copiada y no sabe en realidad lo que dice. Es como jugar con el fuego al desconocer el poder de la palabra.
Entre la seducción y el amor (también entre el desamor y la desesperanza) corre y crece una gran parte de la literatura universal. Los enamorados/as de todos los tiempos, también del futuro (mientras los procesos de robotización no acaben con la poca sensibilidad que le queda a la especie humana) han tenido y tendrán mucho que decir para seguirse buscando y compenetrando. Lo valioso de la literatura seductiva es que por mucho que repita los mismos deseos y sensaciones tiene una historia interminable ya que a cada amante le toca reescribir la suya, tratando de diferenciar en qué clase de amores se mete y no asustándose por los extremos de pasión a los que lleguen. En cuanto a las seducciones que quedan en citas de una sola vez forman parte del entreno mutuo dentro de la gran escuela del amor de la que nunca terminamos de aprender todas sus lecciones.
Una Autopresentación.
Adrian presentación
Se diría que el adulto está abocado a la tragedia del paso del tiempo, la contaduría de los días y la lenta, pero inexorable, preparación hacía la finitud. Yo quiero contraponer a esta idea lastrosa e hiriente, que el adulto es antes que nada un investigador de sus posibilidades sobre la atalaya que le confiera un pasado cuantioso y una sabiduría que le proporciona seguridad. En ese sentido reivindico el derecho a la felicidad a cualquier edad, y especialmente tras pasar las fronteras de la madurez. Para consolidarla cabe jugar con el niño interno, y dejar que se exprese en todos aquellos juegos que alguna vez quiso jugar y no pudo. El adulto resume más que cualquier otra época, la tríada o la junción de un pasado, un presente y un futuro. Quizás por estar en una época bisagra entre el antes cuantioso y el futuro, que ya no es tanto, valora mejor lo que le queda de presente y repasa su pack-list de temas pendientes, en un relatorio que le pasa factura: lo que se apuntó a hacer y no acabó, las experiencias que se pidió y no consumó, las relaciones que quiso y que no concretó, los objetivos de amor y goce que se planteó y la realidad de los otros o la suya propia, le cortaron. Eso es lo que pienso y por eso lo escribo y te lo envío. Para q te sitúes ante mi visión personal del tiempo y de los conceptos asociados de fatalidad con que suele ser tratado. Estoy en la última década, la de los40, en la que toca luchar contra el imperio del calendario, pero no quiero temer al significante de ninguna cifra y por eso me sé con más facultades de vida y más feliz a corta distancia de los 50. Por eso, en cierta manera me presento aquí para decirte/deciros, decirme, que estoy a punto de tener un medio siglo colmado de vitalidad, proyectos, generación de ideas, presunción de utopías, independencia profesional, y sueños múltiples, una parte de los cuáles, desde luego, no han sido cumplidos. Dentro de estos está la de legitimar el amor plural y no seguir reducido a los estrechos límites de la pareja convivencial, que aún teniéndola y disfrutando con su compañía, su conversación y su pensamiento, no colma mis faltas de erótica y mi necesidad de una amplitud amorosa y sexual.
En realidad, no creo que el ser querido pueda colmar permanentemente el placer de su pareja. La unión de dos como un binomio de amor y compensación mutuas está condenada a ser limitada. Es a partir del terceto, y sobre todo la tétrada, que creo q se puede descubrir un nuevo universo y especialmente lo que lo puede hacer lucir es la legitimización de los intercambios de intimidad, admitiendo segundas y terceras relaciones como algo connatural en la vida adulta. De hecho, entrar en esa línea nos madura y nos enseña. En tanto que nos devuelve a la humildad y a la moderación en el sentido de que nadie puede ser exclusivo para nadie. Ni los hombres para sus compañeras, ni las mujeres para sus esposos. Como individuo que soy estoy abierto a otras conexiones de intimidad, desde el gusto por la finura y la exquisitez, rehuyéndode lo chabacano y comprometiéndome a la caricia, la ternura, el gusto y la dicha, o bien, de fallar en eso, garantizando devolución de toda ilusión invertida. Pero esta propuesta es más una quimera que una oferta de servicio. Estoy frente a mi ordenador en un punto cualquiera del planeta sacando palabras a mis sentimientos y afirmando mi voluntad de transparencia y mi disposición abierta (open) a contactos sinceros en la dimensión virtual, para tal vez, pasarlos algún día a la presencial. Depende de las distancias y de lo comunicado, si puede ser antes o después. Por el momento me arriesgo y comprometo con cada una de las palabras con las que construyo este texto, y espero que te arroje la misma emoción que yo siento cuando tú lo leas. Me basta saber que eres una buscadora de infinitos, y no te das por rendida frente a un mundo demasiado insensible y complejo, y creas, al igual que yo, que somos muchos los que nos buscamos y muchos quienes nos podemos consolar y querer mutuamente, sin avergonzarnos por nuestros límites y nuestras edades. Ciertamente en el mundo de los valores superficiales, lo primero que nos preguntamos son las ubicaciones profesionales, las medidas de los cuerpos, el color de la piel, la nacionalidad y el currículo. Quiero que sepas, que por encima de cada dato de tipo material, me interesas tú como persona., con tus habilidades intelectuales y tus recursos culturales; aunque confieso que soy víctima de las formas como cualquiera, y me dejo llevar por la impresión de una mirada directa y clara, de un cuerpo exuberante, tanga la edad que tenga, de unos perímetros marcados, de un peso proporcionado. En cuanto a mí, ya me veras en las fotos que te pueda adjuntar, pero me gusto suficientemente. Cuido mi peso y vigilo con mi alimentación. Mido 168cms y peso 73kgrs. Y una erección de unos 18cms con una circunferencia bastante gorda, de 12. Me gusto desnudo. Y entiendo los encuentros sexuales como una constante de placer que resulta altamente desneurotizante y hace del planeta, un lugar que merece ser vivido, a pesar de todo los desaguisados que contiene- Entiendo que la prerrogativa de hacer el amor continuadamente no es de los más jóvenes, sino de todas las edades, y que la práctica y su habituación es un ingrediente fundamental para no retirarlo de las conductas preferidas. Mi ideal sería mantener una sensualidad permanente y una constatación amorosa como un hecho cotidiano, con encuentros orgasmáticos al menos una vez cada dos días. Pero cuando cargas con una existencia repleta de compromisos y obedeces como un esclavo a tu agenda, la dimensión erótica pide un tiempo q. No siempre tienes, o una amante, que no siempre está. Entre tanto me reconforto con la idea de encontrarte más allá de la pantalla de un monitor para hacer juntos lo que siempre pensamos pero no siempre pudimos escenificar. Déjate llenar de besos y repartételos por donde más quieras y te gusten. Fantasea con mis palabras y quedo a la espera de tus fotos y tu carta. Hasta pronto. Adrian
De nuevo sobre la imagen. CdeV 5 de marzo 2007 13:45
Soy el primero que sigo el criterio de no ser víctima de una falsa impresión ante la imagen de nadie. Pero sin duda, antes de la palabra de la gente nos llega su imagen y en función de ésta ya estamos decidiendo –sin darnos cuenta- por lo que hace al interés por la persona que la lleva puesta. No hay imagen que represente la totalidad de quien la tiene y lo que es más, a menudo una imagen está pegada a una persona como una losa que se le ha caído de la que no sabe zafarse. Hay mujeres bellísimas que se repintan de tal manera que al verlas te suena la vocecita del “huye, ahora que estás a tiempo” y hombres que eligen zapatos o corbatas horribles y van de machos sobrados que mueven a espanto por sus excesos de comedia varonil. Pero una imagen no es más que una instantánea. Ni siquiera una película con miles de fotogramas en movimiento dan el puntazo de lo que es una persona. Yo tengo mis propios problemas (no eres la única) con los unos y con los otros. Desde la época digital me permito tratar más con ellas pero uno no es tan fotogénico como le gustaría y el objetivo de cámara coge todos los detalles, incluidos aquellos que te desconoces o que crees controlados. Hay muecas o poses mías que no me gustan pero ¡qué remedio! reconozco que todas me pertenecen. La deferencia de enviar imágenes tampoco es para enamorarnos con ellas. Creo que la palabra tiene mucho más poder de persuasión que las curvas o las medidas perfectas. No tomes tan al pie de la letra mi denominación de señora formal. Por otra parte es un elogio. Una niña con escote hasta el ombligo, sin bragas y a lo loco tampoco es el ideal de compañera de intimidades (aunque la imagen sesentayochesca de las mujeres sin sujetadores ni bragas dio mucho que hablar conteniendo, su evocación, un alto poder excitatorio). Creo que el cuerpo y su estética son excitantes para la aproximación erótica pero la elegancia, la cultura y la inteligencia también lo son. No sé a ti, pero a mí me ha sucedido de ser destrempado ante jijises-jajases de estúpidas expertas en mover el culo y totalmente negadas a una conversación elemental. Claro que a veces es mejor no escuchar según que comentarios que tratar de adivinar la coherencia residual que puedan tener.
Me doy cuenta que al hablar así puedo inducirte a confusiones sobre mí: no, no soy ningún mujeriego. Prefiero que me enseñe una mujer a colocarme en la posición de enseñar a nadie. No lleno mi agenda con compromisos de citas con mujeres a las que seducir. Entiendo que un encuentro sensual es un encuentro entre dos experiencias. Yo tengo muchas ganas de aprender de la tuya. La imagen es importante pero pasa por avatares y transformaciones que el sujeto no controle siempre por mucho que se vista con sedas. El tiempo nos pasa por la piel y por la mirada y el cuerpo es el escenario topográfico en el que van instalándose cosas que antes no estaban y que no es fácil quitarlas. Al amor le toca relativizar esas vicisitudes si quiere abrirse paso. Claro que el poder del amor no es tanto, por ciego que sea, como para no ver las formas de los demás. Yo te he enseñado parte de las mías con los medios limitados de una cámara pocket. Me gustaría ser más guapo, más musculoso, más potente. Pero todo lo que puedo ofrecer es mi yo mismo. Lo que suelen celebrar de mí es mi mirada, mi voz y mi palabra. No me puedo quejar aunque sea un negado para la halterofilia y no sea visitante de las salas de fetness. La mejor gimnasia a escoger es la de la cama cuando estás acompañado. Pero no me tomes por modelo. No dejes de jugar al tenis, a tu gimnasio, a tu montaña. Yo había jugado al tenis. Ahora, con mi codo del tenista, puedo olvidarme de él. Cuando suba a Andorra podemos compartir algún sendero. Si tienes un grupo para GRs tanto mejor. Me encantan las zonas de los lagos. Soy un chiflado por la naturaleza. La ciudad y las calles comerciales son algo a soportar que a veces te sustrae de los paraísos de los que están rodeadas. De niño una de las escenas cinematográficas más bucólicas para mí (a fuerza de citarte cine creerás que no he superado el impacto fílmico de la infancia) era la del cow boy que se preparaba una cafetera en un fuego junto al que tendía su manta para dormir con el caballo al lado pasando una noche meditando, el caballo no el jinete. Tu auto declaración de pija tal vez te pone algo lejos de esa escena. Espero que conmigo hagas una excepción y te prestes a aventuras que no hayas hecho nunca antes. Piensa que las mejores cosas que ofrece el planeta están en los lugares donde no ha llegado la industria hotelera o los tour operator.
Hasta ahora.
De entre líneas a entre nuestros brazos. CdeV 5 marzo 2007
Es lunes, leo tus correos. Tengo tarea por delante para contestártelos. Abrir el ordenador para encontrarme contigo aumenta su encanto. Quizás después del próximo fin de semana nuestra intensidad escritora varíe. De momento somos un anillo en el dedo del otro. Lo que cuentas de ti es todo movida. El mundo, las cosas, están para que tu le saques el puro gozo de todo. Tus escenas son bucólicas. Me llevan al tiempo de mi adolescencia y de mi primera guitarra. Hurra por tu hijo bobdiliano. Quien no pasa por un tiempo de protestas y reivindicaciones no pone a prueba la sociedad en la que ha aterrizado.
Replanteemos el finde próximo. La Conca de Barberá queda lejos para llegar a mediodía o tarde del sábado y tener que dejarlo después de comer el domingo. Cuando voy, suelo quedarme al menos dos noches para que compense algo el desplazamiento. De momento centrémonos en el viernes. Ya veremos lo que hacemos el sábado si decidimos pasarlo juntos. Tal vez nuestro gusto recíproco por nuestros cuerpos nos deje enganchados hasta tal punto que toda recuperación de la verticalidad sólo sea para visitas al baño o a la ducha e hincar el diente a algo que nos dé calorías. Tengo ganas de tenerte entre mis brazos. Hasta ahora solos nos tenemos entre nuestras líneas. Deseo que pase lo que pase con nuestro feeling nos quede la amistad, la conspiración a favor del amor y la lucha por los conceptos.
Me gusta eso que dices de que tus hijos tienen valores que les has transmitido. Tal vez mi planteamiento ante las generaciones que siguen a la nuestra sea demasiado radical. Los chicos y chicas de alrededor de los 20 años se resisten a la madurez y responsabilizan a la gente de la generación anterior de todos los males de la época en la que han nacido. Cuando recorro una ciudad -como las que he estado este finde anterior-y encuentro las marcas de gamberrismos en sus calles por la pulsión temeraria de sus criaturas, incapaces de expresarse de una manera más sensata no puedo por menos que tener tirria. Ya sé que todo el mundo no se comporta así. Quien reconduce su lenguaje a través de la música o de la reivindicación no hace el anticívico y recoloca las ideas en el pensamiento sosegado. Tienes suerte con tus niños. Otras mamás son víctimas de ellos y se prohíben sus propias libertades para complacer las tiranías de sus vástagos. Tampoco soy un experto en madres con hijos de edad púber o adolescente pero la mayoría de separadas las suelen tener a sus cargos. Los padres biológicos volaron hacían otros cuerpos refugiándose en otras vaginas, y a menudo desentendiéndose de la responsabilidad día a día de los hijos que tuvieron.
Conmigo pasó algo parecido. La madre de Isaac y yo nos separamos antes de que él cumpliera 3 años, de los cuales casi a mitad estuve fuera de casa cumpliendo una reclusión militar por el SMO. Fue duro para mí hacer el tonto haciendo desfiles o tirando al blanco con un cetme mientras de mi hijo se ocupa su madre sin mi colaboración. Mucho más duro que la relación se torciera y no pudiéramos seguir los tres juntos. Aquello decidió el resto de mis años en vida. Por eso siempre dudé bastante de la seguridad de una relación estable y de tener otros hijos, algo –al menos uno más- que me hubiera gustado.
Con esto te digo algo muy importante en mí, lo más clave. Dejémoslo. No quiero ponerme triste. Vuelve a empezar otra semana. Tú estás a 4 dias vista. Pensémonos en positivo y todo lo que podamos regalarnos de nuevo.
Hablando de regalos he pensado en traerte un libro de psicoanálisis, ya ves mi rol proselitista interesado en iniciarte en cosas (nudismo, psicología del inconsciente. Yo tengo un elenco escaso de regalos: mis presentes los constituyen libros, foulards y bragas, y poco más. Empezaré por un libro cuando conozca exactamente tu talla pasaré a lo otro).
Hasta dentro de un rato.
Besos en la boca y lamidas en tu bajo vientre.
El depositario como intermediario del recibo del deseo.
Matadepera 4 marzo 2007
Sigo escribiéndote aunque hoy no he consultado internet. Hacerlo es como cumplir con un rito, de alguna manera, el de serte fiel: la fidelidad, de hecho, es ser leal a la comunicación, a la correspondencia contigo. Durante todos estos días que lo estoy haciendo sé que es volcar aspiraciones que de alguna manera me condicionan para estar a la altura de las palabras. También es una manea de gestionar mi deseo tratando de excitar el tuyo. Es por esta vía y por los análisis que vamos compartiendo que vamos dibujando una perspectiva aunque sepamos que no podamos aportar ninguna garantía a priori. Somos al menos cuatro en este asunto. Tu y yo como sujetos en la lista de las demandas y nuestros alter egos, incluyendo nuestras químicas, los que van a decidir finalmente por nosotros. Los procesos de decisión personal no son tan impecablemente racionales como se suele creer. Hay factores inconscientes inscritos en toda la trama que inciden en los resultados aunque no aparezcan como parte de los argumentos. Nos estamos esperando para pasar por la palabra vocal y por la mirada directa todo lo que hemos venido abriendo como temas por la vía del correo. Deseo que no nos repitamos en la cara a cara sino que nos digamos nuevas cosas hasta ahora no dichas. La comunicación llegará hasta donde queramos. Construirnos como amantes potenciales es una delicia, una ricura. No en vano los dos estamos a una cierta distancia-me refiero a la geográfica. el uno del otro. Es posible que desde el momento en que hemos dado pie a esta confabulación ya esté decidida el tipo de relación de nuestro futuro. 200 kms de por medio entre tu lugar de vida y el mío no nos daría la oportunidad de estar cada día juntos por mucho que nos gustáramos, Ni siquiera cada fin de semana. Tal vez, lo que estamos buscando es un encuentro de tanto en tanto que nos deje libres para otras cosas. Pero basta de probabilística! Sigamos dejándonos fluir.
Este finde semana no he ido muy lejos pero eso no importa. Para cambiar de realidad inmediata basta hacer unos pocos kilómetros. Cambian las caras de la gente, las actitudes, los ruidos, la forma de los espacios. Yo pasé unos años de mi adolescencia con gente de esta parte del Vallès. Eran compañeros de aula, de colegio, de instituto. Hace años que perdí el contacto y mi escrutinio de las caras de la gente de mi edad no es tanto como para intuir antiguos conocidos. A veces pienso que es más práctico improvisar conversaciones con gente que acabas de conocer en un parque o en un banco público que no hacer visitas de conocidos para repasar las biografías mutuas, He pasado de la defensa de la continuidad de las relaciones a la de su intensidad. Valoro a la gente en términos de discurso, de autenticidad, de contenidos, de experiencia, más que de nombres en la agenda, recursos potenciales o porque pertenezcan a una lista de favores prestados. Entiendo que la mayor parte de las relaciones están bajo la férula de la mercantilización o del interés soterrado. Ese criterio me ha colocado en la asíntota de lo conocido. Estoy con mi ordenador en una sala repleta en una mesa de solitario, La mayoría de las otras mesas están compartidas por grupos en una de ellas, también hay un chico y una chica con sus ordenadores; en otra, una mujer solitaria leyendo (su figura es la más interesante de todas las escenas que estoy viendo en este momento). Me llama la atención lo raro, lo no estandarizado.
He empezado y he terminado de leer, a petición de una persona querida, un libro de Alexandre Jardin éste fin de semana sobre una isla bucólica en la que tienen decretos particulares como el no uso de automóviles ni de teléfonos, lo segundo es para no acabar con el noble arte de la seducción amorosa por carta. ¿No te parece bonito? Las personas deberíamos llegar a nuestra primera cita después de habernos dicho miles de palabras por correo, ser antes discurso , ser antes palabras que miradas, ser antes intuición qué razón. No es lo habitual, ya lo sé. Demasiado que lo sé. El diseño dominante de coco es el de tipo binario, el instantaneista, el de me gusta-no me gusta. El mundo está repleto de resentidos que se confunden.
Entre semana suelo bajar una vez a Barna, es los martes. Voy ala filmo y a veces conferencias. Luego por la noche voy al estudio biblioteca y al día siguiente regreso al tajo. El viernes podemos encontrarnos a las 14: 15 (soy muy puntual. Dejo de serlo cuando la otra persona me acostumbra a su impuntualidad) en Arc de Triunfo. En una esquina hay un bar, es el Trole, donde he clienteado mucho pero he dejado de hacerlo por su abuso del humo. Podemos quedar ahí en la esquina o dentro si lo prefieres para un momento.
Hasta luego preciosa.
Estar por encima de la imagen. Terrassa 3 marzo 2007, mediodía
He salido, pero no estoy muy lejos de casa. He venido a Terrassa donde se celebra el festival anual de jazz. Todavía no estoy al corriente de la programación. Cuando salga de la biblioteca central, donde me he parado por ti para leerte (¡qué decepción, una sola línea!, vas a la baja. Espero que lo siguiente no sea una emisión telepática sin clave de código) trataré de conseguir la agenda de actos en la oficina de turismo o en algún punto informativo. Por tu falta de fotos desnuda no te preocupes, ya lo remediaremos .La que me has enviado supervestida de no sé qué, es distinta a las otras en las que te he visto a un tamaño menor, en esta pareces mas señora, más formal. Me gusta la fotografía. Suelo llevar siempre la cámara digital en una funda en el cinturón. (no es de alta definición pero me evita tener que cargar con una cámara pesada réflex o, de momento, comprarme una digital de más calidad). La calle proporciona muchas cosas interesantes para fotografiar y uno, en el fondo, es un reportero frustrado que espera encontrar la imagen única que contenga de golpe las emociones más difíciles de describir. Espero que poses para mí como modelo (no, no traficaré con tus desnudos en internet ni en ninguna otra parte). Ya sé que eres una chica normal como dices, pero eso de pertenecer al montón no significa nada. Uno se singulariza a sí mismo con cada gesto, cada mueca, o cada mirada. Puestos a escribir una carta de deseos imaginarios preferiría que tuvieras la anatomía de Raquel Welch o los volúmenes de Pamela Anderson, pero ellas son iconos, que en el mejor de los casos servirían como fotos de pared (nunca me hice con posters de ellas para colgarlos ni de ninguna otra artista conocida) y tu eres de verdad. Mis experiencias de escalada no han pasado de vérmelas con senos femeninos (tampoco tantos) autominimizado ante el prodigio de la naturaleza que me invitaba a explorarlo Vivir la realidad o partes deseadas de ella (me refiero a figuras repotenciadas por las industrias de la imagen) desde su inalcanzabilidad es algo que te hace más realista.
La imagen es importante, como lo es la voz, la figura corporal, el estatus, el andar y la forma de estar pero no deseo someter mis valoraciones a las impresiones que proporciona una instantánea. No hay persona que sea polimorfa y polifacial. El universo de matices del alma se expresa en una gama inconmensurable de gestos en la cara, de los que podemos inferir que somos más de una persona a juzgar por los distintos estados de ánimo, momentos emocionales y formas de encarar el cristal de un ojo de cámara que nos mira.
Para el fin de semana, tras el viernes que hemos quedado, el sábado iré (iremos, si me acompañas) a un lugarcito de vacaciones de la Conca de Barbará que regenta un conocido mío. Está a unas 2 horas. Voy a reservarle un apartamento o bungalow (cocina, ducha y estufa). El lugar se llama el Fonoll, es un pueblo naturista-nudista. Una de mis fotos, la que estoy desnudo de pie bajo un sombrero, es de ahí. Si no has ido nunca de camping nudista tal vez te sorprenda la imagen de gente de distintas edades, tamaños y figuras deambulando en cueros por las calles y plaza (solo hay una), aunque no tanto por dentro del restaurant. Bueno puede ser interesante para ti y un modo de iniciarte en el nudismo sin cortapisas. Lo ideal sería para mí marchar el sábado por la mañana temprano y regresar el lunes, pero si supone un finde demasiado intenso para ti o no puedes arreglarlo para llegar por la tarde del lunes a tu trabajo podemos pensar en otra opción.
Hasta otro rato. Pásalo bien.
Un collage de fotos CdeV 2 marzo 2007
Fíjate lo real que soy que me tienes a diario como material para tus fantasías. Mi imagen o mi evocación conocen antes que yo tus orgasmos. Me gusta tu confidencia. Me gusta que me instales en ese suceso. Debía haberte enviado el collage que te he preparado antes con 15 fotos mías incluyendo desnudos y que te he enviado en correo aparte, mucho antes. Prepararlo ha llevado un rato. Es la primera vez que lo hago para alguien. Hace unos días que hice una tentativa previa que técnicamente no funcionó, Hoy he descubierto que creando una tabla e insertando en cada casilla una foto se abren mejor con un peso en ks bajo (menos de un mega) para transferenciar. Si quieres ver las fotos con más detalles tienes que seleccionar la que te interesa, hacer un copy e insertarla en una página en blanco de doc y ampliarla estirando con el puntero por uno de los cuatro vértices del rectángulo, (atención si lo haces por los puntos medios de los lados la distorsionarás).
Sí -te contesto. Me estoy imaginando ambos desnudos y entrelazados en todas las posiciones posibles. Mi lengua y mi pene están esperando estrenarte (perdón por la palabrita), mi mente ya te tiene alojada desde hace semanas, mi corazón bombea sangre de manera distinta en la perspectiva de tenerte y quererte. Lo de las fotos ya te las había anunciado ¿recuerdas? Te las he mandando a parte para qué decidieras si abrirlas o no. No me he puesto mucho rato en elegirlas, con lo cual las hay que me favorecen y las hay que no. Una es del paseo de los plataneros de la Seo de Urgell por el que con toda seguridad has pasado varias veces.
Sí, parezco un tipo serio, además lo soy, La barba, sin duda ayuda a ello y además me pone edad. (Debía haberme apuntado a un cursillo de risas y a otro para aprender chistes). He hecho mi burbuja de supervivencia dentro de una sociedad de la que recibo y percibo el drama continuo, no solo por sus catástrofes político-económicas, o por sus calamidades naturales, también por las incomprensiones cercanas: las obsesiones y terrores del personal próximo. Pero te mentiría, y me mentiría, si argumentara que mi seriedad de fondo vino determinada por esto. Tampoco nací con la severidad puesta. En algún momento de mi pubertad o antes algo me hizo desconfiar de este mundo, de la familia, de la gente. Acabo de ver un extenso reportaje de Stanley Kubrick, un director controvertido y uno de mis favoritos. Él también pasó por serio, raro, reservado. Parece un atributo de los genios. Tampoco practico la excentricidad para pasar por tal. A vista de pájaro estoy metido en la vulgaridad masiva e informe de la gente compartiendo un espacio urbano. Ninguna ave daría un céntimo de euro por mí. En la gran industria de los días estándares hago lo que mucha gente: pasar horas de despacho, preparar guisos, ir de restaurantes, recibir visitas, quedar con gente (puntualmente y no tanta) pasear (no todos los días, ese es uno de mis grandes errores). En el tú a tú gano algo: abro mi corasonsito de ex chico yeyé que tuvo la suerte de vivir en estado de razón los últimos años de la década más prodigiosa de las del último siglo. la de los 60. En la actualidad, viajero de entresiglos, gozo años extra (en realidad no creía que un día empezaría a tener décadas sumadas en mi haber, me tratarían de vd y miraría el pasado con la retrospectiva del sabio). Tú puedes ser un regalo de este siglo con los colores pirenaicos, quien sabe. Los adultos aportamos a las historias que empezamos no sólo nuestros cuerpos y deseos, también nuestros fantasmas y traumas (que son límites que disfrazamos con argumentaciones teatrales sobre la objetividad).
La melosidad que encuentras en mi me la creas tú. Mi postura analítica ante la vida (tampoco única, también me especializado en la ironía lo que me deja un poso, a veces, de sarcasmo) no me quita la dulzura, la mimosidad, la ternura.
Ya me parece bien que no me hayas mencionado a tus hijos Andrés y Diego. Los críos nacidos en los 80 se han perdido lo mejor de la Historia y están recibiendo lo peor de ella: una sociedad artificial de consumos desprovista de valores. No se puede esperar mucho de ellos en la perspectiva de la comprensión. Yo informo de mis eventos personales (por tanto de ti, ya que formas parte de ellos) de otra manera. No necesito tener una historia hecha o algo seguro para comunicarlo, me basta saber que existe un embrión para sacarle punta al lápiz y ponerme a escribir de ello. Puesto que existes eres ya alguien que no te he silenciado. Pero evidentemente al mencionarte lo he hecho despacio y a cuentagotas. Una amiga me ha dicho (ya ves, tienes tu defensora del pueblo en exclusiva sin saberlo) que no le gustaría que yo me aprovechara de la soledad de las mujeres (¿quéeee?) para enamorarlas. No, no es mi propósito poner a alguien a punto de nata y luego despreciar lo. Esto es perversión y de las más graves. Creo además que es una actitud muy arraigada chez les femmes que mueven el culo para poner a cien a los tíos y luego decir nada de nada. Ya sé que no es tu caso.
Has mostrado tus cartas. Tengo tu voz recordada dentro de mí, también tus palabras.
Bueno encanto, ya me dirás cuantos orgasmos has conseguido en los que he estado invitado en fantasía cuando estemos practicando el nuestro el día D. Espero que estés descansada. En todo caso hacer el amor es desestresante. Follar, como dices, nos puede devolver la confianza en nuestros cuerpos. Espero gustarte. Por favor –no me tomes por un maniaco. No te pongas potingues en las axilas (los desodorantes suelen ser tóxicos y dejan mal sabor de boca, la del amante. Con un poco de perfume basta si tienes costumbre de eso).
Salgo esta noche. Veré si mañana puedo escribirte. En todo caso, el lunes sí lo hago sin falta. Tú puedes escribirme independientemente de si me encuentras en tu correo.
Hasta otro rato amore.
23. Estar por encima de la imagen. Terrassa 3 marzo 2007, mediodía
He salido, pero no estoy muy lejos de casa. He venido a Terrassa donde se celebra el festival anual de jazz. Todavía no estoy al corriente de la programación. Cuando salga de la biblioteca central, donde me he parado por ti para leerte (¡qué decepción, una sola línea!, vas a la baja. Espero que lo siguiente no sea una emisión telepática sin clave de código) trataré de conseguir la agenda de actos en la oficina de turismo o en algún punto informativo. Por tu falta de fotos desnuda no te preocupes, ya lo remediaremos .La que me has enviado supervestida de no sé qué, es distinta a las otras en las que te he visto a un tamaño menor, en esta pareces mas señora, más formal. Me gusta la fotografía. Suelo llevar siempre la cámara digital en una funda en el cinturón. (no es de alta definición pero me evita tener que cargar con una cámara pesada réflex o, de momento, comprarme una digital de más calidad). La calle proporciona muchas cosas interesantes para fotografiar y uno, en el fondo, es un reportero frustrado que espera encontrar la imagen única que contenga de golpe las emociones más difíciles de describir. Espero que poses para mí como modelo (no, no traficaré con tus desnudos en internet ni en ninguna otra parte). Ya sé que eres una chica normal como dices, pero eso de pertenecer al montón no significa nada. Uno se singulariza a sí mismo con cada gesto, cada mueca, o cada mirada. Puestos a escribir una carta de deseos imaginarios preferiría que tuvieras la anatomía de Raquel Welch o los volúmenes de Pamela Anderson, pero ellas son iconos, que en el mejor de los casos servirían como fotos de pared (nunca me hice con posters de ellas para colgarlos ni de ninguna otra artista conocida) y tu eres de verdad. Mis experiencias de escalada no han pasado de vérmelas con senos femeninos (tampoco tantos) autominimizado ante el prodigio de la naturaleza que me invitaba a explorarlo Vivir la realidad o partes deseadas de ella (me refiero a figuras repotenciadas por las industrias de la imagen) desde su inalcanzabilidad es algo que te hace más realista.
La imagen es importante, como lo es la voz, la figura corporal, el estatus, el andar y la forma de estar pero no deseo someter mis valoraciones a las impresiones que proporciona una instantánea. No hay persona que sea polimorfa y polifacial. El universo de matices del alma se expresa en una gama inconmensurable de gestos en la cara, de los que podemos inferir que somos más de una persona a juzgar por los distintos estados de ánimo, momentos emocionales y formas de encarar el cristal de un ojo de cámara que nos mira.
Para el fin de semana, tras el viernes que hemos quedado, el sábado iré (iremos, si me acompañas) a un lugarcito de vacaciones de la Conca de Barbará que regenta un conocido mío. Está a unas 2 horas. Voy a reservarle un apartamento o bungalow (cocina, ducha y estufa). El lugar se llama el Fonoll, es un pueblo naturista-nudista. Una de mis fotos, la que estoy desnudo de pie bajo un sombrero, es de ahí. Si no has ido nunca de camping nudista tal vez te sorprenda la imagen de gente de distintas edades, tamaños y figuras deambulando en cueros por las calles y plaza (solo hay una), aunque no tanto por dentro del restaurant. Bueno puede ser interesante para ti y un modo de iniciarte en el nudismo sin cortapisas. Lo ideal sería para mí marchar el sábado por la mañana temprano y regresar el lunes, pero si supone un finde demasiado intenso para ti o no puedes arreglarlo para llegar por la tarde del lunes a tu trabajo podemos pensar en otra opción.
Hasta otro rato. Pásalo bien.
La Expresión no condensada. CdeV 2007 2 de marzo 10am
Me acosté temprano y leo tu última de ayer ésta mañana.
Fíjate qué coincidencias: las personas que más quiero también participan o han participado en Corales y practican uno u otro instrumento de música. Yo nunca he sido capaz de tener la regularidad de la práctica, ni tan siquiera para aprenderme una canción (no he pasado de canciones como ay Manuela, Qué culpa tiene el tomate, o la Internacional, pero ni siquiera eso porque ya he olvidado la mayor parte de sus estrofas). En qué lugar tienes la Coral. ¿Debes desplazarte al otro lado de la frontera o estás en la parte andorrana más afrancesada?
Sí, con quien conecto suele decirme eso que comentas de la labia. Me gusta la conversación pero no someto a nadie a monólogos insufribles. Prefiero escuchar, luego yo hago de eco para el relato. Soy más relator que actor. Pero ¡sí! me han llamado pico de oro y cosas parecidas. Nada a lo que le haya hecho mucho caso. La elocuencia es una forma artística. La cantidad de palabras es lo que asusta. Tómalas como una cascada. Nadie le discute su presencia a un salto de agua de un río que haga estrépito cuando choca en la laguna de abajo o que siga fluyendo un mes y otro y otro. Antes bien exclama ¡qué bonito! El lenguaje tiene algo parecido a las olas y al viento. Si éstas son indispensables para que la naturaleza sea la que es y nos informe de lo que pasa, aquel también lo es para que uno pueda ser lo que está siendo. De todos modos, puedo callarme. La diferencia con la descontención verbal es que esta es patológica y está desconectada de toda intención de mensaje priorizando el rol ruidoso –la pataleta de niño- de quien la tiene. No hay poca gente que le pasa eso y habla por hablar aunque no la escuches o lo que diga carezca de interés. Cuando tropiezo con ella dejo que se desfonde poniéndome a salvo de sus capellanes (pequeños disparos de micro gotas de saliva que se les escapan de sus bocas). Sí, puedo vivir instalado en la escucha y sin hablar con nadie y pasarme horas leyendo y, por consiguiente, no escribir al mismo tiempo.
Las palabras son importantes, por lo tanto, la cosa pasa por los sonidos de los demás y no quedarse únicamente en los propios. Por otra parte, lo más público de cada día pasa por ellas, incluso como murmullos inentendibles o como mensajes no interesantes. ¿Te imaginas un solo día sin verlas, sin oírlas? Lo que sí revelan las mías es una necesidad comunicativa, que entiendo que pasa por la expansión o, a las pruebas me remito, la longitud de textos. Ya sé que la condensación es importante y lo breve es mejor que lo extenso siempre que lo breve pueda decir lo que se quiere sin amputar partes importantes de descripción o información. El lenguaje periodístico de la noticia resumida que estudiaste induce a equívocos. Los libros de estilo parece que no han resuelto problemas generalizados con el uso de las preposiciones y hay un tipo de titulares de diarios que inducen sistemáticamente a confusión. Los poemas, algo de lo que sigo participando, son textos condensados, a veces, muy difíciles de entender a los que tienes que volver con varias lecturas para sacarle sus sentidos ocultos a la primera mirada.
Comentas algo de Freud, Adler, Frankl. Sus nombres son pesos pesados en la historia de la psicología. Sigo la tesis de Freud en cuanto a las pulsiones organizadas desde el inconsciente que convierten a los individuos, no pocas veces, en unos totales ignorantes de porque hacen lo que hacen. He aprendido con Víctor Frankl la creación de sentido existencial en las condiciones más adversas. Y con Alfred Adler admití el peso de los complejos de inferioridad en la formación de la neurosis.
Creo que para escribir un libro más que una descondensación necesitas un método: seguir todos y cada uno de los puntos que van saliendo. Muchos libros mencionan cosas que no aclaran, con lo cual te dejan a dos velas mientras los vas leyendo. Otros libros son contratados con tamaños preasignados antes de ser escritos. Yo creo que hay que escribir sin abusar de la atención ajena pero tampoco sin privarte de lo que quieras decir (en el fondo un libro es la proyección de una necesidad comunicativa de autor más que de una necesidad objetiva de quienes esperen lo que vaya a decir). He escrito libros sobre algunos temas que me gustaría convertir en material público pero cuanto más escribo menos me motiva hacer circular algo con mi nombre. El trabajo de corrección y preciosismo es ingente.
Perdona por mis excesos expresivos. Pero son la respuesta a las cosas que dices. Trato respetuosamente de no dejar nada sin tratar de las cosas que me dices. Tómalo como fruto de mi confianza en ti. A la vez te confieso que escribir es un placer intelectual, mucho más si del otro lado que te recibe, ahora del tuyo, te dice que se pone las pilas y te lee con sumo interés. Escribirte es estar contigo, sea la distancia que sea la que haya entre nosotros. Abro mi grifo y suelto todo el agua que tengo en ese momento y aunque el símil hemorrágico no es el mejor como ejemplo quiere expresar mi capacidad de dar. No tengo ninguna duda en que se volverá a llenar mi saco de ideas, gota a gota, para volvértelo a dar pasado un rato. Hay un tipo de excesos de los que me reclamo: pedirte atenciones amorosas y dártelas, tal vez podrás interpretar que forme parte de ellos. Después de un orgasmo, habrá otro, y otro más, y espero que otro ¿no? Creo que estoy en una tasa razonable de 4 por día, si hay electricidad mutua, en una mediana edad en que los hombres caen en lo más bajo, metiéndose prótesis, tomando viagra y cosas por el estilo. Ya veremos si lo bien hecha que estás me eleva al séptimo cielo o me deja en el entresuelo. Lo mismo digo de mí en relación a ti. Si no entro por la niña de tus ojos tampoco entraré por tu vulvita camino de los placeres. Ambos somos libres y maduros y debemos expresar el sentir en cada momento. Yo ya te estoy apreciando mucho y no me corto al decírtelo aunque no estemos escribiendo juntos nuestro futuro ni pasemos por el ritual de las promesas. Basta con irnos dejando fluir. Sé que estás al otro lado, interpretándome y yo estoy en este esperándote. ¿No es esto maravilloso? Agrégame a la lista de tus amigos que aprecian tus valores intelectuales, tu vida de princesa, y tus preciosas medias (¿te refieres a medias o a medidas?).
Tengo feeling con los homosexuales. Creo que todos somos originariamente homo y heterosexuales, es decir somos bi, y la cultura se ocupa en destrozarnos por intereses económicos del sistema, haciéndonos creer que la biología nos hace heteros. Lo ideal sería podernos enamorar ambivalentemente de hombres y mujeres. Una de mis fantasías es hacer el amor con una trans no amputada. ¿qué opinan tus amigos homo de eso? No me extraña que sean de valores avanzados. Por lo general tienen más exquisitez que los hombres promedio aún con secuelas de machismo y de empanadas ideológicas sobre el placer erótico.
¿Te he dicho que mientras mis poderes alquímicos no me permitan mutarme en el agua de tu yacusi, la almohada de tu cama, el manjar que te zampas cuando comes o las notas que vibran en tu garganta te seguiré enviando mi pasión de amante por carta (que no amante a la carta) para que, pase lo que pase, quede como una experiencia original en tu biografía y un recuerdo imborrable en tu vida?
Hasta luego. Recibe un beso de 30 segundos.
Convencionalismo y Transgresión. CdeV 2007 marzo 5 15h
Es mediodía, tengo un rato de tiempo para ti. Además, los lunes no los tomo con la habitual tragedia lacónica de los habitantes de los suelos hispanos, tras la resaca de un fin de semana en el que no han conseguido lo esperado. Como yo represento el papel de feliz, además de serlo, y de amo de mi tiempo, además de ser organizador de mi calendario, puedo seguir haciéndote la corte como lo más importante de la hora en curso.
Me debes (nos debemos) una larga lista de besos. Estoy seguro que estaremos a la altura de nuestras promesas. Si mi tasa de 4 orgasmos prometidos piensas que es exagerada, al menos puedo asegurar mis posibilidades óptima para el tantra y mi demora eyaculativa mientras tu sumas clímax en tu regla de cálculo- ¿por qué estáis tan bien hechas las féminas incluso para eso?
Repasemos eso que dices que yo soy más transgresor y tú más convencional. Ya me gusta eso que dices que te desnudarás para mí pero que no estás para desnudarte ante desconocidos. Tampoco te he propuesto exhibirte ante una platea de sátiros o de estudiantes de bellas artes dispuestos a tomar apuntes al natural y al detalle de cuerpo vistoso, que sin duda es el tuyo, para zanjar la cuestión de las comparaciones mencionadas, (no necesito que tengas 30 años ni que seas una tía superbombón para ponerme a darte placer –y a obtenerlo- chupándote los bajos fondos y enroscándome a tu boca con pasión). Admito tu recato. No pasa nada. Mientras te dejes desnudar por mí y separes los labios de tu vulva de par en par para dejarme entrar como visitante privilegiado, tengo suficiente por ahora. Posiblemente tú eres más atrevida que yo en los juegos sexuales. (por cierto no me has dicho al detalle qué cosas te gustan más y cuáles son tus fantasías incumplidas, ya tenemos confianza para eso. Creo que el 69 está en tu repertorio, lo que no sé es si el semen en tu boca te resulta algo extraño que necesitas expulsar ¿qué tal tu ano? ¿es visitable? ¿está bien? ¿está en condiciones de recibirme?) Yo, en realidad, soy un introvertido. Mido el lenguaje y aún me cuesta nombrar a nuestros genitales como lo hacen la mayoría de latinos: tu chocho o mi polla, y llamo a la cópula o al follar, hacer el amor. Soy un romántico, no puedo evitarlo, demasiado correcto, creo. A la vez sé que unas palabras, las más ordinarias, las más marranas, son incomparablemente más excitantes que las más poéticas. Exprésate con las que quieras. Yo sugiero que te dejes ir. Hablar es comprometerse ¿recuerdas? Decirme lo que te inspiro te hace más mía y menos perteneciente al mundo de las reservas o recelos.
Sí hago de espectador de la vida. Eso me incluye a mí mismo. A veces me veo como un personaje circulando por los sitios. Tuve una coyuntura ideológica importante en el tiempo que frecuentaba esta parte del Vallès como bachiller revolucionario, donde he pasado estos dos días –y que por eso ahora la he refrescado en mi memoria- a propósito de si ser protagonista o ser observador en los acontecimientos sociales. Yo me decía que siempre hay que estar en activo y ser actor, pero antes no sabía que no hay acción más sensata que la moderada, la que da el sosiego del observador. Es la condición que te permite tomar distancia de todo y participar puntual y quirúrgicamente con lo más significativo del mundo, también la que te permite tomar distancia de ti y reírte gratamente de tus sombras y de tus haceres. Es por eso que no me preocupa tanto no decir una palabra de más, o callarme por temor a no ser comprendido. Llevo toda la vida peleándome con incomprensiones de un signo u otro. No me importa hacer mis composiciones de lugar y escribir mis apuntes de la vida que no puedan ser entendidas en su momento. (aunque no soy compositor hay anécdotas reconfortantes: Offenbach no publicó su concierto en vida, entre otras razones porque los editores de su tiempo lo consideraban imposible de ejecutar). Me basta con entenderme yo y saber nadar dentro de un mundo de naufragios. Tenerte cerca por un día o por cien o por mil (ya convendremos lo que duramos el uno en la vida del otro) con tu voz lírica me da mucha confianza.
El mejor espectáculo es sin duda el que ofrece la calle y el que proporciona, espontáneamente, la gente de todas las raleas, signos, colores, aciertos y espantos. Siempre que salgo de viaje llevo aún –siguiendo una vieja costumbre- un bloc de notas. De las cosas más extrañas saco pequeñas sinopsis, para tal vez reciclarlas como material novelada, o simplemente como retratos de la vida ordinaria. No hay espectáculo en la sala de proyecciones de un cine o en la pantalla del televisor que superen los eventos que uno puede llegar a coleccionar por los espacios públicos. Una multitud de pululantes no para de proporcionar exquisiteces para el bon vivant de la visualidad que se le ofrece. Eso no hace que me sienta espía. Tan solo investigador de la especie humana.
Cariño, hasta luego. Necesito algo tuyo ¿cómo es que no me has enviado algo por correo postal ordinario?, una prenda que toque tus fueros internos sería lo más apropiado. ¿Te da tiempo pasar por correos? (no hace falta que venga certificado. Entre tanto gracias por enviarme la canción de Nacha Guevara. Luego la escucho con los auriculares.
Besitos y saliva proteica por todas las partes de ti.
Prioritzar l’ amor en el futur.
CdeV 11 agosto 2005
carinyo meu, amor, fantasia, exhal.lació, mussa mussiquera, bombó, tia bona, bohèmia, cucona, eròtica, pessigollera, manantial esquist, deesa, chica 10, dona de tendresa, cos de foc, filla del sol, germana de la mar, estimada, benvolguda:
Carinyo, De fet, preferiria tornar-te a veure’t aquesta nit, i repetir la vetllada de la passada, enlloc de quedar-me a casa redactant per tu una altra carta. Com que no ens podem veure fins demà aquí va doncs la contesta de la teva contesta que acabo de llegir al correu Electronic.
Reconec l’esperit i els termes del rerefons de la meva, de deu fer ja un any, però que et vaig enviar molt temps després i la teva rèplica proporcionada i dolguda. Sé que les meves paraules poden resultar fortes per moltes delicadeses que prenguin. No acudiré a la lectura del que t’he escrit en el passat, per aclarir frases i sentits de paraules. El que he escrit no se m’ha escapat de la mà. Ho he rumiat i estava prou mesurat pel moment en que va ser fet. Tinc la idea general del meu enfado i de la necessitat de netejar-me descarregant tota la meva fúria desprès del que em vas dir i humiliar, incontroladament això ja ho sé, aquell juliol que a hores d’ ara em sembla un episodi a l’ infern del que ja estem prou allunyats i restablerts per les dues parts.
Accepto que em vas posar contra les cordes i vaig estar a punt de concloure la relació amb tu. Mai ho havíem estat tan com aquell final de mes en que una escena rere una altra et consolidaven en un paper de malvada, i segueixo creient, d’inconscient. Deixem de banda si vas ser tu qui va emetre la frase –tota una sentència- de trencar la relació o jo et vaig proporcionar les paraules de la mateixa, una a una per separat. El que sí recordo molt nítidament és que en el fons mai he volgut perdre’t , ni vull que tal cosa passi mai. Alhora no em sentia amb gens de força en restablir la relació si tu no posaves geni i sensibilitat i respecte de la teva part. També és cert que si no haguessis pres la iniciativa després de l’ estiu en tornar-nos a trobar segurament ara faria un any que hauríem perdut el contacte o l’haguéssim fet malbé.
No és tan senzill com sembla descriure les passes que porten a una ruptura. El que sé és que inclouen malentesos, tensions que venen de lluny, herències antigues, condicionants varis del món de les formes i memòries d’ altres desenganys. Per si això no fos suficient fluctuen conceptes, diguem-ne cultes, que parlen de que tot acaba un dia o un altre, com si això ens donés maduresa i formés part de la ciència cultural. Saber que arriba un dia en que hem de prescindir d’ allò que més estimem no ens fa forts especialment, sinó resignats.
Jo necessitava dir-te per escrit els moments durs que m’ has fet compartir dels quals n`era absolutament innocent. Et tenia que fer de mirall, i no tenint-te prou, ho tenia que fer com mirall trencat que a mes a mes de donar la imatge a trossos, talla la pell com un ganivet afilat. En soc responsable de les teves ferides. Ho sé. Després hi ha hagut prous oportunitats en que les he xarrupat amb cura i las hem anat tancant junts. En allà on hi havia venes obertes d’una dona ferida per un amant -tampoc crec que tan exageradament lesiu- ara hi queden ratlles i excoriacions que donen a la seva figura una bellesa i una perfecció majors. Hem superat moments força adversos i això ens ha fet mes clars, més àngels.
Tot no pot passar per la paraula i això ho sé i ho admeto jo que faig apologia terapèutica del contrari com revulsiu als desequilibris i a les violències latents. La sentimentalitat tensa es transforma en ràbia i en dolor quan no es racionaltizada. La paraula és racionalitzadora. Però una altra cosa és els silencis imposats per no poder-se comunicar quan hi ha necessitat de fer-ho, com a estones anant junts en el teu cotxe i no poder expressar el desig i la opinió o estant a casa teva i sentin-me més foraster que mai. Això no treu que certament, tal com dius “hi ha silencis que mereixen tot l’amor del món i això és estimar i no matxacar amb tot el que l’altre no vol escoltar. “.Però jo no sóc l individu despietat que matxaca a un altre Dic, quan ho puc dir, i quan m’ho permet l altre que ho digui, el que realment penso. Entre nosaltres sí hi ha quelcom realment maco és que ens hem pogut dir les coses i hem remuntat situacions. El que sí accepto és que tu t’ hagis sentit matxucada quan el teu company enlloc de fer-te de comparsa t’ha fet de fulla esmolada.
Sé que ets una dona de veritat i has tirat endavant una biografia admirable per la teva vida. M’he permès comentaris de la vostra relació mare-fill i amb el teu excompany i en el conjunt de la teva família ,perque us conec prou com per apreciar-vos encara que no entri ni surti de la vida de ningú. No es el meu estil fer judicis tan categòrics. Mes aviat faig un relat d’esdeveniments que en ells mateixos son concloents. Sé que hi ha parts de tu que les he inventades .Ets l´Erotea, la dona de foc que jo he encès, ets una mussa en funcions que m’inspires, ets la meva companya i et sento com la meva dona, no com article de possessió,( pots fer el que et vingui de gust sense sentir-me exclòs i escoltar la confidència del teu encontre sexual amb l’ amic del teu fill que tenies pendent de completar sense que això em faci sentir malament o em faci restringir la meva entrega vers a tu) sinó com amiga i col·laboradora i al.liada, sí al.liada encara que a vegades no hagis estat a l’altura del que havia esperat. Segurament aquest es el meu error estratègic de sempre: creure que l’altre s’ajustarà, no ja al que penso que es sinó al que m’ha dit que era. L’altre es una figura excepcional que ja en té prou fent d'ella sense tractar de complir amb mi. I això inclou fent les seves eleccions amb totes les complexitats que l’hi calguin. No sé fins a quin punt fabrico a l’altre, com company o amant. Dius de mi que “tu el que fas és fabricar-te a la gent en el teu imaginari. I si sorgeix quelcom que no tenies previst no ho acceptes tranquil·la i senzillament.” Si fos això seria tot més clar. De fet sóc un negador de la realitat al mes pur estil hegelià. La realitat hi es per ser negada i per tenir-la de pretext buscant-ne una d’alternativa. Però jo no cerco la dona ideal, o l’aventurera perfecta. De fet a hores d’ara en tic prou acceptant la gent com es i deixar d’ esperar en els seus canvis. L’ existència es extraordinària seguint els esdeveniments encara que es produeixin en cercle i no passin de ser un ruixat de repeticions. Tu mateixa acceptes que el món es incomplert pel que fa a ser un lloc dipositari de confiances i confidències. Dius “he trobat molt poca gent en la que poder confiar i que m’entengui de debò però l’espècie humana em temo molt està una mica condemnada a ser mal entesa la majoria de vegades”. Sé que tens reserves de fons però dones la imatge de ser la persona més confiada i que està oberta debat a bat als demés. De fet des que et conec no pares de tenir sol·licituds de pretendents masculins i femenins de diverses ondes i formes i de ser reconeguda pel teu nom allà on vagis. Ets una dona de bandera, riallera i físicament maquíssima que et fa, tot això, envejable. Jo he arribat a experimentar al teu costat el sentiment de ser un destorb davant de preteses amigues que entenen els actes d’ amistat i franquesa com d’un pacte tàcit contra l’ home que estigui a la vora. Estic orgullós de compartir historia i estima amb tu encara que per les nostres circumstancies biogràfiques mai haguem aconseguir formar part junts d’ una colla on practicar l’ amistat total. Tal com em vas dir una vegada, nosaltres no tenim tan temps com per comprometre’ ns a sortir de fixa amb un grup. De fet qui està ple d’ utopies com és el nostre cas, no té lloc per realitats ordinàries.
Quan et qüestiono la teva condició de radical, recordo que la imatge que tenia en ment era les pautes que donaves pel teu net en quan a ensenyar-li l’ abans possible el pitjor de la realitat per que no es demorés per camis idealistes que no porten enlloc. Al mateix temps tu ets la dona mes radical que he conegut en quant a trencar amb les formes restrictives de la societat i a acceptar una historia, amb mi, no gens fàcil en un temps en que les energies màximes i els somnis mes romàntiques els hem ja vessat en el passat.
Preguntes “¿em vols explicar que és per tu la revolució ?” La revolució és el rescat de sentit persona a persona fora dels condicionants existencials del comerç de la vida. La revolució es quelcom mes fort que la transformació política o la gran proclama. Però es mes un sentiment que una avaluació. Tothom es prou acomodatici com per acabar fent coses diferents de les que creu. Ningú s’ escapa de participar en dobles i triples discursos i d’ajustar el que sap i el que és a cada situació concreta.
Jo he viscut tota la meva vida des de l’ aventura, es a dir des d’ un càlcul de probabilitats de que tot el que es vol viure s’ acaba visquent i que les condicions son posades per la força del desig més que pel planning material i econòmic dels esdeveniments. M’ ha anat força bé. Però certament no he tingut que patir,i córrer, mai per la meva supervivència. Ha estat la reacció justa i contraria al patiment neuròtic permanent que em va envoltar durant la infantesa. D’ alguna manera en un determinat moment del meu itinerari psíquic em vaig dir a mi mateix, de no fer mai res que em restés llibertat o de treballar per qui em semblava horrible. En aquest sentit em vaig alliberar tan aviat com vaig poder dels criteris de la seguretat i del lloc de treball garantit tot acceptant de bon grat les influencies de les lectures d’ en Marx. Això no m’autoritza a pensar que els demes hagin de fer el mateix. Encara, que, és clar, m’agradaria que tinguessis mes temps per mi, i que per raons de feina professional no anessis tan cansada i que et poguessis lliurar de l’ anar cada dia a un treballa a l’ administració pública, encara que no se m’ escapa que has estat una capdavantera en la teva vida professional en el gremi de l’ educació. Potser no et conec prou com tu dius. I a tots ens passa una mica de sentir-nos incompresos quan l’ altre ens ha criticat per les formes mes grolleres del nostre tarannà.
Hi ha coses o reaccions que has oblidat i que directament negues en quant a seqüències i escenes que hem compartit. Sé que és una defensa inconscient i per tant perdonable. Ho entenc. Per damunt de qui va fer què i quina conducta lesiva va ser desencadenant d’ una altra encara amb més càrrega de greuge, jo tinc la llissó apresa. Estic especialitzat en estimar-te. No vull perdre’t i està per damunt de les teves vacil·lacions i estralls si es tornen a repetir. Però això no em condemna a ser una víctima propiciatòria per salvaguardar l’ amor quan la persona estimada te actituds inacceptables? Reconec una certa por pel viatge que comencem demà passat junts. Però no em deixaré portar per la radicalitat si tornes a sortir-te de mare. Jo estic segur dels meus hàbits i de la meva tranquil·litat. No permeto que condicions adverses:clima, calor, esforç físic, dificultats tècniques o materials em trasbalsin. Quan sospiti que et trasbalsin a tu, et proposaré de parar i replantejar-nos el ritme. Viatjar amb bici durant un mes es com fer eleccions pròpies de tenir 30 anys menys. Per mi un viatge, aquest, es un pretext per estar amb tu a totes hores i anar seguint el nostre curriculum de gaudis i de comunicacions.
T’estimo més que mai i m’ ha agradat llegir la teva carta, que trobo racionalitzada, prudent, argumentada i amb una carrega crítica que em mereixia no considerant que sigui injusta.
T’espero volcànica avui la nit. Tinc set de tu.
respuesta moderada a anuncios de contactos personales.
bcn15nov99
Lo que no tienes o encuentras cerca piensas que lo puedes encontrar fuera o lejos. Lo lejano tiene algo de exótico y de ideal. Tal vez me engañe pero quiero creer que tu -por el momento como símbolo de lo distante- eres un canal para otra sintonía, quizás para una constelación de nuevas sensaciones. Necesitaré tu voz y tu imagen para sentirme irradiado, pero tu mensaje no puede ser leído sin agavillar mi alma y recontar la pasión que me queda y así repasar la idea de un nuevo amor por construir al que me quisiera abocar por entero. No se puede decretar ningún futuro sin quebranto del presente, por eso no voy a contarte mis sueños del mañana o las calderillas dejadas por naufragios sentimentales del ayer. Pero sí puedo decirte quien soy y lo que me gusta sin menoscabo de otras posibilidades que deje de mencionar.
Estoy en la edad intemporal, en las coordenadas del sosiego y la eticidad, con la esclusa alta conteniendo historia personal con ganas de verterla a la mujer desbloqueada de traumas o miedos dispuesta a progresar en sentimientos y a gozar en cuerpo y alma. Estoy en el tiempo de la madurez, descabalgado como jinete valiente que persiguió a los malos hasta enterrarlos en el mar, desirritado por tanto dolor ajeno y tantas injusticias siniestras, con la utopía en mi escritorio y la poesía afilada para seguir buscando personas de paz y musas imaginarias. O para seguirte buscando, a ti probablemente, como cuerpo sabio que también se rescatara de sus desesperanzas, y crea que más allá de una carta o una llamada de teléfono y unas letras encantadas pueda comenzar el paraíso. No me creas delirio de llamando a puertas celestes pero tampoco disfórico sumergido en el pantano de la anhedonía. Al contrario entiendo la vida como goce y como proyecto de deseos que se van articulando paso a paso con quienes el destino te ha ido cruzando. Estoy seguro que aunque a veces he dicho haberlo vivido casi todo, pienso que tú puedes proponerme experiencias que no he vivido. Y posiblemente en ese casi puede estar pendiente de hacer lo más significativo para una vida. Quizás a los dos nos falta contactar en esa fase, sí con todas las prevenciones si quieres, para no chamuscarnos y descubrirnos en aquello que nos gustamos.
Tengo unas ganas incontenibles de querer y ser querido, de besar y ser besado, de aceptar y ser aceptado. No me aplastan tabúes o dudas. Estoy en condiciones de darme íntegramente y de ofrecer todo lo mío con la ninfa que proceda de la filosofía del compartir. No tengo manías por lo que hace a diferencias culturales, de lenguaje, de idioma, de color, de edad, de economías o de residencias distanciadas. Solo hay una cuestión innegociable, un principio de platino: la ilusión amorosa y la lealtad a la verdad y un paño de cuestiones negociables: el modo de hacer el amor o ensayar las convivencias. Sexualmente me gusta todo lo imaginable y me siento más cómodo con la iniciativa femenina, en lugar de tener que ser yo el que siempre se abalance. Me posaré en tu boca, y en tus otros agujeros, en cuanto me dejes, para impregnarme de tu fragancia y para poner en práctica lo que aquí son palabras. Y como una ave migratoria anidaré en tu anatomía, trayéndote todo lo que sé y vengo aprendiendo en esta vida, y mi propio cobijo, como bastión para tu reposo y seguridad, sintiéndote no solo amada, sino también protegida, mimada y colmada. O ese es al menos el cromo que me hago. Puedes tomarme como unos cientos de palabras que no obligan a ningún compromiso, o como la entrada a un plano nuevo de comunicación para ti y para mí. Yo trato de ser consecuente con ellas desde la primera línea y por eso desde el momento en que me contestes, estaré pasando a las propuestas directas y rehuyendo las demoras in necesarias. Creo que el éxito es para quien no pierde los trenes, y yo ya perdí el número exacto de ellos. No quiero perderme otras oportunidades de dicha. Por eso cuando nos hablemos y/o nos veamos,(estoy seguro que eso sucederá)no me quedaré en las presentaciones o en los prolegómenos, sino que me sentiré como si estuviera con alguien que ya lo supiera todo de mí, con una vieja amiga a la que poderle susurrar frases de cariño, mordisquearle la oreja y sugerirle el orgasmo conjunto.
Querrás saber algo de mi perfil. Aquí lo tienes telegráficamente: Vivo una vida moderada, sin problemas económicos ,profesionalmente independiente, sobradamente autosuficiente en todo lo que necesito, con dos apartamentos cuyo uso combino, con un remanente mensual para invertirlo en una casa de campo, relacionado socialmente, con una actividad intelectual sostenida, con bastante tiempo libre, con un pensamiento nutrido por la transgresión y la crítica (te adjunto textos que pueden darte una idea más aproximada de mis opiniones y mi modo de ser), con bastante gente conocida en todas partes, físicamente me dicen que estoy bien: ojos verdeatigrados,167cms,75kgrs,dotado con todo lo necesario y proporcionado, con una historia pasional recientemente terminada que me ha dejado vacuo pero también vacante. Vacante para ti si nos gustamos y lo acordamos.
Más información, próximamente en directo. Después de todo lo dicho, creo que puedo decirte que ya te quiero un poquito.
Sueña conmigo, deséame. Imagina que te repaso a besos. Hasta pronto.
circularEnLaListadeEsperaAnteelSilencio RoyalDance03febrer 2003
Soy A.Santana.
Nos conocimos entre dígitos o entre letras, en conversaciones en las que nos sondeábamos con mensajes que nos prometían franqueza o citas. Nos buscábamos en la pasarela que va de la tierra al cielo, de los límites y angustias de lo cotidiano a la felicidad de los paraísos. Por unos ratos asumimos nuestro papel de dioses creyéndonos los magos del futuro, los cerrajeros de almas ajenas.
Nos dimos los datos: desde las medidas corporales hasta el número de teléfono, desde las fotos hasta el catálogo de ilusiones. Y quedamos a la espera. Tú y yo formábamos filas en las lista de espera del silencio. Silencio más silencio construía un escenario sin expectativa. Cansados de aguardar un encuentro que no se produciría volvimos a nuestras conversaciones de los sondeos, con una tesis demostrada: no creer en la palabra ajena más allá de su valor de la inmediatez generante de una coyuntura emocional puntual.
Las conversaciones por carta o por chat ponían en las bocas distantes, aún no besadas, el atrevimiento de las ambiciones eróticas o de las utopías sociales. Luego, a unas horas de distancia, otras conversaciones con terceros desdibujarían las anteriores, a un día de distancia, seriamos ya prehistoria.
Había tomado nota taquigráfica de tus promesas criteriales: siempre cumplo lo que digo, nunca miento, no te olvidaré te llamaré..., habías dicho, algo de lo que afortunadamente no tomé como un bálsamo para mi vanidad. Para confirmar que nadie es lo que dice ser, nadie se conoce lo suficiente como para ver que en el momento de una afirmación está engendrando su conducta contraria.
Pasé a tratar tu dirección y tu nombre como un dato de agenda, que escondía presumiblemente, un ser humano dentro, con memoria biológica, recursos intelectuales, emociones y todo lo demás. Pero no me hice ilusiones de tocar con mi índice cada nombre y encontrar una sensibilidad que me esperara. Nadie espera a nadie aunque todos andemos buscándonos en lo mismo. ¿Hay acaso otra paradoja existencial con tanta fuerza como esa?
Pensé en qué el otro epistolario o chatero, con su gramática pulida, su argot afilado, sus declaraciones valientes, su curriculum interesante, no es más que un pretexto para bucear en el yo oculto. Después del texto personal, de la charla confidencial, el otro queda lejos: queda en el lugar del otro, y el yo se sabe más cerca como un yo rebendecido, renovándose como un ser autentificado.
Luego cada cual nos devolveríamos a los miedos de cada día, a los corsés del comportamiento, a la resignación social, a la relativa tranquilidad mundana, dejando para las noches delirantes los efluvios de los deseos, tratando de encontrar dentro de un ordenador el alter ego de cada ser anodino con nick probablemente torpe, ordinario, vulgar, banal, negligente, ignorante, sumiso y nada llamativo.
¿Para qué buscarnos si careces de la habilidad para advertir cuando has encontrado a alguien? Nos buscamos –me respondí- porque así disfrazamos la causa del problema. Nos buscamos para no reconocer que carecemos la fuerza de vivir con los encuentros del deseo.
Y así una noche tras otra, preguntando lo mismo, a cada nueva entelequia virtual: ¿quién eres-donde vives-que te gusta-cuál es tu edad-separado / casado?...y un sin fin de preguntas de ficha para colmar las ansias de secretarias con el tic de rellenar fichas o de alguaciles de ayuntamientos con ídem.
Cuando al fin el interlocutor bienhallado permitía el paso a la intimidad todo aquello que la mayoría no dice en el presencial se permite escuchar o incluso pergeñar en el virtual. Luego, la propuesta del salto a la escena física, o la construcción del debate directo, o el convite a la fiesta, despiertan las ansiedades de siempre.
Es así que mi lista de direcciones electrónicas contiene cientos de nick desdibujados y de datos de desconocidos. Muchas son inoperativas, pq ni siquiera un email, la única entidad permitida para este evento comunicativo, es mantenido en el tiempo, siendo desatendido, y por lo tanto anulado, por no poca gente que interpreta su pasión por las letras de la pulsión como una enajenación puntual con episodios febriles.
Si estás al otro lado de esta página, estés en el punto del planeta donde estés, recuerda que te recuerdo, o al menos recuerda que una vez hablamos juntos de un mismo sueño. Y que te mando este amasijo de oraciones para decirte con el fervor de una hipotética vieja amistad ¿qué tal? ¿Cómo estás? Y que tengo un motivo concreto para pedir un rato de tu atención: la de comunicarte mi nuevo email, por si quieres seguir manteniéndome en tu lista congelada o por si quieres algún día retomar nuestras conversaciones, aunque no nos conduzcan el uno a los brazos del otro, no porque no tenga lugar que te espere, si no porque tu –probablemente- no tienes cuerpo que entregar.
La dirección con la que había figurado en tu agenda era morric2@hotmail.com, que voy a suprimir, y la nueva en la q me puedes localizar es utopiaenmarxa@hotmail.com.
Amantes CdV/BCN 20sept99
Sin impugnar un amor preferente e incluso un amor total y en exclusiva para el resto de mi vida, mi trayecto de sensualidades y exploraciones sentimentales me ha llevado a tratar y ser tratado por diversos amantes y a no sentirme saturado nunca por ello. Sé que hacerlo tiene mala prensa y reconocerlo - en su dualidad más presente en mi imaginarium que en mi prácticum- parece estar emparentado con alguna perversión (¿ninfomanía? ¿Falocracia?..)En la que no creo ni nadie ha conseguido demostrarme. Soy un hijo del amor que me extiendo sexual y orgasmáticamente hasta dónde puedo, aunque tal bandera la clave en pocas camas y no me refugie en tantas vaginas. Formo parte de mi proyecto que al transparentarlo en forma de texto puede mover a prevención, miedo o rechazo en un otro potencialmente amable, y al callarlo estaría omitiendo uno de mis constituyentes fundamentales: la convicción en el amor plural, en el amor diverso, en la paralelidad, sin detrimento de descuidar en atención y cariño con quien encuentre proximidad, sintonía, dulzura, comprensión, éxtasis, entrega y pasión, valores todos que tomo como mi capital de intercambio, que suelo arriesgar antes de verme compensado, como lo estoy haciendo ahora al enviarte esta casi proclama de lo que sustenta mi intimidad. No escribo pues una demanda de amor asfixiado por la soledad, el tedio, el desencuentro o la nada, sino una propuesta de amor enriquecido que recreo desde la satisfacción, la energía, la ilusión, la felicidad y la compañía. Algo pues, absolutamente excepcional, pues desde los poetas a los emprendedores quienes presentan demandas es por carencias dejando para la hipótesis la personalidad ofertante de dicha desde estados colmados. Yo vivo el real de esa hipótesis y teniéndolo todo -o casi- me sé falto de ti -o de lo que intuyo de ti-. No me asusta el compromiso, pero sí la imposición autoritaria de obediencias a una moral que no tenga nada que ver conmigo. Puedo admitir y desear juegos fuertes en la pasión y en el sexo duro, pero tanto como la suavidad y la pauta tranquila que dé tiempo a un proceso de compenetración. Me quedan muchas fantasías por cumplir y más felicidad que sumar y sé que en ello ingredientes de lo ahora desconocido (tú y lo que puedas/n me) van a tener que ver mucho para que mi cuerpo vibre de calor y mis testimonios de la vida se llenen de experiencias intensas, esplendorosas y de amor total. Pero no temas, mi afectividad no es posesiva y no te privaré de la pluralidad que yo defiendo o incluso de la preferencia de otras sugestiones y figuras mejor que las mías. Estoy seguro conmigo lo suficiente para saber que cada cual tiene su lugar en el mundo y no existe ningún otro ser que te lo pueda quitar. Ahora trato de averiguar si puedo pedirte tener un poco de acceso a ti, de mente a mente y de cuerpo a cuerpo, pasándonos por la palabra y pasándonos por nuestras lenguas y nuestras manos.
Me descarto de largos prolegómenos de entrevistas para saber si nos vamos a gustar o si nos vamos a entender en función de proyectos con-yugo-ales. Antes de futuros lejanos prefiero vivir la proximidad y la dicha del momento. Por eso puedo parecer precipitado si te digo que entre palabras durante nuestra primera conversación estaré pensando en seducirte y amarte si están presentes las mínimas condiciones de la atracción sensual. Me disculparás entonces que de pronto desintelectualice nuestra conversación o pase de los temas de comunicación más austeros a expresarte los intereses más carnales, sugiriendo alguna posibilidad de abrazarnos, besarnos y reconocernos como exploradores corporales. Creer que más citas más allá de una primera proporcionan más elementos de confiabilidad o más garantías del otro, es una especulación al viento. Opino que el primer feeling es el/lo decisivo y que una suma de primeros contactos sin compromiso de intimidad en lugar de acercarnos podría parapetarnos en una espera de una inconcreción sin ninguna seguridad de llegar a ser real. Besos de un pirata a una ninfa.
Royal Dance 15 enero del 2003
El Salto del Deseo expresado a la construcción del Placer
Diariamente a través de la red hay cientos de miles de personas que tratan de buscar sus medias naranjas o persiguen el entuerto de felicidades conyugales. La estadística del fracaso de matrimonios disueltos y familias disfuncionalidades todavía no frena este ímpetu de la búsqueda del compañero/compañera en exclusiva para hacer el amor y hacerle depositario de todo lo que se siente. Este objetivo fuera de lugar y de época sigue teniendo sus adeptos, o mejor dicho adictos, ya que los resultados estériles no les hacen cambiar de estrategia. Sin duda, tener una pareja es una de las experiencias más sublimes que un ser humano puede vivir durante su biografía. Quien no ha pasado por la experiencia de la pareja convivencial se pierde una fuente inigualable de conocimiento. Esa particularidad convivencial permite -más que ninguna otra- la construcción de la relación con el otro como un reto actualizado de concretar un mundo a la medida de los propios deseos. La falla de este proyecto en la intimidad dual explicaría en última instancia la falla de un proyecto utópico de una humanidad más sana en la externidad planetaria.
Pero dejemos a un lado el mega discurso para concentrarnos en la gestión de nuestros propios deseos cada vez que pulsamos un nick ajeno o preguntamos a alguien “¿quién/qué eres y qué buscas?” a menudo esta pregunta que directa o disfrazada surge en las primeras o segundas frases de un nuevo contacto pretende obtener una respuesta sintónica o actuar en consecuencia si no lo es. A menudo, la persona interpelada, en particular si es mujer, responde dos clases de cosas: busco amistad o entretenerme o pasar el rato.
Ambas respuestas remiten a versiones distintas de una misma clase de mentalidad impostora: no reconocer el propio deseo de buscar lejos lo que la cotidianeidad no permite, de encontrar en las palabras de intimidad y anónimas de un chat lo que la compañía cercana de un cónyuge no proporcionan.
Mientras los maridos duermen derrotados por el cansancio del día, no pocas esposas, amas de casa y con otros horarios chatean buscando en el silencio de la noche las palabras comprensivas de un varón que las haga soñar de nuevo. También, no pocos hombres, con sus esposas acostadas, en la cocina o ante la tele, tratan de conseguir citas que renueven sus estimulaciones por la erótica arrinconada en sus vidas. Los xats de relación han venido a irrumpir en las sosegadas vidas domésticas abriendo ventanas de miradas a otros mundos y a otras personas sin necesidad de ir de bares, clubes o salir de casa. Claro que una vez establecido el contacto con alguien de una proximidad vecinal o de una distancia difícil de franquear y creadas las conversaciones de intimidad, incluso con confidencias superiores a las dichas al cónyuge inmediato, queda apuntada la necesidad y la propuesta de convertir lo dicho en el texto en una cita presencial para darle forma y escena y una práctica real.
Ese salto del decir al hacer sigue siendo una incógnita en una mayoría de contactos conseguidos. A menudo las listas del msn se llenan con gente de la que se acaba perdiendo la noción de quien es, y a nuevas coincidencias hay que repetir otra voz el juego de la seducción para ponerse al día. La cantidad prolija de contactos va en detrimento del memorándum de cada uno de ellos.
Ello crea una ficción de tener un colchón de caricias cuando en realidad el nick no es la persona que se lo pone y lo escrito durante un chat apasionado no tiene pq suponer un encuentro presencial. Pero cuando al otro lado del monitor se intuye una transparencia, una iniciativa y coraje y una decisión y se acepta una cita presencial, una vez esta se produce no tiene pq complacer las expectativas anunciadas. Una cosa es tener conocimiento del propio deseo y otra poderlo concreto en quien se lo has comunicado.
De todos modos no hay otro camino que tratar de pasar a la escena presencial. El chat sólo constituye el ring del deseo expresado que con más o menos cautela puede ir siendo dicho si los interlocutores tienen palabras y no colocan como primera de sus interrogaciones “¿quieres follar?” (aunque en el fondo ésta es la pregunta reservada que surgirá en un momento u otro). y al hacerlo ciertamente se da pie a un placer. ¡cuantos xats han mojado nuestros slips y bragas! Pro ese placer cuenta con un otro nominado, configurado, referido, interlocucionado pero no tangible. Es insuficiente (a pesar de todo lujo de detalles: webcams, micro, textos de perversión, propuestas atrevidas del todo inconcebibles en un en vivo riguroso,...) que ese otro ponga las sugestiones, la palabra y la imaginación si no pone el cuerpo, el pene o los agujeros. El paso a la escena anatómica es indispensable, pero a veces el amivir (el amante virtual) está a miles de kms de distancia o incluso estando cerca, no es fácil la admisión de una cita, dónde la presencialidad puede ser inhibitoria y hasta reductora de libido. Muchas kdds (Kedadas) son reuniones de espectros que tienen poco a ver con lo que se permitieron decir desde la solemnidad de su imaginación loca y la soledad de su rincón de habitación donde tienen sus ordenadores.
Proponemos más sinceridad y prevenciones más científicas en lugar de desconfianzas paranoicas. El xat-text es un fenómeno brillante pero aun no resuelto. si solo sirve para integrar diálogos virtuales no creará una alternativa a la comunicación humana bastante bloqueada en todos los campos lúdicos de la vinculación humana.
Envíanos tu experiencia y tus propuestas. La nuestra es seguir creando el virtuosismo virtual en la perspectiva del placer de contacto. Su sustitución ante las pantallas no deja de ser un comportamiento impostor que a quien afecta más es a quien se instala permanentemente en la búsqueda y no se atreve a convertir en escena tocable lo que no para de repetir en sus conversaciones.
Evocación de nuestra primera cita íntima.
Puigcerdà06generdel2001
Un montón de años atrás, no muy lejos del apartamento desde donde te escribo, después de tu visita, de una comida de restaurant y de una sobremesa sobradamente larga de palabras, pasamos a una intimidad que había sido retrasada demasiado tiempo. Entre algo de vergüenza y las ganas que nos apretaban a los dos, iniciamos una relación sexual que en aquel momento no termninamos.Parecía que lo que quedó a medio hacer en nuestra primera copulación y repasos de lenguas, sería el estigma que nos acompañaría siempre. Otras razones: el tren de regreso que debías tomar, tus deberes conyugales y maternos, tu otra vida, te exigía seriedad y cumplimiento. Aquel episodio atrevido tuvo el poder de dejarnos una isla en nuestras memorias: un amarre al que un día u otro volveríamos. Yo pagaría un precio elevado por ello: el odio eterno de un excompañero, (tu marido en funciones) dejado a su suerte, a su patología y al envío de sus malas energías. Que en cierta manera lo sigo pagando, ya que nada lo va a hacer cambiar de estimaciones dado que se sabe el perdedor principal de su historia de amor. Y tú te moverías en la eterna danza de la disonancia entre quererme y dejarme. Constatada tu elección dominante, yo me he quedado siempre, en todas las épocas que nos hemos tratado y desde que te conozco, en un segundo discreto término. Eres el bombón que he degustado y con el que he imaginado hacer mil cosas, sabedor desde el principio que tu vacilación caracterial no te permitiría mayores implicaciones sentimentales, y mucho menos materiales, conmigo. Ese vaivén que te es tan característico entre querer y no poderla colocado todo el amor que sientas o hayas podido sentir por mí, en un baúl de contradicciones, que te ha incrementado la ansiedad en cada ocasión que lo has abierto para manifestarlo. Otros parámetros han tenido y tienen mayor espacio en tu vida: la seguridad económica, tu negocio y trabajo, tus hijos, tu soledad, e incluso tu ex, que sigue teniendo el privilegio de una comunicación directa contigo nutrida por un pasado compartido juntos de dos décadas de convivencia. Ante tales conceptos sagrados me sabía el último en llegar a una parcela de tu corazón aunque me enamorara prematuramente de ti. La ventaja de ser el último en alguna parte es que no te puedes hacer ilusiones de ser tratado prioritariamente. Eso no lo he perdido de vista nunca aunque hayas hecho y experimentado conmigo cosas que no hayas hecho con nadie y tal vez no quieras probar con nadie más en el futuro. Saberlo me concede una especie de autoridad nutrida por mi propia resignación ante tus distintas versiones de la negación a mis aproximaciones. Ahora que no hay una vuelta atrás (aunque mientras viva el deseo pueda ser rescatado el objeto deseado) debo decir que me duele tu cierre corporal y comunicativo. No me importa tanto que tu vagina sea un territorio abierto a otras posibles exploraciones, como que sea un terreno vedado para mí. Sé que eso no deja de tener sus ventajas: nuestro reencuentro como amigos de cuadrilla, coincidentes en conversaciones superficiales e impropias de nuestro pasado y nuestras conciencias, y un redescubrimiento en un teatro de normalidades, aunque tú y yo sabemos que la verdad de la vida no son las conversaciones de vermuts y cafés, sino las intimidades que cada cual se permite en las indagaciones con sus otros más próximos. Yo siempre lamentaré que tú no hayas querido continuar nuestro viaje de gozo, lo mismo que te lo pensaras más de quince años para iniciarlo. Pero esta es nuestra historia; hecha de medianías y a intervalos. Y la mía, nutrida con microhistorias que nunca se desarrollan del todo. Y de lasque sé que las <propuestas atrevidas mueven como mucho una sonrisa críptica o un desdén, como la que te transfiero de Misse, (a la cual le gustas mucho) la de encontrarnos los tres en un mismo juego de alcoba, para probar fantasías o simplemente animalizar nuestros sentidos, habida cuenta de lo restrictivos que son las cortesías civilizadas que hacemos como humanos demasiado prudentes.
Tú haces más caso a tus miedos a una probabilística hipervalorada de contagio de enfermedades que a los hechos concretos y a la propia palabra dada. La mía. Contra eso no puedo luchar. El temor a las consecuencias inhibe la elección de todo evento. El temor a la caída puede inhibir la motricidad. De ser regente ese temor, ningún bebé saltaría de la cuna al suelo. Pero tú eres libre vivir tu soledad y pedirme compañía para cuando la necesites. Entre tanto yo lo soy para reducir mis faltas con otras posibles miradas que se fijen en mí. No es nada fácil la sociedad urbana está sobrecargada de mujeres asustadas, capaces de mover el culo para excitar la imaginación pero incapaces de compartir su intimidad, sin convertir esa aceptación en una jugada tramposa. En consecuencia todo queda en los prolegómenos, en los medio-decires, en la tentativa sensual. Te aseguro que esa seducción basculante no me seduce. Prefiero hacer el protocolo del flirteo pronto y chocar contra la defensa amurallada de la persona en la que me fijo, que contar en la posibilidad remota de una concesión amorosa, que tal vez no venga nunca o cuando venga, no llegue en el momento en que la necesitaba. Eso me está convirtiendo en un jugador de escenarios y puedo generar dudas en quienes me ven. Las mujeres seguís contando vuestras cuentas en singular. Pero necesito estos espacios de relación, aunque cualquier profundidad en ellos me descoloca bastante. Después de bucear en la ficción colectiva necesito otra vez mi soledad y un espacio de tu a tu, para recordar que el verdadero mundo no es el que está fuera de casa sino dentro.
Acabamos de pasar quince días aquí, con unos cuantos viajes cortos por la zona. Mañana regresamos a casa pasando por Saldes, junto al Pedraforca para visitar unos amigos. El lunes, me esperan tres citas con clientes de psicoterapia. El resto del mes, tengo varias exposiciones que hacer y trabajos que entregar para seguir con el compromiso universitario en el que me he metido (del cual me mantengo solo como observador en el de neurociencia y como matriculado oficial en el de sociología).Con otro año más la vida se presenta como un futuro bien entrado. Ya no hay viaje pendiente hacía un ideal social. Tampoco ninguna añoranza de un pasado muy repleto de conflictos y equivocaciones. .Solo me cabe perpetuarme como presente tratando de no perder mis estimulaciones por respirar, conocer, saber más, vivirlo todo. Y si todo es transitar por los momentos, ¿no te parece de locos permitir que sean los fantasmas los que ocupen el lugar de nuestras voluntades?
Besos, te quiero mucho. Démonos de todas formas la bienvenida a ese milenio en el que supuestamente podríamos hacer todo lo que dejamos de hacer en el anterior. Y aunque eso es una mentira es una buena forma de seguir en la lista de espera para conseguir los imposibles. Este año trataré de moverme algo más: hacer más viajes, leer más, escribir más, aprender más y si todo va bien, enamorarme más de la vida y de alguien que la represente.
Por la ecuación vida=goce versus vida=trabajo.
Mrio de st Andres del Arroyo,Palencia 07 de ago del 2000
Esté donde esté sigo pensando en ti y me preocupa que te pases la vida trabajando y reduciendo tus disfrutes al mínimo. ¿Cuándo cambiarás tu inercia de vivir para trabajar por la tesis de los más vagos: trabajar para vivir? Para mí este año tomarme a agosto libre me ha supuesto renunciar a sesiones de terapia que tienen una traducción en bastante dinero. No creas que por un momento no se me pasó por la cabeza renunciar a mis vacaciones por atender a nuevos clientes, pero enseguida renuncié a esa reflexión: no quiero renunciar a mí por razonamientos de obligaciones o prioridades ¿Hay mayor prioridad en esta vida que el gusto por vivirla?
Tengo ganas de volverte a encontrar y sentirme a gusto contigo aunque tus últimos cambios repentinos de actitud y tu no-cumplimiento de citas, me ha llevado a colocarte en un lugar que no es el primero. Al mismo tiempo pensar en ti, y en las horas brillantes que hemos pasado juntos me excita poderosamente.
Mientras tú has seguido columpiándote de tus dudas y tus malestares por encontrarte con tu ex –no/ex, que me haces pagar a mí, por no poder cambiar de registro en el salto del uno al otro, comprenderás que desde mi columpio parado he mirado patios y mujeres. Ya te he hablado de Misehime y de un inicio de relación. Estamos en el principio de un encuentro regularizado, una vez por semana, las semanas que puede ser. Queriendo por mi parte que vayamos a más y deseando que sus vacilaciones no la lleven a archivarme con prontitud. Me atrae poderosamente y me voy acercando sentimentalmente poco a poco a ella como amiga, como compañera, como amante y, desde luego, como mujer. Me resisto a enamorarme, pero estoy ya enamorado de su sonrisa, de su sencillez, de su bondad y de su belleza.
09ago2000-> No conviertas esta confesión en un motivo de celos y no quiero que experimentes rivalidad hacía ella. Mi deseo es que os conozcáis y poder compartir los tres juntos juegos de cama. Creo que si admitieras la experiencia, podríamos sintonizar los tres para gozar juntos. Luego, ya veríamos como repetirlo o no. Pero estar debajo de vuestras dos vaginas me haría enormemente feliz. Os las he probado por separado y sé lo mucho que me gustan. No es preciso que os enrolléis entre vosotras, si esto te parece terrible, ni siquiera que os toquéis, aunque en un espacio pequeño, el de una cama, es difícil que los cuerpos no se rocen. Yo creo que ella te gustará tanto por su carácter como por su cuerpo y que tú le gustarás a ella. Ambas estáis enteradas de vuestra existencia y de vuestro lugar en mi sentimentalidad y en mi sexualidad.
Aunque tú eras una relación interrupta, sabes que eres mi relación más histórica y la única mujer por la que sería capaz de hacer cosas no pedidas a ninguna otra. De hecho solo contigo me atreví en una ocasión, a decirte que te mearas en mi boca mientras me estaba corriendo en la tuya. Necesitaba beberte, sentir algo tibio de ti y volcado, además de todas las secreciones que me he tragado habitualmente de tu chocho. No sé si fui inaudible al decírtelo o tú, fiel a tus recatos, hiciste como si no lo escucharas, en todo caso no comentaste nada. No se trataba de algo improvisado sino de mi más convencido deseo. De hecho, eso ya lo había escrito o descrito en una carta porno que te escribí años atrás y que se transpapeló.
Te enteraras o no, aquí reafirmó mis deseos por ti y mi disposición a hacerte lo que me pidas, aunque tú no me correspondas con lo mismo. Para que veas que no es un farol, ponme a prueba. Antes de recibirme un día, excítate pensando en mí y en lo que nos haremos y nada más llegar, antes de pasar a tu gusto por una conversación dilatada, cambia el turno u orden de las cosas. Nada más verme dime:”Chúpame hasta correrme y luego bébeme hasta dejarme vacía”. No te diré que no, aunque desconozco la totalidad de mis reacciones. Puesto que no tengo experiencia con el pis de nadie.
Cerdanyola 02sept2000->Te quiero sin desquererme. Nuestros encuentros episódicos me gustan aunque se mantengan en un compartimento estanco. Tratas de exigirme una conducta cuando tú no puedes corresponderme a la totalidad con la tuya. Sabiéndolo, cuento contigo sólo para lo que nos es posible darnos. Si aparecen otras intimidades <es absolutamente irrelevante y secundario. Tú eres la primera que no estás dispuesta o no puedes mantener una relación intensa de un promedio de 3 encuentros semanales. Nunca los hemos tenido y no creo que nunca los tengamos: hay demasiados asuntos prioritarios en tu vida: tu trabajo, tu hijo, tus asuntos, que te impiden estar a la altura de un rol de amante al completo. Y también, demasiados en la mía: mis ganas de viajar, de meterme en reuniones y encuentros y sobre todo mis pasiones literarias. Nunca renunciaría al amor al arte si me lo exigiera el amor privado de una compañera.
En cuanto a las citas tu postura de desconfianza, además me molesta, en especial, cuando soy el único que demuestra tener palabra.
No quiero volver al asunto, pero si aparecen otras mujeres, no les diré no a sus encantos por guardarte una fidelidad que tú no cumples, o por ser único para una relación que no está a la altura de mis necesidades y en la que están pendientes aún algunas fantasías eróticas. No te voy a engañar haciéndote creer que eres la única mujer de mi vida. Nunca lo has sido, ni creo que nunca lo seas. Por consiguiente miro otros culos y me excitan otras posibilidades. Lo que sí te aseguro es que nadie va a desplazar el papel que ocupas en mi vida y que haga lo que haga con otras, es difícil que igualen la intimidad que he alcanzado contigo, a pesar de tus remilgos y puritanismos. En todo caso, no temas por tu salud o por tu vida. No voy a transmitirte nada, entre otras razones porque mis contactos sexuales con esas otras, es mínimo, ya que no existen a excepción de la iniciada recientemente con Missehime y darte la información de algún episodio puntual es altamente dañino y confusionista ya que interpretas que no paro de enhebrar coños con mi polla.¿Qué sentido tiene una confidencia sobre algún posible contacto ocasional sin continuidad? Me opongo a excitar tu imaginario y permitir que te montes un embolado de miedos que no tengan nada que ver con lo sucedido. La sinceridad en esta clase de materias tiene dos momentos: uno tras una lucha de uno consigo mismo por serlo y dos por no serlo al comprobar que la anécdota revelada se convierte en un fantasma de más entidad de lo que su realidad tuvo.
Cerdanyola 28sept2000->La única manera que tengo para vivir la realidad es creyendo en mí, en mi real particular por encima de imperativos y consensos. Siempre he sido individualista, pero nunca antes lo fui tanto como ahora. Paradójicamente, antes había sido criticado como personalista por compañeros de militancia y ahora estoy fuera de toda diana al menos hasta donde yo sé. Curiosamente sobrevivo gracias a ese individualismo y me sobrepongo de los avatares de la Realidad gracias a mi modo de entender lo Real. Esto es lo que nos diferencia. Tú eres una víctima de la realidad, yo siempre he escapado a ella. Y sucede que la realidad también la integras tú con tus valores y promesas que no se cumplen. Me he ilusionado mucho por ti y te he querido mucho y hasta acepto y sé que me quieres, pero no creo en que vayas a reponerte nunca, a que seas tú, a que te devuelvas a la época de la iniciativa y el coraje, la época justamente de la que me enamoré de ti. Tu fiabilidad roza el cero.
Tú sí que me has dado motivos para no creer en ti, no solo como compañera convivencial a descartar, también como amante segura y hasta como amiga cuando me vendiste por un plato de lentejas a tu ex, que al volver a ti te pedía como condición innegociable que rompieras tu contacto conmigo, a lo cual te doblegaste.
A pesar de todo, estoy afectivamente vinculado a ti y lo seguiría estando aunque no nos viéramos nunca más. Creo que eres la dubitativa de siempre y que por consiguiente no me has recolocado en el lugar que merezco en tu vida. Por eso no cuento con tu palabra. No la tienes. No tienes credibilidad sentimental. No importa escucharte las mismas frases y deseos y sentimientos si no incrementas, a la vez, nuestra frecuencia de contacto. Nada de eso se concreta en una relación firme y sana. Siempre me veo cuestionado.
Lo nuestro no avanza, a pesar de que creí la posibilidad de hacer contigo física e íntimamente lo que nunca habría hecho con nadie. Por eso, no estás en ningún derecho de cuestionarme posibles vías de conquista o de que, sin darme cuenta me aboque a escuchar a mujeres sinuosas que me hayas presentado.
Toda esa verdad no altera lo fundamental: te quiero y te seguiré queriendo como la amiga de mi vida, quizás la única, lo cual no deja de ser una broma del destino. La amiga de la que yo he sido amigo estuvo guardada por su familia, y sus maridos dejándola inalcanzable para mi relación continua con ella. La amiga de la que yo fui amigo es mi relación histórica más larga dentro de mi biografía pero con la que no hemos hecho cosas más allá de nuestras citas de dormitorio y algunos paseos, pocos. Con la amiga de la que yo he sido amigo no hemos hecho proyectos compartidos, no ya el de buscar un espacio común de encuentros, sino el de reanudar utopías o sueños culturales.
Besitos, te quiero, necesitaba decirte todo esto.
Amor y sexo : la eterna política de complementos.
CdV 07IV2000
Parece que los dos queremos comunicarnos. En lugar de seguir con la palabra hablada, tú inicias cartas que se infinitizan y tardan en llegar, y yo otras que hacen otro tanto. Yo me había hecho la ilusión de seguir con nuestra forma de encontrarnos a falta de otra. Vernos, para hablar y para hacer el amor. Y seguir así años y años, deseándonos y gozando hasta los 65 cumplidos o más. No recuerdo una sola vez que hayamos limitado una cita a follarnos. Casi todas las veces hemos seguido el orden 1ro-la palabra 2do-el sexo (cuando ha habido segundo). Tu percepción te dice que lo nuestro es solo sexo y que eso te deja mal. No lo comento. No puedo hacer nada contra el daltonismo.
Aparentemente tú puedes vivir sin seguir con nuestra intimidad. Yo estoy abierto a una sexualidad alternativa. Lo necesito no ya para vivir sino también para sobrevivir. Es, además la época más urgente del año para hacerlo. Quiero,-como te dije-, mujer con agujeros dispuestos y abiertos para mí, sin -te añado- que continuamente esté negociándolos como un territorio del que no pueda estar seguro.
Tú eres, una de las mejores cosas que me ha sucedido en la vida. Y a pesar del vaivén sentimental seguido eres el columpio al que jamás renunciaría voluntariamente. Me ha tocado acatar-eso sí-tus decisiones y verme salpicado por tu malestar. Me ha tocado escucharte infinidad de veces el no después de un sí para volver al no, quedándome con la idea de que fatalmente siempre serás un no último, convertible en un tal vez. Por eso sé que tu sólo amistad, pueda transformarse de nuevo en la intimidad desnuda tantas veces practicada. Me resisto a creer que no volvamos a estar el uno dentro del otro y a seguir pasándolo bien como amantes. En particular contigo, que eres una salvaje y que estás al corriente de mis verdades y defectos. También de mis pasiones y obsesiones. Pero tus oscilaciones continuas que ya forman parte de tu modo de ser y que no cuento con que cesen, sólo admitirían una actitud radical por mi parte, convertir tus noes, en un solo no irreversible. Lo cual no he hecho ni todavía he decidido hacer. Sigo esperándote y creyendo que transformarás tu última decisión, que interpreto como pasajera. Al ser esta mi actitud me hago daño a mí mismo, o permito que me lo hagas, por ponerme en función de ti. De una parte admito tu resolución .De otra, también admito la contraria. Cuando en realidad debería exigirte consecuencia y desalojarte de mis expectativas como amor de larga duración. Exigírtela sería la concreción de mi propia consecuencia. Debo decirte que no lo cumplo. Y como sabes muy bien vuelvo a recibirte tan pronto abres tus murallas. Eso me pasa al mismo tiempo que experimento una cierta liberación de tensiones cuando me dices que hemos de dejar de enrollarnos en la cama. Todo ello se resume en que tu vaivén emocional me lleva a mi propio vaivén, del que empiezo a estar bastante harto. Por otro lado, tengo mis dudas de que tú puedas aguantarme confidencias en una relación sólo de comunicación sobre otras intimidades y conflictos en los que me meta (que por mi parte, también me consta que tiendo a repetirlos).
Te adjunto las papeletas del juego de mandatos sexuales que te propuse. Los tengo en un recipiente de cristal en el Estudio y aguardaban a que un día vinieras para jugarlo. Guárdalos en la copa que elegimos para eso y cuando estés muy cachonda lee algunas para poner otras imágenes más a tus fantasías mientras te tocas. Verás lo que nos hemos perdido de hacer(nos) o al menos las ganas que tenía de hacerlo todo contigo y solo contigo por la confianza y amor que te profeso. Por eso si hay próximas tentativas íntimas (de hecho estoy seguro que volveremos a la horizontal bastantes más veces)no aceptaré tus dudas continuas. (la retirada de los labios ante mi beso o de tu lengua ante mi ano, por cierto, lo más parecido a tu vagina en mi cuerpo).¿has pensado la de veces que haya podido sentirme rechazado por tus vacilaciones antes de que te decidas a ser erótica en cada encuentro? Yo para sentirte necesito comerte en el sentido literal de la palabra ¿por qué te ha costado tanto hacer otro tanto conmigo?.Siempre he vivido mal que mi semen descargado en tu boca no lo hicieras tuyo bebiéndotelo Bien, no es la hora de los reproches. Ya sabes lo cerca que estoy y estaré siempre de ti. Y aunque pasaran años sin vernos quiero que sepas que mis opiniones son bastante estables y que por mi parte te habré seguido queriendo y -por supuesto, recordando. en cuanto a quedar para salidas (cenas + espectáculos + paseos + actos culturales + fiestas + bailes + tertulias+.+).Te toca a ti moverte. Cuando tengas un día dispuesto agrégate si te apetece a lo que tenga previsto para ese día. Yo trato de salir al menos 4 noches por semana (lo más fácil es que sean de jueves a domingo).Siempre hay lugares lúdicos donde ir, que son recargantes de energía.
Yo ya he dicho lo mío, ahora te toca a ti. Aunque no creo haber añadido nada que no hubiéramos comentado ya. Te quiero mucho pero puedo vivir sin ti. Y lo aprendí incluso desde antes de haber pasado a la intimidad, cuando eras la mujer de otro para el que te habías exclusivizado.
Contar por escrito nuestra propia historia.
A Sll. CdV 99 julio23-->20sept99
El relato-novela que pensé hace unos cinco años sobre nuestra historia de tres. Tú y yo, y él en la sombra o tú y él y yo en la sombra, estoy a punto de concluirla. Faltan no más de cinco mil palabras y lo daré por terminado, convencido de que tiene un exceso de repeticiones y que no hace más que girar en torno a lo mismo, resumido ya en el título: una historia de tres donde sobra(ba)uno. Lo cierto es que la díada no se ha constituido. Ni él se ha extinguido de tu vida de una manera total e incondicional, con lo cual me ha tocado vivir sus impactos aunque sea muy distalmente, ni yo -por ahora- voy a ser echado de tu vida por ti tal como ya sucedió en otra ocasión. Por mi parte me presento como referente estable. Te quiero y te seguiré queriendo con un amor moderado que no me va a impedir otras elecciones y otras relaciones y seguir queriendo a la actual, pase lo que pase. Haga lo que haga podrás enterarte si así lo deseas, pero lo cierto es que no haga nada en especial que necesite ser confesado. 30VII99-->tus miedos de mis posibles devaneos son del todo infundado y si bien es cierto que desde mi imaginación y mis juegos de palabras de la seducción parece que pretendo otras y variadas historias amorosas, en la práctica solo soy un amante moderado y episódico. Es cierto que a cada encuentro reafirmas tu amor después de olvidar por unos instantes “si me voy con otras” o mi supuestas pocas precauciones, pero no es menos cierto que tú sigues y seguirás insistiendo en tu vida independiente y sola. De quererme para todo, en lo convivencial y en lo pasional, tal como lo hemos hablado varias veces, me pondrías frente a dilemas y maneras para elegir. No solo por lo que hace a “con que mujer me quedo “sino en qué lugar y con qué condiciones materiales, económicas y estables podríamos convivir con dignidad, complementación, sintonía y buen rolo, en cada minuto de todos los millones de minutos juntos. Es obvio que ni lo que yo puedo ofrecer (el apartamento del despacho)ni lo que tú podrías ofrecer(el tuyo de la pl.Casassas de un solo dormitorio y bastante pequeño)no reunirían las condiciones para sentirnos suficientemente cómodos si nos juntáramos. Para ser viable rescataría la idea de hacernos con una casa con jardín o algún otro apartamento de más espacio por alguna de las localidades tranquilas de la zona. Tu apartamento podría ser reciclado como despacho de atención al público tal vez, y con ingresos profesionales con los que pagar otra propiedad. Hasta aquí “mi cuento de la lechera”. Cuento sí, porque no es ninguna propuesta en firme. Además de mi compromiso convivencial actual, otro temor añadido a una convivencia contigo es el del tren de gastos distintos. Se trata de un viejo y amigo fantasma para mí. Yo siempre he vivido necesitando bastante menos que la mayoría de gente con la que me he tratado y sin embargo he gastado bastante más que los demás, pero en cosas que no suelen ser valoradas (CDs,elementos de oficina y sobre todo biblioteca, despensa de alimentos al por mayor) y bastante menos en lo que la mayoría gasta bastante más (alquileres, gasolina y desplazamientos, y propiedades de vehículo y casa). Esa velocidad diferente me ha indispuesto cuando me ha tocado seguir ritmos ajenos. En las convivencias he tendido a no enfrentar la división por dos de los gastos y sin embargo han sucedido dos fenómenos: estando con una pareja invariablemente he gastado/gasto más que estando solo; pero también estando con una pareja mí intervención ha ayudado a vivir bien reduciendo inercias de gastos superfluos que la otra persona tenía establecida. el resultado es que soy un chollo aunque mi rol económico sea más bien exiguo, y todavía ahora después de más de 25 años de seguir ese teorema, siga sin tener la certeza del mañana o la cantidad de mis ingresos mes a mes. A pesar de eso todos los meses sin excepción he conseguido siempre lo necesario para vivir, moverme y pagar lo necesario (lo que no significa, todo). El tema de lo económico ha constituido siempre una constante de referencias para mí aunque no de preocupación. O mejor dicho, me he preocupado intelectualmente de ello para librarme de preocuparme vitalmente. Si yo hubiera tenido que pagar hipotecas, letras y me hubiera visto obligado a enfrentar facturaciones como las tuyas, probablemente, estaría ya muerto o me habría retirado de este mundo. la paradoja de mi estilo de vida es que nunca he tenido menos de lo que he necesitado. Al contrario siempre he tenido mucho (demasiado) de todo. Claro que lo que yo tengo, para otro punto de vista será una colección de basuras. En conclusión, no he querido ser una carga nunca para nadie, ni nadie nunca me ha reprochado trabajar menos o contribuir menos. Hay muchas formas de entender la contribución mutua. Todo eso es más complicado hablarlo a priori que demostrarlo con los hechos. Hasta ahora he tratado de no servir a conceptos de posesión y de pagos de servicios que tengan alternativas más baratas, aunque reconozco que mi estatus de vida en la clota se corresponde con el de todo esclavo que trabaja 40 horas más 10 o 20 de desplazamientos por semana. Yo accedo a los mismos beneficios trabajando entre la mitad y la cuarta parte de esto sin desplazamientos.soy un usufructuario nato.sí. Pero no tengo ninguna propiedad a mi nombre. La perspectiva de pasar a tenerla ya me aterra por todas las presiones y dificultades asociadas que comporta. Pero no tengo ningún inconveniente en que mis parejas o mis amistades tengan propiedades a su cargo. Parece una declaración insolente y sin embargo responde a una visión muy honesta.
Volvamos al futuro. Una posibilidad remota sería la de juntarnos los tres. u, Victoria y yo constituimos otro trinomio distinto al configurado con tu Ex . Victoria sabe mi enamoramiento por ti desde el primer día que te vi con mis 15a y tú con tus 20 y distintos períodos de pasión contigo. cuando me cito contigo me dice “te vas con la otra “y revela molestias y celos. ¿qué pasaría si nos planteáramos vivir los tres juntos? La sola idea expuesta me resulta extraño también a mí. Yo no voy a dejar a Victoria por ti y ¿acaso es posible una convivencia entre los tres, dónde tu y yo siguiéramos con nuestro lujo sexual, ella y yo con un sexo moderado de supervivencia, y un amor compartido? Otro asunto es que Victoria me deje a mí por cerciorare de mis sentimientos y privacidades contigo. Lo cual me devolvería a mi independencia y libertad, ya que no creo que eso nos juntara más a nosotros dos, tal como ya hemos pronosticado otras veces.
99sept 14-->Aunque los momentos conversacionales contigo me ponen en ascuas por temer a tus impulsos de dejarlo, uno tras otro han sido ejercicios de seducción y conquista y me he acostumbrado a tus oscilaciones de pensamiento y actitud, que van de tu intención expresada en dejarnos como amantes a tus ganas de reafirmarme como quien más quieres. ahora, afirmas estar en un momento en que necesitas salir y disfrutar. Tienes ya un grupo con que hacerlo. Y aunque afirmas que no deseas buscar otro hombre yo no descarto que un él hipotético te encuentre a ti. No me preocupa tanto, como tus pérdidas de confianza por mí, por el hecho de que episódicamente pueda conocer alguna mujer simpática y acostarme con ella . Eso es algo que también te puede suceder a ti. Y como ya te he repetido, no te voy a dejar por el hecho de que en alguna ocasión quisieras experimentar placeres con otro hombre. Otro asunto distinto es el de una (o más)relación/es en paralelo, que parece que convoca a los fantasmas de las comparaciones y a la necesidad de tener que elegir por el mejor partido. En cierta manera, la experiencia y enseñanza de una paralelidad ya se ha venido dando todo este tiempo último, desde noviembre de 1997, y un tiempo anterior (en 1995, cuando yo estaba unido a Rosae. Y por tu parte con los episodios intermitentes de tu Ex, nunca del todo desaparecido de escena, como una especie de forunculosis repetida en el mismo sitio). afortunadamente para mí y para ti, hacemos y nos hacemos cosas antes no experimentadas o con posibilidades de acrecentarlas. Tu doble discurso de desconfianza y de amor, no me prohíbe seguir conquistando tu cuerpo y seguirte queriendo más. Y, me atrevo a pensar que por tu parte en el fondo piensas lo mismo a pesar de algunos cierres por tu lado. La intimidad compartida, para ambos, nos rejuvenece y nos enaltece.
20sept99-->El vaivén al que mes has sometido de querer continuar o dejarlo, pero con fortalecimiento de la intensidad después de cada una de tus decisiones de no, me ha llevado a no dejar de pensar en otras porque tu tampoco eras del todo segura. La demanda de vernos día sí y día no, y pasar más ratos juntos, nunca ha sido del todo concluida. La pasión que siento por ti, las ganas de comerte, la excitación que experimento al verte, forma una de las cosas más bonitas de mi vida, pero la vivo siempre con la probabilidad razonable de su pérdida. Puesto que cuento con perderte como amante no he dejado de estar abierto a ser conquistado o conquistar, y especialmente lo estoy desde las veces habladas en que me pedías confidencialidad en ese sentido si tú no podías atenderme por tus preocupaciones y horarios limitados. Pero la cuestión querida no es hacer un inventario cada mes con quien he estado, sino entender y entendernos en la posibilidad de que además de tú puedan darse otros encuentros, lo que no quita que tú sigas mi objeto de cariñó más histórico, más antiguo y con quien mejor lo paso. Pero nuestra sexualidad deja de ser única desde el momento en que comparto todas las noches la cama con una misma mujer y aunque la erótica con ella no tenga nada que ver, si hay una dedicación a técnicas compartidas para el placer mutuo. Sin embargo con ella hay una relación sexual de descarga, no exenta de imágenes excitatorias (en algunas interviniendo tu) por muchos cariñó que sienta por ella, mientras contigo una pasión sin límite. Los límites los sigues poniendo tú aunque cada vez te entregues. Cuando nos corremos cada uno en la boca del otro y nos quedamos dormidos me parece estar en el cielo y que nada en esa tierra puede igualar esa experiencia. Cuando te libras a la idea de fundirnos en una energía, me parece que ha válido todo en la vida para llegar a eso. Estar contigo es reexperimentar la felicidad . Y eso no lo puede quitar nadie. Pero estar contigo sigue siendo estar a cuentagotas y mientras eso sea así no me puedes exigir una exclusividad que ya no puede ser, ni una rutina. de hecho mi ideal de la vida sexual sería/es el de la sexualidad plural y compartida. Pero las prohibiciones o normas sociales que pesan, me llevan a no mirar ya a según qué mujeres o en según qué direcciones, autocensurándome, tácitamente para no dar oportunidad a conflictos directos.
Eso se extiende también a las mujeres bonitas que pueda conocer por las vías de relación de Victoria o por las tuyas (aunque en menor grado porque estás menos relacionada).En ambos casos un dispositivo interno pacifica mi libido y ve en compañeras o amigas, solo personas intocables, aunque si lo pienso dos veces ante algunas figuras me pudiera sentir excitado para tocarlas. Si eso sucede y lo pienso más y soy consecuente con esta reflexión he de decir que una libido (la mía en todo caso)no queda agotada o capturada por una sola proyección amorosa y sexual. Mis circunstancias actuales de estar repartido, como sabes, no son de estreno. Me ha sucedido otras veces en el pasado y creo que me seguirá pasando en el futuro. Si viviéramos juntos tu y yo y durmiéramos juntos cada día, yo te pediría hacer el amor -al principio-cada noche o cada mañana-aunque tú te sientas más tirada-.Tal vez después de treinta veces de hacerlo, te pidiera menos guerra, pero sin por eso dejar de pensar en que una pluralidad u otra, me excitara más de lo que una repetición de juegos con la misma persona-contigo- consiguiera. eso no me convierte en un pervertido o un degenerado. Sólo en un ser erótico que expresa sus necesidades sexuales y que no simula ser un individuo completado y satisfecho, callándolas. lo más importante es que sepas cuando estoy contigo estoy solo contigo y que tu por ti misma puedes hacerme muy feliz. como nuestra relación es de citas y no de convivencia, y esto no tiene trazas de cambiar, mi pluralidad no solo queda convocada, sino incluso aumentada .El problema de no mencionar los nombres que se instalaran en ese aumento es que te deja con tu típica crítica a mi promiscuidad en abstracto lo cual te lleva a darle un valor superior al que es, y el problema de mencionarlos es que enfrenta a otras mujeres concretas con nombre y ubicación y algunos trazos que te relate de ellas, con las que te puedes sentir-infundadamente-rival y celosa. La cuestión es que ninguna de las dos me conduce al paraíso que tú sí me abres, aunque Marcel.la sea una elogiadora continua de mi pene y automatice sus felaciones con un morbo increíble y Lourdes tenga la ventaja de una anatomía que no ha llegado a los 40. Pero los nombres no son más que menciones de un reparto de personajes, en el que el valor y la idiosincrasia de cada cual brilla por su cuenta sin eclipsar al de los demás. Contar con varios recursos de intimidad no es por azar o porque yo sea una versión masculina de la irresistibilidad, sino porque tengo las claves de una amorosidad compartida y de una apertura a esa dimensión de experiencia, que es lo más próximo en el real lo que no he dejado de visitar desde mi imaginario: un tipo de convivencialidad plural o comunal alternativa a la familia y parejas clásicas donde el amor desposeído encontrara la máxima expresión de felicidad, placer, entrega e integración de todas las posibilidades y diferencias en una concordia y querer sin fisuras ni tensiones. Es el viejo discurso hippie o la única parte de él que me queda y que al menos -desde la quimera imaginaria- no estoy dispuesto a renunciar, aunque sepa que este mundo en ninguna de sus partes occidentalizadas sea posible, dejándolo para una explotación fantástica como tema de espectáculo. Sin embargo no descarto totalmente que para un futuro de ancianidad y retiro (momentos de sabiduría por definición) distinta gente que nos hemos conocido a lo largo de nuestras existencias y que hemos pasado por batallas y enfrentamientos y -finalmente- con conclusiones operativas para vivir, compartiéramos un espacio comprado a modo de balneario común, donde tuviéramos nuestros salones colectivos, jardines, piscinas, canchas y nuestras habitaciones privadas, y donde el slogan mas vertebrante es que cada cual pudiera hacer lo que quisiera con cada cual siempre que hubiera consentimiento mutuo y sin resentimientos. Tal cromo paradisíaco obedece a un espíritu de las hipótesis, aunque mis dudas de la condición humana me indican su improbabilidad de ejecución para el siglo próximo, a pesar de que puedan darse tentativas que vayan aproximando la idea. Tal vez otros finimilenaristas del futuro vivan esos goces sin problemas y no se expliquen como los actuales no hemos podido resolver algo tan elemental con nuestra dotación de aparato psíquico evolucionado y con nuestras ideologías de avanzada, en la que las oraciones al amor son una constante. Para ellos les quedará -no me cabe duda-la institución de las prácticas gozadas mientras que para nosotros nos queda la especulación, el recaudo de temores y los disgustos recíprocos por los malentendidos al sentirnos abandonados cuando el partner se ha ido -o a mirado- al tercero que se vive desde el primer instante como competidor.
En conclusión y por lo que hace a nosotros dos quiero augurar que nos quedan muchos años por disfrutarnos juntos y que me gustaría que ese disfrute fuera transparente y pudiera publicarlo a todos cuantos me conocen y en particular a Victoria. Con ella en lo teórico y en lo ensayístico voy dando elementos de mi actitud (escribí textos como “la conducta adúltera” o “el amor asexuado” especialmente desprendidos de la experiencia que vengo viviendo en relación a vosotras dos y otros como “amigas de una noche” para explorar el deseo masculino de tener a dos mujeres que admitan compartir a la vez que quererse)y no oculto mi defensa de la tríada amorosa como paso a una pluralidad sin límites, pero no he dado el paso de decirle que a ti también te quiero y me gustaría que aceptara que puedo estar contigo sin dejar de estar con ella ni que se quebrante la intensidad del afecto, la dedicación y el goce. Al contrario, estar contigo beneficia a mi relación con Victoria. pero dar este paso puede significar perderla y la quiero demasiado como para permitir que sus reacciones de dolor e intransigentes acabaran con la historia beatífica y dulce que venimos llevando hace más de 3años y medio. Por lo tanto no te preocupes sigo tu consejo en mimarla y no dejarla y no hacerle daño. Pero dejarte a ti por ella, significaría que tendería a buscar a otra que te reemplazara como figura de pasión y mientras tanto no estaría tan volcado con ella o me sentiría indispuesto. Ante todo lo expuesto me preveo en los próximos años que de una parte seguiré en vuelto en la discusión que se me presenta de una supuesta exagerada promiscuidad y descuidos y de otra tratando de ensanchar mi campo feminal de conquistas, no por una razón de número sino por encontrar en otros cobijos eróticos lo que no consigo del todo -por ahora- en ti. Con tus 52años que cumples pasado maña, ya no nos queda ni siquiera media vida por delante sino justo aquella que queramos disfrutarnos, aumentarnos, cualificarnos, querernos y utilizar el tiempo de dicha para eso, para la dicha y no para las impugnaciones. Espero que así sea y nos sigamos queriendo y siguiendo en este proyecto de almas reconstruidas que en definitiva es lo que estamos haciendo tú y yo.
Besitos en tus agujeritos y todo lo que quieras porque me siento y soy tuyo para siempre.
A excepción de Cruces (Estrella),en una época en que-paradójicamente- trabajaba más por la política de pleno empleo de los primeros años 70,pero eso sí no paraba de trasladarme de empresas.
Por cierto ya he terminado la novela-relato. Y he convenido contigo no darle por el momento el diskette (más de 50mil palabras yen 325ks)a Carlos Sales,aunque creo que le beneficiaría psicoógicamente su lectura a pesar de verse insultantemente retratado.
En cierta ocasión me coincidieron hasta siete tipos de contactos íntimos con otras tantas mujeres, lo cual no se puede confundir con relaciones semiestables simultaneadas las unas con las otras. La fiesta de las sensaciones y el descubrimiento de gustos:los de gustar y ser degustado, forma parte de los hilos hilos existenciales.Otra cosa es desprender de ello una forma de ser permanentemente conquistadora.Ese no es mi caso.
como las de mi vecindario,formado básicamente por jóvenes parejas y algunas separadas.
Lourditas y Marcel.la pueden ser puertos de conexión puntuales,aunque ambas porque no tienen con quien vincularse o hacérselo.Tan pronto lo tengan yo dejaré de tener un interés ni siquiera mínimo para ellas.
El compromiso con un futuro sentimental y convivencial.
FO Cedeuve,12,15 diciembre 98, 11y12 enero 1999
Han pasado muy pocos días sin ti y sin embargo la necesidad de tu compañía la noto por todas partes y en cada momento. Al mismo tiempo se está cumpliendo lo que estaba preinscrito: una nueva interrupción en nuestra historia de amor repleta de suspensiones. Eres mi amor en suspenso (eres puntos suspensivos). Siempre lo he vivido así y lo sigo viendo de esta manera. El último año de relación, más intensa, más sexual, más divertida, más clara y más hablada, no ha superado esa visión.
Yo sé que algún día podría vivir contigo bajo el epígrafe de “un para siempre” pero eso tu no lo sabes.Lo dudas, una y otra vez,y yo lo respeto. De hecho tu duda se alía con mi pretensión de otras experiencias, es decir, de otra/s mujer/es. Pero tal prerrogativa no me hace ejercer como ligante o buscador. Ya, no. Paralelamente al faltarme sé -tal como ya te anuncié- que mi tendencia natural me llevará a buscar otros besos, otro encuentro con la fisiología de los agujeros, otra persona en la que volcarme o cuando menos con la que reproducir un contexto de placer. Es mi prognosis, es como si lo viera, y tal vez suceda antes de que termine ésta carta. Ello -si sucede- no te desplazará en nada. Te quiero y te seguiré queriendo pase lo que pase.Como también te quise y te seguí queriendo aunque eligieras compartir tu vida con otros. Desde que te conozco te he vivido como una amiga a la que he estado aguardando como mi mujer. Tu eres quien necesitas tiempo para tomar tus decisiones. Yo aguardaré todo el que haga falta para averiguar si me favorecen o me vuelven a dejar al margen de ti.
En el último año, aunque lentamente, hemos ido avanzando en nuestra intimidad. Lamento que te asalten miedos y desconfianzas por poderte contraer el sida o que en ocasiones des mas crédito a otras informaciones (televisivas) que a mis argumentos. Mi deseo iba/va por alcanzar lo máximo (todo) contigo y en lo sexual,sabernos y contactar con las experiencias, descritas en la carta-porno anterior que se traspapeló. Sé que hemos hecho muchas cosas y que conmigo has aceptado hacer lo que con nadie.Estoy orgulloso con ello.Sin embargo toda tu resistencia a avanzar con tus dedos y tu lengua en explorarme se corresponde con la lentitud a irme integrando en tu vida, en hacerme público,en hacerme más auténtico, ante los demás, y así, ante ti misma. Mientras todo eso lo resuelves/resolvemos, tu sigues enfrascada en tus dudas y en las tensiones de tu negocio y yo sigo en mi elección de vida, que defiendo como tranquilo, aunque sepa que mi vida no sea ni completa ni ideal, y las disfunciones sintomáticas de mi cuerpo me vayan dando cuenta del imparable reloj biológico de la existencia.
Creo saber donde están tus miedos hacía mí, aunque la última vez (algo que ya me suena a repetido)que has dejado tu par de mensajes pidiendo unos días de reflexión porque “hay cosas” que te toca pensar,. y que espere, que ya me llamarás; tú no aclaras demasiado lo que pasa.Creo que sabes que necesitas tiempo para ti y sabes también que yo necesito desdosificarme de ti (es decir de la repetición de tu momento actual, con conflictos severos).Entiendo que de cara al futuro me quieras solo para ti y tengas miedo de que me vaya con otras. Pero hace tiempo que ya estamos metidos en este futuro y mi comportamiento es bastante estándar y exento de aventuras. No te ocultaré que mi yo ideal pasaba por vivir mancomunado con más de una mujer y superar la prehistóricas conductas celosas. Pero como no me lo haga con extraterrestres esto parece bastante dificil conseguirlo por aquí, es decir, por este planeta. Pero entre que aguardamos a unas condiciones ideales el tiempo va pasando y nuestros cuerpos envejecen, con lo cual nuestra libido (o al menos, con toda seguridad la mía)se resiente si la imagen del otro ya no resulta tan estimulante. Nuestros cuerpos se curvan y los vientres nos afean, lo cual puede irnos haciendo perder el gusto del uno por el otro.En todo caso, a tus 51años estás bellísima y eres tan deseable como cuando te conocí a tus 21. Si me pongo a pensar en ti,sé que quiero hacértelo todo y que me lo hagas todo, que vivamos juntos lo que nos falta por experimentar y ser. Y eso está al alcance de la mano: basta cambiar de ambientes y de temas para volver a bailar con el universo.Yo no puedo acelerar ese proceso.Tú mandas. Y al igual que otras veces, en otras épocas, años atrás, yo te paso la iniciativa a ti. te toca mover. Yo no puedo forzarte a que me quieras, me busques o a que me tengas como lo más importante de tu vida. Sé que no lo soy y lo comprendo. No te quiero menos por eso. Pero puedo vivir sin ti y puedo interpretar lo que sucede o ha estado sucediendo sin entrar en cóleras ni sufrimientos. Queda inaugurado pues otro interludio más.Dentro de unos meses o de unos años,o con suerte dentro de unas semanas, tal vez puedan seguir nuestras conversaciones y nuestros orgasmos compartidos al unísono. Entretanto seguiré jugando a la vida de vivir la única existencia que me es posible: la de una felicidad moderada sin tener asegurada mi completud.
Sigo el día 15,martes Palabras por teléfono.¡es el cielo! Tu voz me devuelve el espíritu.Sé que estás ahí y que no me pones un cierre para siempre (lo que exhorto porque es el temor a mi peor fantasma).Solo deseas puntualizar, puntualizarme. parece que ya no constituyo el amigo de antes, que la relación amorosa ha socavado la amiga, y que te reprimes de confidenciarte por no repetirte. Al hablar, nos expresamos cariño y te digo mi amor y deseo por ti. Te noto en mis células y automáticamente me vuelvo térmico. MI percepción de ti es que siempre te he tenido segura, como alguien que no fallaba aunque estuvieras lejos y no supiera nada de lo que hacías. Sigo percibiendo esta sensación. Y te sigo teniendo por amiga, posiblemente más que por amante. Aunque no quisieras saber nada de mi en términos de sexo no renunciaría a seguir siendo tu confidente.Eso es difícil después de todo lo que hemos hecho juntos y hasta donde nos conocemos como cuerpos. Yo quiero seguir entregándome y gozando contigo.Te invito a que sigas también con tu goce y a que lo aumentemos. A fin de cuentas, la vida es más o es menos, según el plus de goce que le vayamos añadiendo. Quedo a la espera de la carta que dices me estás escribiendo (de hecho, me estabas escribiendo una desde hace muchos meses).creo recordar, que siempre me has escrito una que ha quedado sin enviar o tal vez ,tampoco sin terminar. Estoy seguro que te hará bien.Escribir es terapéutico. Y con la escritura puedes atreverte a pasarme facturas o echarme en cara lo que atenúas cuando estamos de cara a cara.
Es ya enero.El 11 lunes. Ayer regresé de mi último viaje a Marruecos. Teníamos concertada una cita desde antes de salir. En el contestador tu voz anunciaba tu ausencia.Al parecer estabas indispuesta para salir. No trataste de llamar a la hora en q podías haberme encontrado.Me temo que oculta por una indisposición transitoria tengas una indisposición mayor: la de asumir toda nuestra historia, la de asumirme. Yo había confiado en esa cita: en todo lo que me habría gustado contarte y hacerte. Tu malestar físico pudo más que el deseo de comunicación. Otra vez más. No pude darme por engañado. Cada cita contigo no tiene una probabilidad garantizada de ser real. Ya cuento con ello, y a pesar de todo me siento desalentado cada vez que encuentro tu voz grabada en lugar de tu presencia en el momento y lugar acordados. Entretanto tu ausencia patente me lleva a buscar a otra persona y a buscarme en otra. En cierta manera existía ya por otro encuentro de intimidad después de un año. Tuve que cerrar los ojos e inspirarme en fantasías y en tu sabor para rescatar un resto de pasión con el que poner mi pene a la altura de las circunstancias. Dudo de poder remontar los vacíos de ti cuando te espero y no estás, con ella. Pero sé que necesito a alguien con quien hacer el simulacro de la pasión. En todo caso, mientras tu no estés volveré a las búsquedas y a las apariencias de otros juegos de tentación. Eso no significa quererte menos aunque tampoco más . Otra mujer no te desplazará. Te lo aseguro. Mientras tanto asisto a lo que me cuentas de tus problemas: tus débitos acumulados con el Ayuntamiento, tu lucha contra las deudas, tu presencia comercial un días tras otro sin descartar fiestas, tus relaciones no resueltas con tu gente próxima, tu amargura a ratos,... Y yo me siento impotente para hacer nada.Solo repetir que no te mereces tantas complicaciones. Por mi parte tampoco ostento una fórmula certificada para la simplificación en la que tanto me ha gustado creer. Parte de mi vida la represento con automatismos. Ejerzo la incompletud ahí donde vaya o esté. Con cada paso, con cada gestión, con cada viaje no espero encontrar ninguna clave de destino ni ninguna realización especial. Y a propósito de viajes, no me faltan dedos para reescribir mi lista de los pendientes: Cuba, Damasco (navidades 99-00?), New-York (¿contigo?), Nepal,... aunque desde mucho antes de hacerlos intuya que no me van a modificar substancialmente nada de lo que sé o de lo que soy. Eso mismo podría aplicarlo a otras opciones de vida (nuevas relaciones o nuevos trabajos)con las que no cuento a priori que me modifiquen en lo fundamental. Pudo ser in-formado por los acontecimientos y las interacciones, pero tengo serias dudas acerca de poder ser re-formado.
12 enero.martes. Vivo la dualidad de sentimientos contigo.A ratos ya no quiero contar con otros encuentros de cuerpos en los que tapar nuestros agujeros y a ratos imagino que me resulta imposible vivir sin ello, sin ti. Siempre he sufrido el sentimiento de la nulidad al saberme sin la compañía selecta con la que seguir atrincherándome de un mundo demasiado angustiante como para enfrentarlo solo. Por otra parte tener a alguien, y en concreto tenerte a ti, me hace conducirme en términos de ser más de lo que realmente soy. En las conversaciones contigo, trato de asumir el papel de desbancador de miedos, cuando en el fondo yo me sé muy atrapado por los míos. Pienso estar en otra galaxia en la que me atormentan otros conflictos que quizás prefiera a los determinados por las trampas sociales, pero no menos significativos. Por lo general yo te reclamo que saques el mejor partido a tu independencia económica y a tu negocio y por lo general tu ladeas la cabeza en forma de no a la mayoría de mis argumentos sobre vivir y no vivir. A pesar de todo coincidimos en un punto de fusión a pesar de haber elegido caminos tan diferentes en la vida y no coincidir en las mismas opiniones. Ya no soy tan proselitista y ha dejado de importarme los credos políticos de los demás. O mejor dicho tienen la misma categoría que las aficiones esportivas o sus organizaciones del tiempo personal. Veo que en general saber cosas del mundo es un pretexto para llenar conversaciones y no indican un interés por este mundo.
En cuanto a nuestra historia personal toda la idealización que te hice antes y la paulatina transformación de amiga histórica en amor apasionado, ha seguido una metamorfosis todavía por terminar. Sigo viéndote como una híbrida de los dos temas, y aunque no quisieras que te volviera a tocar un centímetro de tu cuerpo, no por eso dejaría de apreciarte como amiga. Tu acusas una pérdida de amistad por habernos pasado a primer plano como amantes. Yo creo seguir estando a la altura de tus demandas como amiga y te audito todo lo que necesitas. Pero la amistad también pasa por nombrar la crudeza de los hechos y producir chispas con ello. Y el amor pasa por decirlo todo y atreverse a todo.Te lo digo a ti y a mi mismo,puesto que a veces, últimas inhibiciones me lateralizan y no te expreso mis verdaderos deseos. Creo que todavía estás un tanto sorprendida de nuestras relación y te viene forzante o grande en tu momento actual. Es sintomático que cuando te digo te quiero,tiendes a responder con un dubitativo ¿sií? después de dos interminables segundos de espera. Estoy enamorado de ti Fina.Lo he estado siempre y ahora desde la adultez tengo prisa por recuperar el tiempo perdido de todo lo que no hemos hecho juntos durante décadas. Estoy enamorado de tu ser, de tu persona y también, de tu cara, de tus tetas y de tus agujeros. No me los prohíbas y me engancharé a ellos para siempre o para todo el tiempo que queramos. Tómame como tu objeto de placer y como depositario de tus afectos que te devolveré multiplicados. No me sigas poniéndome en el pentagrama de las dudas pero si finalmente lo haces, recuerda que soy ubicable, que siempre me encontrarás a la distancia de unas horas, con la simple voluntad de encontrarme. Tal como siempre te he manifestado.
Para terminar te propongo infinitos besos y pecados renovados.
Aunque pensé que mis cartas por y para ti habían terminado con aquella que iba de última,en 1995, mi necesidad de hacer balances escritos, y el deseo-esta es la verdad- de poner la última palabra,me llevan a escribirte de nuevo una vez más, aunque sepa que todo lo que pueda escribir, así como lo que haya escrito, lo veas o lo vivas sólo como palabras. Estas palabras son yo mismo, son mi vida.
tocar habitualmente el ano del otro con los dedos y lamerlo con la lengua forma parte del juego erótico y desde luego constituye una de mis demandas a la que te resistes.Hacertelo yo, lo primero casi siempre, y lo segundo alguna vez,a la espera de practicarlo sistemáticamente si no te avergüenza y me lo ofreces, representa entregarte el máximo de mi confianza.
Puesto que va a ser mencionada para nuestros balances y charlas a dúo, te la nombro: se trata de Montse M. Vive cerca del apartamento. Tenemos poco en común. Es buena chica y punto.
Atrevimientos en la intimidad. A Sabadell CdeV 01 sept 98
Estoy bajo los efectos de las imágenes que acabo de ver de dos pornovideos que me prestaron de Private stories, por lo que todo lo que diga a partir de este momento tiene mucho que ver con mi estado actual de excitación. Me habría gustado haberlas visto contigo.(alguna vez lo hemos comentado). Es una manera de aprender y tomar nota. En realidad nunca he visto una cinta entera de esta clase con una chica. Me dijiste que tú si lo habías hecho con tu pareja. Me gustaría que alguna vez las viéramos juntos , éstas u otras, da lo mismo, para sugerirnos extralimitarnos . Te escribo ahora a pesar de tener concertada una cita contigo para mañana. Nunca estoy seguro de si nuestras previsiones de encuentro van a funcionar, ya que siempre temo algún contratiempo debido a tu estado de ánimos. Yo de todos modos te esperaré.
Me ha gustado encontrar tu montón de mensajes en el contestador. Me gusta escuchar que me envías besos y que quieres que nos veamos, siempre dices, vernos para hablar. Yo disfruto con tus conversaciones y desde luego con nuestra intimidad, que deseo avance mucho más. Tras cada encuentro me quedo siempre con ganas de más y deseo el día en que no tengamos q. condicionarnos por las horas para poder estar, todo el tiempo que decidamos, juntos y repetir cópulas y orgasmos. Por el momento somos una pareja monocopulativa la inmensa mayoría de veces. Me temo que no nos sacamos todo el partido que contenemos. Estoy convencido de que podemos ir más allá llegándolo a probar todo. No lo digo solo por ti para que me abras todas tus puertas (bueno ya has quitado el cerrojo de la de atrás, !algo es algo¡)sino también por mí: deseo ser más atrevido. Y experimentar todo lo que ha pasado alguna vez por mi mente y con lo que he fantaseado pero que no he practicado, dado que no me he movido en los ambientes correspondientes. Pienso que si no te lo planteo a ti, no lo voy a poder hacer con nadie. Una de las cosas que me gustaría experimentares ser sodomizado. Sí, ingeniételas como puedas y con ternura. Méteme, para empezar, dos dedos hasta donde puedas. Claro que eso pasa por mimar el culo y ensalivarlo y lamerlo, y yo sé que eso representa un tabúe para ti. También lo era la penetración anal y te viene gustando en esa mezcla de placer y de dolor. Para mi separar las nalgas y exhibir el ano para ser chupado tratando de meter al máximo la lengua es una de los actos que considero de mayor confianza entre dos que se hacen el amor. Sí ya sé que no he pasado hasta ahora de tocártelo con los dedos y que mi lengua no ha pasado del perineo. Pero todo llegará. te aseguro que no retiraré mi boca cuando me digas de hacerlo. Mi propio límite es temer a que me malinterpretes o a que pienses que sigo fetichizando el agujero más prohibido. No me importa ningún calificativo, sé que me apetece pasar por esto. Y si lo hice excepcionalmente algunas veces con un par de mujeres, me gustaría hacértelo también a ti,. porque es una prueba de mi pasión y de mi amor. No es una idea nueva. En realidad antes de cada uno de nuestros encuentros pienso en muchas cosas, pero luego algunos condicionamientos convierten la actividad sexual real en algo de rutinaria., a pesar de disfrutarlo enormemente. Tus temores al embarazo y la alergia a la goma, nos han ido llevando más al sexo oral ,aunque parece que el anal puede ser una alternativa complementaria. Cuando te restregas en mi boca y me mojas toda la cara con tu chocho hasta correrte me sienta estupendamente bien y no quiero que te sientas egoísta, aunque lo mencionas algunas veces. A mi me gusta estar abajo, y como te digo, cuando te pongas arriba dándome no solo tu vagina sino también tu culo, en la posición de mirar hacía mis pies, yo estaré a la altura de lo que esperes de mí. Eres una mujer muy limpia y tanto más deseable por eso. Tu siempre me dices en la cama que te exprese lo que quiero y cuando he vencido mi timidez para decírtelo parece que sigues cortada para complacerme. De hecho tus mamadas me entusiasman, pero me gustaría que me miraras ,aunque fuera a intervalos, mientras me la chupas, y que llevaras tu lengua mas abajo del pene hasta tragarte el escroto y como te digo, hasta repasarme el agujero de atrás. Como hombre, se trata de mi único agujero íntimo, y todavía un tanto virginal. Mi lado femenino pide a gritos ser mimado y penetrado. Si te parece, podemos hacernos con un artefacto que te permita a ti penetrarme por él mientras lo tienes clavado al mismo tiempo. Las parafernalias en los sexshops me parecen de bastante mal gusto cuando alguna vez las he visto. Sería cuestión de visitar algunas tiendas y preguntar si hay algo a la medida de nuestro interés. ¿te estoy ruborizando? Quiero que avancemos en nuestros juegos eróticos, lo pasemos mejor y rasguemos nuestros impedimentos de cualquier tipo. Si nos permitimos trascender nuestros límites en lo sexual, creo que trascenderemos también otros (los de podernos relacionar los dos delante de terceros conocidos: amigos o familiares). Uno de los juegos es el de atarnos: el que es atado admite las iniciativas del otro, y el que se mantiene desatado le toca tomar la iniciativa en todo. Es otro acto de confianza. Ser atado es serlo sin tener ninguna posibilidad de desatarse hasta que el otro lo haga. Ya te enseñaré como se hacen los nudos. No tengo ningún inconveniente en ser el primero, aunque intuyo que no pasarás de las escenas conocidas y practicadas. Lo cual me puede cortar a mi para brindarte mis partes que todavía no conoces suficientemente. Me estoy atreviendo a mucho al decirte todo esto ¿no? Pero la historia de pecado no acaba aquí. Como sabes una de las cosas que más encuentro a faltar en nuestros juegos es que bebas hasta la última gota de mi semen, e incluso me disgusta que confundas un exceso de saliva con él y tengas impulsos de sacártela de la boca. Mi siento contrariado porque estoy seguro de tragarme yo más cantidad de tus líquidos que tú de los míos. Yo no le hago ningún asco a tus jugos y te quiero tanto que soy capaz, estoy dispuesto y quisiera beberme todo lo que me des. Todo, incluye lo que imaginas. Algún día tal vez y antes de que pasen muchos años me gustaría que hiciéramos juegos de pis. No tengo ninguna experiencia de ello. Solo sé lo que he leído en literatura psicológica y lo que he visto en algunos fotogramas en revistas porno. Pero la idea que tengo es que si darse el ano mutuamente para ser lamido es uno de los actos más altos de confianza, recibir en la boca - y mucho más beber - algo tan interno del otro, lo supera. Seguramente se trata de mi delirio particular. .Nunca antes había expresado este deseo tan claramente a nadie conocido, aunque lo hubiera disfrazado de alguna forma. Y tampoco sé mi reacción real llegado el momento. Tengo miedo además que al decírtelo pienses que soy otro distinto al que conoces o que oculto una personalidad secreta o completamente desvariada. La cuestión es muy fuerte ¿te imaginas un día en la cama que te pida que nos bebamos mutuamente un poco de eso o si tu no te atreves a probártelo yo? bueno ya te lo estoy pidiendo en cierta manera. Pero de momento solo en poca cantidad ¿de acuerdo? Intuyo que potenciaría mi excitación. Por mi parte sé que con el pene engordado resulta difícil expelerlo y requiere bastante concentración. Es cuestión de que practiquemos y estoy seguro de que podremos hacerlo todo. Lo cierto es que “por esos mundos” se hace ¿porque hemos de limitárnoslo en nosotros dos? Mientras han pasado las semanas de no vernos, he pensado en ti a la vez que trato de no depender de tus vaivenes. Te quiero y cada vez más pero con la cautela de que puedes pasar de mi cuando una crisis te lleve a otra parte o a otros brazos. Es mi modo concreto de expresar mi miedo a perderte.
Me comentaste que la anterior carta no te resultó nada atrevida en comparación a la de Toulouse, seguramente no dirás lo mismo de ésta. E incluso estoy convencido de que te habrá sorprendido. Mi imaginación ha volado hasta nuestras camas y sofás , e imagino que amplias tu repertorio de frases a otras mas guarras como:”chúpame el culo y méteme luego tu polla” “me voy a tragar toda tu leche porque te quiero” “te voy a mear en la boca un poco, bébelo” “méate dentro de mi chocho y luego dúchame en la cara” “ábrete de piernas que quiero olerte , explorarte y follarte” y otras por el estilo cuya sola mención puede ya resultar excitante independientemente de si son obedecidas o no.
Creo que estoy preparado para las nuevas. Las anteriores pueden evolucionar a “chúpame hasta hacerme correr”,”ya sé que soy egoísta pero sigue lamiéndome aunque yo no te haga nada, porque estoy disfrutando mucho””pídeme lo que sea que te lo haré,aunque no esté acostumbrada a ello”.
Cariño estoy disfrutando al decirte todo ésto, y en particular a atreverme a decirlo. Mi cuerpo está sudado y mi polla está a punto de reventar. Reservaré mi esperma para ti y para mañana y tal vez,parte de los deseos expresados empiecen a hacerse realidad. Yo sé que cuando me paso de comentarios eróticos tiendes a pensar que solo estoy interesado por ti por lo sexual.No es verdad. te quiero mucho más que nunca y la prueba es que me transparento en cosas inconfesables. porque te hago mi confidente especial. Imagino que hasta que no estuviéramos juntos viviendo, o al menos viéndonos a menudo, mis ganas de un más de lo sexual contigo, me seguirán empujando y te las seguiré expresando.tras un periodo inicial de convivencia de hacer el amor casi a diario,sobrevendría con toda seguridad, el sosiego y la calma de la pareja feliz.
besos de boca y genitálicos.besos negros.
El semen escupido. CdV 3 julio 1998
Tras cada encuentro de secreto y tras acompañarte a casa, me quedo con una mezcla de ganas de ti y al mismo tiempo con un sentimiento de despedida como si ya no volviéramos a vernos. Pero a las pocas horas o al día siguiente estoy necesitando nuevamente y contando el tiempo hasta la siguiente cita, que siempre se demora más de lo que quisiera.
Me gusta lo que hacemos y que una y otra vez pongas tu boca para correrme dentro. Pero muchas de mis eyaculaciones me dejan con ganas de seguir de otra manera. Y eso no suele suceder casi nunca. También me gusta que me tengas abajo de tu chocho y te refriegues cuando lo haces tan frenéticamente. E incluso que seas egoísta al hacerlo. No me importa. Me gustan algunas posiciones atrevidas como estas en las que yo soy quien está dominado. También la que es parecida pero tu colocada mirando hacía mi abdomen, y yo viendo tu espalda. De hecho esta es todavía más atrevida y la que te permitiría colocar tu ano en mi boca que con mucho gusto te lo lamería. Pero parece que te niegas la sensibilidad en esa zona o como suelo decirte a propósito de tus evitaciones sobre ello, eres en el fondo una puritana por mucho que nos chupemos los dos. No estoy en la fijación anal, solo sucede que me gustaría avanzar algo más de lo que hacemos en nuestras rutinas de amor y sexo. Si la perspectiva de la penetración sigue congelada ¿porque no permitirnos las caricias con las manos y con la lengua? Opino que no hacerlo es seguir perpetuando zonas tabú para los futuros. O quizás haberlo experimentado antes (no mucho pero muy excitantemente) me convoca a la necesidad de experimentarlo nuevamente contigo.
Yo estoy convencido de que sales ganando en cada uno de nuestros contactos sexuales. No paro de tragarme tu jugo vaginal y casi siempre me aguanto para después de tu orgasmo. Sigo sintiéndome defraudado por los ascos que le haces a mi semen que escupes o a la propia saliva que segregas por confundirlo con aquél. El intercambio de líquidos es un indicador de confianza. ¿Cómo puedo persuadirte? Tengo la sensación de entregarme yo más a ti que tu a mí. Sí es cierto que me mamas con bastantes ganas y me complace, pero tu boca tragando parte de mi pene, te excusa de no hacerme otras cosas. Quizás los dos somos demasiado genitálicos y nos despreocupamos del resto del cuerpo. Por otra parte han sido tantos años de no tenerte, que te vivo como si quisiera recuperar todo “el tiempo perdido”. Te quiero y estoy bien contigo las pocas horas que estamos juntos pero reconozco que no cuento con ninguna seguridad de futuro contigo. Eso es lo realista y paralelamente, desde mi idealismo, mi amor por ti sigue creciendo, aunque tú sigas sin deshacerte de los restos de otros amores.
Como habrás podido comprobar yo he estado en el lado de la escucha de todo lo que me hayas podido contar. Y desde el ejercicio de la comprensión perdonarlo todo: incluidos tus apegos a tu ex. Estoy seguro de que puestos en una balanza y ante una elección te seguirías quedando con él a pesar de todo lo sucedido, si volviera a plantearte la tesitura del “o yo o él”. Tal como dije a Eva no voy a dejar de quererte pase lo que pase y aunque volvieras a pasar de mí. Como has podido experimentar no he dejado de hacértelo todo cuando te repartías (más que, compartías )entre él y yo. Pero confieso que eso obedece a una práctica de riesgo y sería una temeridad repetirlo.
Durante más de medio año la instalación del DIU sigue a la espera y” los escasos días” que tu anatomía particular te deja infértil nos lleva a las otras maneras de gozar. Pero cada posturita tiene sus inconveniencias. Y las descritas por sexis que sean se oponen a los orgasmos simultáneos. Además debo decirte que muchas veces que me corro en tu boca aunque tenga tu cabeza debajo de mi escroto, no me satisface totalmente. La otra posición que me gusta más(yo de rodillas y tú chupándomela mostrándome tu espalda y nalgas maravillosas)algún roce en tu boca me frena un poco. Casi la mejor es cuando haciendo el 69 noto tus embestidas púbicas y los dos nos ponemos a punto de descargarnos. Pero esa no es la manera que lo pasas mejor. Supongo que es cuestión de seguir practicando. No pierdo la esperanza de que me recorras integralmente alguna vez. Mientras tanto tendremos algunas desavenencias de alcoba. Comprendo que tú tengas otras prioridades y también alimentes unos ciertos celos. A fin de cuentas me tienes que compartir, aunque tú seas mi verdadero deseo. Pero cuando hemos tenido oportunidad de estar más juntos o de hacer simulacro de vida de pareja has dado prioridad a tus negocios, a tu descanso o a tu hijo. Lo cual entiendo. Siempre comprendiendo lo ajeno a costa de sacrificar mis propias necesidades.
En la medida en que tu elección sentimental de futuro no está todavía clara nuestra relación queda limitada a un contacto de confidencia y de intimidad para irte/nos siguiendo anclajes y límites. Yo vivo el momento actual tras objetivos tardíos y cuya perspectiva no está del todo claro. Me introduzco en terrenos para los que otros a mi edad son afamados posicionados y nombres destacados y vivo una vida privada sin demasiados éxtasis particulares. Me convenzo repetidamente que paso por lo que me toca pasar y en el fondo estoy satisfecho de que nuestra relación la quisieras salvar y expresaras en su momento tu necesidad de mí y mi recuerdo. Tanto tú como yo no somos lo que parecemos. Y nuestra verdad no puede ser comunicada a nadie. Ya hacemos lo que estas circunstancias nos permiten hacer. O al menos yo me consuelo con tal criterio. Cuando has puesto en duda mi amor por ti he pensado que no lo tienes en cuenta todo y las épocas en las que te viví como un sueño lejano.
De alguna forma soy el tercer hombre de tu vida y seguiré ocupando ese lugar. Sé que no seré nunca el primero, aunque con toda seguridad hayamos hecho más veces el amor y nos hayamos dado más intimidad de la que hicieras tú con Javier y hasta pueda aspirar a desbancar en calidad lo que Carlos te diera en cantidad.
La historia contigo era aquella asignatura pendiente tantas veces mencionada, para la cual estaba dispuesto a seguirla aunque fuera como relación adúltera. Tus conclusiones de que no se puede decir la verdad y en particular a tu ex, te han hecho pasar momentos duros en los que has tenido que eludir su vigilancia y sus continuos controles por teléfono. Afortunadamente su paranoia remitió momentáneamente y el encuentro de una relación sustitutoria para él te ha dejado más tranquila, pero no definitivamente librada. El puede re emerger otra vez como tu hombre exclusivo en alguna ocasión y dejarme tirado como una aventura terminada.
En nuestra anterior experiencia (1995)yo estaba bien contigo en una fase de reencuentro pero supongo que faltaban condiciones. Lo pasé bien contigo en aquello que hicimos y recuerdo que la situación era al revés de la actual yo venía hasta ti y tú entregabas a mí más que yo a ti. Lo queramos o no, el sexo oral es siempre una medida muy clara y objetivo de ver con respecto a la entrega. De hecho, cuando uno recuerda experiencias aunque lo que prevalece es la persona como totalidad, uno también recuerda los episodios más conectores que vive con una y con otra. Y yo pienso que el atrevimiento de llevar la boca a lo que solemos tener más tapado, es algo verdaderamente fantástica y desgarrador de velos y dudas.
Me he hecho a la idea de seguirte teniendo en nuestra frecuencia de encuentros (de hecho no más de 1 vez por semana)sin ningún plan. La idea de vivir juntos algún día no resulta por el momento realista ni atractiva, ni para ti ni para mí. De momento las veces que he comentado el tema ha servido para advertir que tú no piensas en estos términos y yo estoy estabilizado en una forma de vida, que por transitoria que pueda ser, sigue placiéndome, por no decir que quiero infinitamente a Victoria y por nada del mundo quiero hacerla sufrir. Ella es el sosiego, tú eres la pasión. Ella es la permanencia, tú eres la fiesta. Ella es lo cotidiano, tú eres lo extraordinario. Ella es la compañera, tú eres mi antiguo amor platónico. Ella es la pareja asexual, tú eres muy sexual. Ella es recatada, tú dejas irte cuando vences tu timidez y adoptas un lenguaje excitantemente guarro. Ella confía en mí, tú no tanto. ¿Cuándo aprenderemos los humanos a vivir e integrar todas las circunstancias sin tener que omitir a la mano izquierda lo que hace con la derecha? ¿Cuándo superaremos la apropiación privada del amor y nos permitiremos transparentar toda la intimidad?
Mi amiga en el pasado. CdeV marzo 2007
Fina O empezó a pertenecer al pasado el día en que me dijo que no podíamos seguir siendo amantes. En aquel momento no me propuse nada. Me quedé sin ninguna animadversión ni rencor. Estaba en su derecho de tomar y ejecutar esa decisión. Había contado con ello desde el principio de nuestro reencuentro. Tarde o temprano me diría tal cosa y yo dejaría que pasara el tiempo para que se consolidara. La escena fue ésta: me lo dijo en una coincidencia en un baile donde estaba presente también mi compañera convivencial. Me lo dijo mientras bailábamos. Lo acepté con naturalidad. Como algo que un día u otro debería suceder. No experimenté ningún abandono. Éramos antiguos amigos, desde mi adolescencia, para encajar la verdad sin sufrir por ello. No fue en realidad una pérdida. Nunca perdimos la amistad después de esa declaración si por eso se entiende el recuerdo cariñoso y algunos contactos de tarde en tarde. Pero, desde luego, varió de inmediato la intensidad de la misma. Ella y yo continuaríamos coincidiendo en algunos espacios de grupo sin que nuestras conversaciones volvieran a tener la riqueza que tuvieron en antaño. Unos cuantos años después se cambió de localidad, dejó Sabadell, a 7 kms de donde yo vivía, sin entender porqué y sin que su explicación de porque lo hacía quedara clara. Se cambió para irse primero un año a Ampuria Brava y otros dos al menos a Lloret de Mar. En ninguno de los dos sitios trató de hacer relaciones con los lugareños ni tampoco rehízo su historia sentimental con una pareja sexual y alternativa después de mí, o al menos no lo hizo por más de media docena de años desde que dejamos de hacer el amo sexual. El tiempo iba pasando. Ella saltaría ese lustro sagrado de la última década de sus cincuenta sin proyecto amoroso ni convivencial alguno. Su mundo se reduciría a alguna gente de su antigua localidad a la que llamaba sus amigos y a su nieto Héctor desde cuyo nacimiento potenciaría sus visitas a su hija Eva. Al hacerlo pasaba cerca de mi localidad lo cual no convertiría nunca en pretexto para visitarme. Asumí también eso y además que ella creyera que debiera ser yo quien la visitara, cuando mis visitas a la Costa Brava eran comparativamente mucho menores que las de ella al Vallès.
Las cosas cambiaron ¡y mucho! Pasamos de llamadas telefónicas que duraban horas en las que me habla de sus penurias padecidas con un ex marido maníaco que la perseguía o de sus conflictos con su hija-socio cuando llevaban una tienda de moda punki en el centro urbano comercial, al silencio distanciado y al reposo de los que saben, más por viejos que por inteligentes. El cual Fina interpretaría como mi desinterés por ella. No era así pero uno tiene que aceptar estoicamente las interpretaciones que recibe de su conducta por erróneas que sean porque tampoco es cuestión de ir deshaciendo entuertos cada día.
Siempre la tuve en mucho aprecio y con un cariño especial. El amor que teníamos que haber desarrollado cuando yo tenía 16 o 17 años y ella 21 o 22 y que no se concretó entonces, cuando fue posible desarrollarlo era ya posiblemente tarde. El amor es el sentimiento permanentemente deseado que no siempre encuentra la ubicación apropiada. Las asignaturas pendientes, cuando se cumplen, no sirven de mucho salir bien de ellas con un sobresaliente. Las cosas hay que hacerlas y vivirlas en su momento, cuando tocan, cuando la biografía te las pone delante, no cientos de coyunturas después o a media vida vista. La historia, la mía, con FinaO ha sido de amistad y de amor. Ha sido particular, como todas. Pasó de ser la compañera de militancia y novia de un compañero de las mismas ideas políticas a una figura de mi deseo y de mis sueños para pasar, mucho tiempo después, a ser una mujer real de cuerpo y alma compartiendo cama y goces. Por en medio tuvimos vidas muy distintas y muy distantes. Ella posicionándose social y económicamente en la vida dejando atrás los tiempos de obrera y de revolucionaria, yo consolidándome en mi bohemia y en mi asocialidad. Mantuvimos por décadas la relación y el recuerdo pero con variaciones de la frecuencia de contacto. Yo seguiría con mis sueños de revolución y cambio personal sintiéndome menos parte de la especie humana y más contrario al sistema, ella fue perdiendo las formas radicales con que la conocí para pasar a mimetizarse en los entornos de los que iría formando parte.
Algunas confusiones entre nosotros y el hecho de escribir nuestra historia novelada: una historia de Tres donde sobraban todos y darle un borrador a un amigo común para que la leyera (Rafa López, su mejor amigo, según ella, en aquel momento) precipitó un encadenamiento de incomprensiones que aumentó nuestra distancia. Rafa, formaba parte de la gente de Sabadell que para llamarla de alguna mera diremos que era ”el grupo”. Ella enseguida le dio un valor extraordinario a ese grupo y me pidió que no le hablara a nadie de su pasado, los años de militancia y otras relaciones anteriores. En ese momento ya intuí que ella tenía un problema con su propio pasado al cual no deseaba ser vinculada. Respeté su deseo y dentro de esta misma línea traté de comprender su enfado por un libro contra el que se oponía a pesar de mantener su identidad oculta y ante el que no quiso que repasáramos juntos para eliminar datos que pudieran dar pistas sobre los protagonistas. Me sentí profundamente distante de ella. Pero ella seguía siendo mi amiga, si la amistad es eso: el recuerdo cariñoso, el encuentro de tarde en tarde, seguirse la pista, darse algún presente, compartir una comida o una conversación, episodios todos éstos en los que preguntar por antigua gente común conocida deja de tener el menor interés y solo se hace para rellenar el tiempo. Me consta que no hay que pedir mucho más de una relación de largo plazo que lo indicado: un paseo, una conversación, una caricia, una mirada de almas.
Después de esos tres años de cambio domiciliario de FinaO me tomé una semana para ir a la Costa Brava. Fue en una época en que empezaba a dar más importante al hecho viajero por el cambio de panorama que no por recorrer largas distancias hacia destinos donde iba a hacer lo mismo que podía hacer a cien kilómetros de casa. Fina no entendió demasiado el sentido de mi viaje a pesar de haberme insistido varias veces a que la visitara. Le aclaré que iba con mi propia furgo-cama y que no debería alojarme en su casa. Ella llamó a mi compañera y le habló para asegurarle que efectivamente no nos acostaríamos juntos. ¿Dónde se había ido la dimensión revolucionaria de Fina? Me desencajaban sus gestos marujianos que le objeté diversas veces, pero era mi amiga. Yo quería a mi amiga. FinaO era, es, mi amiga histórica. Mi amiga que conocí a los 15 años. No he guardado ninguna otra relación durante tanto tiempo. Mis recuerdos de otras personas antes de esa edad se han esfumado. Mi memoria guarda sus nombres, sus caras, algunas anécdotas pero ningún contacto. Para mis propias referencias yo debería hacer los posibles para seguir manteniendo a FinaO en mi actualidad, pero la actualidad y yo no nos llevábamos tan bien. Nunca he sido un tipo especulativo ni he calculado las relaciones con los demás en función de su interés, ni siquiera de su interés psicológico. Dejaría, he dejado, que la relación con FinaO haya ido siguiendo su curso a partir de aquel día, durante un baile, en una localidad cercana a Cervera, que quiso que termináramos en nuestra intimidad. Entendí sus contradicciones. No podía amarme si pertenecía también a otra mujer. Además se dio cuenta aquel día que yo efectivamente quería a mi mujer. Fue la escena que precipitó su decisión. De no haber sido así tal vez hubiéramos prolongado nuestra historia, que no aventura, durante otro año más. Tengo el recuerdo de nuestras citas encendidas, de nuestros orgasmos compartidos. Ella vivió conmigo, estoy convencido, uno de sus mejores idilios, aunque breve y yo con ella, la historia pre-escrita de un amor que esperaba ser concretado y que lo fue un montón de años después de haberme enamorado de ella. Vivimos en una sociedad altamente hipócrita que hace apología de los credos sentimentales en todas sus versiones, pero cuando la gente se pone a amar siempre aparece alguien que lo prohíbe, una pareja, un hijo, un exmarido, y finalmente, el propio inconsciente de los actores en ese juego que reproduce fielmente la moral culpabilizadora. El caso es que Fina siguió su vida: vendió un apartamento y compró otro, consiguió tiempo libre sin necesidad de trabajar para gozarlo, le fueron pasando los años. De tarde en tarde era visitada por parte de ese grupo de Sabadell, que en realidad fue un bluff, nunca fue un grupo más que de salidas puntuales, algunas excursiones y algunos lugares donde ir a bailar, como en el Nashville de Terrassa para practicar country.
-cuando voy a Sabadell apenas los llamo, tampoco, -me dijo, como para justificar que no contactara conmigo tampoco-. Voy a ver a mi hija y a mi nieto.
Cuando estuve esos días por la Costa Brava, estacioné mi furgo en la cala Fenals a 5 minutos de su apartamento. Allí dormí un par de noches y las otras por otras ciudades costeras. En una de las noches Fina me llamó cuando ya estaba dormido.
–qué extraño verdad, yo durmiendo aquí sola y tú también solo.
–sí, es muy extraño, le dije deliberadamente falto de toda iniciativa para decirle lo desconfiada que se había convertido conmigo. He optado por no hacer discusión frontal. Tampoco me sentía fatal por no compartir su cama o por no pasar aquellas noches juntos. Estábamos en otra época de nuestras vidas, éramos adultos y lo que era peor parte de nuestras biografías formaban parte de los ayeres y del olvido. La gente lo menos que te ofrece cuando la visitas es que te quedes en su casa, cuando menos en el sofá si no tienen habitaciones de invitados como es el caso. Ella ni siquiera lo mencionó pareció claro que por miedo a sí misma a enfrentar otro espacio de intimidad conmigo.
Uno de esos días estuvimos en el sofá de su apartamento mirando un par de sus dvd. Mis manos recorrieron parte de su anatomía. No sentí absolutamente nada. Hacía años que la veía como amiga, como hermana incluso, y no como mujer de deseo. Por otra parte mi deseo erótico ya no era tanto como 7 u 8 años antes cuando teníamos nuestras citas sexuales. Yo me había instalado en otro tiempo mental, en uno con sabor a derrota y a simplificaciones. Sabía que todo no se puede comunicar ni siquiera a las amistades y a la gente más próxima. Para vivir lo primero es poder sobrevivir y para sobrevivir hay que hacerlo minimizando las colisiones con los demás. Eso me había llevado a una encrucijada teórica grave: la condición de garantía de las relaciones pasaba por una cierta cantidad de no verdades y por una práctica elegante de cuidadosos análisis de los que preservar a los analizados de sus conclusiones. FinaO seguiría siendo una persona imborrable en mi historia sentimental y una persona a la que llamar o atender sus llamadas puntuales de tarde en tarde, a la que visitar incluso en alguna otra ocasión o dejarle alguna nota en su buzón a mi paso ocasional por Cala Fenals. Su perspectiva de venta del apartamento y buscarse otro más al norte algo más barato para poder vivir del margen de beneficio que eso le dejaba la sometería a otro cambio de dirección y es posible que a otra racha de pérdida del hilo de contacto. Eso no era tan grave. Lo principal ya lo habíamos vivido juntos y mi yo futuro en cuanto a ella no iba a ser tan importante como mi yo pasado.
¿Cuándo empieza el pasado?. Lloret de Mar 12 feb 2007
Con un reloj en la mano el Pasado es todo aquello que queda atrás no formando parte del Ahora. Haré un segundo intento: Su definición puede ser más estricta. El pasado medible en minutos y segundos, y peor, aun milisegundos o nanosegundos es algo que engulle cada inmediatez en el mismo momento en que es efectuada. La primera frase con la que comienza este articulo forma parte ya del pasado sino vuelvo a ella para retocarla y la última con que lo terminaré, la cual desconozco, lo es de un futuro, por inminente que sea. Ambas forman parte de un ahora, o de una mañana de escritura en una mesa de una biblioteca. Pero el ahora no es una unidad de medida, es una referencia deliberadamente inexacta que nuestra semántica nos permite emplear para ilusionarnos con la idea de que el presente es algo que nos pertenece. A fuerza de pensar en lo que es el momento en el que se vive y el momento que se vivió convertido en recuerdo, advertimos que el tiempo es algo que no controlamos y que su noción no es tan clara ni consensuada aunque acudamos a ubicarnos en coordenadas temporales y acudamos a los calendarios para ubicar hechos históricos.
En la psicología de las relaciones humanas el ayer integra personas con las que se compartieron convivencias o experiencias que ya no van a volver y que posiblemente ya no se van a ver. Llega un momento en que convertir una coincidencia espontánea en la calle con alguien de ayer para hacer grandes aspavientos y efusiones de gozo para terminar en un intercambio de números de teléfono y un nos llamaremos que no se cumple, pasa a la lista de rituales superfluos. Un tiempo después, coincidencias con gente que pudo ser allegada ni siquiera tiene sentido pararla para perder unos minutos estúpidos en que ambas partes ya no saben que están haciendo salvo ser víctimas de su reconocimiento facial mutuo.
Bastante de la gente de nuestras coordenadas y paisajes pasan a formar parte del pasado y queda congelada ahí, aunque de ella haya huellas en los álbumes de fotos o en el archivo digital. Ni ella va a reaparecer ni tú vas a ir a buscarla. Son el pasado, muertos o no, ya no forman parte de tus intereses y valores de actualidad. Alguna de aquella gente muy querida pertenece a otra escala de valores de otro tiempo y se hace difícil encajarla completamente cambiada. El cerebro tiene alternativas para coherentizar lo que es pasado haciéndolo pasar por presente. Necesita el segurizante de la permanencia. El aparato psíquico trabaja para proporcionarlo. Lo hace tanto en el campo de la fijación de personas en un elenco supuestamente reactualizado como en el campo de la fijación de las ideas procurándose una ideología a favor de la continuidad. La creencia en la eternidad no es más que un recurso mental para no aceptar el fin de las cosas. Todo tiene un final que deja, a lo más, una continuidad en la inconsciencia de su precedente. Nos pasa con la gente conocida y que ha sido amiga, también con los camaradas, con los socios, con los compañeros de viaje incluso con nuestras parejas más íntimas. Todo, sin excepción deja un resto, pero la supervivencia lleva a barrerlo en sus aspectos más notorios para dejar paso, tiempo y lugar a nuevas aventuras y experiencias. Ese resto investido de nostalgia y afecto cumple la función de una memoria actualizada. Hay nombres y apellidos que no se olvidan nunca y caras que forman parte de los iconos con los que uno ha convivido. El ayer forma parte de la hora desde el momento en que puede ser referido. El pasado estricto es aquel que está completamente olvidado. Desde este punto de vista no hay un pasado absoluto que quede en el pozo oscuro de la ignorancia total. Todo pasado tiene una conexión directa con el presente, incluido el olvidado, porque aunque no sea recordado al tratar de evocarle un aspecto incide de alguna manera en las latencias del inconsciente. Ese argumento me salva de decir que personas significativas del pasado quedan en el olvido o el desinterés totales pero me lleva a reconocer su parte ilusionista. Está repleto de la necesidad fantástica de la permanencia. No podemos aspirar a la permanencia como una garantía. Cualquier evento puede ser único e irrepetible y cada historia tiene su momento. Todo es proceso que pasa por sus distintas estaciones. Una relación dinámica no es un cuadro fijado en la pared que en el mejor de los casos los cambios que tienen son en funcione de sus ángulos de exposición a la luz y según el horario en el que se cotemplen. La relación bipersonal incorpora innumerables variables. Cada parte espera la comprensión de la otra. Cuando no se da y la incomprensión se repite y acumula por distintas escenas la pereza en deshacer entuertos puede más que la lucha por aclarar las cosas. Hay experiencias personales que no pueden seguir. Para un futuro seguido y compartido cuando menos hacen falta dos. Uno, por muy amante que sea, no puede hacerle de locomotora al otro y poner la energía, por mucho que se deje amar.
La libertad amorosa de dos personas pasa por el abandono, primero como criterio previsible al que nunca se puede renunciar y después como perspectiva razonable, finalmente como escena que integrar con serenidad y ternura. Es difícil que una intensa historia de amor deje una relación de amistad razonablemente sostenible. La cultura se ocupa de hacerlo imposible. La moral pública sospecha de esas relaciones continuistas y los propios protagonistas dudan de sí mismos, de su frecuencia, de su poder.
Por encima de la posesión del otro (a todas luces vergonzante y pretensión quimérica) prevalece el principio de la auto posesión de uno en su ser navegando por las distintas experiencias que le aporta la existencia. Estas incluyen el paseo o estancia en las almas ajenas. Con Jack Kerouack, además del disfrute obtenido con la lectura de su texto principal, asocié su imagen a un estilo filosófico de existencia, instalada en la transfugacidad permanente y en la absorción de una sensorialidad contracultural. El problema del amor consolidado, también de la amistad, es que pretende mantener al otro escogido para la una o para lo otro, en un rol fijo, inamovible a los tiempos. Pretender que la compañera sea siempre amorosa, comprensiva, amiga, colega, leal es un paquete demasiado abultado para un solo pedido. Admitir como probabilidad fiable la descolocación y la pérdida de fuerza de la amiga en función de tesituras potenciales que no son controlables es más razonable que presumir que ninguna circunstancia ni paso del tiempo alterará la armonía o la intensidad relacional. No existe ningún objeto imperdible ni tampoco ninguna persona que tenga porque sernos fiel para siempre. La libertad pasa por el reconocimiento de esta premisa por dura que pueda parecer. La pregunta ¿me querrás para siempre? es de una retórica insoportable. Condiciona para una respuesta mentirosa o incompleta. Nadie puede asegurar que si aunque esté convencido de tal afirmación. En todo caso, un sí por inequívoco que parezca admitir una graduación de intensidad. En cuanto a la afirmación espontánea que el romancero propone: te querré siempre suele estar en la boca fantasmal de dicentes poco conocedores de sí mismo. La frase tiene un rescate como verso romántico y es admisible en el poeta que trata a la luna como amiga y a las olas del mar como el monólogo permanente del que toma notas, a la vez que inadmisible como cláusula contractual.
La afectividad es oscilante mientras los valores y las interpretaciones del mundo y de los demás van variando. El primer grupo que la proporciona y describe es el familiar. Por lo general quien tiene conflictos infantiles con su ámbito familiar se pasa toda la vida pagándolos. La limpieza de los restos traumáticos, por ello, no termina de satisfacer totalmente a la persona atormentada o herida. Mi devoción por los libros me llevó a leer lo escrito a propósito de la familia por Jacques Lacan en el contexto en que descubrí también a David Cooper y en el que estaba más influido por un frontalismo generacional antes que por un deseo de explicación intrapsíquica de las desavenencias. La lectura no me influyó demasiado. Posteriormente hice otra aproximación con los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis a principios de los 80, y como tercer acercamiento ya fue a partir de los contactos con la EEP y mi integración a un cartel. El marco familiar, el de acogida, se contradecía enormemente con ser también un espacio de mentira en el que ni los padres cuentan las verdades a los hijos ni los hijos se sienten seducidos para contar sus descubrimientos a sus padres. Eso que pareció quedar ubicado en aquel contexto por una ideología autoritaria dominante y por unos roles paterno-maternos represivos, reaparecería en otras relaciones libremente elegidas como las de las parejas y las de las amistades. Cuando una amistad no es acreedora de ser depositaria de todas las informaciones, lo que determina exactamente su peso es lo que puede recibir y lo que no puede. Antiguas amistades a las que podías contárselo todo, terminas por no hacerlo cuando la correspondencia no es la recibida y así es como se igualan a otras relaciones no amigas con las que se comparte espacio, cofradía o época. ¿Eso significa que estamos condenados a convertirnos todos en desconfiados mutuos? ¿Significa también que la reserva en decírnoslo todo, incluso sobre temas muy relevantes, es tanto como poner fin a la amistad? No necesariamente. Un sujeto interacciona e intersecciona con otro en aquello que los une. El resto puede ser un enigma, una zona oscura, la cara no vista del satélite de la tierra. Somos seres sublunares que jamás vemos la parte oculta de lo que nos poetiza las noches estrelladas y que sin embargo no por eso deploramos de su parte visible. Algo parecido pasa con las personas y con las insinuaciones de las propuestas de entregarnos aunque eso quede como proyecto permanentemente renovado como tal o estacionado en la lista de lo pendiente.
La parte superior del célebre cuadro el beso de Gustav Klimt irradia la cromía de la entrega. .Es una imagen del deseo, del dar y del recibir, de la pasión en puertas, y tal vez una invitación subliminal, o una idea germinal, a ser besador de los cuellos vírgenes o inocentes. El beso puede ser el principio de una relación y también el final, la despedida. Recordarlo como hecho que no se repite refiere un pasado, tentarlo en la forma pero sin sentir la pasión antigua demuestra una disintonía. Eso detalla subrepticiamente como nos hacemos pasado los unos a los otros aunque celebremos las coincidencias, los encuentros y hasta una nueva clase de conversaciones.
Todos pasamos a ser pasado de todos. La finitud corporal tiene la última palabra, pero antes de ella los itinerarios de vida, los cambios de ideas y actitudes, las reubicaciones geográficas nos van poniendo a los unos en el ayer de los otros aunque quede algún motivo para compartir fragmentos de actualidad.
Desmotivacion existencial. CdeV 2007 20 noviembre
Me dejo atravesar sin que sea a traición por el florete de una última frase de una última carta tuya que se quedo transdigitalizada en uno de mis direcciones de correo electrónico y que ahora me encuentro al repasar para eliminar una rémora de emails acumulados que no pude atender en su momento. Refieres tú sin sentido, tu desmotivación ¿Cuántas veces, cuanta gente, en tantas partes, en tantos tiempos, ha dicho lo mismo? En algún tiempo me sentí falto de razones existenciales como tú en el momento de redactarla esa curiosidad gramatical encerrando una tragedia indiscutible. Por eso me hice viajero transmundano y desadepto conciso. Aparqué los credos de la tierra y borré los cielos de mi observatorio. Aprendí que a fuerza de dar vueltas al vació se construye un círculo; si se siguen dando en todas direcciones ,una esfera; si se siguen haciendo recorridos en su superficie, unos caminos; si te dejas embriagar por ellos y por quienes los andan, una filosofía, y todo no hace más que flotar alrededor de la nada. La nada es cero. El cero es la suspensión del fluido, el no-acto, la falta de hecho, lo inerte. Ni siquiera puede ser tratado como lo efímero, no pasa por la producción. Al menos un muerto deja una descomposición y uno que fuera heroico, una leyenda; pero un vivo, a fuerza de pelearse, con sus sombras solo deja un loco con aspavientos incomprensibles para la mirada común. El vivo se la pasa jugando a discursos obsoletos. No importa que sean material reciclado de generaciones precedentes o material por venir de generaciones por nacer, el vivo juega a creerse deífico inventándose juegos existenciales con los que pasar las horas, vencer sus vacíos y eludir las preguntas del para qué y del por qué. Nadie tiene claro qué pinta aquí, la diferencia está en que unos han ensayado sus respuestas y otros no. A fin de cuentas existir es sacar afuera (adelante) una vida dada, nunca solicitada en los bancos de semen-ovarios. Una vez la tienes tratas de sacarle el mejor rendimiento en varios capítulos: el del goce, el de las relaciones, el de las ideas. Cuando crees tenerlo todo claro si eres honesto sabes que has substituido unas mentiras viejas por unas nuevas. En el sumatorio de goces tan solo compites como un ente numérico, en el de las relaciones como un competidor para tener más recursos o puertas abiertas, en el de las ideas como un pensante-basurero que ha tenido que tragar inmundicias de multitud de ideas caducas para suponer que ha destilado alguna buena. No, no hay salida del cuadrilátero. La campana para el descanso nunca suena, las cuerdas no son elásticas sino de alambre espino y la condición pugilística te lleva a pelearte contra los interminables asaltos del no-yo. Puedes inventarte que eres un ángel pero la intensa gravidez de tus glándulas te van a tirar de morros al suelo sin poder levantar el vuelo; puedes inventarte que eres más inteligente que la mayoría de contertulios con los que tratas pero tu discurso mortuorio será descubierto; puedes pensar que todo pasa por la guapura pero el mimo de tu estética acaba con lo poco que te queda de ética.
El ser humano nace –como todos los seres- para la acción. Actuar precede a pensar y la organización de las cosas antecede a todo misticismo. La disposición a la acción lleva a la creación del personaje para el drama. En la teatralidad existencial cada cual se inviste del suyo, sea porque tiene la experiencia de amores no correspondidos, por no ser reconocido en su talento, por no ascender en sus retos profesionales, por no ser entendido en su speech, por no ser solicitado en su arte o por no estar en las coordenadas esperadas; en definitiva por no ser un sujeto deseado. La profundidad última de esto puede llevar a pedirle al corazón que deje de latir o a la gama de proyectos previos de disociación: pedirle a las neuronas que dejen de funcionar. Una lasitud ocupa el lugar de la agenda y el delirio tremendista el lugar del discurso claro. Predomina la sombra chinesca o en el mejor de los casos lo opaco o lo translúcido. La psique enfrentado a su vacío existencial echa morbo a la campana de las humaredas de algo que ya sabía y con la que ha vivido siempre. Nadie lo tiene todo por poder adquisitivo que haya alcanzado y de lo que menos tiene es explicaciones para seguir respirando el aire atmosférico. Se vive la apariencia de una vida inventando motivos ad hoc que sirven para presumir de cualquier reto. Al no tener explicaciones traslada su conversación a los entreactos mundanos simples, la filosofía aterra porque pone en cueros la verdad humana frente a ese centro de esfera en el que no hay absolutamente nada. De su cantera de invenciones puede sacarlo todo: desde las chorradas más inverosímiles como creerse enviado de los cielos a las literaturas más excelsas para una posteridad que no leerá sucumbida a la férula del homo-videns. Buscará sus coartadas para su saldo de infelicidades: amigos muertos, amores que han terminado, hijos que no cumplen las expectativas esperadas, la ciudad vestida de gris, los amigos que no comprenden, el compañero de reparto que te sonríe porque ya no arriesga más palabras contigo, el trabajo rutinario, y por si todo esto fuera poco, las voces ocultas que ronronean al otro lado del tímpano o las imágenes que se forman en las grietas de la pintura de la pared.
Todo esto no es nada si quien pasa por su versión personal de lo que es una tragedia universal, al hacer un llamamiento silencioso para recibir ayuda cuando se le aproxima alguien en son de rescate, no es capaz de aceptarla. El problema no es morir o no morir. Hay una muerte en vida aunque el cuerpo siga bailando cuando se está seco por dentro y no se conecta con las energías que aparecen. La cuestión sigue siendo ser o no ser. Vivir sin ser es no vivir. Y No ser es morir. Para vivir además de tener un cuerpo funcional hace falta tener una autoinducción (los místicos lo llaman alma). Esta autoinducción es creérselo, auto seducirse de que vale la pena. La muerte segura nos proporcionará la insensibilidad de la materia inerme mientras tanto vale la pena seguir con la performance de lo que somos aunque lo que seamos no sea más que una invención imaginaria del o que queremos ser contra todos los imposibles que nos lo impidan.
Sigue sonriendo a las flores y te hablarán.
El humus de los intercambios de palabras. CdeV 25 abril 2007
Querida Uve Angélica (por tus alas para los vuelos)
Inevitablemente la forma de escribir (también, desde luego, la de hablar) nos evidencia y –lo que es más- nos delata. Krhisnamurti refiere que a mucha gente nos gusta llenarnos de palabras. Yo añadiré que no hay nadie que pueda librarse de ellas y que la mayoría de actos, a falta de concretarse tal como fueron concebidos, se quedan en ellas. Puesto que somos discurso en estado líquido, lo ideal es llenarnos de vocablos estupendos pero eso no siempre es posible. Escribir con afirmaciones rotundas es propio de un estilo sectario, hacerlo con preguntas continuas es propio de la actitud timorata que deja las respuestas para los demás sin atreverse a arriesgarlas y poner en duda cada paso argumentativo es propio de un escepticismo que agota. No queda otro remedio que mantener la dosis justa de los tres recursos estilísticos si el relator no quiere herir al auditor. En eso hace alguna trampa: supedita lo que sabe al protocolo sabiendo que todo saber contiene verdades intransitables. Iniciar frases con un yo creo, yo pienso, estimo que, tal vez, posiblemente, me gustaría pensar, etc... es una manera de mostrarse vulnerable. Qué diríamos del profesor de matemáticas que contestara a la pregunta ¿raíz cuadrada de 9? Que contestara con un creo que es un 3? Entiendo que la licitación de una afirmación categórica así como la de una duda persistentemente instalada tienen todo su derecho si responden la una a una seguridad y la otra a una inseguridad. Otro asunto es que protocolariamente unas veces se opte por no manifestar rotunda seguridad (para no inhibir al interlocutor)y otras se opte por manifestar dubitación (para ganar su confianza). Puesto que tú y yo estamos –o deberíamos estar- por encima de las conveniencias protocolarias y ya hemos tocado fondo en algunas cosas de nuestros perfiles podemos manejar las palabras, unas, con la dulzura de las caricias y otras, con la contundencia de las pedradas, sin enfadarnos por ello. Todo forma parte de la patina del bosque, del humus que dices, en el que una capa sobre otra va ayudando un año y el siguiente a cubrir con un manto de nutrientes la realidad extra-asfáltica. En las interrelaciones de unos y de otros en un montón de especies vivientes nos vamos encontrando más en las hipótesis que en las certezas. Hay una parte del currículum vitae oculto de cada individuo que se hace inalcanzable, incluso para sí mismo. A menudo los unos y los otros nos interpretamos y ventilamos con las primeras ojeadas. Nos dejamos llevar por los impactos formales antes de pasar a las salivas, en las que suelo insistir, tanto las necesarias para el habla como su degustación líquida.
En cuanto a los determinantes físico-psíquicos sin duda existen. Somos el resultado de factores hereditarios y ambientales, ideológicos y mentales. El porcentaje de esas variables de influencia varía de individuo a individuo, en cuanto a la elegibilidad sí hay muchas cosas que suceden porque inconscientemente hay una predisposición a ello (los accidentes y las enfermedades son algunas de sus consecuencias, pero también formar parte letal de las consecuencias de alguna catástrofe natural o la inclusión en una clase social u otra, me atrevo a afirmar en términos que trascienden al de la presunción puntual). En cuanto a la emocionalidad y al cuadro sentimental pasa por su gestión más o menos lógica. Es cierto que hay un conjunto de elegibilidad no posible: el cuerpo, los cromosomas, la talla longitudinal, el cromatismo epidérmico... pero muchas de las características que se piensan ineludibles (algunas de ellas las enumeras: dolor, enfermedad, contexto laboral,...) son evitables. La vida es un panorama y el ser viviente que se reclama de hacerlo inteligentemente es un artista. Aunque ciertamente la vida es el arte del vivir para unos y la condena de vivir la mediocridad para otros. Las mismas calles y escenarios están puestos como atrezos de cielos para unos y como decorados de infiernos para otros. Somos lo que somos, en gran parte, por el potencial de organización que contengan nuestras voluntades subjetivas. Tú, por tu parte; o, por la mía, vamos a seguir siendo según la estimación y cálculo de nuestros futuros particulares. En cuanto a nosotros dos, compañeros de letras y, en el mejor de los casos, devotos de confidencialidad (me gustaría, no lo niego, que te desmelenaras y contaras, hasta donde quieras, tus registros de dolor y felicidad y de amor y desamor) seremos partes concatenadas de un mismo libro complementándolo con la visión de cada uno o solistas de un dueto desacompasado más interesados en la propia nota que en el ajuste sintónico.
Puesto que me llevas delantera en tu potencial de voladora-videns, aunque sea a rachas, no puedo decir nada. Me callo discretamente. No cuestionare tu percepción extrasensorial si crees que la tienes. Otro asunto es que tal facultad se mezcle o refuerce la disposición delirante o el delirio sea usado como substrato para suponer lo otro. En un tiempo en que viví en la Palma y que colaboré con un grupo Espirita advertí que mis colegas estaban convencidos de estar misionados para una gran función durante sus vidas corpóreas. Nunca he tenido esta disposición a creerme especialmente señalado para una misión especial a pesar de que las mujeres que visitaron a mi madre cuando me parió advirtieron la marca de una cruz en mi paladar y auguraron que sería un dirigente de no sé qué para salvar a no sé quién. Prefiero seguir en la quietud anodina de quien pasa desapercibido. Si me pongo a escribir un libro decisivo sobre la realidad se titulará Crónica de la Vida Ordinaria (llevo varios días pensando en eso) priorizando lo subjetivo a lo objetivo, las impresiones a los análisis, la locura a la lógica, el ahora al mañana, el yo al otro,... es decir, haciendo todo justo al revés de cómo debería hacerse. ¿Pero qué debería hacerse? ¿Lo que se espera de nosotros? ¿yo como psicoanalista?, ¿tú como traductora, enseñante? ¿ambos como poetas, como ciudadanos, como polemistas,...? ¿Por qué no mantenernos como figuras efímeras? Podemos dejar para los conservadores de archivos y fondos bibliográficos sacar delante de los legajos acumulados lo que necesiten en el futuro, en el suyo, ¿para qué vamos a hacerlo nosotros desde ahora si tal futuro es quimérico?
Por ahora, en el presente estricto, en el rato que dura escribirte esta nueva carta, me/nos basta seguirnos inspirando los unos a los otros. Mientras pongas el nervio en mis dedos me tendrás aquí pero te libro de toda responsabilidad: no hay ninguna obligación ni por mi parte ni por la tuya en seguirnos escribiendo o en hacerlo al ritmo frenético de una carta por día. Es algo que ya he experimentado con otras personas y te aseguro que no siempre la cantidad o velocidad comunicativa significan que se corresponda con una entrega total de mensajes o con una sintonía comprensiva.
A ver qué día te pones a tiro en el ring de los verbos para pasar al repaso de las conciencias, es decir al examen de las coherencias, o simplemente para hacer aproximaciones de campo a las señales dimanantes de las axilas.
Hasta otro rato en el que, si te parece, podamos hablar de musas y cantos pero sobre todo de amores y pérdidas, hallazgos y déficits.
Una caricia.
El Salto Realístico. Terrassa 23 abril 2007
Querida Carmen. Bienvenida a la realidad y enhorabuena por agregarte al discurso de la inteligibilidad(¡borra eso!. No soy nadie para hacer de portero de puertas que de paso al mundo racional. También estoy en la honorable lista de los que venimos cuestionando las posibilidades del racionalismo en tanto que no lo explica todo.)
¡Por fin otra carta de verdad!, -la última tuya- que te compendia y te explica. No es que hipervalore su longitud pero aprecio el tiempo que has dedicado a ella –y por tanto a mí- y la mayor cantidad de cosas que dices. La comunicación sigue siendo el principal de los retos y el rol del que se explica tanto como el de quien trata de escuchar y comprender no son roles tan fáciles de dominar. No basta con hablar o escribir, necesitamos transmitir mensajes entendibles; no basta poner la pose de la lectura o de la oida, hay que entender los códigos, lo que subyace por debajo del mensaje formal, lo que nos revela a nuestro pesar. Además de vivir en medio de panoramas acústicos y sígnicos que nos transmiten informaciones tratamos de decirnos cosas con sentido. Así como el icono no se limita a ser un dibujo y el slogan no es una simple frase, tampoco la carta es una simple formalidad de un hola-¿cómo-estas? (por cierto no te lo pregunto porque supongo que lo estás como siempre sueles aparentarlo con tu belleza y exhuberancia). Te felicito pues por tu esfuerzo de coherencia y tu formato de cordialidad. Lo aprecio muchísimo. No he olvidado tus saltos del elogio al rechazo y de las palabras bonitas a las insultantes con suma facilidad, pero puesto que todo es juego y los juegos de palabras juegos son, no lo tengo en cuenta y no me obstaculiza para seguir entregando partes de mí, aunque no te hagan ninguna falta ni las necesites para complementarte como diva angélica.
Ya sé que a veces un pps ordinario tiene el valor de un hola solapado. También sé que mis cartas-textos son artículos teóricos, lo cual no quiera decir que no pueda aterrizar en el plano de lo personal y en los gorgoritos cuerpo a cuerpo si recibo muestras de disposición por la otra parte.
Para eso no es necesario el reconocimiento de una cara o de un nombre. La identidad no pasa por eso salvo para quienes toman muestras dactilares y preguntan el número de DNI antes que el nombre. Lo identitario de cada cual es sus ideas y sus praxis, sus opciones existenciales y la suma de actos con los que llena sus días y sus noches.
Coincido con tu visión de que entre la vida y la supervivencia muchas veces las circunstancias nos determinan para lo segundo y nos quedamos a la espera de hacer lo primero. De eso va nuestra conversación troncal desde hace meses: la vida como proyecto y el cuerpo vital como su soporte con toda la imaginería necesaria para ese objetivo y las ganas de gozar de cada día y de cada experiencia.
Al mencionar un eje-destinal para cada persona das la sensación de creer en una predeterminación. Mi inteligencia me dice que una parte del futuro depende de cada sujeto, aunque desde luego no su totalidad, y que es la más decisiva. En las opciones del mañana de cada cual se piensa en el panorama del ahora.No sé tú, pero yo no creo ni juego con ases en la manga o cartas escondidas bajo la mesa. Prefiero no morder los anzuelos del momento y prepensar –si así se puede decir- la probabilidad de continuidad de cada relación o cada persona de mi elenco de cotnactos y de mi lugar en los suyos. Después de cientos de experiencias claves en la vida de uno tener o no tener un lugar en la vida de losdemás por conocer pasa a ser algo más secundario y no tan peremptorio, aunque en el fondo de un ego con agujeros,(el mío, por supuesto; el tuyo, tambiény el de tantos otros) espera las satisfacciones mundanas para seguir en pie, es decir para seguir teniendo un discurso en pie de autoafirmación.
En tu finura expresivadeclaras no colocarte en el lugar de la juez ademas de decir que no deseas dañar a nadie. Te pido que tomes atención en dos cuestiones: una, los juicios y los pre-juicios forman parte de los procesos mentales lógicos de la adaptación al medio com ocualquier neurólogo puede explicar o demostrar al detalle y dos, el dolor es una consecuencia indirecta de nuestros actos del que ha menudo no tenemos noticia si no nos ponemos a reflexionar en ello. Basta entrar en el circuito del mercado y comprar determinados productos para producir daños a distancia sin que lo sepamos. Si te refieres al daño intencional y directo me gusta leer que no estás por esa práctica.Eso te humaniza. E hace más terrena y amiga, aunque puedo continuar viviendo sin formar parte de tu circulo de amistades ni tenerte de momento dentro del mío. La cordinalidad basta por el momento.
Me comentaste algo de hacerte de co-paciente. No, no es/era eso. Te acompaño de cerca en el delirio para co-explorarlo, es distinto. He encajado y admitido tu sueño delirante como parte de ti y comprobado que es compatible con una vida regulada o estable en otros asuntos. Tienes ocurrencias lingüísticas para la poesia y eres incisiva en el interrogatorio en el debate, cualidades que aprecio; pones otros puntos de vista que otros olvidan o que la excesiva cordura autorrepresiva no les admite decir. Tienes, no lo dudo, un fondo de creativa de musa que podria inspirar en paralelo y por partida doble a un pianista, un tenor, varios pintores acrílicos, dos acuarelistas, un experto en brocanterie y un escritor bohemio con necesidad de agasajos. Sospecho que no estás por la labor optando por sentirte la elegida de algún reino y la embajadora de los mensajes crípticos de los seres incorpóreos, lo cual quiero respetar, aunque en algun momento me haya movido a tener un cierto sentido del ridículo, pero de lo que me sigo guardando para no convertirlo en tema central de lo nuestro. (lo nuestro= esa circularidad de la prosa en torno al no saber lo que somos compartiendo la sospecha, a distintos grados, de que podemos ser algo diferente si no para ocupar lugar dentro de nuestras vidas,sí al menos para literaturizar).
Sigo con lo de antes: Un sujeto con ideaciones paranoides tiene tanto derecho a la creatividad como alguien que no padezca de daltonismo ni tenga ningún problema en interpretar los datos de la realidad. Pero mientras el perfil hiper-realista es de un aburrimiento soberano, la ensoñación idealista, la ideación desrealizada y la invención gratuita aportan sortilegios para sobrevivir al sufrimiento circunstancial de las existencias en cuerpos vivientes. En definitiva quien se cree el elegido aporta una escenificación que el que es carne de cañón para producciones y consumos de la vulgaridad ordinaria ni siquiera se plantea. La concomitancia entre un idealista romántico, que es medularmente rebelde, queriendo cambiar los atrasos de la historia, y un loco desatado que ve cosas que no hay o que es sensible a olores que no existen o recibe avisos de ultratumba que nadie da es que ambos no pueden soportar el sacrilegio vital de vivir contra natura sucumbiendo a las órdenes de un modelo social vacuo. La locura psíquica es una forma de rebeldía del sujeto inconsciente contra las normas en letra pequeña que lo modelan. La rebeldía de las ideas es otra forma de oposición subjetiva que quiere el auxilio y la asociación de una mayoría de disgustados por iguales circunstancias impuestas. En ambos casos el individualismo es esencial. Howard Roark, en El manantial, es el arquitecto que lucha por la prevalencia del individualismo creativo contra su condición de estar al servicio subordinado a una cultura de masas. Esa sigue siendo la contradicción que estamos compartiendo quienes hemos optado por ser antes nosotros que los roles esperados, antes nuestros egos que partes miniaturizadas de un mecano social. Pero el rol del otro no lo pide el sistema en abstracto, nos lo pedimos los unos a los otros. Por eso, cuando se me escapa la frase –craso error por mi parte- de que pongas los pies en el suelo estoy pidiéndote un rol al que no tengo derecho. Eres libre de emplear todas y cada una de tus expresiones, incluidas –por supuesto- las que me sean adversas, aunque últimamente hayas dejado de emplearlas; y yo de escribirte (es decir, también de escribirme) con los vericuetos tortuosos que el imaginario me dicte para colarte anuncios del sin sentido existencial dentro del universal deseo del placer por ser yo mismo cueste lo que cueste. Un dato curioso que nos une es el de la navegación egoica para aprender cuatro cosas del universo y de la mística y vivirlas en cuerpo propio, sede del placer y de los hallazgos. Lo más probable es que no pasemos ni tú ni yo a la historia –ni falta que nos hace- si por historia entendemos la Historia de las grandes efemérides, cobijo más bien de malhechores de alcurnia y asesinos de masas en grado sumo como algunos héroes hispano-nacionales, tal es el caso de Francisco Pizarro, un bandido. No importa demasiado el futuro, importa el peso de las creencias en el ahora y la capacidad que tenemos los humanos de arriesgarnos los unos implicándonos en los otros a pesar de que todos estemos más que quemados por los errores cometidos y las traiciones recibidas. Me pregunto si un ser castigado puede evitar emplear las pautas de sus verdugos y actuar siempre con la dulzura de las flores condenadas a extinguirse cíclicamente haciéndolo en silencio y sin culpar a nadie.
Un abrazo, un achuchón, un beso mejillero.
Fue el tipo que condujo la expedición (en 1532) de unos 150 oportunistas -que pasaron a la historia con el nombre de conquistadores- al corazón del gran imperio Inca. A pesar de su inferioridad numérica raptaron al dios-rey inca Atahualpa que acabaron por asesinar después de haber matado con sus poderosas armas de fuego a miles de sus súbditos cuando no aceptó postrarse ante la palabra de la biblia. Pizarro demostró como un puñado de violentos metódicos pudo hacerse con una nación de millones de lugareños y dando comienzo con ello a la conquista española de los Andes. Posteriormente sería reconocido como virrey y su estatua erigida en un lugar central de Lima.
El discurso Descolocado Royal Dance 2007 abril 18
Querida Uve de V(s)alerosa, desde que te expresas de acuerdo con el canon del realismo me tienes descolocado. ¿Dónde se ha ido tu gallardía de embajadora del más allá y tu discurso epopéyico de Juana de Arco? Bienvenida a la norma convenida del hablar ordinario aunque no olvides que los sujetos anormativos seguimos de cerca y con interés cualquier antinorma con brillo que pueda ser consentida. Pero me descolocas porque eras la solución ideal para dejarme ir con el método paranoico-deductivo daliniano y ahora, si vas de formal y seria, ya no puedo emplearlo.
No calles tus sueños o alucinaciones, que para el caso pueden ser lo mismo. (¿Los soñadores, qué somos sino visionarios que vamos tras las vacilantes luces de las antorchas?). Pero respeto tu forma de respetarme aunque me quede sin carnaza a la que hincar los dedos para discutirte ideas o profecías.
He recibido por varias veces tus propuestas de añadirme a listas de amigos organizadas por webs que ponen en contacto gentes de distintas partes de la red, oseáse, del mundo. De veras, que tienes necesidad de conocer gente por tales procedimientos? Tengo una larga trayectoria de conocer gente por anuncio y por contactos diferidos desde la época preinternáutica. Estoy agotado de tanta gente conocida de la que no queda ni siquiera el recuerdo del nombre. Si te preguntas para qué buscar en la hipótesis del laberinto digital lo que no buscas o crees no encontrar en la cercanía de la realidad ordinaria reconocerás el peso de la ilusión por encima del reconocimiento de las conclusiones de los hechos. No lo objeto, sólo lo constato. En otra latitud no está lo que no encuentras en ésta. A lo más se puede contactar con una forma de expresión distinta, con otro portador de idioma y de lenguaje. Pero admito que caras nuevas re excitan el panorama sensorial de las relaciones, pero dudo que ilustren el simbólico aunque no cuestiono que puedan añadir nuevas experiencias. Te deseo suerte en tus búsquedas Inter-humanas y explores cuanta más gente mejor en sus intimidades, las de sus discursos de fondo y las de sus fiestas de superficie.
Me ha dicho un pajarito que te ibas a Lourdes este finde con Maite. Os deseo buen remojo en las aguas curativas. No sé si la santa tiene un inventario de milagros importante pero el agua seguro que siempre es impactante. Prefiero la de los mares. Las olas siempre están pobladas de mensajes y por añadidura te reactiva los alvéolos. Te deseo suerte en tus conquistas del mundo en tus negocios espirituales.
Cuídate. Habla conmigo cuando desees por el msn como “en los viejos tiempos”
Besos de un fauno a una mujer venida de no sé qué parte de los cielos.
El descenso de los Tacones. CdeV 2007 15abril
Querida Valencia. Hola bombón (¿o era boom-boom?). Tus 2 líneas y media (un exceso no disimulado) me piden un resumen apropiado a tu mente no reptante por los arrecifes de los campos de tiros. Femenina o no -hablamos de la mente, la tuya pero también la humana y su soporte en tejido nervioso- hace conexiones, chupa serotonina, tiene neuronas bailando la comba y analiza los rumbos posibles ante el laberinto existencial. Admito y confieso que no, no puedo reducir a cuatro frases apropiadas el capítulo anterior ni todos los demás. Pero si quieres un resumen para colgártelo en la cabecera de tu cama aquí va uno E=mv2. Eso empeora el coste de tu fragua y apaga el calor de tus intentos comprensivos. No quiero ser el responsable de darle al extintor contra tu fuego de dragona mitológica pero tampoco caer en la vanidad teórica de pretender explicarte el sentido del mundo. El mejor resumen sería el silencio, pero eso deja a la gente de los palcos con sus prismáticos sin ningún evento que seguir. Seguiré hablando aunque sea para añadir otro capítulo al libro de tus valores, porque de eso se trata ¿no? de valorarnos. Y lo haré, -lo de hablar o lo de escribir que es mucho mejor-, desde el agujero del que tiene más que los pies en el suelo en la cripta de lo enterrado, y los ojos por las alturas simbólicas. Nada que no pueda entender un ser angélico con o sin el auxilio de Eolo en sus recorridos.
Si tú te posicionas en el no entender debe ser debido más a una insuficiencia de lectura, a una falta de luz en los ratos que tus ojos se posan en la grafía, a que los pajaritos te pían entre las sienes que a las matemáticas encriptados de los agentes de CIPOL pertrechadas en la prosa de pretexto. No, no hay nada que no tenga su explicación. Basta prestar atención a las señales, leer una palabra detrás de otra, una frase detrás de la siguiente y…¡zas! entenderás la lógica del texto. La complicación existe cuando te pierdes en los eslabones previos.
La historia más compleja se compone de unidades simples, también la mente más torturada puede ser interpretada a partir de las partes que la ensamblan. Tu eres Uve, la uve del valor (se le supone), de la vitalidad(a la vista está), de la verdad (bueno, tampoco exageraré), de variopinta (evidente querido Watson), y apuesto para que no lo seas de la vanidad (epidémica) o de la vagancia (fundadora de la parálisis del crecimiento personal), aunque declararte en huelga de comprensión indica un algo de vaga. Si no lo eres, tampoco tienes que demostrármelo. Las ondas telepáticas ya me lo dirán.
La cosa pasa por la sutilidad, por la elegancia del decir sin decirlo todo, del dar sin darlo todo, del invitar sin mostrar todos los ases. Todo tiene una explicación pero no todo se puede estar continuamente reexplicándolo. Allá cada cual con sus recursos intelectivos e interpretativos. Intuía que estabas dotada para saber desglosar frases largas en unas cuantas cortas para deglución de residentes de aulas básicas o que tus auto atribuciones de viajera de los espacios relacionada con minotauros y Pegaso te darían las claves de los mensajes si el recurso al diccionario enciclopédico te resultaba intranquilizante. Sigues siendo el pretexto ideal para la navegación imaginaria: una propuesta como curiosidad de miradas en la plaqueta del microscopio. Sigues siendo figura deslizante sobre las aguas, como un mesías sin tener pedida cita previa con las masas. Sigues siendo vitícola y ventral, posible material para la cata a la que decirle: “vente, hay un lugar en mi escoba para poner nuestras siluetas en la siguiente luna llena”. Pero no, uno espera en su despacho las propuestas más que ser mensajero de las suyas y hace ante una portadora de delirio, por directa que sea con su mirada, un pretexto para el estudio analítico a conciencia. ¿Cómo sigue siendo compatible una vida relativamente estable con el anidamiento de un delirio construido? ¿Cómo es posible vivir toda una vida con la convicción de un delirio que hace de centro vital? Un delirio no es tan grave salvo cuando quien lo tiene no lo aísla y deduce que lo es. El tremens hace ver cucarachas y pequeños monstruos por las paredes, otros colocan espectros espatarrantes en el campo de visión (entiéndase, de ilusión) y son tomados como personajes de la vida propia. Cada construcción delirante es distinta. Cada convencido de ser el elegido de los dioses enloquece paulatinamente de manera distinta. Seres poseídos, o que así se lo han creído, por la luz divina abundan en cantidad. En todos los tiempos gente ávida de poder se ha autonombrado a sí misma como los elegidos de los dioses. Desde emperadores que han justificado en eso sus imperios y reinados a paranoicos convencidos de sus visiones. A veces sus sueños o premoniciones les han convencido de tener dones especiales, la mayoría se han aprovechado de la ignorancia popular y modernamente del respeto protocolario de la gente que opta por el criterio de admitir a cada cual en su autoengaño. El delirio, visto así, no es más que otra apuesta en falso elegida por el sujeto que hace del mismo una de sus tramas principales. Otros optan por matarse en las carreteras a toda velocidad, de hacer de trepas en sus empresas para ganar dineros o pasársela resolviendo misterios esotéricos.
En la mayoría de los casos el criterio tácitamente pactado es el de no desilusionar al ilusionario. Que cada cual se las entienda con sus espectros y sus calcomanías en las paredes que se complacen en tener por límites de sus avistamientos.
En cuanto a ti, mujer mesiánica, que ayer te dignaste aproximarte a los suelos descendiendo de tus tacones que te tenía allá arriba con tus espiritufagias, reconozco haber advertido un destello de bondad en tus ojos de indagadora. Por una vez me pareciste bella y con algún posible interés suculento para las gastronomías anexas a las literaturas de comensales sin tintas de calamares. Tus prisas por hacer el corrido por todas las mejillas próximas de la sala (¿qué te dan? ¿Qué les das? ¿A cuánto va el beso actualmente?) no te mantuvieron demasiado rato para hablar de la sustancia, no la de los desencarnados, sino la de las palabras concretas y traducibles.
Mientras tú sigues tratando de entender de qué va todo eso y sigues especulando en posibles conexiones de dictados detrás de mis palabras de algún otro protagonista que te hiciera tilines colado en tu pasado, yo seguiré escribiendo pero sin esperar que las insinuaciones de sentido de lo que es expresado aparentemente sin él, den un vuelco a tu registro angélico y apliques el método racional deductivo (habrás oído hablar de él) a la realidad numérica, sensitiva y energética. Hasta otro rato y hasta otra hipótesis: el paso del surrealismo a la racionabilidad entendible. Tú mueves.
Hombre fémino versus falocracia.
CdeV 2007 12 abril
No hay nada como una voz provocativa para poner en sinfonía a un coro en autodefensa. Los diálogos públicos en lugar de ser puentes entre el Logos o pértigas entre lógicas del conocimiento, distintas pero complementarias, serían, o son, simples provocaciones verbales y sus respuestas reactivas. Se trata de una danza de frases. Pero si el político no puede convertirse en el besugo comiendo el azuelo submarino que le brilla ante los ojos, el cuentista puede convertir la palabra más ordinaria en una cantera para literaturizar –y de paso caricaturizar- a su autor, o transmisor, y tomarse un rato de asueto para risotadas sueltas y gimnasia diafragmática. Heme aquí de nuevo convirtiendo tu pregunta insinuando mi condición de falócrata en fosfatasas para tus cremas faciales. Diríase que alguien como tú supuestamente próximo a las influencias parisinas (Paris, ciudad del amor por algunas décadas y del desenfreno -si lo de Moulin Rouge y sus chicas del cancán lo eran-) podría comprender que un varón no domado puede tener repartidas por sus literas dos o más mujeres sin ser preso de la ideología machista. Cierto es que hay latinos, hombres para más señas, que van por las tierras de las vírgenes tratando de llevarse cuantas más mejor a sus catres malolientes de marineros de paso. Cierto es que hay chicas tocadas (perdón, mal tocadas) por la disuerte de tipos que se les han acercado sin ton ni elegancia, que les dejaron secuelas y resentimientos de por vida y a partir de entonces cualquier imagen masculina la pasan por la guillotina de sus dictados. Cierto es que hay hombres sin perdón, que necesitan demostrar y aparentar que son conquistadores donjuaneros a los que no les para de aumentar su harén fémino. De otro lado, cierto es que hay mujeres dispuestas a una minúscula parte atencional de un hombre compartido que tener uno por entero sin repartir. (más vale una parte buena de algo que la totalidad de algo malo). Cierto es que la exquisitez no se mide en cantidad sino en calidad y a cuenta gotas. Cierto es que las gotas seminales de unos llevan a forjar imperios y las de otros simplemente a dejar manchas amarillentas en las sábanas encartonadas. Cierto es que hay señoras de alta alcurnia con corsés inquietantes para impacientes que no entienden la posibilidad de la existencia psicoanatómica de un hombre-femenino capaz de amar a la vez y en paralelo a ninfas del universo sin engañar a ninguna por separado. En definitiva, el machismo no tiene nada que ver ni con los terrores de las mujeres vaginalmente resecadas ni con las prácticas de conquista, flirt, aproximación, tanteo, besuqueos que los hombres mujeriegos realizan para felicidad propia y goce ajeno. Las malas lenguas los vienen tratando de utilitaristas. La primera es la de la mujer despechada que se siente traicionada porque no es la única en el elenco de atenciones de él. ¡Oh! ¡ha venido él! Las siguientes son las de tantas y tantas viudas y ex cónyuges que cargaron con la dura tarea de satisfacer a sus maridos aunque no les gustara hacerlo y jamás pudieron entender que otras personas, tanto de su género como del género de ellos, disfrutaran y sigan disfrutando haciéndolo. La población entera pandemizada y torturada por sus terrores sulfúricos prefiere colgar la etiqueta de bueno o malo a la gente de sus referencias que ponerse a indagar la verdad de las cosas. Si la gente no se cualifica y evoluciona es porque prefiere el juicio rápido que la valoración lenta, prefiere la palabra que maldiga a la palabra que investigue. El machismo pese a su extensión nacional (¿qué madrileño no utiliza la palabra macho en sus producciones orales?) no nos ha alcanzado a todos los hombres. No sé cuantos, pero algunos podemos presumir de no tratar a las mujeres con conceptos dominantes. Algo que no siempre pueden decir ellas, necesitadas de amores incondicionales y en exclusiva por temor a ser no-únicas, exigiendo la atención del partner por arrastrar una baja autoestima personal. La chica exclusivista, sea púber o una senil, no entiende que al pedir su condición de exclusiva está empujando a su pretendiente al rol del macho-protector. Ante ella el latin-lover que se precie no entrará en consideraciones analíticas y la tomará, si se deja, por delante y por detrás para hacer las funciones de activo, eso sí, bastante generalizado en todas las especies mamíferas. No todo amante en ejercicio de su vocación tiene la suerte de tener una cohorte de hermanas Gretxell como el personaje de Louis Malle al que le siguen por todas partes dispuestas a recibir cualquier cosa de él, incluidos los desprecios. Para la mayoría de hombres que buscamos la mano caliente de la compañera de conversaciones no estamos tanto por el trote del émbolo como por la comprensión de la química amorosa. Ni siquiera los grandes harenes –pese a su sutilidad carcelaria- significaban canteras de explotación sexual para sus grandes jeques. Antes bien, un retiro monacal a salvo de las mugrientas y peligrosas calles, de ninfas inigualables para la complacencia visual de su carcelero, mantenidas en la delicadeza para estar a punto por si en alguna ocasión excepcional, en los siguientes años, fuera necesitada para una violación de urgencia de su amo y señor. Mientras tanto los eunucos custodios practicarían el sexo oral como una alternativa sostenible y el lesbianismo elevarían las cotas del placer a envergaduras insospechables. El futuro no recogería la verdad intrínseca de eso y tan solo se quedaría con la lectura aparente y rápida. Esta es una propiedad curiosa: una tendencia de ser de personas con relojes pero sin horas, con objetivos pero sin satisfacciones, con palabras pero sin decires, con retorcimientos del lenguaje de diccionario pero sin entender el valor de las palabras, con correo electrónico pero sin envío de mensajes con pies y cabeza, con asuntos por resolver pero sin coraje para hacerlo, con receptores para estar al día pero sin capacidad para destilar las noticias recibidas. David Sarnov, el padre de la radio, supo ver inmediatamente el potencial económico y comercial del invento de Baird. Se preguntó porqué no llevar un televisor a cada casa .En la feria mundial de New York, el 20 de abril de 1939 ofreció a América el primer servicio de televisión comercial convirtiendo un invento individual en un servicio de comunicación. Desde entonces el prodigio de tal instrumento pese a sus maravillosas posibilidades comunicativas no ha parado de incrementar el atontamiento general de la población sometida pasivamente a su campo de influencia. El homo videns ha acabado con el homo sapiens y es así que la gente reproduce eslóganes y cancioncillas como cacatúas de feria, también lo hace con palabras que a fuerza de emplearlas mal ha permitido que una ideología nefasta que se opone a la vida anide en su coco socavándolo como el regimiento de carcomas contra el que el propio Popeye tuvo que esforzarse para vencer.
El desinterés como condición para la supervivencia.
CdeV 2007 febrero 08
Interés no es solo un substantivo. Es una palabra clave que substancia las claves del comportamiento humano. No iremos a creernos en nuestras alturas imaginarias, yo de Simbad y tú de tapizestopista para viajar gratis por los cielos, que existe el amor puro, que existe el beso químicamente depurado, o que el altruismo es lo dominante en el trato humano. Todo se mueve por intereses, aunque la palabra suene fatal. Puedo estar interesado en un determinado nivel de vida y en rodearme de unos cuantos objetos decorativos que me den confort y condensen recuerdos y en cambio pasarme años sin mirarlos o sin pensar realmente en ellos. De todo lo qué me está rodeando en éstos momentos ¿por cuántas cosas estoy realmente interesado? Muy probablemente no llegarán al 1% de todas ellas. Me interesa este ordenador, la cama que esté a punto, el frigo lleno y encontrar el libro que quiero leer, que la persona que tiene una cita conmigo la cumpla, que la tarea que se espere de mi esté hecha y todo lo demás, es decir la mayor parte de cosas, pasa a un segundo plano. Es el plano de los floreros, de las porcelanas, de las macetas, de los cuadros en las paredes, del interior de los armarios, de los nombres apuntados en el directorio de phonos, de los regalos recibidos o los metidos en el cajón de expediciones, de la gente que pasa por la calle, la que llena las aulas, la que sale por la tele. Todas estas mil y una cosas con que los consumistas desmoderados nos rodeamos, teniendo 10 veces más de todo de lo que necesitamos, son del todo prescindibles, están integradas en un interés bajo o en un no-interés. El interés por las cosas y por las gentes es oscilante, lo mismo que el interés bancario en función de los enredos de las Bolsas. Declaras en el laconismo ensombrecido de tus últimos correos electrónicos, pero como es habitual en ti, que no te intereso. ¡Por supuesto!, ¿cómo ibas a interesarte por alguien que tiene ángel? Cualquier cosa que te desmonte el chiringuito de tu visión especial de la angelidad de la que te haces agente comercial en exclusiva puede ser peligrosa. Dale la vuelta a la frase, ¿No habrás pensado que yo esté realmente interesado por ti? ¿O que lo está quien te aguanta los rollos, o que te mira con ojos de codicia o que te escribe un poema romántico para llevarte a la cama? El interés no es un absoluto, es una resultante en función de cálculos. Quien habla desde el podio del me interesas/no me interesas tiene una mente matemática, muy lejos de la sensibilidad sentimental y del teorema más barato sobre el amor.
Me interesan los interlocutores para hacer co-razonamientos y coincidir en co-inspiraciones. Contigo no hay diálogo racional posible. La única alternativa era dejarte en el rol del pretexto para hacer un diálogo irracional totalmente imposible pero por lo que estoy comprobando muy productivo. Enviar sumas de palabras -en la puja de una espiral enigmática que nada pretende salvo seguir explorando las posibilidades de la locura- es una manera de responder partes de un test que la improvisación va planteando.
El fabulario necesita salir a la calle para inspirarse con la caída de una hoja amarillenta que hace una cabriola y que simula el gesto de un alma en pena, o que se posa en una charca donde inmediatamente es abordada por insectos que la confunden con una isla paradisíaca. Realmente el que tropieza con semejante retrato no es que esté interesado en montarse una juerga con los insectos en cuestión ni espera que lo inviten a bordo para surcar los rincones de su particular océanos. Tan solo se reconcilia con los fenómenos de la naturaleza, por fragmentarios que sean, retratándolos y absorbiéndolos.
Lo mismo pasa con las secciones de rebajas y de oportunidades, donde entre la chusma frenética y las prendas manoseadas puedes encontrar una pieza de vestir bastante digna. Pero realmente la ventaja no ha sido la de su adquisición sino la de la escena que has podido examinar. Se puede estar interesado en ésta y realmente no en los personajes extra que la integran. Una persona vive –y en principio deja vivir, es lo único que se le pide en contraprestación- independientemente de si genera o no el interés por las otras. A veces, ni siquiera los hijos pueden esperar eso de sus padres, los cuales, en no pocas etnias, los reproducen como inversión o fuerza de trabajo potencial u otros han nacido sin ser queridos o deseados. ¿Cómo íbamos a estar interesados los unos en los otros por mucho que compartamos la especie si no fuera por intereses por lo general de tipo productivo o materialista? En realidad es mucho peor que la gente esté interesada en ti a que no lo esté nada en absoluto. En el primer caso te busca para sacarte los cuartos, la energía, para robarte las ideas, las frases,...y en el primero quedas a salvo de sus zarpazos si se trata de mujeres vengativas con uñas de puntas o de sus garfios si son piratas con el barco hundido. En consecuencia, debo de estar del lado del agradecimiento. Te agradezco tu desinterés, tu indiferencia, tu mirada de soslaya, tu alejamiento, tu frialdad, tu vacío en el lugar de la figura acogedora. Todo eso dibuja el principio de realidad y para sobrevivir debemos saber, antes que nada, en que realidad lo estamos haciendo. El desinterés es una condición necesaria para la supervivencia. El interés por todo lleva a la pronta saturación. Inevitablemente hemos de ser mentes discriminativas y selectas si queremos cruzar el laberinto salvaje de una humanidad maloliente. Seleccionar de todo el universo de lo ajeno lo mejor significa irrevocablemente desinteresarse por aquello que molesta. Todo eso no sirve de demasiado sino se averigua el por qué de cada interés así de cada desinterés. A mí me importa un pito los tejemanejes de la clase alta norteamericana y pongo interés, por ejemplo, en un reportaje sobre el clan familiar de los Kenedy que viene instalada en la tragedia por 4 generaciones y no para de reproducir candidatos a las altas esferas políticas. Tal vez podría ser interesante examinarlos desde el punto de vista psicoanalítico para ver como se engendran las psicosis cuando se vienen a vivir guiones de vida predeterminados por los padres. Pero es un estudio en el que yo no me meteré y es una historia en la que más allá de la noticia rápida de unos minutos o tal vez la lectura de un reportaje no me cautivará. Hay muchas personas que están en ese plano de interés efímero. Ningún problema en que tú lo manifestaras por mí antes de ubicarme físicamente. Era la contrapartida lógica a mi desinterés ya montado antes de que tú conocieras mi identidad. Escribir tiene un interés por sí mismo. Eso genera un texto ante el cual no tiene porque estar a la misma altura, de interés digo, el destinatario que lo recibe.
Mirémoslo desde el punto de vista de una partida de ping pong. Mi paleta sigue lanzando pelotas. Antes tratabas de responder a mis saques y podías mantener un poco el juego. Tu producto: una gramática incomprensible y una prosa ilegible te pusieron en evidencia ante ti misma. ¿Sentido de la vergüenza para no continuarla? Mejor -en eso te apoyo- una frase de línea, una palabra simple que no un rollazo mal inspirado por tus guías. Sé que no puedo seguir exprimiendo néctar de una piedra aunque se trate de una obsidiana y a fuerza de jugar con su esfericidad se ha ido astillando. Ahora con las aristas sacadas he de reflexionar si merece la pena continuar acariciándola. Pronto se romperá y yo no podré recomponer sus partes.
Como hasta aquí (en ésta línea) no has llegado dado tu desinterés manifiesto podría decir lo que quisiera para pasarte factura de viejos agravios que ya tengo olvidados. Dado que la fascinación imaginaria puede más que un no recibido en cualquiera de sus versiones, no hay nada como no tener a nadie enfrente para permitírtelo todo. No es que seas nadie, entiéndeme, no eres quien asegurabas ser, premisa que dio a lugar a todo este correo dirigido al paraíso natural, cuya respuesta ha sido imposible ya que tú no habitas en él. Por mi parte, insisto, no es que me interese todo y aclaro, por si no lo ha quedado antes, que tú como mujer me intereses. El interés era en tus demonios. Entré a saco a operar. Estoy todavía hurgando en tus vísceras para dejar un trabajo bien hecho. ¡No temas no me llevaré nada de ti!
Termino. Tampoco es exacta la categoría de verdad de cada declaración taxativa. Tampoco la del desinterés. Si fuera cierto, dime que estás haciendo todavía en mi buzón y por qué en la frase anterior me dabas recuerdos para los amigos comunes. ¿Comunes, dices? Ya me gusta que sigas flipando, es la mejor alternativa a dejarse atemorizar por los teoremas de la realidad, es decir, pagar los impuestos y cumplir con las obligaciones.
La cárcel del mitomaníaco CdeV, en el estudio febre 07 2007
El viaje surrealista aterriza bruscamente sobre una superficie corálica cuando las reflexiones ante una mitómana no han conseguido sacarla de sus alucinaciones turquesas. El texto se tiñe de serio si quiere hacer el análisis de la cuestión pero si una corresponsala, en las antípodas de tu saber, se descolgó con la tesis de que nada existe y que era mensajera de guías trascendentes, no supo seguir la lozanía de sus propios arrebatos, y, finalmente, no aceptó el producto resultante aunque fuera en forma de despojos literarios, alegando una escueta frase de disgusto por algo que no estaba en condiciones de comprender si le gustaba; la excluyen de una agenda metódica para pasar a ser atusada con el estilo marcado por la tinta precedente. El tañer de los auto elogios y la dulzaina de un fauno, sacado de la sección de saldos de los deshechos antropomorfos, no modifica la imagen del individuo de feria prepotente que está diciendo no a una pregunta que no se le hace.
En el desfiladero de las tirrias vecinales, escaladores de escarpadas paredes toman por estribo los cráneos de los que están a un metro más abajo. No hay pelambre que les proteja ni teoría clínica que los acredite para ganar la cima en la que no creen. Van de paso y en lugar de caminar por la horizontal se les torció un cable para decidir hacerlo en la vertical para ver lo que pasaba y comprobar si Newton, el de la manzana, tenía razón. A media escalada, la cuestión ya no es preguntarse que se está haciendo allí ni volver para atrás (no pueden) y a falta de reto tras el que insistir hacen de peldaños para los más instrumentalistas y aprovechados de lo ajeno. La figura competidora en la vía alpinista, de cuerpecito trémulo y angélico, no extravía su artillería con puntas de sílex para no malbaratar un clavo al que amarrar su mosquetón y aguijonea las fascias de quien le podría haber contar la mentira de su primera comunión. Atenta a ser la única candidata recibida en la diestra de algún átomo primordial no tiene el menor reparo en pisar fuerte la masa muscular de quien sólo le sirve de medio. No fue Maquiavelo quien inventara la famosa fórmula de que el fin justifica los medios, por la cual la posteridad lo señaló con el dedo índice de la hipocresía y lo mandó al ostracismo; simplemente la expresó de un modo sencillo y contundente condensando la quintaesencia de siglos de cultura relacional. El sujeto hobessiano para el prójimo fue objeto antes que pensante de su condición postrada, fue material de usar y tirar antes que fuente considerada de creación y de inteligencia, antes subproducto de explotación que objeto de plenos derechos . Siempre hubo algún mitómano esclavizando humanos del entorno con la fabulación de tener poderes extraordinarios hacerse representante del dios de turno. De todo aquello quedan diferentes sectas: la musulmana y la católica las más mayoritarias y otras miles de órdenes y devociones diversas en una mezcla de mezclas de las topografías que les dan asilo y de las generaciones que les proporcionan feligresías. Basta que el mitómano entre en escena y diga que tiene una predisposición especial para el ocultismo para que los plebeyos carentes de imaginación paren oída, y creyéndoselo o no, lo tomen por entretenimiento del rato y, por si acaso, lo dejen en la hipótesis del tal vez. Eso no garantiza la eternidad a nadie incluyendo que tampoco un tratamiento en el potro de la tortura con los pezones estirados por tizonas y las gotas de ácido sulfúrico haciéndole un grafitti en el abdomen. El mitomaníaco es el primero que habita en su cárcel que -no precisamente por altruismo- tiende a compartir con otros devotos de sus encantos y de su monólogo monotemático del que a primera vista no se mide lo extenuante que puede llegar a ser.
Forma parte de la fascinación de la fauna mediterránea. Una invitación a genetistas para descubrir que cruce genético lo han convertido en lo que es medio fábula de libro medio conciencia pensante. En alguna parte de su desarrollo se paró el crecimiento de la facultad comprensiva. Ningún problema ante la perspectiva de hacerse con sistemas de pensamiento alternativos. Si es cuestión de poco tiempo que cada cual guarde su soma en el frigorífico para irse reabasteciendo los órganos corporales que le vayan fallando, ¿por qué no tener los elementos de regeneración celular de todo su soporte para computar? Wise Young, director del centro de neurociencia. Universidad de Rutgers, fue uno de los médicos de Christopher Reeve. Sostiene que se ha producido una autentica revolución en biología amante de la posibilidad de la regeneración del sistema nervioso central. Eso es equiparable a superar las leyes de Newton, que obviamente hizo algo más que contemplar la manzana antes referida. Por su parte Fernando Tejedor, investigador del cerebro de la Drosóphila Melanogaster, ha tratado de detectar un posible gen responsable de la limitación de neuronas en el sistema nervioso, tesis tal vez trasladable al SN de los vertebrados. ¿Por qué el mitomaníaco se queda encerrado en su cárcel conceptual mientras que el bohemio anti-ideológico no para de generar formas de vuelo extramuros? En última instancia la drosóphila no está tan lejos frente a las necesidades de supervivencia de lo que lo está el elemento vivo en la escala humana. Descartaremos que aquello acepta entrar en el paisaje existencial para molestar al ser humano o darle trabajo. Lo cierto es que no hay ningún solitario estricto mortalmente aburrido. Todo el mundo está rodeado de una clase u otra de ideas y especímenes que crean el simulacro de la compañía y el motivo para una habla cualquiera.
El mitomaníaco tiene la posibilidad de hacerse con la tarima, el palco, el púlpito o lo que sea para arrastrar a unos cuantos miserables en búsqueda del sentido de la vida. No hay mentiroso más persuasivo que quien se cree sus mentiras. Por su lado, el usuario de biblioteca apenas se dará cuenta de que se cruza con su espectro, más atento a una palabra que necesita ser consultada en el diccionario que no a la grandilocuencia de un comecocos ávido de inocencias que le auditan sus afirmaciones egoicas e insufribles.
Una rinoceróntica fracasada. CdeV 2007 1 febrero
Si el alfarero experimenta un placer inconfeso en convertir un amasijo de barro informe en una porcelana que pueda adornar un salón palaciego, el psicoanalista puede experimentar un placer, como mínimo equivalente, en ver como moldea un analizante informe cargado de confusiones y repleto de obturaciones para acercarlo a la cura en forma de reconstrucción de su identidad para gozo de sí mismo y goce de los demás al sentir sus vibraciones positivas. Claro que el terapeuta, que no sabe de qué va su trabajo, puede sucumbir a los hechizos de una analizante, víctima de una transferencia a la que no sabe enfrentar, pero lo más probable es que aquella no llegue a la cura y éste se quede sin cobrar los honorarios. He pagado en especie, se dirá la susodicha. Sigo. Si el artista plástico puede estar orgulloso de lo plasmado en su tela a partir de su paleta de colores y su ingenio, o el escultor sacarle al bloque de piedra el material restante a la forma que busca, también el psicoterapeuta analítico modela a aquel consultante que viene con el alma rota, el corazón borbotónico, el coño taxidérmico y la confesión incoherente. Ni el pintor se revuelca con su tela por mucho que le guste, o el escultor empieza a buscar lugares propicios por los que penetrar a su escultura por perfecta que le haya quedado, ni el psicólogo se va a lanzar a los labios de su cliente por muy bonita que haya quedado tras la cura. Cuando eso sucede, es que ocupa un lugar impropio. Ciertamente, en determinados momentos, hay situaciones irresistibles en las que el analista, en lugar de dormitar ante el rollo patatero que le cuenta la dama de la haute societé contándole trifurcas insignificantes y repetitivas, la observa en detalle y deja volar las riendas de su deseo, especialmente si viene vestida con escote generoso, medias negras, falda corta de cuero del mismo color y separa las rodillas convenientemente para insinuar que más arriba del ligacamas no se vislumbran las posibles bragas que la salvarían de pasar a la categoría de deseable. Quizás la cliente, en realidad, no quiere ningún análisis ni comprender sus dramas y ha optado por el timbre del analista en lugar de ir a la discoteca donde ligar (tampoco hay tanta diferencia entre el precio de lo uno y de lo otro); quizás el profesional no lo es tanto y no sabe que eso no ayudará a la desdichada a salir de su abismo aunque tampoco le añadirá más peso a la caída libre de su cuerpo, y justificará su acción en el salto del tigre porque sospecha que la consultante es una impostora que en realidad solo viene porque no tiene otro lugar donde ir a hacer una siesta.
Puesto este punto en su lugar, no me atrevo a comentar lo que dices después del asunto del revolcón con tu terapeuta a elegir. Escribe en francés, en italiano, en esperanto o en inglés. Lo prefiero. Tu castellano es deplorable. Repasa tus expresiones antes de enviarlas. No entiendo nada de lo que dices sobre amistades, gente común que conocemos y otras inutilidades gramaticales de las que haces gala. Te prefiero como sonámbula o como funámbula hipnotizada capaz de cruzar una calle entre dos rascacielos a través de un cable de acero tenso que no como detective en grado de tentativa fracasada. Aposté por ti como rinoceróntica y ministra de los cielos aunque de momento no hayas demostrado ser más que hipercúbica con demasiadas aristas y vórtices en los que se acumula el polvo (el de los ácaros quiero decir) y pocos lados amables a los que meter o dar la mano.
La demanda tardía de la conversación normal. CdeV 1 febrero2007
Entiéndeme: tú eres mi paciente en sentido metafórico. La definición de paciente no nos lleva a la de quien tiene interiorizada la paz sino, contrariamente, a quien está atrapado por una condición angustiosa, tanto más intensa que traslada el discurso del saber de lo que le sucede a otro (al profesional, al médico, al supuesto experto) sin auto indagarse y sin atreverse a las miradas de los espejos. Es en éste sentido que tu eres mi paciente, no porque vengas a mis horas de despacho (que no te he dado ni me has pedido, pero a las que le podrías buscar una alternativa, te aconsejo seriamente, tratando de solicitarlas en otro analista dispuesto a entrar con el bisturí simbólico dentro de ti) sino porque no estás entendiendo donde está tu síntoma y donde mi puesto en tomarlo como material literario.
No quiero desilusionarte pero no te pones, en contra de lo que declaras, en clave literaria, al menos hasta donde yo sé, te leo y te infiero. Tienes derecho a tus pataletas de niña mal criada y a cortocircuitarte en la medida que no entiendes de qué va todo esto. Eres el maniquí que comparte una mesa provista de exquisiteces bucales, incapaz de entender para qué sirven a pesar de tener incorporado el soft más adelantado para detectar colores, formas, olores, texturas y hacer análisis del caudal proteínico de la situación. Para el comensal voraz de experiencias –yo, sin buscar más lejos- poco le importa que el maniquí haya salido de la trastienda de Furest o de la Deixellería más cercana, con tal de que ponga mirada dulce, escucha insistente y atuendo elegante. Hay una mesa en medio cargada de otros estímulos como para propasarse y tocarle la textura o contabilizarle los agujeros. Un personaje de Michael Piccoli ya hizo las exploraciones convenientes por mí. Al término de la velada la figura inerme se mantendrá en su puesto y yo me iré a la cama con una mujer real de cuerpo, huesos y pasión mientras el objeto que no tiene por otra misión que la de ser percha de vestidos se quedará guardando la silla hasta la hora del desayuno. Esta mujer habrá salido del harén con piscina y baño turco del pabellón contiguo o del selecto grupo de compañeras con las que sí compartir un discurso no-surrealista dispuestas para el gozo carnal y para el vuelo angélico compartido.
En el hartazgo de lecturas que no decodificas me pides que reconduzca el envío de los productos de mi factoría de textos a otras lectoras con las que compartir ondas y amores de verdad. ¿Quién te ha dicho que no lo haga ya? En tu condición de lectora -aunque sin entender la trama del cómic- olvidas tu condición de pretexto para escribir algo que no ha sido concebido para ti. Mis sensores me dicen que eso no es porque estés confortablemente instalada en tus paraísos colmada de todo sino que más bien creo que sigues en tus infiernos, eso sí, con un extintor que te añade ansiedad porque le caduca la fecha para la próxima revisión.
Desde tu grito huracanado de mujer fatal inventas otro nombre de tu cosecha paranoica, que no presentas ni dices quien es para que le administremos una pócima (¿sigues tentando una alianza conmigo entonces aunque sea para atacar a no sé quién?). Esa demanda comparte con otra la misma nota electrónica, la que exige un vocabulario en la normalidad. ¿Qué? ¿Una loca como tú que se reclama seguidora de guías espirituales y no dice dos frases seguidas que tengan coherencia puede exigir la norma en el escribir? Es ya tarde para eso. La comunicación racional, sí, pero en otro orden de la interlocución. Tú estás colocada en el dossier de la imposibilidad de lo concreto. Todo eso empezó con la convicción de esa premisa.
No pretendo rescatarte del pozo de las serpientes. Tienes tu libertad en hacer lo que te plazca. Hasta ahora ninguna de tus mordeduras me ha alcanzado. En ningún momento he pensado en que terminemos abrazados. Yo tampoco me he fijado en ti más allá de tu histrionismo y por tus ruidos para ocupar una silla en espacios que no te interesan, ni las tesis ni los debates que en ellos se hacen. Estás fuera de lo intelectual no solo fuera de la comprensión de esta indagación de la sub-realidad que comparto contigo en calidad de cobaya. Como personaje de tele-novela me sirves, como mujer real, no. Por tanto nunca he abrazado ninguna hipótesis de conquista por mucho que acuda al imaginario del deseo. Todos los deseantes tenemos exploraciones pendientes qué hacer en el universo vaginal. Eso no significa que me haya creído por un instante ser invaginado por ti.
Entretanto eso, (el libro donde estás metida) ha estado dando más de sí, en volumen y exageraciones, de lo inicialmente previsto. A lo mucho eras destinataria de una sola carta. La he ido demorando para enviártela como la última y, de hecho, como la única, en tanto que tal, ya que todo lo demás enviado hasta ahora no constituye más que una gramática que ha creado un inventario de absurdidades. Esa carta última te daría, te dará, si refrescas memoria y haces un esfuerzo de inteligencia, la explicación de todos los textos anteriores por mí enviados a tu correo electrónico.
No te falta el encanto de un cierto ingenio. La carencia de otros elementos: inteligencia, comprensión, sensualidad, solidaridad, espiritualidad te ponen en la pileta de los lavados pendientes con manopla de esparto y jabón Lagarto. No estás perdida del todo puedes ser reciclada como una V de victoria si presentas un análisis de ti misma, con honestidad mímica para poner en púrpura, una vez escrito, todas las fabulaciones en las que estás enganchada. Si bien no eres una interlocutora con la que co-interpretar la realidad externa para organizar una toma de posición a nuestro modo, eres un sujeto real colgado de la lámpara de araña que hace juego con el salón y que da motivos para la conversación.
Sufrir y no dañar. Santander 2 noviembre 2006
Carmen: No te quiero hacer ningún daño. Perdona por la brusquedad de algunas de mis frases cortas y por la voluptuosidad de las que escribo con exceso de larguras y calificativos. Sólo puede hacer daño quien no ha aprendido las lecciones del sufrimiento y las mías son bastantes. Nada a objetar, la vía de la budeidad pasa por ello. Cualquier otra vía también. No conozco ninguna hipótesis existencial que no pase por la adversidad. Tampoco me consta ninguna reseña biográfica que no tenga una buena dosis de ella. Soy accesible a partir del momento en que tú quieras acceder a mí, pero puesto que no existe la incondicionalidad, aquí van mis condiciones:
una, pasar del romance de los grillos al discurso de lo concreto. Quiénes somos, qué hacemos, dónde estamos y qué queremos.
dos. diseñar un encuentro de deseos entre el habla y los cuerpos
chau bonita. Saludos desde Santander.
. La cautela amorosa. CdeV 1 marzo 2007 20: 45
Hoy estoy más por ti que por nadie pero me apetece hacerlo, me apeteces. Pos aquí de nuevo retozando contigo.
No te preocupes por los zapatos, ven como te sientas mejor. De todos modos sugería el medio tacón, el de aguja parece que es más propio para trhillers: intuyo crucial la imagen en blanco y negro del personaje fémino con sombrero de alas, falda con ranura lateral y un pie enfundado apuntando al cuello de su víctima derrotada, (un hombre, claro) tumbada en el suelo acorralada por la lady. Lo de ganar unos cms de altura y sentirte más importante debe tener que ver con algún resto atávico en el que la supervivencia dentro de la especie estaba tanto más garantizada cuanto mejor se estuviera dotado físicamente. Pasar de los 160, que creo recordar tienes, a los 170 con ayuda de la zapatería, los zancos o las propuestas drackwin da al menos más horizonte. Yo estoy en los 170 menguando (creo que me preguntaste por mi altura), en alguna época pasada, la de hippy, claro, utilizaba botas vaqueras y eso me daba una autoridad a pesar de no ser cow boy y no tener caballo. Ahora no disfrazo mi altura. No envidio a los hombres altos como tampoco a los ricos ni a los genios. Mis pecados capitales deben ser otros, el de la envidia no. En realidad mucha altura (más de 180cms quiero decir) tiene ventajas como baloncestista pero es un enojo para muchas cosas: por ejemplo no podría usar la cama de mi furgo.
Por déficits los míos: El año pasado me dejó como herencia en mi body una lumbalgia y una epicondilitis. Espero que no me tengas que ingresar de urgencia a la Uvi si me sometes a un tratamiento de shock pasional. Ahora en serio, tramito para este año –y por segunda vez en mi vida- semana y medio a un balneario para tomar aguas benefactoras y estar unos días de rutinas termales. Espero que tu experiencia con la artrosis no te impida hacer el salto del tigre y otras habilidades que se nos ocurran con el poder del imaginario.
Para definir momentos y energías no necesito acudir a ninguna teoría sobre el amor salvo la que me ha enseñado la vida. He leído a Alberoni que tiene literatura al respecto y una parte de mi biblioteca es de sexología (el psicoanálisis concede mucha importancia a la sexualidad) pero creo que cada uno es su maestro de vida y tiene que poner las palabras de sus momentos y de sus relaciones. El amor, o la sentimentalidad amorosa si quieres decirlo de una manera más atenuada, sí debes saber lo que es. El problema es correr riesgos para averiguarlo. Yo, tal como te vengo diciendo en estas cartas, me gustaría pasar de nuevo por la experiencia amorosa en toda su fuerza. ¿Tal vez espero volver a sentirme adolescente? Es difícil vivir sin amor o pensando que el amor queda en el pasado y ya nunca más tendrás la oportunidad de volverlo a sentir. Ya sé que tiene algo de lotería. Su magia es una carambola difícil de lograr. El amor es algo que nos hace vulnerables. Me preguntas si me acuerdo de la canción que dice: Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos... Sí, claro que me acuerdo. Creo recordar que la tuve, cantada por Nacha Guevara, registrada en un vinilo en un tiempo en que vivía con Elvira, una de las mujeres de mi vida (¡vaya! ya te di otro nombre del pasado). Una canción que mezcla la lucha compartida con la sentimentalidad. Sí que me acuerdo. ¡Qué tiempos aquellos de canciones de cantautores que nos traían las letras del entusiasmo y de la ternura!: Daniel Viglietti, Quilapayún,...
Celebro y comprendo tu cautela. Si en lugar de estar con el chip de que no puedes ni debes pasarte en tus declaraciones por escrito, fueras tú la que estuvieras haciendo de mí, con expresiones atrevidas tomando el amor por hipótesis te pediría que te frenaras. Para el carro preciosa -te diría- que a lo mejor nuestras químicas no se ponen de acuerdo para ir más allá de los prolegómenos. Pero una parte de mí hincharía mi ego por escogerme como depositario de tus besos y de tus sentimientos. Por ahora aprecias mi voz al teléfono y lo que escribo. El inventario de estropicios o faltas de mi figura ya me los dirás en su momento (de momento te hago un avance, ojos: 2, nariz una con dos agujeros, orejas: dos; vértebras: todas, peso: 75 kilos, eso ya lo sabías; cabello: corto; barba; blanca y transitoria. Me la quito a principios de este mes, o sea que probablemente me conocerás sin ella, en fin no sigo, mi topografía corporal me aburre). No tenemos porque preocuparnos. No nos estamos equivocando al hablarnos. Cuando, dejemos de hacerlo o sintamos que todo ya ha sido dicho, siempre nos quedará el valor de nuestra confidencia, la cual me está sorprendiendo a mi mismo que me gusta escribir y me siento cómodo haciéndolo, tal como has adivinado.
Saludos a tu hijo barcelonáutico si le has hablado de mí, si no, pues no se los des. Espero que no le quiten el juicio como dices y todo quede en una extracción de un molar. El cerebro necesita espacio en su formidable expansión antropométrica y tomar prestados cms3 al maxilar que necesita menos dentición, dados los nuevos tiempos de comidas que se ingieren en un plis-plas.
Hasta ahora cantora que me resuenas en el alma.
El doble registro expresado: pensamiento y sentimiento.
CdeV 1 de marzo 2007 17:15
Cariño: sentir y pensar son partes de lo mismo, para nada son campos opuestos. En la conferencia del sábado, desde donde te llamé, alguien citó a Antonio Damasio en su alegato alternativo a Descartes reformulando su famosa frase en la siguiente forma: siento, luego existo. El conferenciante le espetó: una piedra no siente y sin embargo existe. Claro que la misma clase de objeción se la podía haber hecho al mismísimo Descartes, al cual toda la modernidad europea, tanto la de los sentimentalistas como las de los mentalistas (si esa clase división tiene algún sentido), le debemos bastante. La existencia es independiente de la voluntad de existir, la existencia de sentimientos, por tanto, se da aun sin que uno vaya de sentimental. Yo estoy en el poti-poti. No sé si me pesa más lo reflexivo que lo sentimental lo que sí sé es que la teoría es un buen refugio para prevenir males mayores y en el laberinto sentimental se pierde mucha gente. Con eso no quiero decir que calle mis verdaderos sentimientos. ¡Al contrario! Tomo la iniciativa al expresarlos. Puedo arriesgarme a decirte te quiero, como ya he hecho sin que la otra parte de señales de correspondencia. ¿Qué arriesgo? ¿Qué se me plante? Eso no es tan grave. Lo verdaderamente patético es cuando la gente no hace lectura de sus verdades interiores o las desoye. Sí, en mi forma de escribir y de hablar parece que dejo a un segundo plano lo más intimista. En realidad tengo mis lugares donde volcarlo. No tengo secretos para mí. Me veo a mi mismo como un equilibrista entre lo uno y lo otro. Me gusta teorizar las cosas. Pienso que es mejor un buen criterio existencial en tu haber mental que no el mejor de los currículums. Me gusta ver lo que hay entre bastidores y no solo en las escenas, lo que son las estructuras y no solo las apariencias, lo que contiene el decir y no solo quedarme con la expresión.
Paso de lo particular a lo general y de lo personal a lo grupal con suma facilidad. Declaro privacías lo mismo que leyes universales compartiendo página cuando no estrofa. Dame tiempo e irá saliendo lo que encuentras a faltar en mi correo. No soy un hombre completo y, como cada quisqui, tengo mis fallas y mis faltas. Entiendo que la vida es un proyecto por ser y esto es una lenta construcción que pasa por las confidencias puntuales o a ratos o dando grandes fragmentos con quienes vas pudiendo hacerlo. En esa (auto)construcción estoy. Nunca uno termina de hacerla del todo y tampoco la hace solo. Se aprovecha de todos los materiales que le aportan los demás y sobre todo las personas, pocas y selectas en una jungla de contactos incontables, con las que uno se puede comunicar (siendo en éstos meses, ya así, en plural rotundo, tú, una de ellas). Sigo sintiéndome aprendiz en todo y maestro en nada. Cuando sea un nonagenario diré algo parecido. Pero he de reconocer que me aciertas en parte cuando dices que me resulta más fácil trasladar a lo escrito lo que pienso que lo que siento. No eres la primera persona que me lo dice. Admito que mes es más sencillo explicar determinados temas complejos que no lo que sentí personalmente ante tal o cual efemérides o encuentro o desencuentro con una persona, no porqué no lo sepa, sino porque dudo del interés en comunicarlo. De todos modos lo hago. Lo que no hago es insistir un par de palabras más si advierto que por la parte oyente lo que digo le resulta pesado. Repensando eso también entiendo que el modo de explicarte y de explicar situaciones sentimentales después de la anécdota también es una forma de teorizar. El libro de Punset tiene un título que ha ofendido a alguna gente y que hace referencia a que el alma está en el cerebro. Yo creo que lo anímico está repartido celularmente por todo el cuerpo y que se siente con todas las partes de él también que se piensa con las manos y con los pies y no sólo con el cerebro. La verdad es que somos máquinas organizadas y que cada respuesta emocional sentimental pasa por los neurotransmisores y las dendritas. Así como cada respuesta motora pasa por unas sinergias. Yo voy dándome en mí yo más profundo en la medida en que alguien está en el otro lado de la mesa de ping pong hay alguien que devuelve las pelotas y da otro tanto. Gracias por compartir, esquemáticamente, tu cuadro personal. Sí tu vida está llena de pérdidas, y por lo que parece perfectamente integradas. Muertes prematuras-alcoholismo-suicido... Pérdidas con las que alguna vez muy esporádicamente fantaseé en mi vida (me refiero a las de los padres). Pienso que las pérdidas simbólicas (las ausencias presenciales pero no por razones de muerte) son más difíciles de asumir (mi padre murió a los 83 y mi madre todavía vive con 84). El suicidio de mi abuelo me dejó sin él cuando era pequeño (a los 8) pero con la incorporación de una hipótesis que me pareció cómoda: la facilidad de morir. Hace años que he teorizado la muerte como parte del paquete de todo lo demás, de todos los temas en los que pensar. No me amedrenta tal perspectiva, la del morir, la que sí me preocupa es pasar los años sin pena ni gloria y no sacarle los jugos a la naturaleza, y ahora que estás tú cerca me preocuparía, no libar los tuyos.
La vida, su construcción, es una novela de experiencias en la que haces de escritor y de protagonista. Me parece maravilloso. En eso estoy y me gusta la perspectiva de que ambos formemos parte de eso. La palabra a una relación profunda entre dos seres que se bucean y se van averiguando y que se interesan mutuamente es la de amor. ¡De acuerdo! para el amor no es suficiente con un irse queriendo. Es necesario sentir su explosión muy adentro. Es necesario hacer un salto fundamental: desde el amor genérico, desde el afecto generalista del solidario humanista, desde la predisposición voluntarista a todos, a la elección de un ser en concreto con quien solo con ese y nada más que con ese podrás hacer cosas que no podrías hacer con los demás. Con esto no afirmo que el amor solo pueda ser unipersonalizado o de lo contrario no pueda ser. No dejaré de querer a quien quiero por quererte a ti. No pediré que dejes de amar a tu familia porque yo irrumpe en tu vida. Cada cual tiene que proteger sus espacios ante la llegada del nuevo visitante de intimidades. Y al revés, nadie puede prohibir compartir escenarios cariñosos porque se autoatribuya la prerrogativa de la exclusividad. Hay chicos, creo que ya te comenté, que se erigen en salvaguardas de sus mamás frente a hombres que vienen a ocupar el lugar de sus padres tras el paso de muchos años. Y adultos que no desean mezclar los unos y los otros para no crear interferencias. Cada cual tiene que decidir hasta donde levantar el telón y hasta donde implicarse confidencial y sentimentalmente.
Lo que me cuentas de tu trabajo me lleva a recordar para cuando trabajé para una asociación terapéutica de rescate de drogadictos. Tuve más contacto empático con estos que no con los colegas o el resto del equipo profesional, no porque yo hubiera tenido experiencias psicodélicas (no, no las he tenido y no pasé de la marihuana y el haschish durante un periodo muy breve) sino porque los ex-toxis tenían más ideas en la cabeza y mas sentimientos en el cuerpo que sus supuestos curadores. Me quedo con la imagen que cuentas: estar perseguida en tu centro educativo por los chavales para hacer prácticas de canto. Dices que creen tus colegas que eres algo pija. No te prives de la excelencia. Siguiendo con mi pequeño interrogatorio-estándar del otro día te preguntaría por tus zapatos. Dime como calza una persona y te diré muchas cosas de ella. La pequeña superficie de la planta de los pies lo aguanta todo. Un fetichista, y yo lo soy en alguna medida, no puede prescindir de unos zapatos de tacón de su amada en los que tomar cava en las noches locas. Hablando de fetichismos y sin que sientas coartada tú libertad de elección yo te vestiría de la siguiente manera para una primera cita con un hombre como yo. Una falda (corta o larga, no importa) sería imprescindible (permite el acceso repentino a la caricia que no tiene paciencia aunque haya faldas que disimulen las formas en contra de los jeans o vestidos de tubo que las realzan). Los zapatitos de medio tacón para entre semana se corresponden con aquella. Para debajo lo más sexy es el tanga pero unas minibragas malva elásticas, sin el corazoncito o el lazo que las quieren volver pías, sería ideal (podrías dejármelas como recuerdo para tener algo que hubiera estado en contacto íntimo con una parte de ti). Un top de tirantes sin sujetador debajo tampoco estaría mal, pero no tengo una noción clara del volumen de tus tetas ni si tienes práctica últimamente en ir sin sostén, ya que no te has prodigado en auto descripciones. El problema de determinadas prendas más sexy es que son de material acrílico o sintético en contra de otras más naturistas como el algodón. No me hagas caso. Viste como quieras, sea cual sea la manera terminarás desnuda lo mismo que yo, esperamos.
Ayer estaba pensando justamente con el Adagio de Albinoni, el primero que conocí, como tantos otros. Pensaba que sus más de 12 minutos a pesar de su tono melancólico son un buen comienzo para las caricias aproximativas antes de pasar a lo más intenso.
Te contesto. No, no toco el clarinete. Ya me gustaría. Dedico minutos perdidos como lo hago con otros instrumentos de viento y con las guitarras. Es una forma de relax. Pero la verdad es que me gustaría completar melodías (nada del otro mundo pero me gustan) que he compuesto tiempo ha.
Yo soy más de la escucha que del habla. Puedo pasar horas escuchando sin decir ni mu. Pero en los últimos años tiendo a compensar otros anteriores en los que estaba más recluido o ensimismado. En cuanto a la terapia siempre he sido algo participativo separándome de la actitud hierática del analista críptico. Entiendo el psicoanálisis de una manera interactiva y dinámica pero no impositiva, ni culturizadora ni, por supuesto, conductivista.
Hasta otro rato preciosa. Noto que a cada carta me extiendo un poco más. Tataré de remediarlo. No quiero apabullarte. Envíame noticias de ti aunque sea de una manera escueta. Pero la verdad es que a mí me das dos palabras y me pones a volar. Soy una vieja estufa que con medio tronco y un periódico viejo calientan toda la casa.
Gracias por estar ahí.
La Selección de los eventos a los que ir. CdeV 2007 1 de marzo 9am
Te has levantado tarde, dices. Estuviste de farra hasta tarde entonces. Vale, vale. No te prives de nada que son cuatro días. Me llega que vives en el ajetreo con trasiegos de invitaciones aquí y allá y muy relacionada. En cierta manera me recuerdas un tiempo en el que yo valoraba más los eventos sociales. Cada noche sin excepción tenía reuniones conspirativas o salía con alguien a tomar algo o a comer en algún lugar. Ahora me cuido más (tampoco quiero decir que salir signifique no cuidarse). No es que no valore eso pero he dejado de darle la importancia que antes le daba. Sucedió que un día después de hacer no sé cuantas invitaciones de gente a cenar a casa me dije de no excederme y sustituir propuestas de comida por propuestas de tomar el té. El volumen de los cacharros resultantes para limpiar es notoriamente distinto y en el segundo caso permite la conversación (que de eso se trata de hacer en esa clase de encuentros) mucho mejor que en el primero (tenemos que aprender de los anglosajones). En contrapartida ir de invitado a otras casas también cayó en picado. Cuando la hacía también me encontraba metido en mitad de protocolos que no siempre me apetecían. Por no ir, desestimo efemérides anuales como la reunión familiar navideña a la que no asisto entre otras que tampoco voy. Debo estar equivocándome porque la mayoría de gente no entiende eso y sigue haciéndolo. La verdad es que no siento perderme nada. Considero que son escenarios que te condicionan para hacer lo esperable, no lo deseable y donde lo que menos valor tiene es la presencia de la verdad. Para el teatro prefiero la relación clásica entre espectador de butaca, que ocupo con sumo gusto, y actores en escena que por un rato mienten artísticamente de acuerdo con guiones extraordinarios que te hacen sentir la certeza de sus personajes. Ante el teatro de la vida diaria no deseo ser cómplice de situaciones que me desautentifican. Prefiero seguir siendo un vino añejo reposando en una vieja tina para ganar en gusto que no el pipas de la alegría que va de riente por todas partes y le gusta todo. No, la verdad es que han dejado de gustarme muchas cosas. Eso no quita que siga compartiendo cenas y veladas determinadas, pero en una dosis mucho menor. Lo cierto es que soy un protagonista en el tú a tú (algo que ya intuiste tangencialmente en alguna carta anterior) y un convidado de piedra dentro de la chup-chup del nosotros, pronombre con el que no me llevo demasiado bien desde hace algunas décadas. Supongo que trato de remediarlo porque uno de mis manuscritos poéticos en curso (se llama Entre Nosotros. (Re)Encuentros y Desencuentros) trata de tomar el punto de vista colectivo por encima de la sensibilidad individual. Soy un individualista y un personalista sí, ni lo niego ni lo oculto, lo confieso sin necesidad de pasar por ningún potro inquisitorial, lo que no quita que utilice el plural a menudo presumiendo que recojo un sentir colectivo. La cuestión es que cuando lo he hecho, hasta la actualidad, en espacios públicos de debate, nadie me ha cuestionado mi derecho a hacerlo o ha declarado que me he equivocado no representándolo o mintiendo acerca de una sentimentalidad general. Vivo pues al margen de muchos asuntos de grupo pero sigo perteneciendo a la especie a la que en muchas cosas he declarado como persona non grata pensando que cuanto más lejos, mejor. Evidentemente este deseo es absurdo pero me caracteriza sin convertirme en un fóbico social ni en un tímido simplemente en alguien con muchas ganas de ignorar lo que ya me sobra y de ser ignorado por quien también me sobra.
Pamen, no te preocupes por contestar a todo lo que diga. Me doy perfecta cuenta que escribo demasiado y muchas cosas. Nuestro correo corre el riesgo de convertirse en un libro. Es mi forma de transparentarme ante ti. Prefiero que te sueltes diciendo las tuyas. Preferiría tus textos de crecida exponencial contándome lo que quieras: desde la cena de anoche al placer gastronómico y sensual si lo hubo con candidato a tus atenciones. Entiéndeme: lo digo por decirlo no lo tomes como pregunta de control.
Evidentemente puedes hablar del pasado y de quien desees que haya sido significativo en él. Mencionar a los demás es inevitable, otro asunto es estancarse en repeticiones. De lo que se haya dicho. A mí me gustan las anécdotas pero no es el género que más practique. Si renaciera no optaría por ser un intelectual o un mega teórico, me gustaría ser un cuentacuentos callejero al estilo marroquí o guatemalteco dejando para quien me escuchara destilar las fórmulas algorítmicas. Ahora soy un poco víctima de mi método de expresión y me doy perfecta cuenta que te cuento cosas que no son propias de dos que se están iniciándose como amigos. Debería contarte detalles más cotidianos.
Hasta dentro de un rato. Esta mañana al consultar mi correo y no encontrarte te he echado a faltar. Pamen, envíame aire fresco desde tu pamería.
Querer en la medida en que se puede. CdelV 2007 28 febrero, en casa
Acabo de regresar de mi estudio-biblioteca y también de la biblioteca municipal, donde una vez por semana, trato de coger dvds de films y documentales de préstamo. Acabo también de escuchar tu mensaje. Me gusta tu voz, me gustan las cosas que dejas grabadas (puedes extenderte más si quieres por el mismo coste de llamada). Hasta me gusta Elvis (en general me gustan todos los chuchos, no hago discriminaciones) que tengas que pasear con él y me lleves contigo como recuerdo y tengas ese rato para llamarme.
Entiendo la equivalencia entre decisión y coraje. Mi impresión es que ambos atributos forman parte de ti. Pero sí, la valentía es algo que lo forja el enfrentamiento a las vicisitudes de la vida. Tropezar con las adversidades nos convierte en héroes. Seguir teniendo capacidad de sorpresa y no dar abasto a todas las inquietudes porque no caben en la agenda o en el tiempo del que dispones también completa una personalidad atrevida, no modosita, no aquietada. Expeditiva –te dijo alguien- ¡vaya!, de los demás -pasen de largo o se detengan en nuestras vidas- siempre queda algo. A veces la muestra semiótica de una sola palabra es lo que resulta más vinculante como resto de su recuerdo. No creo que eso sea grave. Expeditiva y expedicionaria tiene un radical común. Quien tiene las cosas claras suele asustar a quien no se atreve a tenerlas nunca. Ser inequívoca, te completa como mujer y persona. Saludo tus valores.
Los dos nos vamos acercando día a día. ¿Qué voy a decir? Me encanta leer que en éste tú ahora me prefieres a mí. Prepárate muñeca nos amaremos hasta no poder más. Hablo en plural pero no debería hacerlo porque el amor es un proceso que empieza antes de que los protagonistas incluso se den cuenta. ¿Acaso escribir-escribirnos no es una forma de amor? Incluso con todos los pestillos que nos pongamos y las mirillas que desempañemos cada palabra es compromiso, acercamiento, caricia, luego entonces, en la deducción más cartesiana posible, amor. Podemos imaginar que nos besaremos y cómo lo haremos, que nos lengüetearemos (la RAE tarde o temprano entenderá que lengüetear puede admitirlo como verbo complementario al de lamer: lamer lo hacemos todos los mamíferos, pero lengüetear es más específico de los humanos, y admitirlo junto a palabras que ya tiene en su registro como lengüear, lengüetada, lenguarada, lengüetería, lengüetazo, leguaraz o lenguatona con significados no conexos con el que propongo) y describirlo todo en su forma futura pero ¿no nos estamos ya imaginando ambos como amantes consumados como si tuviéramos en nuestro haber muchos encuentros hechos con cientos de orgasmos compartidos? El imaginario es el gran poder que lo mueve todo. Está por encima de la fe y de la creencia en el otro. Si hay imaginación hay reinvención de la vida. Si eso forma parte de la materia compartida de la ideación y el ensueño se termina por escribir un guión a medias y convertirlo en leyenda. Los adultos con tiros pegados y sufrimientos por pérdidas relatados en el dossier de nuestras vidas nos enfrentamos a la tesitura de ir limpios –aunque no puros ni vírgenes- a una nueva relación. Del mismo modo que pasamos por la ducha para quitar restos de sudor o, lo que es peor, pestilencias cosméticas cuando toca hacerlo también nos toca pasar por una higienización mental, librándonos de toda sombra del pasado, de todo ex, de todo otro, que venga a interferir en la libertad del deseo y la energía más voluptuosa. En una ocasión una amiga que estuvo tonteando conmigo y que terminamos juntos en la misma cama donde pasábamos un fin de semana con un grupo, después de bastante rato de besos y caricias dijo que no podía continuar porque no se sacaba de encima la imagen de su ex. Nada grave, el caballero dio orden a sus manos y puso el pensamiento en blanco o con una imagen fija de una sierra cortando un tronco y siguieron juntos en la cama para dormir. El día siguiente fue otro y el orden –o desorden- cósmico siguió poniendo las cosas en su lugar. Ya sé que insisto en el tema, ante el que solo cabe la alternativa de exorcizar los fantasmas del pasado. Es así que me pasa, he pensado de mí, porque me ha quedado un cierto mal sabor de boca cuando me ha tocado compartir tiempos preciosos de co-descubrimiento con alguien nuevo que trae a colación individuos no presentes y que además han quedado, o supuestamente deberían haber quedado superados, por la emancipación de ellos y por la actualidad de otras invitaciones a la esquisitez. A fuerza de decir esto sigo merodeando el pasado aunque sea para defender el criterio de no hacerlo.
Volvamos al ahora y aquí de nuestro momento actual y no a las profecías de ningún agorero del antes. Decía, digo, que el amor aunque sea una de las palabras de mayor significación en nuestras biografías, es algo más propio de un proceso de informaciones mutuas de los que lo dan o lo reciben que no de un impacto instantáneo, aunque sin duda hay miradas puntuales, susurros concretos y palabras decisivas que ponen las coordenadas concretas en las que se da un gran salto cualitativo pasando de la expectativa (por autorregulada que sea) al amor. En principio cuando hay deseo expreso hay una cruzada en marcha. Tanto es así que el escenario del día D no es más que la concreción de todo un proceso mental previamente trabado. Nuestro primer día de cita-paseo-besos-orgasmos ha sucedido ya, o está sucediendo mientras nos vamos acercando a él. Eso tiene algo de esotérico porque demuestra que lo que ocurre en el plano material ha sucedido ya antes en el plano astral, tiene algo de apasionante porque demuestra que lo que sucede en la cita verdadera es la concreción de lo que viene sucediendo en el imaginario y en el deseo; y tiene algo de mágico porque la actitud honesta de dar una oportunidad a la comunicación nos cualifica, haciéndonos saltar de hablantes en general a amantes en particular. Es discutible, sí, y no hay que meter tanta perspectiva en el asunto. De acuerdo, pero quiero decir que no hay edificio en construcción que no pase por una toma de perspectiva y la teoría expuesta sobre lo que está sucediendo entre nosotros no deja de ser una teoría atractiva.
Me gusta retrotraerte imaginativamente a épocas felices. Hay algo de la universitaria que yo no he dejado nunca del todo atrás, no solo porque hay un campus cerca de casa y voy puntualmente a algunas cosas, sino porque su ambiente tiene algo de nostálgico de un tiempo en que el futuro quedaba lejos. Ahora estamos en el futuro y esta noción a menudo nos protocoliza, nos lleva, sin que nos pida permiso. Pero nada nos impide actuar sin prisas, ir por la vida sin tantas obligaciones, tumbarnos en el césped de un parque, meternos mano en la sala oscura durante el pase de una película y tomar la cuestión amorosa como la más importante del día, aunque esperen artículos por escribir, gestiones que hacer, amigos con los que hemos quedado, lecturas que terminar o sesiones o clases que atender. Cosas, que por otra parte, suelen hacerse bastante más ágil y eficazmente si sabes que tras ellas te esperan los besos de la persona que te da néctares y te reestimula para cualquier tarea que se te ponga por delante. Tampoco quiero pensar que el amor cumple una función pre-productiva. No quisiera que interpretaras eso. De todos modos vengo hablando de amor en un momento nuestro todavía prematuro. Claro que para mí el amor no empieza después del acto ceremonial de un pastor demodé dando permiso para el beso como tampoco después de una hora de jadeos y convulsiones. Siempre me extrañó que los personajes de las películas americanas de los años 50 pasaran del vd al trato del tú después de una escena en la que se sospechaba la concurrencia de ese rato de sexo. El amor creo que es una forma de concebir al otro y entender que guardas una conexión especial e induplicable con nadie más. Al mismo tiempo los daños sufridos en el pasado te proporcionan un anexo junto al manual de reparaciones (de almas) en el que se indica claramente no volver a confiar nunca más en el/la próximo/a pretendiente sea cual sea su fortuna, su imagen, su prosa hasta que las circunstancias no lo autoricen. Claro que con una prevención de este tamaño los partnairs se pueden pasar la vida preguntándose ¿de verdad me quieres, darling? Bueno, yo te quiero. Te quiero en la medida en que tu existencia y tus contactos conmigo hasta el día de hoy me lo permiten. Pero no, no temas, no soy tan enamoradizo como para que te veas en la tesitura de tenerme como un cuelgue permanente del tontaina que flipa tanto con los primeros pezones que se le ponen por delante que se engancha a ellos como un sátiro soldado a protuberancia-estímulo al paso. Te quiero en la medida que la comunicación nos lo va permitiendo. Hacemos una apuesta por ella: eres una apuesta comunicativa ¿El amor qué es sino comunicación y el milagro de lo que pueda permitir: empatía, comprensión, goce, coincidencia, placer en las palabras y los hechos que encierran? De todos modos por mucho que escriba(mos) el guión de nuestro encuentro, es decir, del presencial, del directo, el de las feromonas, el de los detalles corporales toda mi capacidad de ilusión no me convierte en un iluso. No descarto que cualquier cosa se pueda torcer, (un neurotransmisor en baja forma, un axón en huelga de actividad,...) y algo nos lleve a reciclarnos para otros asuntos que no sean el del amor como historia en la proximidad del horizonte cercano. A George Clooney también le dan con la puerta en las narices si no trae a la fiesta una botella de Martini. Todos contamos con un no como hipótesis realista, el juego de la vida consiste en adoptar la perspectiva que luche por un sí, por la aceptación, por continuar con lo que da de sí el descubrimiento del otro, algo por cierto que tiene, comparativamente, más valor que el descubrimiento de América tan celebrado por la Europa del Cinquecento.
Hasta luego. Nos seguimos acariciando. Nos besamos. Nos seguimos hablando. No me tomes por un lengüilargo. En cuyo caso yo te trataría de lengüicorta.
No me has contado tu noche de pasión con la almohada.
Besitos en los sitios visitados.
Para una sentimentalidad de larga duración
El puerto de Santa María 15 enero 2009
Querida Almu.
El calendario que me había propuesto y que te había comunicado desde el año pasado era el de pasar del 7 u 8 de enero hasta el 15 contigo en Guada. Llevo quince días viviendo en El Puerto. Es la primera vez que estoy tanto tiempo en esta ciudad. Otras varias veces que he venido de paso he estado muy pocos días. En principio solo iba a estar lo justo para reorganizar el equipaje de la furgo, descansar un poco, saludar y compartir algunas comidas con familiares y amigos. Mi garganta ha decidido otra cosa. La garganta es una de mis zonas débiles (de niño, antes de que me amigdalotizaran ya estuve enfermo varias veces a causa de ella). Basta el menor sobreesfuerzo en el habla, un grito (como me pasó en Niamey con un intruso en el camper mientras dormíamos) o un virus que no tiene nada mejor que elegirme como su cobijo para que me tenga varios días fatal. Además de tomar jugo de limón con miel haciendo gargarismos y no forzar mi voz hablando en alto y tener el cuello abrigado con una braga poco más puedo hacer. Todavía esta mañana me está doliendo al tragar saliva. Te aseguro que no soy un quejica. Describo un cuadro que es la mera verdad. Los días van pasando sin que esté en condiciones para resolver gestiones concretas: descaución del aval bancario por el carnet de passage, nueva batería para la furgo, ordenes bancarias tras el vencimiento de un depósito en una entidad para enviar el capital a otra. Ni siquiera puedo hablar por teléfono. He de encargárselo a Vic, que es muy buena para el trato humano pero muy negada para la comprensión numérica y los cálculos de intereses bancarios o temas parecidos con lo cual su enlentecimiento en la gestión está garantizado.
Por otra parte el 1 de febrero he de estar en Barcelona.
Hoy estoy ligeramente mejor que ayer. Trabajo con mis mínimos diarios. El programa de grabación está suspendido desde Nuackchott salvo un par de cosas. La última canción que compuse fue la mañana despues del robo del ordenata junto al Atlántico cerca de Agadir. Era/es una canción sobre la pobreza, que hice tras dar parte de mi ropa a un par de familias chabolistas que estaban en la playa. Cuando repaso las escenas pasadas que componen un mismo dia me sorprendo de lo contradictorio que puede ser todo. ¿Te imaginas una vista de pájaro desde la que verlo todo? o mejor ¿un ojo de dios? Supongo que nos evitaríamos vivir la mayor parte de cosas que vivimos y señalamos como cruciales.
Volvamos al ahora: al menos hemos podido reanudar tú y yo nuestra conversación por chat. No estamos físicamente el uno al lado del otro pero estamos mas cerca en lo cotidiano. También estoy más cerca de ti porque creo comprender tus avatares.
Lamento que hayas pasado por las amenazas, por sutiles que fuera, de tu último ex en un tema que tanto te ha pillado de cerca como el del suicidio. A quien corteja esta idea se le puede invitar a un debate desentimentalizado sobre la cuestión. Un suicidio no deja de ser una eutanasia auto administrada y el máximo derecho de soberanía de un individuo sobre si mismo eligiendo morir e lugar de seguir con la inercia de vivir. Filosóficamente no es nada grave aunque psicológicamente pueda indicar que concurra un trastorno de personalidad. El deseo de morir es universal, reconocerlo o sacar partido sentimental de eso es otra cosa. Quien juega con esa idea solo demuestra lo inestable que es. No es un atributo de las psicologías más sensibles, también lo es de los más brutos. El maltratador de Te doy mis ojos también acude a esta artimaña. Su ex no se separa del todo hasta que lo abandona a su propia suerte, sea la que sea.
La evolución pasa por las separaciones radiales, duras y dolorosas. No hay evolución sin rupturas. No todo el mundo puede seguirte al mismo ritmo. Tienes que elegir entre la decisión de avanzar o el eco del pasado agotado. Tengo la hipótesis de que no terminas de limpiar tus ayeres, en el sentido de recolocar a sus figuras personales en su justo lugar. Yo (no me auto referencio como modelo) he vivido todos los periodos de mi vida desde la noción de lo transicional. Nada ni nadie es eterno. Tampoco uno lo es.
Vivimos en un mudo complicado cuyos análisis de sus verdades no dejan de ser algo complicados. Jardiel Poncela aporta la definición más corta y brillante sobre lo que es ese mundo: un manicomio sin rejas. ¿Para qué recluir en sanatorios mentales a incívicos, anti ecologistas o en cárceles a criminales y lesionadores múltiples cuando una mayoría social reactiva sistemáticamente el drama?
Nos queda la palabra, la reflexión y el beso para soportar todos los avatares, es decir, para soportar a los demás. Pero eso no significa que algunos seamos tan selectos que estemos exentos de esta misma crítica. Tú y yo también hemos pasado por momentos de interpretaciones duras, que, creo, tiene de útil que nos pueden preparar para una mejor comprensión mutua y para una sentimentalidad de larga duración, siempre que nuestra historia la hagamos girar en torno a nosotros dos sin priorizar egoísmos.
Hasta luego.
16. Resituada en el egocentrismo Tan Tan diciembre 21
hola Almu
Acabo de salir del cyber donde todo lo que he podido de leer de ti en el msn es que últimamente me encuentras algo taciturno. Una vez más confirmo que precipitas tus conclusiones. ¿Cuantas veces ha pasado eso? Unas cuatro o cinco, son demasiadas en apenas medio año. Verás he entrado en un cyber marroquí con la botonería en árabe desde que dejé Dakar y pasar algunas penurias e inseguridades por mi automóvil. Esta misma mañana, en Boujdour, no ha arrancado y he necesitado el auxilio de otro vehículo para conseguir un complemento de fuerza a mi batería. Sabias de mis problemas con el viaje, pero eso parece que no te ha impresionado demasiado. Tu actitud me impulsa a reflexionar algo más sobre el egoísmo, el egoísmo de los próximos, de los que no se enteran de tus circunstancias por mucho que apelen a la amistad o al amor. Han sido bastantes los detalles que me han desenamorado de ti. En realidad desde Bula contemplo la posibilidad de una convivencia, aunque sea corta contigo, bastante lejana, no por mi, yo puedo y voy a cumplir mi palabra en cuanto a visitarte, pero cuento con que inventes algún pretexto de ultima hora para no vernos. Supongo que la cita presencial te puede dejar un rato perpleja. Es curioso que te quejes por mi ausencia de comunicación en un continente sin internet fácil y tu que lo tienes cada dia ni siquiera envíes correo o notas por el Messenger. Como compañera de letras no has sido ni vas a ser la colega ideal. Solo experimenté una vez -en tu primera carta- tu frescura expresiva, despues de eso: nothing.
Las relaciones siempre pasan por un número no contado pero finito de opciones con el otro. Se configuran con una suerte de suma pero también de resta. Hay cosas que te acercan y cosas que te alejan. Valorar al mundo solo desde tus necesidades te convierte en más egoísta de lo que estimé en un principio. En estos momentos dudo incluso de que nuestra relación por via digital pueda prosperar.
Los títulos de este pliego de cartas siguen variando. El de Una hipótesis amorosa también ha resultado ser demasiado pomposo. En el curso de irlas escribiendo he descartado esta hipótesis quedando reducida a la hipótesis de la intimidad. La intimidad no significa llegar a las presentaciones y evidencias genitálicas (ese solo es su cuadro más escénico y corporal) sino sobre todo pasar por las confidencias de lo personal. La intimidad es sobre todo la intimidad de lo que uno es, la comunicación de lo que quiere, de lo que desea, que cursa con actos verbales, orales y escritos. Tan pronto de la otra parte pone la señal de alarma declarando lo que no se dice (las expresiones del erotismo, por ejemplo) hay algo que se corta de llano. Es posible que alguien valorado desde el punto de vista físico como objeto de deseo se sienta utilizado por quien lo desea. En tu caso haberme silenciado en este punto te ha dado aspectos míos menos festivos, más serios o discursivos y menos sensuales. De un lado te has quejado por tomarte como invitación a la pasión, de otro has notado mi parquedad al ser cortada mi libertad de expresión en este punto. Si en Bula me quedé muy sorprendido por tu reacción nerviosa y estresada alegando una recaída en una depresión de la que me hacías responsable, en Kaolack me desenamoraba (o avanzara en mi enamoramiento de ti) por tus conclusiones precipitadas y poco razonadas por no saber interpretar los cortes bruscos de internet. Todo lo que quedaba a partir de entonces era mantener un trato de cordialidad y tal vez una convivencia o ejercicio de intimidad o su ensayo. Mi segunda estancia e Dakar con respecto a nuestros chats contigo fue muy diferente a la primera. Tu presencia en el msn fue bastante mas discontinua, tus cartas y notas dejadas en el cuadro del Messenger casi nulas. Por tu parte también te desenamoraste de mí. Estas mas interesada en tus clases de italiano y en tu vida de pareja, por lo cual no te culpo, solo te sitúo. Te aprecio y me gustaría seguir construyendo una historia de deseos y actos contigo pero me engaño. Tú necesitas gente bailando a tu alrededor. Ojalá que toda esa presunción fuera falsa y al encontrarte en el real tuvieras una psicología deslumbrante que hasta ahora no he captado. Parece imposible que tu última y única palabra dejada en el cuadro del msn haya tenido este efecto tan fulminante. No debería ser tan drástico y pasarla por alto. De momento sé que llegaré a territorio español y lo primero que haré no va a ser llamarte pero tampoco voy a llamar a nadie. (Por cierto sigo sin tener el número de asistencia de Yoigo, mi compañía de telefonía móvil,que te pedí, ¿recuerdas? y la batería de mi celular no funcionará después de tanto tiempo de no-uso). Primero veremos si consigo volver en los términos calendarios que tenia previsto y segundo planificaré desde Cádiz mi agenda para saber exactamente cuando he de volver a Catalunya y de los días que dispongo para estar contigo en Guada. La furgo no permite grandes excentricidades y su cargamento impide que la deje en cualquier parte para que me roben en España lo que no me robaron en África.
Mi discusión de ti es por tu egoísmo reactivo pero no tanto por el egoísmo general que es una constante cultural en todas partes. Claro que un pretendiente siempre espera encontrar la excepción en la persona que desea para compartir ambos lo más parecido a un amor y una entrega de dos. Es posible que tu sigas interpretando que mis lapsus de no contacto se devana mi desinterés por ti. Tienes todo el derecho a victimizarte nuevamente con esta interpretación.
Hasta otro rato para ver hasta donde podemos llegar con lo nuestro.
De la musa a la chica concreta, Dakar 12 agosto 2008
Querida Almu
Mientras te instalas de nuevo en tu casa de Guadalajara, tras tu vuelta de Lisboa, tengo ganas de enviarte más palabras de mí aunque no haya recibido aún algunas más de ti. No corras para escribirme, tómate tu tiempo. Escribirnos es una forma de incentivarnos, espero que las mías te sirvan para tus propias literaturas,
Me están gustando cosas tuyas, como tus intensas relaciones y tus planes de viaje, también tu afición políglota y tu franqueza. Admiro la inteligencia y el preciosismo que te acompañan, Es temprano para decir que las cartas personales llevan a transmitir sentimentalidad y que a veces el deseo se puede precipitar sin que de la otra parte haya ninguna gana de recibo alguna. Ya veremos si nuestros besos de boca, que gratuitamente nos damos por chat, nos los daremos cuando podamos vernos físicamente. No te he ocultado mi necesidad de musa para inspiraciones literarias y no te voy a ocultar ahora la que tengo de amor tangible con una mujer de anatomía puesta en el real que quiera proveerse de otro tanto. Desde el año anterior, mis exploraciones del cuerpo femenino son nulas. Todo mi ser acaudala actos eróticos y poéticos pendientes a la vez que se va recargando de una energia que solo puede tener salida con una nueva y gran pasión. Provisionalmente la vuelco en forma literaria en mis textos, algunos de pura erotología. Si consultas la lista de blogs en los que escribo te dará una idea de cual es mi pensamiento y en que estilos me expreso, puesto que trabajo con distintos,
No te estoy proponiendo nada ni te pido que calientes tus motores para que me recibas en clave de amante dispuesta a todo, aunque no ignoro que lo mas bonito que te puede pasar en este mundo es estar enamorado intensamente y no esperar a la década siguiente para hacerlo; solo te confidencio mi verdad psicológica por encima del relato convivencial que pueda referir en Un Viaje Existencial y que te pido que no te confunda.
Dime con sinceridad cual es tu momento amoroso. No te estoy preguntando por si tienes aventuras u amantes ocasionales, lo cual tampoco seria ningún motivo para no tratar de seducirte, si esa fuera la tesitura, si no por si estás abierta a un historia de placeres y original si hay un candidato a la vista que te lo proponga y ese candidato merezca la pena, para compartir alfombra de viaje y orgasmos. No te adelantaré que ese candidato podria ser yo porque todavía no lo sé, pero bien podria serlo para musa reactivada y sin miedo, (¡qué forma mas extraña de explicar el deseo!, ¿verdad?)
Una cuestión con respecto a las coincidencias de chat: si yo estoy al ordenador y veo entrar a una persona conocida en principio dejo que se instale y me diga algo, si no lo dice es porque no puede o no quiere y lo respeto. Al revés, cuando entro si hay alguien amigo contactado lo saludo y hablamos o no según el tiempo de disposición mutua.
Hasta otro rato de cariños verbales.
La lucha por y para uno mismo.
Premià de Dalt 2 febrero 2009
Hola ALMU.
Estoy preocupado por no saber nada de ti. No hemos coincidido apenas en Mesínia los últimos 10 días, aunque yo sigo entrado al mismo ritmo desde que he regresado a España, o mejor dicho entro porque se automatiza la apertura del programa en mi ordenador cada vez que trabajo en él con una cobertura wifi y suelo dedicar un rato a hablar con uno u otro; tampoco he recibido ningún correo personal ni has respondido a mi mensaje de buzón de voz en tu móvil. Espero que estés bien.
Supongo que estás metida en tu lucha por tu desadicción al tabaco y eso te produce contradicciones extras. Espero que mis textos que abordan el tema te puedan servir. La voluntad de poder es la mejor terapia y fundamento para todo proyecto. Esa voluntad no es más que la voluntad de ser por encima de injerencias, condicionantes o excusas. Opino que en tu caso no es una simple cuestión de dejar el tabaco en tanto que producto tóxico sino de dejar todo el demás paquete de paralizantes químicos que te han atiborrado y no te dejan llegar a ser tú misma durante tantos años. No es suficiente con la decisión ejecutiva, te toca prepararte para una fase de tránsito. Dedicar todo este 2009 a limpiar tu organismo irá (iría) a favor del rescate de ti misma. Cuenta con mi ayuda logística (consúltame por teléfono o por email) y mi afecto.
La mejor manera con que yo puedo ayudar es con análisis. Esto me separa bastante de las inercias anecdóticas que suelen colonizar la mayor parte de espacios verbales. La gente tiene necesidad de repetir la misma descripción cuatro veces o más (también hay quien lo hace a bocajarro nada más llegar. A la primera repetición se lo perdonas porque necesita asegurarse que lo hayas escuchado; a la segunda crees que tiene una imperiosa necesidad de remarcar su enfado o su emoción en lo que cuenta y por eso lo repite, a la cuarta y a partir de esta dejas de escucharlo porque ya te sabes de memoria de que va el episodio y lo ubicas en una categoría de relatores que quedan atrapados en el síntoma del relato sin bucear en lo esencial de lo que han contado).E resumen me desmarco del mayor tipo de hablas que conozco. Eso o significa que triunfe en un estilo diferente de hablar o comunicarme. Mi relación con la palabra es fundamentalmente la escrita, en los espacios orales sutilmente no insisto en terminar de contar algo que empiezo y noto que no interesa a mi oyente (¡cuántas veces debo haber interrumpido una exposición al advertir que mi oyente está más preocupado porque le pasen la sal en la mesa, o el detalle que sea! Estoy seguro que estaban seguros de que no se perdían nada porque no repreguntaban para que tomara la explicación y yo tampoco me perdía nada depositándosela). Sirva eso para explicar que no solo he pasado unas semanas con mi garganta dolida con lo cual el solo hecho de hablar la irritaba más sino que mi propia personalidad cursa por el silencio oral. Supongo que me convierte en estas condiciones en alguien difícil con quien relacionarse. Al mismo tiempo deploro o pocos actos verbales que me toca soportar como espectador u oyente.
No quiero dar lecciones de habla a nadie pero quiero decir que me he ido especializando en la comunicación (mi silencio observacional me lo ha permitido) y dentro de ésta, la autodefensa ante el dictum (la imposición no solicitada de un discurso ajeno autoritario). Me gustaría que mis tesis sobre ella fueran desbancadas y se demostraran inconsistentes. Se resumen en conjunto a la imposibilidad contractual, práctica y concreta, para el atendimiento humano. Si bien el pensamiento evoluciona y no para de contribuir con brillantes elaboraciones, las barreras psicológicas y emocionales impiden entregas totales de los unos con los otros. Excepcionalmente los encuentros binomiales quieren ser la excepción a la tendencia anterior. Los amigos y las parejas especiales pasan a tener el encargo de ser aliados, confidentes, amantes y depositarios de todo lo que se arrastra dentro y no se consigue dar con entereza al mundo ajeno. Los bloqueos a la comunicación de verdad en el mundo en general tratamos de compensarlos con la demolición de las murallas ante las personas concretas con las que nos acercamos en el pequeño universidad de la intimidad. Poderla tener es lo más extraordinario. Esta se puede definir como la pequeña fracción de conocimiento directo y sincero del alma y la psique de los otros. ¿Cuántas veces se puede hacer esto en toda la vida?
Sorprendentemente me cuestionas mi falta de ella hacia ti en nuestro día y medio (dos noches de convivencia) en tu apartamento. No te sentiste cómoda con mi no-voz y con mi dedicación al ordenador, Al miso tiempo pasaste bastante tiempo durmiendo y bastantes ratos en la galería fumando y pasando frío. Yo me sentí bien recibido. Brindamos con cava y nos conocimos un poco más. Averiguamos de pronto que faltaba la química entre ambos. Puedes suponer que el olor a tabaco impregnado en todos los rincones influyó en eso. Todo el deseo erótico expresado en cartas anteriores tampoco se correspondió con una libido explosiva ni de tu parte ni de la mía, aunque los ratos de nuestros reconocimientos corporales nos aproximaran algo más.
Hasta donde supimos lo intentamos. Ni yo estaba en las mejores condiciones físicas para visitarte ni tú estabas en posición de recibirme. No es grave, es solo una verdad, la nuestra, la de ahora. Toca encajar las situaciones tal como son y no culpabilizar al otro actor por no configurarlas según las ganas que tengamos de cómo sean. No te echo en cara nada, no creo que debas hacerlo conmigo. Me sentí acogido por ti pero inevitablemente en un marco de comunicación disminuida. Tu enlentecimiento en las reacciones hizo que te sintiera más como una analizante para psicoterapia que no una amante para pasar unos días de lujo en el placer. Ni tú ni yo, insisto, estábamos para eso. Tal vez, en otra ocasión. Estamos en una segunda parte de nuestra comunicación. Por mi parte podemos continuarla. La construcción de la amistad de larga duración no es fácil i rápida. En todo caso una de sus bases es la sinceridad.
No ha habido trampa ni cartón: podíamos haber estado semana y media juntos o menos tiempo, fue menos tiempo, Lo cierto es que la visita podía haberse limitado a un solo día.
Hasta otro rato, cuídate.
PD. Hace unas horas nos hemos encontrado en el Messeguer. La previsión de que el champix no te serviría para salir del humo se ha cumplido. Todo cuadra un poco. Inténtalo de nuevo, Lucha por ti, eso hará que los demás también luchen por ti,
Besitos, hasta otro rato.
Un libro a medias sin coautoría.
Premia de Dalt 25 febrero 2009
Estimada Almu
Tengo una pregunta para todo el mundo: ¿qué entendemos cuando hablamos de amor? Es una pregunta que la podemos aplicar a nuestro caso pero es de carácter universal. Todo el mundo que experimenta el sentimiento de amor se la puede hacer a sí mismo y también a la persona con quien lo tiene. Es la clase de pregunta que admite mucha disertación teórica que termina escapándose o tratando de concluir por la vía de los salmos poéticos. A falta de respuestas racionales nos queda la poesía que al menos deja en el susurro la discusión y sustituye las palabras por las caricias.
Cuando los hablantes nos hacemos esta clase de pregunta o una parecida tenemos habilidades lingüísticas para viajar por un extenso repertorio de sensaciones y de situaciones. A falta de una definición contundente y unánime que sirva a todas las exigencias conceptuales se termina por ilustrar la respuesta con casuística o ejemplos. Amor es eso, decimos, y entonces enumeramos concreciones del deseo (amor es entregarme a ti con total confianza), Cuando un amante concreta la pregunta a otro: ¿me amas/has amado? como el otro día hicimos entre nosotros por MSN la propia forma verbal de hacerla está dando ya la respuesta. Saber desactualizar algo (un tema) o a alguien es desalojar un espacio mental para poder ocupar por otra entrada temática, otra/s persona/s y consiguientemente poder regestionar la energía para otra/s experiencia/s. Entiendo que lo que llamamos amor es algo tan complejo que no resulta tan sencillo certificar la condición de enamoramiento. Posiblemente es al final de las historias sentimentales cuando se puede hacer un balance sincero sobre el lugar ocupado por alguien en tu vida y su peso amoroso en ella. Antes de conocerte decía de mi vida que yo me había enamorado 7 veces, ni una más ni una menos, con sus correspondientes historias: 1 vigente, otra coleando, otra más reciclada como amiga y 4 con mujeres de las que ya no sabía nada más. Sospecho que de esas 4 de las que no sé ya nada, de tener reencuentros podrían ser reiniciadas sus intimidades, aunque no sería tan automático que fueran resentimetalizadas. Trato de indicar con ello que gente superimportante en la biografía sentimental que ha llegado a ser incluso un motivo fundamental para existir, con su finiquito y el paso del tiempo puede pasar a ser tan relativizados que la actualidad no los contempla o no tiene espacio para ella. La historia sentimental, como todas las historias, no mantiene todos sus activos en escena. Para poderse dedicar a una o unas personas la propia psique lleva a relativizar a otras, es decir a ponerlas en clave de pasado. La propia economía mental regula eso sin que pase por el planning o la volición (aunque terapéuticamente se tenga que ayudar, metodologizar, desde la gestión y el control deliberado para que se dé).
El amor es lo mejor que nos puede pasar como vivientes sensibles, aunque también deje restos dolorosos si no se sabe cortar amarras con sus representaciones posesivas que te atan a pasados liquidados. Durante el 2008 deseé intensamente poderme enamorar de alguien que viniera a substituir el lugar de Misse, de su glamour, su atractivo y con la misma intensidad de pasión o más que había tenido por ella. Estaba literalmente agotado de sus vaivenes y dudas. Aposté por ti y de ahí mi compromiso verbal con situaciones eróticas (también artísticas) que describí por anticipado a nuestro encuentro que una vez dado no escenificamos. Estuve pensando en ti insistentemente: desde que te redescubrí en mi lista de contactos en Kaolack hasta Bulla. A partir de aquí pasé a la prudencia. De nuevo en Kaolack otros mensajes tuyos me desenamoraron cortando un proceso de amor que no llegó a desarrollarse. Lo que menos necesitaba eran presiones. Cuando al fin pudimos hablar por teléfono estado yo de regreso a Andalucía mi posición era tierna pero radical. Interpreté tus balbuceos por teléfono como dubitaciones, por eso te encontraste con mi reacción poco ilusionada diciéndote que si no nos encontrábamos entonces, el mes pasado, ya no nos encontraríamos nunca. Esa radicalidad se repitió estando en tu casa cuando te dije que no te volvería a visitar. Lo siento, no debía haberlo dicho. Pudiste interpretarlo como que no te visitaría a ti cuando de hecho me refería a tu espacio, demasiado impracticable para mi gusto por su olor a tabaco. No era nada personal. No entro en restaurants o locales tabaquísiticos por cucos que sea y por mucho que me digan que se fuma poco dentro de ellos. Mi radicalidad no es más que la expresión al respeto que le debo a mi cuerpo y a mi libertad después de un largo itinerario de concedérsela a los demás en detrimento de la mía propia.
Después de la visita que te hice los encuentros por MSN han disminuido considerablemente. Constato que tus hábitos con internet ha variado, también los míos. Sigo prefiriendo las cartas a las conversaciones por chat y de hecho éstas las mantengo/mantenía en paralelo mientras escribo texto para mis trabajos.
Teníamos bastantes días para conocernos y tratarnos a fondo pero esa oportunidad la intentamos un par de día y no la consolidamos. El dilema estaba claro: o yo o tu tabaco. Elegiste lo segundo. No es por eso que me sintiera rechazado. Estábamos en momentos distintos, en desencuentro por tanto. Comprendo que te sintieras desatendida por mí. Es verdad, aparentemente priorizo mi trabajo (la literatura, las palabras escrituras) a las personas que estén al lado. Es solo la expresión de mi forma de entender la creatividad. Si sigo mi esquema de trabajo estoy contento conmigo y eso se nota en mi proyección con los demás. En resumen puedo dedicarme tanto más a los otros si no dejo de dedicarme a mí mismo en paralelo y eso se concreta en mis horas de trabajo escrito. Sé que eso es difícil de entenderlo pero no por eso dejo de ser sincero en este puto. En cuanto a tu piso no me sentí agobiado por la cantidad de cosas que tienes concentradas en u poco espacio (a mí también me ha pasado lo mismo con mis espacios). En realidad mee basta cualquier rincón para tener el más fabuloso de los despachos. Por otra parte o soy molesto. Se me deja a las 9 de la mañana en una mesa y se me puede encontrar a las 9 de la noche en la misma posición y tal vez con un par de tazas de té vacías a mi lado.
El viaje para un transporte a Mérida de unos días atrás no se llegó a concretar, de todos modos no contestaste o no mostraste mucho interés al sugerirte que nos viéramos de nuevo por si te apetecía que entrara a la ciudad a mi paso por Guadalajara. Te dejo con tu tiempo para que decidas en qué lugar quieres colocarme e tu vida. Te estimo y en la medida en que pueda ayudarte y te dejes ayudar me gustará hacerlo.
El domingo es 1 de marzo y regreso a casa después de más de 14 meses de no vivir en ella. Tengo ganas. Me espera repintar las paredes del salón y diversos trabajos de ordenes doméstico sin olvidar los de orden intelectual.
Preferiría que hicieras algo en el campo de lo escrito por nuestra amistad. Pero deja fluir tus sentimientos y no te sientas condicionada por mí para ponerte a escribir ahora todas las cartas que esperé de ti y no recibí. Nuestro libro, el que te propuse escribir a medias el año pasado, ha seguido su ritmo y está suficientemente desarrollado pero carece de coautoría.
Por cierto, la versión que puse en la carpeta a compartir, al hacerlo por error eliminé los otros archivos que había, entre ellos otro par de libros míos de psicoterapia. Si no hiciste copia de todo puedo reponerlo. Ya me dirás si te interesa.
Besitos. No te he olvidado y no fuiste solo un nombre más en la lista de los flirts.
Compromiso personal con la literatura St Climet Sescebes. 7 marzo 2009
Querida Almu
A la literatura se acerca mucha gente para probar, creo que pasa también con la música, el teatro, el cine y el resto de farándulas y es bastante menos la que se queda. También pasa con las licenciaturas universitarias. Hay personas especializadas en dominios que luego no ejercen o para lo que no encuentran trabajo.
En la historia de los nombres de la literatura hay unos cuantos autores afamados que escribieron muy pocos libros por los que recibieron honores y memoria eterna otros -yo entre ellos- que escribimos muchos y no nos conoce apenas nadie. La modernidad tecnológica permite aumentar con facilidad los productos escritos en comparación a la época de la pluma y la tinta o incluso el de la mecanográfica.
De hecho, para escribir basta escribir un libro con impacto para ser tomado su autor como un escritor consumado. Yo me he tomado la literatura creativa (que para mí incluye la poesía y la ensayística entre otros géneros como este que he venido practicando contigo, la epistolaria) como un pretexto para decir a través de ella lo que no he podido decir en vivo. No me ha proporcionado dinero ni popularidad pero sí me ha mantenido en la permanente elaboración y ha dado alas a mi existencia. Todo lo que puedo decir es que estoy en deuda con los actos creativos en los que me he metido no por haber inventado grades cosas sino porque me ha permitido mantenerme firme para ser quien soy. Esto no tiene vigencia de póliza perenne, la firmeza personal toca pulirla a menudo y la integridad puede hacer aguas tan pronto uno opta por expresar algo distinto a lo que cree o incluso antes cuando se comporta de maneras con las que representar un perfil dócil o no conflictivo.
Yo me tomo la literatura como una dedicación diaria, una disciplina productiva, por tanto de cantidades y no algo tras la búsqueda del poema perfecto o del relato sublime. En lugar de depurar lo escrito prefiero intentar nuevos textos. Después de tantos años de escribir sigo escribiendo borradores que es una manera de decir que no doy nada por concluso. Sin embargo mi disciplina no pasa por corregir y repasar lo corregido una docena de veces, algo propio de los más entregados a la causa del estilo y del perfeccionismo expresivo.
En lo artístico, sin embargo, hay una conexión directa entre lo cuantitativo y lo cualitativo, en el resto de quehaceres de la vida también. Alcanzas la sublimidad después de muchas depuraciones. Lo sublime lo adapto aquí como aquello que te da esplendor y te satisface.
Apoyo vuestra iniciativa de grupo de letras. Me gusta tu relación con tu octogenario, me gustaría conocer a alguien despierto y activo con esta edad. Yo he querido, en un minuto ocioso, hacer un cálculo de mis próximos 40 años de creación artística. A 3 textos diarios eso daría bastante más de 30millones de palabras, una obra impresionante. Pero lo que queda de alguien en la memoria social y en el registro creativo no es ni su longevidad biográfica ni su cantidad de texto, sino su o sus textos cruciales, cuyo valor pasan a formar parte del sentir y del pensar colectivos. E cuanto a la longevidad, lo que cuenta de los autores (as/as) no es su cifra sino el significado de su nombre en relación a una zona creativa. Rainer Maria Rilke apenas si estuvo medio siglo ((1875-1926)poco más que un temporero creativo) en el reino de los vivos y Francisco Ayala, un hombre lúcido y aun creativo, es un centenario envidiable. El valor de cada cual, de cada uno de nosotros, no es el de los años y las cosas que hagamos en su cantidad sino que pasa por el pequeño relatorio de los actos clave y de los mensajes selectos.
Un dosier de cartas también es un libro. De las nuestras (de las mías, quiero decir) quedarán la mitad de las palabras inicialmente propuestas (mi mitad) para formar parte del testimonio. Toda la literatura no es más que eso: una forma de atestiguar lo que vemos y lo que sentimos usando relatos directos y realistas o personajes imaginarios o análisis ensayísticos.
Celebro que hayas empezado a editar tus relatos. Puedes buscar un hueco diario para trabajar e nuevos textos o repasar antiguos y buscar distintos blogs y webs donde insertarlos. Algunos tienen estadísticas de visitas, lo cual te dará una idea de la cantidad y frecuencia de contacto recibido de tus textos. Te prevengo que hoy día la red garantiza lecturas o visitas se suba lo que se suba. De hecho los videos más visitados son los más tontos y los textos literarios también pueden correr este riesgo.
Yo combino el criterio de insertar textos cada día (de 1 a 3 de promedio dependiendo de conexión a internet y de mi capacidad creativa) entre mis blogs que no son gran cosa porque no me dedico a ilustrarlos o sonorizarlos o insertarles videos o fotos y blogs de otros.
La estimación de más de 100 visitas diarias a mis textos, (visitantes menos) deja intacto mi orgullo pero me hace pensar que a través de internet se pueden enviar mensajes importantes a gente cuantitativa y cualitativamente importante, por lo que merece seguir en el empeño de la publicación digital, que no deja de ser una forma de almacenaje de tus textos (eso sí, guardando siempre copia en tu ordenador) y al mismo tiempo compartirlos.
Personalmente sigo prefiriendo mas el ensayo que la prosa novelera pero cuando me meto en esta voy más rápido escribiendo que escribiendo en otros géneros.
Elijas lo que elijas lo importante es llevarlo adelante como compromiso contigo misma y con método para que la creatividad no sea una sola instancia para relleno de páginas.
Kisses.
A suivre.
Jes
KMoussa 28 noviembre 2008
Querida Almu, Esta es una noche que de dejarme llevar por mi instinto pasional te escribiría una carta plagada de deseos, una propuesta de guión para llevar a escena, a tu cama o a la mía, No puedo hacerlo y si lo hago no podria comunicártela ya que me has marcado bien los límites en los que puedo expresarme. Límites que aceptan y que forman parte del estado actual en el que se encuentra nuestro deseo y seducción mutua. Puedo ponerme en tu lugar y pensar que la literatura sexual puede llevar a algunas sospechas, si es que de la otra parte se habla y solo se habla de sexo. Pero si vuelvo al lugar de mi mismo no tengo respuesta a la siguiente pregunta. ¿Por qué no hablar de todo y también de sexo, de nuestra sexualidad, de las cosas que os esperan, de las fantasías por cumplir? Cuando te he preguntado al respecto, discretamente has eludido explicarte. He de suponer que eres explosiva y apasionada, sexualmente activa y ganas de disfrutar, pero de momento eso es solo una suposición. Me consta que eres sexy y que te gusta ser admirada, que eres una mujer en un cuerpo joven que aparenta 20 años menos de los biológicos y que yo ardo en deseos de tenerte en mi boca y de cobijarme en tu cueva por horas, pero estoy a dos velas por lo que hace a conocer tus verdaderos deseos y tu actualidad sexual en concreto. De acuerdo, hay algo del pudor que pesa y el respeto a la intimidad con la persona con quien la tengas obliga, en cierta manera, a callarla. Pero no veo que nada se oponga a la explicación del registro fantástico. Fantasear forma parte o expresa la literatura de la vida ¿por qué no comunicar las fantasías? No repetiré la que ya te he comunicado a hacer contigo. Nada en comparación a todo lo que me gustaría hacer y que por el momento no me permito construir en mi reserva de memoria ya que no permito que tu imagen me acompañe cuando vivo orgasmos en el aislamiento auto impuesto en mi viaje actual, (cosa que te aseguré que haría y cumplo). Reconozco el estado de mi libido y se que mi deseo es alto. A veces pienso que si no me reúno pronto con quien poder volcar todo mi potencial erótico y amoroso sucumbiré. Pero esa ha sido una sensación que he tenido en el pasado tras separaciones en las que creí morir por faltarme todo: el oxígeno, es decir la pasión. Sin embargo sigo vivo pensando que nos espera una historia intensa y a placer de los dos. ¿Por qué doy la importancia que doy al sexo? Respuesta: llevo mucho tiempo sin hacer sexo de verdad aunque pueda sumar eyaculaciones en mi haber. Esa es mi condición.
Me sorprendió que me dijeras que prefieres ser tocada en el clítoris que no chupada. Creo que una de las escenificaciones de mayor compenetración es la de las bocas en los genitales en un entrelazamiento soberbio. Deberé hablar con tu vagina para ver lo que le realmente le gusta, si ser tocada o ser lamida, también con tu ano, objetivo en espera de la conquista sexual completa.
Mi hipótesis de ti es que algo inhibe tu discurso dentro del tema. Tal vez la violación del marroquí o experiencias no correspondidas. Me costa que hay amantes masculinos poco corteses y otros con los que se entra en una rutina sin amor. Mi vida sexual actual está dentro de la rutina más absoluta. No mencionarlo sería un atentado a la verdad.
A partir de la media edad mucha gente tiene el sexo como una actividad bastante aletargada y lo practica un par de veces por semana o una en medio de cuadros rutinarios. A mi me gustaría practicarlo al menos una semana seguida tres veces por dia y tener la compañera que me ponga a tono para que sea así o unos cuantos meses seguidos para hacerlo a diario al menos una o dos. Dijiste ¡que barbaridad! con respecto a la primera cifra.
Como ves, escribir un texto sobre el deseo pero ajustado a las reglas de juego para no expresarlo en toda su claridad no deja de ser una de las variantes del deseo y de sus juegos.
Utilizo la palabra juegos y digo bien. La aproximación a la intimidad sensual es una forma de juego. Es lo que conecta el adulto a su parte más jugosa. Pero los juegos van más allá de los placeres sexuales. De hecho empañan toda la vida. A la primera oportunidad la gente juega, No hay mas que seguir un rato una conversación entre gente mayor de edad en un chat para darse cuenta que solo hay un campo de actividad: el flirt y que todo es puro entretenimiento-basura. Varias docenas de perros se dan cita en el mismo estercolero para ver si se zampan un resto de bocadillo olvidado por algún vecino. Las tonterías a profusión en el juego verbal podrían estar conectadas a una forma de tomarse la vida desde la ironía y la distancia de todo con la prudencia de la sabiduría. Pero no es así hay gente que no solo tontea sino que es tonta de remante y no sabe hacer otra cosa. Hay que estar muy atento a las formas de habla de los demás para averiguar pronto y rápido en qué se engañan y en qué pretenden engañarte.
En mis historias de intimidad o de acercamiento comunicativo desde la absoluta franqueza me he encontrado con varios hechos:
Uno/ todo el mundo afirma una sinceridad que no tiene sin ser consciente completamente de sus mentiras aunque pueda sospecharlas.
Dos. Todas las personas aseguran ser lo que no son.
Tres. Todas las personas creen que tienen un pensamiento terminado cuando en realidad no paran de variarlo según el momento y con quien están tratando.
Eso me ha hecho desarrollar una posición global ante el otro, no solo por lo que dice que es sino por lo que sospecho que es, no solo pro lo que me cuenta sino también por lo que no me cuenta, no solo por su prosa seductiva sino también por sus lapsus que no lo son, no solo por sus citas cumplidas sino por las otras que no lo fueron. No solo por sus compromisos sino por sus temores a contraerlos.
Podria decir que para tomar a alguien como quien se presenta antes he de confirmar que ese sujeto supuesto lo es.
Pero no creas que eso me hace ser reservado. Puedo implicarme a fondo con alguien aunque sepa que este alguien tiene sus dudas conmigo. Vivo la vida como un juego de variables. Todo lo que puede suceder sucederá, termina por suceder. Matemáticamente no te puede extrañar que ocurra.
Más objetivamente la verdad es que en el proceso de implicación mutua de dos personas cada una va bajando gradualmente sus reservas y va dejando entrar a la otra en su vida, tanto en su espacio como instancia-significante, en la medida en que eso también va sucediendo a la inversa.
Besitos. Hasta otro rato de letras.
Resistencias al Cambio. Sabadell 9 octubre 2007
Maribel, hola maca. El bombero elude el fuego con una escafandra de amianto y el submarinista puede permanecer bajo el agua con una botella de oxígeno; ambos sucumburían sin esos intermediarios en el medio en el que se mueven.Lo mismo se puede decir del perfil –al menos hipotético- del profesional de la psicoterapia en cuanto se protege del impacto adverso de los conflictos, tanto de los ajenos como de los propios, eso no quiere decir que los tenga eliminados en el sentido literal de la palabra. Un agujero emocional en la trama biográfica sigue siendo un agujero por longeva que sea esa biografía y por formado que esté su protagonista. Eso no es grave, lo grave es ignorarlo o aparentar que todo está en su sitio y bien como si no hubiera sucedido nada. Lo mismo que el amputado que aprende a vivir con la falta de su miembro inexistente, repotenciando las facultades de los otros que le quedan, también el sujeto traumado por una falta de parentación aprende a vivir buscando recursos afectivos en otras fuentes de amor que le resarzcan de aquel pasado doloroso. Si alguien afirma que tiene superadas faltas afectivas del tipo de las que hablamos sencillamente te miente y se miente. Otro asunto es que las reprima y las silencie. Le conviene creer en eso, incluso le conviene perdonar ocreerse que ha perdonado para no seguir reactualizando sus conflictos pasados o porque desea descansar de ellos. Cuanto antes se dejan los anclajes con recibos sentimentales permanentemente demorados y se deja de esperar el cobro de deudas afectivas, antes se higieniza la mente y el corazón dejándolos libres para otras experiencias y pasiones. Admito que hay personas que en la edad adulta restablecen el contacto emocional que nunca tuvieron con sus procreadores(el príncipe de las mareas es un tema cinematográfico que no te puedes perder sobre ello) o entre hermanos (el trabajo de por David Lynch sobre eso me dejó impactado).
En cuanto a mis experiencias saturadas de amores terminados no significa que haya dejado de creer en la afectividad o que me haya convertido en un misógeno. Estoy orgulloso de ellas y conservo con cariño el recuerdo de todas las personas que he querido y me han querido. No sé si el futuro la cifra de la que te hehablado verá la suma de otra más. No es facil encontrar una persona libre de complejos, resuelta, liberal, con iniciativa, inteligente, buscadora incansable, autosuficiente, independiente y un montón de características que te convierten,si te descuidas,en un exigente a la carta. Laadultez no se anda con hostias. Es su privilegio. Durante sus décadas anteriores uno dice estar abierto a todo.Es otro autoengaño. La existencia es selección desde el principio y todos tendemos al elitismo.Eso no es exclusivo de los aristócratas que tenían palcos fijos en las óperas de toda Europa.
La pronto-respuesta no es equivalente a la no reflexión es simplemente una aplicación concreta a temas generalmene muy tratados o sobados. Tengo poco que ver con la reacctividad impulsiva. Durante una sesión verbal o una conversación puedo pasar una hora callado escuchando mientras voy meditando lo que me sugiere. Tras una conversación o durante ella suelo decir lo que pienso y lo que siento, es lo mismo tras una lectura, es por razones de agenda que se haga antes o después. Ultimamente tengo tiempo y conexión para contestarte en el mismo día en que te leo. En mi correo personal con otras personas antes de tenerlo contigo he llegado a intercambiar tanta confidencialidad e información que incluso en un mismo dia intercambiamos varias cartas. No lo cito como modelo a seguir sino como referencia. Cada ritmo de comunicación es distinto y el nuestro es el que es, es el nuestro. Puesto que cada día de mi vida dedico un tiempo a escribir no coerciono mi inercia expresiva o dejarme llevar por una oportunidad confidencial como la que nos estamos proporcionando que vivo como un lujo y un goce. También supone para mi un break de descanso con otra clase de literatura.
Me ha interesado el chamanismo, también el animismo. Las iglesias desarrolladas como grandes organizaciones políticamente esplendorosas no implica una mayor evolución mística que las prácticas mediadoras de chamanismos étnicos como mediadores con el mundo de los espíritus. En CentroAmérica todavía se pueden encontrar oratorios (recuerdo especialmente uno en Antigua, Guatemala) a sus protectores que no estan recogidos por el santoral católico. Me dejé influir un poco por Castaneda (tengo algo en la red sobre él La hora del chamán) y sus libros sobre Juan Matus. Mi experiencia personal con esa otra realidad no me ha llevado a experiencias místicas elevadas (no he levitado,no me he transmutado, no he regresionado a otros pasados físicos, aunque sí tuve en una época sensaciones de desplazamiento astral). Ni necesito aquellos para sentirme realizado o avanzar en auto-realización ni me he hecho grandes pajas con el sentimiento convencido de estos. Tengo suficiente en digerir la otra realidad que oculta ésta y vivir sin tener que soportar las losas de la aparente. Es otra realidad que coloca el centro de la vida social en el ser en lugar de en los intereses y leyes económicas y materiales. Cambias el chip y vives retirado de la mayoria de conflictos que cotidianamente afecta a los mortales, sigues siendo mortal, tanto que sabes que la vida es perecera y no viene a cuenta perseguir triunfos, grandes negocios o levantar superinfraestructuras.No es que me deje llevar por los avatares de las circunstancias, de muchas de ellas no me siento partícipe. Con una autoexclusion suficiente de las obligaciones adaptativas me siento más armonico con el todo,con el cosmos, con los demás, siempre y cuando no tenga que soportarles en el dia a dia embaucados en sus miedos y en sus prisas por los beneficios. En una sociedad hipotecaria como ésta solo caben dos opciones: o tratar de ser el mejor, trabajando más que nadie, ganando más dinero que nadie, contactando con las personas eslabón que sean los mejores partidos o inventarte una realidad alternativa,la tuya, consolidada con una filosofia indestructible a prueba de insultos, marginaciones, exclusiones, represiones o cañonazos. En esa estoy. No me va mal. Tengo todo lo que necesito y mucho más para vivir el tiempo que me quede de vida por mucho que viviera.No solo eso, tengo la disposición a vivir la vida que quiero y no la que me condicionen.
Sí, mucha gente estudiaba psicologia en el tiempo en que hice la carrera y por lo que se tambien en décadas anteriores más para compender y resolver sus problemas que para formarse para resolver los de los otros. Parece lógico. Dificilmente se puede ayudar a alguien psicológicamente si no has resuelto los mismos temas que le afligen. En España las facultades eran y son un espejismo desde el punto de vista instrumental de la terapia. Aquí se puede ser terapeuta sin haber sido terapeutizado, se puede ser médico aun incurriendo en hábitos personales en contra de la salud y se puede intervenir en el campo de la psicopedagogía sin haber superado los estilos de una educacion clasista y sexodominante. Psicologia es una carrera a la que se acerca mucha gente pero es bastante menos que la concluye y la cantera universitaria que produce licenciados tambien crea obedientes sociales que son contratados por hospitales y escuelas para reproducir el esquema rector de la manipulación. Yo me refugié en el psico-analisis privado para no tener que pasar por el dictum institucional. Después de algunos años de tratar gente al otro lado de mi mesa de despacho dudo que la cura psíquica pase por la induccion trerapéutica si no se vence la resistencia a cambiar que todo paciente presenta. En conclusion, de haber hecho psicologia no habrias conseguido mas que una perspectiva teorica para tu caso ya que aquí excepcionalmente los estudiantes son demandantes de terapia. ¿Por cierto, qué elegiste? ¿Te licenciaste enalgo? El trabajo de crecimiento personal es algo que
Gracias por compartir todo esto conmigo. Estoy en deuda con los ratos que me concedes.
Quiero hacerte un regalo con un mensaje nada subliminal. Es una canción para adolescentes que me recuerda otros tiempos e ilusiones. Es de Julieta Venegas Andar conmigo. Dice “darnos para siempre un siempre no”. Escúchala. Te la adjunto. Un beso tranquilo.
Confesión de un Epistolario sin destinatario.CdeV junio 07
Mi verdad, aunque aparentemente dé el pego para que no se crea así, pasa por la relación disminuida, o la no relación. Conozco y he tratado con muchísima gente, pero regularmente con no tanta y actualmente con muy poca. Muchas situaciones del pasado con las que me reencuentro me recuerdan los cansancios que ya sufrí en aquellas. Eso me ha llevado a un panorama de pocas relaciones y de éstas las que más mantengo es las que tienen una capacidad de correspondencia por escrito. Siempre que dejo el contacto con alguien significa la pérdida con un porcentaje importante de las personas con las que me veo. Traducido a la gráfica una persona menos puedes ser un 15 o un 20% de impacto en mi universo particular, una catástrofe.
Puesto que lo sé, debería saber también que es mejor tener un amplio repertorio de relaciones para que, llegado el momento de la pérdida de una, sea menos notorio el vacío que deja o sea más resistible soportarla. Esa es una técnica ampliamente conocida y un criterio del que ya he tratado de echar mano en el pasado –en realidad no- en otras contiendas con el vacío o la falta de otro que lo ocupe para jugar al juego de la vida. Me repito. Me exudo con noticias sobradas de mi mismo. Eso me suena a mi alter ego que en realidad nunca he encontrado bajo mi piel, a un tipo gélido y calculador. Debo tener el manual de cómo enfrentar vacíos o pérdidas de relación en alguna parte, a fuerza de pasar por finiquitos varias veces, pero nunca lo encuentro cuando lo necesito. Echo mano de otra cosa: de la seguridad que la pérdida absoluta no existe, tan solo el desvío de papeles. Cuando hablamos de pérdidas en realidad solo estamos hablando de suspensión del discurso con un determinado nombre de persona para retomarlo con otra en otro punto. El drama trágico-cómico existencial precisa de esta palabra para que todos compartamos un sufrimiento colegiado, lo único que entra realmente en la socialización unitaria. Prefiero enfrentar la pérdida honestamente de alguien que mantener ad infinitum toda clase de relaciones aunque en el fondo de ellas haya poco que rascar o poca materia substancial que compartir. Tampoco es indispensable nadie. Un fin de semana dinámico puede repoblar la agenda de otros nuevos contactos y si el anhelo de encuentros íntimos está ya saturado tampoco hay tanto tiempo para ir enriqueciendo la agenda con contactos y más contactos. Si te dedicas de lleno a una persona, a una familia, a tu trabajo, van pasando los años y ves que la una gran parte de los ítems de la lista de tus proyectos y deseos siguen sin haber sido concretados. Eso incluye el desarrollo comunicativo o relacional con un buen numero de contactos que hiciste, la mayoría, casi todos. Al cotejar esta toma de posición con otras personas rodeadas de amistades quedo en desventaja. Los extrovertidos sostienen que tienen un feeling especial con los demás y ahí donde dicen que tienen un amigo lo tienen de verdad y para siempre. Siempre es toda la vida y a mí eso me sigue sonando a mentira. Debe ser porque en mis promesas nunca ha entrado el futuro como una convicción, Desde fuera y con la mirada reservada se aprecian las relaciones seguras de otra manera.
La vida se puebla de nombres y gentes. Su profusión es tan continua que quien no tiene gente parece no tener nada. Bob Marley justificaba toda su dedicación artística al Reggae y toda su vida a la gente. Sin su gente, que a él se le concretaba como público, nada tenía sentido. Creo que la vida tiene un valor separado de reconocimientos y de contextos colectivos de agrupamiento y arropamiento, posiblemente porque me he acostumbrado a vivir sin ellos o los he saboreado con escasez. Al hacerlo así he debido construir una teoría alternativa al gregarismo. Los desagregados debemos ser más de lo que los censos municipales podrían decir, pero no me imagino pertenecer a un colectivo de ellos. Como Unamuno me borraría del partido al cual se apuntara otro igual a mí. Pero la elección de la a-socialidad no es tan fácil como parece. El a-gregario sigue necesitando un destinatario, un otro, a veces un otro cualquiera de sustitución, alguien que haga la función de co-parlante. El más extremo en su aislamiento, el eremita, pretende en última instancia ser objeto de visita, la del arcángel, la corona de la iluminación. De una parte hay razones para tijeretear relaciones agotadas, de otra la esperanza se cuela como aceite entre los dedos esperando otra oportunidad para el contacto, la caricia humana, la comprensión.
No hay problema, siempre queda gente para todo y para todos. El napalm y la radioactividad no han llegado tan lejos para reducir el quantum poblacional. Existen personajes para todos los roles. La gente se cuela en la vida de uno de todas maneras, una -la más simple- es con sus nombres dejados o recogidos en las agendas. Confieso que una parte de ellos tienen que ver con relaciones, rescate de viejas y adquisición de nuevas. Alguna vez he pensado que de una voluminosa cantera de nombres y contactos dependía el futuro social de una persona. Nunca me sedujo invertir en los demás para tener una seguridad en el mañana y tal como entraba n muchos nombres en las mías desaparecían o se olvidaban. La mayoría de nuevos contactos son para un rato, para un hola-que-tal-estás y punto o incluso, en algunas ocasiones para una cópula de emergencia con la que resistir un período de desertización de caricias. Sin embargo parece que hay una estadística persistente acerca de los compromisos de convivencia y/o de intimidad. Mi hijo –a una generación de distancia- me dice que la gente de su edad se casa con frecuencia, que incluso ahora se casa más que antes y que de su cuadrilla son los menos los que no lo han hecho. Tengo la impresión de que la mayoría de gente se junta o casa entre los 20 y los 25 y se separa o divorcia 20 o 25 años depués. Es algo que ya debo haber comentado en otra parte. Yo me casé casi a los 30. Los trámites de separación empezaron poco tiempo después. Mi mayor convivencia con la misma persona ha estado y es con la actual, hace 11y medio años. El retorno a la soledad, a vivir solo, a no compartir mis desayunos y comidas o cenas en casa con nadie habitualmente, ni mi cama, no es que me aterre. Admito quienes defienden la soledad. Tiene sus ventajas. Tengo fresca la memoria de eso aunque ya llevo muchos tiempo sin hacerlo. Puesto a comparar sigo prefiriendo la convivencia con sus desajustes, compartiendo espacio y experiencias que no la vuelta a la soledad por la separación que este año se me ha planteado más de una vez,
La lucha por el vivir pasa por convertir cada no recibido en una reinterpretación. O al menos es así hasta que la contundencia de un no es tan impresión ante o para mí tan desmovilizante que prefiero renunciar a seguir como si no se hubiera dado ningún encontronazo.
La experiencia de recibir y leer en el mismo días dos cartas de no a continuar, de separación, ha sido este año una de las experiencias más fuertes, o la que más, de toda mi vida. Sin embargo una fuerza misteriosa me dice que puedo seguir creyendo en que seguiré unido a esta parte de relaciones de mi vida. En cierta manera eso es reconfortante hasta el punto que todo lo demás, otras vías de confidencia se pueden venir abajo. Es por eso también que no me he aferrado nunca a la nuestra a pesar de toda la literatura dedicada.
Dejemos eso. Hasta donde una relación de confidencialidad debe decir e insistir en según qué cosas. Tú has sido mi confidente (en estos meses, la más fiel y continuada, a la que le soy más fiel y constante ¡qué forma más cursi de decirlo!).Quiero creer que eres mi amiga, pero no te sientas condicionada por tal título, Ya te lo he dicho de otras maneras. Los dos sabemos que el umbral de la amistad es variable y que tras la última carta empezará un proceso mutuo de olvido. No creo que después de ti me queden ganas de enrollarme de nuevo con alguien cuya gestalt no sea altamente excitante. Te recomiendo lo mismo. Soy víctima de la forma. Unas formas me pueden y otras me desmotivan. Honestamente, creo que eso nos pasa a todos en un grado u otro. Ser víctima de la forma significa serlo de un tipo de morfología, olor, pero también palabras y miradas. Pensarás que no paso de ser un telespectador pegado a la imagen de pantalla.
Las tias de pasarela son los bombones televisivos que se nos ofrecen para imaginar otras experiencias sensoriales.Sus miradas de perdonavidas por las que parece que les deben y nos les pagan, mirando fijamente pero sin mirar a nadie, cruzándose con otros ojos pero sin enterarse, semicerrando los labios sin soltar sonrisa demostrando que llevan el mando de sus aperturas forma parte de la iconografia del consumismo visual. Un ejército de anoréxicas y preanoréxicas y una industria visual detrás de ellas exhibiendolas como carne –perdón huesos- ha hecho dudar a algunos del modelo corporal dominante en la especie y a algunas mujeres las ha incitado a sus propias crisis de identidad entrando en procesos patológicos y deformativos de sus cuerpos. La discusion al respecto es abundante y la literatura, incluyendo la anecdótica de no pocas de ellas confesándose desgraciadas a pesar de llegar a ser millonarias, no precisa más comnetario. Me interesa más su impacto en la mirada del deseo, generalmente masculina, ubicada en su asiento de espectadora, es decir de voyerurista, zampándose con ojos acuosos cuerpos a los que llevar a la dicha.
Antes circulaba una pregunta: ¿Qué tipo de mujer/es te gustan? Siempre he sospechado de esa clase de cuestiones y mucho más de la honestidad de quien pregunta ya que dudo que quiera o quisiera saber la respuesta. Ponerse a pensar sobre el tipo de partner físico que te gusta en terminos anatómicos parece demasiado ordinario.A un sujeto humano se le valora por todo y la mayor parte de sus elementos valroables no son visibles por su look o su cuerpo. ¿Esto es verdaderamente así o nos pasamos la mentira para creernosla? Sí, una persona es la suma de dos grandes partes: su cuerpo y su mente; vale, pero la mente más atractiva, mas brillante, más orientadora para su época y su tiempo, puede estar encerrado en el cuerpo más desgarbado, estropeado y fisonómica y sensorialmente indeseable. El talento no tiene porque corresponderse con las maravillas eróticas. De hecho lso valores intelectuales de alguien suelen corresponderse con su deslibidinizacion o incluso su falta de atractivo. Eso también se aplica a mi.
El humano es un animal sexual que no se mueve tanto por el pensar del otro y sus ideas brillantes como por sus dotaciones corporales. Se ha estudiado que en los factores del atractivo que da paso al cortejo hay un tipo de formas predominantes a otras y que las féminas tienden a elegir a aquellos compañeros que son garantes de una prole y de una estabilidad. O sea que las ideas quedan en segundo plano.En cuasnto a la pregunta de antes, solo se puede responder tras experiencias de interaccion intima con distitnas representaciones corporales. La mujer estilística quizas sea más fotogénica que deseable. Hay mujeres rellenas que no se ajustan a las tallas privilegiadas y qiue sin embargo son más sexys. Me he quedado sin prototipo que reinventar.
He podido reconducir mi libido a otras formas de proyeccion creativa sin pasar por el fárrago e incluso el aburrimiento de tratar de seducir.
A pesar de eso sé –tengo toda la convicción- que mi discurso seguirá con otro destinatario, aunque la perspectiva de que tú dejes de serlo deje vacante tu puesto, no para hacer acercamientos sentimentales inflacionados o encuentros eróticos improbables, sino para extender y compartir el discurso de la intimidad con alguien dispuesto a implicarse para una amistad y una correspondencia con todo lo que significa: bregar con miradas e imágenes reflejadas, cargar con verdades descorteses.
El otro : usar y tirar. El Fonoll 25 junio 2007
Hola Pamen. Antes que nada debo agradecer tu pronto-respuesta. Es lo que más aprecio en ti: la formalidad en la correspondencia. Te aclaro que aunque a una larga carta mía le contestas prácticamente al mismo día o al día siguiente, no es hasta que tengo tiempo para contestar que me pongo manos a la obra para leerla. Es un criterio general que aplico a toda clase de correo, a no ser que excepcionalmente la respuesta tenga algo que ver con alguna urgencia para un encuentro o la organización de alguna cosa. He comprendido que abrir el correo y leerlo por entero cuando no lo puedo contestar supone el doble trabajo de releerlo cuando sí puedo hacerlo. Sobre la pronto-respuesta no quiero contener otro comentario: una cierta ansiedad en decir inmediatamente lo que se desea sin pensarlo dos veces. Eso acarrea un déficit de contestar a unas cosas y silenciar otras. Éstas últimas puede ser porque ni siquiera hayan sido advertidas o leídas. (de hecho, tú confirmas eso en tu último correo). Eso me recuerda un poco a los magnatarios que antes de haber tenido tiempo material para hacer una encuesta o una investigación sobre los hechos que se les imputa a su departamento afirman pronto y rápido a los medios de comunicación que todo está bajo control y no ha sucedido nada fuera de los protocolos previstos.
Evidentemente puedes tener el trato que desees con las palabras y autosugestionarte de tu espontaneidad, tu viveza, tu pletórica vida...Son tus tótemes particulares en los que no entro ni salgo. Cree de ti lo que desees. Yo no creo nada. No soy nadie para contradecirte pero lo soy todo para no creérmelo. Por supuesto, también puedes creer de mí lo que quieras. Incluida el calificativo de retórica que me aplicas. Si te acercas al interior de un diccionario podrás refrescar el significado de tal palabra del todo inapropiado para el momento. ¡Ya me gustaría a mí ser un retórico y tener un dominio superior de la prosa de la que tengo! Tú entiendes por tal término dos cosas: extensión y texto sobrante. ¿Cómo puedes estar segura de eso si ni siquiera lo lees con detenimiento? No voy a hacer esfuerzos para ningún desmentido. Francamente me da igual que llegues, no ahora, sino desde el primer día que hemos compartido chats y cartas a conclusiones tan rápidas y tan peregrinas sobre el otro (en este caso sobre mí). Entiendo que tienes una necesidad en clasificar a los demás para así sentirte a salvo o mantenerse segura en tu propia auto clasificación. No he tratado de sacarte de tu casillero. Ya me va bien tu ubicación en ese nido. Otros, a nuestra manera e incluso con las alas rotas, seguimos volando. Todo esto no afecta a un día-logo si es tomado como un intercambio de conocimientos.(aunque desde luego sí a los sentimientos.) ¿Tiene tanta importancia que el interlocutor del otro lado sea negro o nipón, festivo o triste, músico o sordo, amante o célibe, hispano o británico? Obvio todos esos caracteres personales o atributos circunstanciales. Sea lo que sea cada persona, por encima de su cuerpo y de su estatus, de su belleza o de su fealdad, es portador de un discurso y es a eso a lo que me dirijo. El portador no es más que el pretexto de eso. ¿Sócrates no trató de hacer algo parecido tratando de sonsacar con su célebre método el saber contenido en cada ser independientemente de su casta social? A mí me interesa el saber líquido por sí mismo independientemente de quien lo posea, incluida tú que alguna cosa te reconozco. Desconozco de donde sacaría tanto optimismo energético el citado para no agotarse en sus indagaciones.
Volviendo al tipo de intercambios comunicativos que tú y yo hemos mantenido no había intención, al menos por mi parte, en demostrar nada, salvo que las apuestas –también las comunicativas- pueden perder. Toda apuesta de casino corre riesgos y las de la vida relacional también. Imagino que en las controversias directas y verbales debes ser la ultima la que dice esta boca es mía no dando tu brazo a torcer. Mi gesto es más bien el contrario. Cuando el silencio es la mejor alternativa callo. Dejaré, si ésta es tu ilusión, que tú seas la ultima en poner la última palabra, pero eso es irrelevante. Ambos lo olvidaremos. De hecho tengo incluso olvidado porque he empezado toda esta prosa de la que te hago partícipe. Eso (l´adieu, no me va afectar). El interés contigo durante este medio año ha sido precisamente éste: el impacto de las palabras cuando el emisor no sabe lo que dice o está más por el cómo que por el qué, por la forma que por aquello de lo que se habla. Era una invitación a un debate intelectual pero, sinceramente, no ha existido ya que se ha quedado en los prolegómenos, en las maneras. Eso no lleva a ningún resumen, mucho menos a una tesis. No hay tesis. No hay nada, como mucho el pretexto, palabra a la que he acudido otras veces, para la gimnasia digital. Hubiera preferido una intelectual en el lugar de una pre-valorativa que me ha tratad o de pedante por haber usado citas de autores en lugar de comentar lo que me ha dicho un amigo o un vecino. Pero hay lo que hay y de lo que no hay no se puede rascar más. No te enfades. No lo digo como reproche personal. Solo te he puesto el termómetro y hago la lectura de hasta donde ha subido el mercurio. Estás suficientemente segura de ti como para cerciorarte que esto que digo no tiene el menor potencial lesivo, tampoco lo pretendo.
Dicho así parece muy gélido pero seamos honestos: un buen número de prácticas comunicativas o que así estamos tentados de denominar no son más que protocolos para llenar espacios sociales. De la mesa de 9 en la comida de ayer, tres estuvimos hablando intensamente todo el rato sobre educación, los otros 6 seguían su tema o no sé si lo tenían, lo desconozco. Tuve la fortuna de tener por contertulios a un docente y a una antropóloga y gestaltista. Ambos, bastante cultos. En todo momento no perdí de vista que por debajo de la polémica corría en paralelo un segundo discurso no dicho: el que está compuesto de apariencias, de otorgar datos personales, de suscribir mensajes de deseo...Pienso que siempre es así. No hay discurso expresado sin discurso implícito. Esa realidad subvocal tiene más fuerza que la publicada y a menudo es contraria a ésta. Digo que tiene más fuerza en el sentido que es la que tiene más marca estructural en los individuos, la que se llevan realmente a casa, es aquello con lo que conviven a menudo.
Desde el momento en que tú no me aceptaste en mi forma de expresarme me estabas negando en mi forma de ser. Evidentemente tienes todo tu derecho en que hayas extendido tu no-gusto físico por mí a tu no gusto por mi estilo verbal. Quedo tan al margen de esta impresión como de la contraria, cuando en otro momento de tus cartas elogiabas las mías o cuando una persona me dice lo bien que escribo o hablo o lo atractivo que soy. (pues sí hay quien lo cree, mira por donde) procuro no dejarme oscilar por ello. Trato de mantenerme alejado de los adjetivos, estoy más por los substantivos. Soy lo que soy no necesito decorativos de ninguna abuela, mamá o alucinada espontánea que me cuelgue medallas.
El criterio de tomar por un kleenex a aquel con quien te relacionas para pasar a otra mejor relación cuando ha cumplido su función antes de ser traslada a la zona del flirt y a la intención de conquista, ya se venía dando en otros campos de las relaciones humanas. Nadie espera del otro todo y siempre. Ni siquiera el partner o el hijo o el hermano. Mucho menos la relación ocasional por coincidencia o por búsqueda que puede cumplir con una función de compañía, de interlocución, de anécdota o de aprovisionamiento de caricias, pasado lo cual uno/una regresa a su torre, recapitula la experiencia, otea en el horizonte e inicia, si puede y le dejan, otro contacto de mutuo uso. Visto así es muy frío, incluso suena a depravado, a gerencial, al cálculo cerebral del sujeto numérico interesado en una sesión de relax o en una copichuela de semen de cuyas referencias se sabe que bien pudiera ser afrodisíaco. Después de un rato de conversación, con la coincidencia que te comente del ayer, no queda nada, solo su evocación. A veces ni siquiera eso. No suelo hablar de quien no ha dejado ninguna huella en mi aunque me haya ocupado mucho espacio atencional, a lo sumo como material anecdótico o como cantera casuística. Eso, (el rato de conversación) multiplicado por cien o por una cifra considerable, únicamente da un resultado numérico mayor pero en esencia es lo mismo. Aplicado a nosotros, la carta número 56 –ésta- no tiene porque añadir novedades esenciales a la número uno o –especialmente-la dos pero sí una contorno de prosa, un protoplasma que aumenta de tamaño dentro de la misma membrana sin dar lugar a nada nuevo, a una partición. Volviendo al kleenex, lo que pasa es que vas a necesitar otro, y otro y otro. Sin que esa variedad signifique a partir de un real subjetivo mayor que las anteriores veces. Una relación en singular implica mas compromiso que una enorme variedad de relaciones continuas de empezar y terminar –a veces- en el mismo día o en la primera cita. Evidentemente nos tomamos el derecho, yo el primero, a no llevar una relación más allá de lo creíble cuando a partir de unos detalles primeros se descarta una profundidad. Cuando alguien te da una mano de besugo al serte presentado o unos besos al aire simulando que son de mejilla, puedes apostar porque no pertenecen a una persona fiable ni con las que involucrarse dada su falta de compromiso sensorial de entrada. Cuando alguien te dice sin haberte tratado juicios férreos y consolidados, no puedes pensar en que tenga mucho interés personal aunque pueda tenerlo táctico, por llamarlo así, para la elaboración. En ambos casos tienes que retirarte antes de hacer una lectura equivocada de las circunstancias y ser víctima de una manipulación, al hacerlo sin duda puedes perderte genios muy validos en sus oficios en un caso u otro. Siempre los puedes recuperar leyéndolos algún día en forma de artículo en alguna parte, sin tener que aguantarlos en primera persona y en directo.
Tu centro energético pasa por la estima que te proporcionan los demás. No puedes admitir que alguien no vea en ti lo maravillosa que eres para otras personas. De hecho, tampoco es mi papel. No te miro con los ojos de ver tus vacíos. No ha sido mi tema de interés. No has sido mi objeto de análisis, tan solo un contertuliano pidiendo atención a sus necesidades emocionales en lugar de estar por la labor de una narrativa de textos. Eres una nebulosa de la que recuerdo algo muy bonito: una infancia auxiliada por un abuelo llevándote a la sensibilidad musical.
Preferiría que no me contestaras. Estamos en desencuentro. Hay ya una fractura emocional. Por mi parte la constato. No deseo continuarte dedicando tiempo con unas cartas que no entiendes y que desprecias. Si contestas me condicionarás para responderte y la cuestión es que el tiempo para ti lo quito de otros textos y asuntos más importantes. Te diría algo equivalente y convenientemente adaptado de coincidir en una reunión de claustro adoptando una posición de rentabilidad en la conversación. La diferencia estaría en que un centro de trabajo puedes estar viéndote durante años con compañeros sin entablar una comunicación de tú a tú, ni en el ámbito intelectual ni tampoco personal. Algo parecido me confidenciaste. La selva digital nos ha proporcionado la oportunidad de estos envíos mutuos. Te pronostico que no se te repetirá con nadie más por muchas décadas que vivas, lo cual no deja de ser una singular paradoja: con aquel con quien mes te has escrito y más te ha escrito no te has entendido en lo más mínimo. ¿Deberemos concluir cada uno por su parte que las palabras no sirven para nada y los protocolos en repartirlas, darlas, intercambiarlas tan solo son una falacia para no sentirnos solos?
Aunque me confirmas el fracaso de las palabras seguiré con mi oficio y con ellas. ¿Qué otra cosa podría hacer? Cuando sea un cadáver prometo callar para siempre. Mientras no lo sea seguiré hurgando bajo la superficie aunque me siga decepcionando con lo que encuentro.
Tengo cosas que decir para un epílogo: un balance sobre la apuesta comunicativa y su resultado en el desencuentro mutuo.- pero eso me llevaría a releer todo lo escrito hasta aquí y eso lleva tiempo. Tampoco podría leerlo todo ya que no he conservado tus emails, (por cierto tampoco tu contacto en el msn, lo eliminé tras las pocas citas convenidas de al principio).
Adieu
Historia de una cita equivocada. Izmit TR 2007 ago31
Preparar una comunicación en torno a un deseo teórico que no es correspondido por la verdad escénica presentada es, debo decirlo con todas las palabras, una absoluta pérdida de tiempo. El otro elegido para que se haga cómplice de tu fantasía no tiene porque estar por esa labor y sus intereses, sus maneras, o sus decires, por refinados y cuidados que sean no tienen porque corresponder a lo que esperas de él o ella. Eso debe pasar en una multitud de registros de relación. Para empezar, en el más básico para la vida y su continuidad reproductiva, el neonato es un convidado de piedra obligado a vivir para complacer el deseo procreator de un tándem paterno-materno que necesita compañía existencial o invierte en colaboración potencial para su futuro. El amigo es un socio para ratos lúdicos. El amante, alguien elegido para complacer las necesidades egoicas. Con el amor se ampara una pulsión asociativa y de amparo y en definitiva una psique movilizada por causas egoicas. El encuentro con el otro es instrumental; alguien utilizable pues, para usar la palabra precisa, aunque no sea a la descarada, y, ciertamente, maquillado para que no lo parezca tanto.
Una cita personal es un hola que puede prolongarse dando lugar a un discurso largo y profundo o a la comprobación in situ de un error de actuación. No necesariamente primeras y únicas citas que pueden tener una envergadura considerable no tienen porque repetirse o dar lugar a segundas y posteriores en las que hacer planes. De hecho el error de una perspectiva biográfica empieza con la planificación para luego. Una de las preguntas más horribles es ¿cuándo nos veremos? o sus equivalentes: ¿Para cuándo quedamos? Quedar para algo con alguien impide siempre hacer algo distinto con otro alguien con el que no se ha quedado. Elemental. La pulsión de retirada de todo espectro de aislamiento y soledad nos lleva a quedar con gente, a formar parte de un grupo, a contar con asociados sentimentales para que nos tengan en cuenta, a pertenecer a los otros. La alternativa no es no quedar nunca con nadie, sino no hipotecarse por las citas. ¿Con cuantas citas personales he quedado que me han fallado? ¿A cuántas he fallado? No puedo decir de no haber fallado nunca a ninguna. Tampoco que no me hayan fallado. Se puede seguir la vida sin depender tanto del encuentro programado y contando más con el encuentro por coincidencia. No se pueden conceder citas a todo el mundo ni se puede esperar que todo el mundo organice su agenda y prepare su salón para que nos reciba. Hay citas únicas de una sola vez que se bastan para definir el papel de los personajes. Otras, que son decisivas para saber si se está descubriendo un aliado o una persona efímera que desaparecerá tras la reunión. ¿De cuantas citas de una sola vez se compone una vida? Pueden ser de muchas, de miles. Es la forma más económica de mantener un contacto sin esperar un después y sin tener porque recordar un antes. He tenido citas de una sola vez en las que he contado mucho de mí. Al poco tiempo he olvidado cara, nombre e incluso contexto pero no su texto o decir. Opino que siempre hay alguien con quien poder compartir un tema. Otro asunto es que haya deseabilidad de una sintonía. Al principio todo el mundo sirve para compartir temas y ratos. Eso es muy al principio. Pronto se discrimina sea positiva o negativamente a los demás. Cuando se hace una discriminación positiva no significa que aquel con quien te quedas sea la mejor elección. Es simplemente alguien que se presta a un tema, es decir, a un juego. Es alguien con quien se hace una alianza, un seguimiento próximo y una cierta cantidad de convivencia.
Quedar con alguien seducido por un speaker que deja correr su imaginación es la vía directa a un desengaño. El usuario de revistas pornográficas que deja correr su pasión voluptuosa en solitario también se llevará un chasco con aquellas ninfas descomunales que se prestan a fotos marranas en todas las posiciones eróticas si accediera a una cita presencial a su plató al comprobar que simplemente hacían poses fotogénicas en el plan más técnico y profesional. Lo fantástico cumple una función generando una realidad aparte. El escritor de cartas bonitas es o puede ser reconocible como un creador de una novela fantástica: la suya. Un escritor de lo que mejor puede escribir es de sí mismo. Cabe subscribirlo en la conclusión a la que llega uno de los personajes de Saládrigas.Pero la forma que toma eso no es directa. Puede viajar por multitud de campos anexos o remotos antes de hablar de qué concreto y de lo esperable. Una cita a ciegas es siempre una temeridad. No hay que descartar que una cita con todos los focos también lo sea. Aquella cuenta con el pequeño porcentaje de confianza para una hipótesis imposible. ¿Y si fuera realmente la excepción? Se corre el riesgo de un encuentro tanteado desoyendo experiencias anteriores. En el peor de los casos una cita preparada con minuciosidad con el desconocido cuando menos puede arrojar un saldo de un contacto erótico, que en determinados momentos biográficos de exceso de aislamiento, nunca viene mal. No siempre es así. Ni siquiera existe ya la garantía orgasmática. En la historia de la cita preparada por chat y por cartas que se cuenta en las cartas siguientes hubo una falla deliberada desde el principio: dejar hablar al deseo en tanto que pulsión sin contar con la verdad física de la persona depositaria de ese deseo continuado. Siempre que se deja hablar al deseo quien escucha se puede preguntar si coincide o no con ser la diana del mismo. Desde el lado del que desea por poco que se conozca debe saber que el deseo especulativo termina por recibir los sablazos frustrantes de la realidad que no se corresponde con el imaginario.
Ésta es la historia de una cita equivocada entre dos desconocidos: un hombre y una mujer coincidentes en el espacio cibernáutico que empezaron con mal pie en sus prolegómenos pero cuya relación –por la palabra y exclusivamente por ella- continuó por medio año aunque no se correspondiera con ninguna perspectiva de goce en la proximidad ni en la lejanía. Es la historia de una cita y de solo una que no fue más allá de lo ordinario sin estar a la altura del guión previamente escrito. Lo cierto es que sucedió y en torno a ella hubo intercambio de palabras sin apenas recordar los gestos recíprocos.
Ambos fueron víctimas de sus nociones de la forma. Acudieron a su encuentro sabiendo que no se gustarían. Siempre es mejor eso que acudir a una boda sabiendo a priori que te vas a separar antes de que pase un año.
Informaciones gráficas previas de fotos y medias fotos avalaban tal presunción. La convivencia de unas horas y una cierta intimidad epidérmica no acortó distancias pétreas entre mentes que tenían otras imagos en las que pensar en sus neuronas.
La lección de autor es la de resituar la fantasía ante verdades corporales deseables previamente aseguradas. La lección de la seducida, aunque con reservas, es la de no dejarse llevar en otras ocasiones por las palabras y permitirlas si y solo si el hablante tiene además de la función verbal de su lengua la de lamerla. Dejar correr la palabra y la imaginación antes de tener las fotos o las imágenes suficientemente claras es un craso error gracias al cual debo este libro.
Más detalles para una primera cita. CdeV 9am 27 feb 2007
Pamen, Pamenita. Estamos igual. También abro mi correo con emoción esperando encontrar tus palabras (que estimo mucho por su claridad y rotundidad ¿te hicieron ya de pequeña como una mujer valiente o te has ido haciendo?). En este momento de mi vida no me sucede con nadie más en esa intensidad, lo cual te coloca a ti como un centro de mi actual coyuntura emocional. ¿Cómo es posible que se precipite todo tanto? Leerte ahora, a media hora de dar comienzo a mi primera sesión de hoy con un consultante, me envía sangre a esta parte de mí que está esperando con ansias de estar dentro de ti. Debería estar repasando mi agenda y serenándome, pero te tecleo. Teclear es el modo figurado de acariciarte. Ya que no puedo recorrerte con mis manos y mis sentidos te escalo con cada pulsación que hago.
Me doy por contento de haber encontrado en la selva digital a una persona abierta y progresista como tú, dados los concursos de inhibiciones que circulan. Mis experiencias hasta ahora de tentativas de contactos directos no han sido precisamente de lo mejor que registre mi anecdotario. ¿Qué digo, contactos directos? La mayoría de mujeres con las que he iniciado conversaciones por chat han terminado como el rosario de la aurora. De un lado el alma femenina, espera, también dentro del movimiento feminista, a ser seducida, buscada, insistida y, en cierto modo, adquirida, dejando toda la parte del trabajo seductivo al abnegado varón que llega del frente o de cualquier trinchera, con toda la experiencia hecha, siempre impasible y heroico, y nunca rendido. No hace falta decir, a estas alturas de nuestra comunicación, que prefiero por amiga, por amante, por compañera, a una mujer experimentada con decenas, (o cientos. ¿por qué no?), de historias sentimental eróticas previas en su biografía que no una que siga enganchada traumáticamente a la única, o a una de las pocas, que tuviera en el pasado y que te somete a la tortura de explicártela con pelos y señales, una y otra vez. Ya sé que la cultura masculina tradicionalmente se ha otorgado el beneficio de experimentar en intimidades ajenas pero a la hora de pretender compromisos ha buscado mujeres puras y castas otorgándose el derecho en exclusiva a tasar y rasgar sus hímenes. (que se me borre de la lista de la gente que tiene esa visión) Por otra parte no hay hombre que no desee una compañera que sea fiera en su cama, absolutamente lanzada y sin complejos, sin el terror a los lugares recónditos del cuerpo y con el deseo animal a flor de piel. La cama, (también la silla cuando es usada para juegos sexuales, de acuerdo podemos practicar con ella, aunque las sillas son mas para ligamientos y ataduras, ¿no?) es uno de los lugares de verdad. Para el 9 tras un plan moderado: paseo, comida en un restaurant, práctica de clarinete, cine. 19:30: pasan Ceux Qui m´aiment prendront le train de Patrice Chereau 1998 (tomo nota del programa de la Filmo), más paseo, conversación, podemos buscar un sitio bonito sin humo (no te he preguntado si eres fumadora, espero que no, si lo eres tengo un tratamiento de shock infalible que te convertirá en ex en una semana). Creo que durante la tarde habremos tenido tiempo de aproximarnos y de medir la intensidad de nuestros deseos mutuos. (“-¿qué calculador, no? -sí, el chico parece muy calculador”) seguramente ya nos habremos iniciado el uno en el otro en materia de tacto. Espero que no vengas vestida especialmente para la ocasión. Sé tú misma, desenfadada y espontánea, que propone la literatura new age, yo seguiré mi costumbre, me pondré la camisa almidonada y los gemelos de oro del abuelo Peter. Mis manos son inquietas, a veces piensan por mí o me ponen en aprietos. No, no soy un sátiro que permite que se le escapen dirección a los senos de las viajeras bombón que te encuentras en el metro. Pero obedecen órdenes bajo mi código del respeto. Por mucha que sea la fuerza de mi deseo no irá más lejos de lo que tú permitas. Preveo una tarde de viernes muy emocionante y contenida. Lo que se hace esperar resulta más sabroso. No me gustaría para nada una primera cita para tomar una mirinda (te cuento lo de la mirinda otro día si me lo recuerdas y luego saltar a la cama para terminar con un rápido y si te he visto no me acuerdo. Presumo, pero planificarlo todo tanto, o preverlo, siempre es un riesgo, que yo asumo correr porque me gusta literaturizar nuestro prolegómeno, que podremos culminar nuestra primera ronda de acercamientos en juegos para mayores en la tuya –hablábamos del significado de la cama- del hotel y proseguir luego en la mía uterínica (la furgo no tiene asientos de atrás, tiene una cama comodísima, que supera sin discusión alguna, las de los camarotes de los veleros y las de muchos autocaravaning. Ayer por cierto visité una por dentro, un modelo Fiat-Rapide, que me resultó muy angosta) si decidimos dar un paseo geográfico.
Sí, es cierto, te he hecho preguntas estereotipadas. Pero ahora tengo alguna respuesta orientativa de detalles. Me encanta que digas que tú siempre llevas condones. Eso te vuelve a dar la pincelada de moderna, madura, liberada, segura. Me recuerda a las chicas de la época antifranquista que no salían a la calle sin su neogynona, llevar o tomar pastillas antibaby era sinónimo de una disposición a convertir nuevos encuentros sintónicos con juegos de amor.
No quiero darte la impresión con estas referencias que soy un ligón compulso y que me paso la vida flirteando y haciendo crucecitas junto a los nombres de una extensa lista femenina. Soy un santo varón más preocupado por las literaturas que por las prácticas, especialmente desde que he hecho de lo intelectual un razón existencial, la que más.
Envidio a tu almohada empapada de ti. Ven dispuesta a nuestra cita a que te repase entera, mi lengua necesita catarte y yo quiero reaprender lo que significa volver a pasar por el ritual de descubrir otro oasis paradisíaco, porque tú eres una de sus entradas ¿no? Mientras tanto escribámonos cada uno de los días que nos queda, si puede ser dos veces por día mejor que una, y tres, mejor que dos. Saca tiempo de tu agenda para mí, yo estoy en ello también.
Hasta ahora. Besitos en tus agujeros de abajo.
Formar parte del real del otro. CdeV 26feb2007 23h.
Pamen, hola. Cuando tengas un nombre para mí ya me lo harás saber. No hay prisa. Lo ideal de cada relación sería tener terminología propia, reinvención de palabras y nombres. Llevar toda la vida el mismo nombre y para toda la gente es algo encorsetado. Un primer encarcelamiento, por la vía de la etiqueta del ser, dice un punto de vista psicoanalítico, desde el momento del nacer, es la imposición de un nombre. Me gustaría ser inventivo para reestrenar lenguaje contigo y no decirte cuca o cariño o bonita o querida o amore porque pertenecen o han pertenecido al lenguaje privado de otras historias, pero hago ya tarde, algunas de éstas palabras te las he dedicado sintiéndolo y otras están a la vuelta de párrafo.
Me complace que me hayas metido en tu jakussi y que hayas fantaseado conmigo. Eso significa que soy real para ti. Comparto contigo el criterio de no tener expectancias cuando no conoces al otro. ¿Pero de veras crees que todavía no nos conocemos? Hemos empezado a tratarnos, luego entonces estamos en proceso de conocimiento. Sé como ordenas los cajones de tu ropa y tus colores preferidos. Llevamos ya 20mil palabras cruzadas, más de lo que muchas relaciones de personas, con años de por medio de trato, se han intercambiado. Nos invitamos con la voz y con la palabra escrita a explorarnos. ¿Sigo? Por si fuera poco, al leer tu correo hace unos minutos, he notado un envío de energía a una parte anatómica de mí, últimamente metida en el palco de la tranquilidad.
No, no me interesas como cita puntual y punto. No me metas en ese grupo de hombres precipitados y algo descerebrados que siguen a su pene. Entiendo que eres una mujer experimentada en su trato. (Me lo apunto para no olvidar que he de enfundarme.) Pero diré en su defensa que el atractivo sexual hace perder el oremus al más santo y que la testosterona no da cuartel a quien vive en el desierto erótico. Los seres humanos nos necesitamos para muchas cosas: para hacer autopistas o levantar pirámides, para curar o para hacer música, también para amarnos los unos a los otros en el sentido no exactamente cristiano de la expresión sino en el más material, emocional, dinámico y eléctrico. Yo sí me hago ilusiones en terminar el 9 noche en tu cama del hotel (¿pero por qué un hotel?). Las camas son para dormir, ¿no? El sábado 10 podemos ir a otras latitudes. ¿Sitges, tal vez, Tarragona, Salou?
Tienes una teoría para el amor. Molt bé. El amor es una construcción se arma lentamente. (Lo extraño es que se desmonte tan precipitadamente en algunos casos). Una historia tiene ratos para todo, para stacattos, para alegros vivaces, no se puede pasar la vida en un adagio interminable. Te propongo la fiesta y luego la meditación por este orden. Aunque eso está contradicho por nuestra relación. Hemos empezado por las palabras no por los besos. La instantaneidad está derrotada de antemano a las cribas por las que nos pasamos.
El modo de ordenar tu armario y tu casa hace de test proyectivo de personalidad. Cierto, pero no siempre el desorden de lo uno equivale mecánicamente al desorden de lo otro. La creatividad pasa por cierta cantidad de desorden y todo proceso constructivo se basa en el desmantelamiento de una cierta cantidad de cosas. Más bien me parece que la regularidad más estable en el cosmos es el del desorden, la elíptica predomina al círculo y la desuniformidad a los paralalelismos. Una habitación desordenada puede ser síntoma de actividad más que de caos. No sufrir porque lo sea es no sucumbir a la imagen y reconocerlo, un acto de sencillez. En cuanto a fiarme de ti, tengo la reserva ontológica de todo humano social ante sus congéneres pero tengo más capacidad de riesgo que la mayoría de ellos. Creo que puedo bucear dentro de ti y regresar a la superficie sano y salvo.
Saludos a Elvis y una patada por tirar de ti y precipitar el fin de tu nota anterior.
Besitos. Sedúceme. Si me lees, ésta noche sigue pensando en mí, en nuestro encuentro, tócate, ámate, ámame desde el imaginario. Voy a preparar un collage de fotos mías para que infieras medidas y volúmenes que vendrá a completar las fotos anteriores que te he enviado. A ver si te la envío en un par o tres de días.
Hasta ahora amore. Besitos donde ya sabes.
El Potencial Comunicativo por vía Escrita.
9 abril 2007 Zaragoza.
El potencial del chat es superior al que hasta ahora viene dando. Tiene las ventajas de hacer muchas y rápidas relaciones y descartar una buena parte de ellas cuando se intuyen sus prolegómenos y que el contacto en curso no es lo que parecía o la persona al otro lado de las entradas de frases no es lo que parecía. El diálogo por chat es diferente a la comunicación que se plantea por carta. En un caso se pueden mezclar dos o más temas cuya combinación ponen a prueba la agilidad mental de cada comunicante; en el otro, hay temas que quedan enunciados y se dejan a la libertad del corresponsal para ser seguidos o no, a su conveniencia, también a la propia de seguirlos profundizando o dejarlos ligados como actos declarativos. Pronto queda al descubierto el que escribe según lo haga. Cuanto más necesite repetir sus narraciones y los datos de sí mismo es que más le falla su memoria, pero también más indica su falta de seguridad, tanto en sí mismo al dudar de si ha aclarado lo que dijo y en el depositario al dudar que lo pueda retener. He confiado en el cerebro humano más de la capacidad que suele demostrar en lo concreto su portador personado en circunstancias. He pensado que enunciar una información una vez es suficiente para no dar la lata repitiéndola. Compruebo por repetido que mucha gente pone cara de máxima atención cuando les cuentas algo y pasadas unas horas, a veces unos minutos, o pocos días te preguntan por aquello que ya que deberían saber porque se lo dijiste. Entiendo que hay muchas interferencias ambientales. El sistema sensorial se dispersa. Una persona no tiene tanta capacidad para estar por dos cosas a la vez, a veces ni siquiera por una. Los más valientes hablan por el móvil y conducen, luego se estrellan y suenan las sirenas. Los héroes de films más afamados atienden al uno y al otro, dan órdenes aquí y allá, pueden hacer una docena de tareas en un rato y siguen tan frescos. Son, ya lo he dicho, los héroes cinematográficos. En la práctica lo más que se logra en la vida ordinaria es ejercitar unas cuantas poses para pasar por lo que no se es y dar el pego. En el campo digital la gente cuando trata de sondear posibles interlocutores mantiene dos o más conversaciones al mismo tiempo. Pronto confunden las unas a las otras y en todo caso la no-respuesta inmediata los descubre como interlocutores inválidos ya que no atienden. Otras veces para mantener una conversación central y otras secundarias dan monosílabos por respuesta a estos segundos. La verdad es que lo más económico para la economía de tiempo es descartarte de la gente que no está atendiendo y no se entera. Alguien sin capacidad de diálogo en un campo de contactos virtuales es poco menos que nada. Su imagen, por voluptuosa que pudiera ser, o sus respuestas escuetas, por educadas que sean, no son suficientes. El chat tiene un ritmo propio. A los pocos minutos se sabe si al otro lado hay alguien con prestaciones para seguirlo o no.
Entiendo que el chat a pesar de su instantaneidad y su impacto directo no supera el correo. Allí, se genera todo un género de mutuas complementaciones con lo que se dice y lo que se va quedando por decir, con lo que se insinúa y con los atrevimientos en espera. En la carta hay la posibilidad de desarrollar puntos de vista, aunque eso puede mover a terror. El terror se declara tan pronto un cierto volumen de palabras obtura la capacidad interlocutora de recibo o destruye las ganas de hacerlo. No es nada fácil encontrar interlocutores para mantener un correo escrito de larga duración en el doble sentido: en el tiempo y en la cantidad de cosas mutuamente comentadas. El correo contenido en Una apuesta Comunicativa ha sido posible gracias a un recibo regular del otro lado y a una resistencia al mismo. A dos rasgos pues: el del cumplimiento formal de la correspondencia y el de la función crítica a su sentido. Soy el primero en cuestionarme el sentido de las palabras por mucho que les conceda el valor máximo para crear viales de comprensión entre los hablantes. Cuanto más las uso más cuenta me doy de sus fallas, no solo por sus polisemias sino por la saturación del homo-faber ante ellas. Cualquier sujeto ¡horror! prefiere el hecho social más mediocre al acto lingüístico más sublime. Nunca tengo un para qué definitivamente sólido que zanje de una vez por todas el cuestionamiento de la postura escritora así como de la intención comunicativa. Me levanto en contra de quien maneja tal pregunta afirmando que quien no tiene sus por qué respondidos se pasa la vida preguntando los para qué ante todas las cosas. Giusseppe Bertolucci diría aquí que no interesan tanto las causas de las cosas como los efectos mismos. Lo cierto es que sigo de cerca los efectos en mí y su complacencia sin tener porque tener razones para todo. En última instancia puestos a preguntarnos razones para todo en pocas cosas contrariamos razones con sentido último para hacer las que hacemos. Razones inmediatistas todas, razones últimas, no tantas o ninguna. Podemos saber por qué comemos cada día (necesitamos energía corporal, es evidente) lo que no sabemos es porque nos pasamos la vida comiendo si esta energía individual sabemos que está condenada a extinguirse irreversiblemente. La misma consideración se puede aplicar a todas las demás actividades de tipo anatómico, también relacional, también artístico. Por lo que hace a lo comunicativo esta lectura no admite excepciones. ¿Comunicarnos para qué, si el resultado de toda comunicación tiene una parte considerable de quimera? Tengo una coartada para eso. Toda experiencia, sea la que sea, tiene un valor potencial de enseñanza. La experiencia es tan solo lo externo y lo escénico que puede o no, según cada caso, dejar un poso de saber. Una experiencia que no lleva y no pretende llevar a parte alguna como compartir un proyecto determinado o compartir un tiempo de relación también tiene un sentido en sí misma. Deja un análisis si es un análisis de la interlocución lo que pretende. En palabras de García Hortelano es como resacar de toda experiencia la posibilidad de una reinvención posterior “todo sentimiento –dice” dejará de ser tuyo para ser de tus personajes, o sea, de lo que no existe” El género epistolario funciona con personajes reales, los que se escriben y se confidencian en tiempo real y como seres vivos. Pueden hablar de sus pasados o de sus futuros en el registro del deseo lo que no pueden es continuarse tratando cuando han dejado de ser energéticos o incitantes para continuar con la prosa confidencial. Eso no significa que el correo personal en cada momento dado pase o tenga que pasar por la correspondencia en el sentido estricto, uno escribe respondiendo a lo que el otro le ha enviado y al revés. Hay correos unilaterales que se han mantenido por años. Cartas enviadas que no han sido respondidas. Cartas que se escriben a depositarios a los que nunca se les envía o se dejar para ellos en fechas postmortem. Cartas que cumplen la función letrapéutica de la descarga y la despedida sin tener que cursarlas como mensaje. El potencial comunicativo por vía escrita tiene unos límites. No es equivalente a la magnitud del deseo de entrega. Somos menos de lo que deseamos. También es cierto que somos más si partimos de puntos neutros o nulos en los que no se desea nada. El escritor de cartas, a diferencia del chatero que busque el chute instantáneo de las palabras, presume que su potencial es mayor del que realmente va ver cumplido. No por mucho escribir lo va a poder decir todo. Eso depende de los límites de la misma comunicación que se traza, cuyo pacto pasa por una sinuosidad de facticidades implícitas. Es sobre la marcha como se va viendo lo que es decible y hasta qué punto profundizable. Transformar las confidencias del otro en afirmaciones propias en primera persona podrá ser tomadas como indicativos de crítica y mantener el discurso más centrado en el plano de la teoría y de las ocurrencias imaginarias que no en el de las anécdotas concretas será tomada como frío e impersonal. El correo va a llegar más lejos o menos según la instigación con la que cuente. Sea hasta donde sea que llegue va a permitir un compendio de informaciones, un memorándum de las ideas y de algunas circunstancias, lo cual no está nada mal del todo. No es necesario tener un objetivo magnificado que conseguir. El mismo hecho de las cartas construidas ya concreta un proyecto, al menos el de escribir y el de dar fe de uno mismo, de haber sido, de haber pensado. Si el correo se descarga de piropos y de lenguaje seductivo puede perder puntos para la excitación de la otra parte, si por el contrario se centra en ellos puede perderlos en cuanto a dar la talla como texto serio de reflexión.
En el correo escrito como en cualquier otra parte el protocolo de cortesía exige tácitamente no hablar de según qué cosas, pero a veces éste se puede confundir con hipocresía. Pero si la amistad tiene sus límites: hay amistades de larga duración perfectamente encajadas y ubicadas a las que no se le puede contar todo sea porque no lo entienden o porque largan la lengua indebidamente, también hay que decirlo de la misma confidencialidad, que en todas partes está cuestionado, aunque la moral pública haga elogios de la verdad y las religiones oficiales al uso la subscriban. El habla no es para decir siempre cosas sino para posicionarnos los unos con los otros. Es un pretexto escénico para decir esta boca es mía más que a través de mi boca voy a decir o a tratar de tal o cual asunto importante. La confidencialidad es consentida mientras la otra parte no sale malparada, tan pronto las palabras la ponen en videncia o no son de su agrado pasará a cuestionar inmediatamente el valor de la misma y el futuro de la amistad. Dicho de otra manera, dos personas que traten de ser amigos lo serán si y solo si hablan de terceras cosas y se ponen fácilmente de acuerdo con ellas, tan pronto hablen de las primeras cosas que les conciernan y se atrevan a decir y calificar las conductas mutuas tal como las sienten lo más seguro es que no lleguen al final de su proyecto con buen pie.
El compendio de correo como apuesta comunicativa no significa que su objetivo haya sido la entente. Ha cumplido de sobras su expectativa contando con quien ha puesto la lectura atenta y la inteligencia suficiente para comprenderla aunque como autor no haya conseguido ni la comprensión ni, por supuesto, el aplauso de la otra parte aunque haya valorado su intención ensayística.
No es fácil tener al otro lado de las cartas una persona dispuesta a corresponderlas en un mismo ritmo de fluidez. Ya es mucho, en los tiempos que corren, encontrar quien las lea. Si además hay alguien con capacidad de lectura suficiente eso lo tomo como un lujo. Otro asunto distinto es que ese correo lleve más lejos que el estrictamente puntual de una ideación teórica y de una confidencialidad personal puntual. En cuanto a lo primero probablemente hay otras formas expresivas donde desarrollar ensayos y en cuanto a lo segundo, los diarios y las crónicas íntimas permiten una confidencialidad aun mayor que la del correo. Sin embargo para ambos campos hay que decir que las objeciones que hace alguien personalmente permiten un tipo de literatura personalizada que la misma, destinada a cualquiera, pierde el encanto de una cierta viveza. Contar las propias ideas así como los detalles personales teniendo presente la imagen de a quién va dirigido determina una espontaneidad expresiva mayor. No creo que eso suponga la utilización de un destinatario que pretexte un texto más allá del marco de utilización recíproca que hacemos todos con todos para ser pretexto común para los temas con los que hacemos palabras o negocios.
Propuesta para hablar de los gustos íntimos.
CdeV 2007 feb 27 lu tarde
Pamen, cariño: Acabo de volver a casa y al conectarme a Internet el primer mensaje que he leído ha sido el tuyo. Antes de pasar a otros me pongo a contestarte mientras las noticias de radio pasan el inventario de cónyuges asesinados a manos de sus parejas. (nota necrológica). Me sienta estupendamente leer que se te aceleran las ganas de verme. Espero que vengas preparada: no olvides alguna pócima antichasco. Nunca se sabe. Es broma. Te recibiré como si te conociera de siempre y te abrazaré con toda mi confianza. No te arrepentirás de conocerme. No sólo soy un texto escrito -y ahora una voz; soy algo más: todo-amor o eso le pediría a mi mánager en flirts, si lo tuviera, que te dijera, al preparar nuestra primera cita. A mí también me llenas de ganas de conocerte, de abrazarte, de tocarte, de amarte con todas las implicaciones que puedes imaginar que eso comporta ¡Es tan bonito amar! ¡Y descubrir, empezar de nuevo, volver a beber del néctar de la vida!
Hasta ahora venimos dibujándonos con paciencia artesana. Hay cosas que no nos hemos preguntado y quedan infinidad de cosas por decirnos. Ya irán llenando las siguientes páginas si no nos damos un carpetazo porque algún dato de nuestros aspectos no nos guste o algún comentario, fuera de tono, sea proferido. Te gusta escribir y me gusta escribir. Ambos formamos parte del mundo de las letras y de las búsquedas sentimentales. Creo que de todas las combinatorias posibles nuestro encuentro ha sido posible dentro de una baja probabilidad matemática. Podemos felicitarnos por ello. Estamos levantando nuestro pequeño castillo de un gran sueño: seguir vivos, amorosamente vivos en la edad adulta.
Por mi parte estoy advertido que no puedo ausentarme por un minuto a mitad de una conversación para husmear dentro del frigorífico y por la tuya que no admito ser tratado como un tipo-cliché al que protocolizar como a todos los demás. Sabemos más detalles el uno del otro. Me gustó hablar contigo por teléfono durante el paseo del domingo mañana y me halagó que me dijeras que me dedicarías tu atención pensando en mí durante tu viaje de retorno a Andorra.
Sí, he advertido un cierto nerviosismo en tu habla, pero me ha parecido simpático. Tiene un eco de dubitación del primer contacto, como si tú y yo fuéramos a compartir una primera cita de cortejo. Porqué eso es lo que vamos a hacer ¿no? A la vez hay cantidad de detalles que no sabemos el uno del otro. ¿Qué nos gusta? ¿Qué esperamos el uno del otro al conocernos? ¿Quién eres? ¿Quién soy? Preguntas del tipo de las que deploro. Preguntas absolutistas que nunca quedan saciadas del todo por largas que sean las respuestas. Pienso que cuando alguien quiere decir algo o facilitar información para ir siendo conocido ya lo hace y lo hace más ricamente si no es sometido a preguntas. Aún así no me resisto a hacerte, hacerme, preguntas. ¿Tiene/s iniciativa? ¿Espera/s a que le/te besen o besa/s primero? Espero que no seas una de esas mujeres peliculeras que desean ser besadas pero cuando alguien toma la iniciativa en cortejarlas se molestan y lo rechazan violentamente. ¿Qué usas más habitualmente, pantalones o faldas? ¿Cuáles son tus colores dominantes en ropa interior? ¿Los blanco, crema, azul, piel o los negro, morados, lila, pistacho? ¿Usas bragas, coulottes reductores o tanga? ¿Haces el amor con los ojos abiertos o los párpados bajados? ¿Prefieres ponerte encima de tu amante o estar debajo, a parte de las demás formas intermedias entre la una y la otra? ¿Alcanzas tu éxtasis por la vía teresajesusiana, con la lengua de tu compañero en tu caverna de los misterios o por embestidas de un pene rítmico en viaje de crucero? ¿Vendrás a nuestra primera cita con preservativos de emergencia en un bolsillo interior de tu bolso o te atreverás a sugerir que los lleve yo? ¿Tendremos necesidad de su uso o ya veremos qué hacer en función de cómo evolucionen nuestras químicas? (advierto que no quiero volver a pasar por la experiencia de buscar una farmacia de turno a media noche para comprar una caja. A la vez me temo que si repaso mi sección de intendencia averiguaré que los últimos que compré deben estar fuera de fecha). No te sientas atosigada por esta descarga de tercer grado. No lo es. Son ideas que pasan a la carrera por la mente y que ponen mis cartas sobre la mesa. Toda esa ideación sensual de pretendiente tras chica despierta con objetivo de conquista recíproco no desea alimentar ninguna expectancia ni tampoco crear una inquietud. Por encima de tu cuerpo me interesas tú. No seas tan prudente, pon palabras a tus deseos. Soy todo-ojos para ti. Conviérteme en parte de tu realidad: coméntame con la gente que conoces, con tus “locas amigas” por ejemplo, siempre podrás recoger dos clases de opiniones al menos: la de quien te apoyará en tu coraje para conocer y entregarte y la de quien te dirá “¡cuidado, el mundo está lleno de psicópatas!” No te preocupes por nada, te llevaré a volar, lo más que te puede pasar es que la brisa te desnude y yo te cubra con mis brazos para que no te enfríes.
Uff!. Paro. Estoy a punto de pasarme de la raya escribiendo un guión para amantes en su primera cita. Cambio de registro y de tema: también sé hablar de otras cosas. Este fin de semana he vuelto a una canción que he compuesto al clarinete (es de otoñó pasado) y le he puesto letra. La compuse para una amiga para su cumple. Pues bien. Necesito una voz que la cante para acabarla de arreglar. ¿Puedo contar contigo? El viernes que hemos quedado, por la tarde lo podríamos emplear para trabajarlo. Ciutadella es un buen lugar para ello.
Un beso salivario de boca (sí, de 20 segundos, aunque podemos aspirar a más ¿no te parece?) y otro en tu centro del universo, que por cierto nunca me preguntas dónde es.
Hasta ahora bonita. No seas rácana con las palabras, extiéndete.
Preparatorio de la primera cita. Royal Dance 2007 feb 23
Hola Pamen: tu omisión de mi nombre en el principio de tus cartas me ha confundido, ahora al releer la última, en efecto, no parece que se haya perdido ningún trozo. Posiblemente el hecho de que comentaras un posible extravío parcial con una anterior añadiera una pizca más de condicionante para quedar confundido. Te releo y te contesto.
Sí, tenía un viaje pendiente para comprar un ordenador portátil en Andorra pero opté por comprarlo en diciembre en Barcelona para podérmelo llevar de viaje a Marruecos, como así hice. Pero eso es lo de menos. Puedo inventarme cualquier otra excusa de compra: otra cámara digital no me vendría mal pero la verdad es que la Olimpus que uso va muy bien.
Podemos quedar en un punto intermedio. Cada uno pone su parte en el desplazamiento y en el camino de ida los dos hacemos meditación por separado sobre nuestro encuentro. Así ninguno queda a la espera y los dos hacemos parte del recorrido.
Vuelvo a disponer de móvil desde hoy. El Siemens anterior que tenía la batería daba problemas y el modelo ha quedado atrasado, el LG de ahora es más cuco y tiene tapa (todos los móviles que he tenido sin ella deciden por su cuenta hacer llamadas que yo no he marcado). La agenda de números se ha perdido en el traslado de la tarjeta de un celular a otro. Envíame un mensaje y te llamo. Mi llamada hará de proveeduría de la emoción que encuentres a faltar como preparatorio al encuentro. Yo creía que las palabras escritas resultaban más desinhibidas y emocionantes. La gente suele cortarse en la voz en directo. Hasta ahora en ellas he propuesto frases de ternura y alguna pseudoerótica, aunque al parecer a ti te parecieron un tanto cliché. Soy todo lo opuesto a un esnob y a un conquistador clásico. Prefiero ser más el conquistado, mis puertas están abiertas.
Me reconoces ahora, dices, como un interlocutor válido, profundo, analítico, inteligente y –añades- barroco (¿barroco? Me gusta la retórica no en el sentido despectivo que la modernidad ha dado a este término sino como arte del habla. Si se puede incorporar a un detalle cientos de vocablos para desentrañar sus vericuetos que escapan a la percepción auditiva y visual iniciales ¿por qué descartar hacerlo? Nos pasamos la vida hablando (yo escribiendo) ¿por qué no hacerlo lo más artísticamente posible? La gente antes se enamoraba por las cartas, ahora necesita hacerlo con un comprimido de emociones intensas: speed, éxtasis o crack, el haschish ha quedado para las nostalgias hippies. Tu dedicatoria a mis atributos no me evita que siga apareciendo como alguien frío. ¿No eras tú la que estaba en la distancia? Bueno, dejémoslo. La voz primero y la cita después estoy seguro que te harán cambiar de opinión. No es que repudie de la seriedad. No voy de cantamañanas por la vida (tampoco de tunero a los balcones de las princesas). De hecho sigo encallado en las primeras canciones de Fol. Que rasgué a la guitarra y nunca las he aprendido. Siempre me digo de musicar algo de la poesía que tengo escrita pero no he pasado de hacer arpegios y poner voz de fondo leyéndola sin más y utilizándola puntualmente para alguna efemérides (un cumple o una boda de conocidos) Necesitaría una profesora de música que me educara el oído y la voz pero para esto mi anatomía ya ha llegado tarde.
He detectado tu impulsivita, tu pasión todavía no, pero no dudo que la tengas si así lo indicas. Te autodefines como una mujer de sangre caliente. Bueno todos los mamíferos lo somos. Ya sabes. Hubiera sido más impactante la supresión de sangre. Comparto contigo el bloqueo a la ilusión de alguien que no lo tienes en tu cercanía física. A mí me pasa lo mismo. Quiero contarte algo. Una vez me ilusioné con una chica por chat, después de unos meses tuvimos un encuentro en vivo. La fui a recoger a l aeropuerto y estuvo en casa. Una chica atenta, encantadora y brillante. Compartimos todo un findesemana juntos, pero tras el primer juego sexual el encanto empezó a deshacerse. No sé si debía haberte dicho esto. La anécdota ilustra que yo soy la primera víctima de si se da o no feeling. Si no siento algo amoroso y tierno por la persona que tengo delante mi organismo no se pone en pie de guerra a no ser que la única propuesta de un encuentro sea exclusivamente la sexual. De serlo, complejo y lento camino este de las cartas digitales para preparar una primera cita.
Hasta ahora nos hemos ido dando parte de lo que somos, más en un torno de formalidad y hasta con pinceladas de intelectualidad que no en lenguaje apasionado. No nos hemos propuesto cibersexo por que tanto tú como yo posiblemente no queremos jugar con palabras en vano y desautentificar nuestra confidencialidad. Aún así tu beso de más de 10 segundos me permite proponerte uno de 20. ¿Sabes lo que son 20 segundos de beso? Mucho en comparación a los tiempos que corren de compromisos superficiales, aunque nada ante una historia de pasión que hurga en los interiores de los amantes.
Coordenadas: Berga o Manresa. Casi prefiero Manresa. Acaban de reestrenar un antiguo local de principios de siglo pasado, el Kursaal, que ha alojado efemérides importantes como la asamblea de las Bases que tomó el nombre de la ciudad, documento importante de la historia del nacionalismo catalán. Podemos quedar el 10 sb a medio día o por la tarde a primera hora.
A lo dicho, un beso de 20 segundos o más y otras caricias que callo para no deslucir mi imagen de persona correcta (en tu lenguaje fría).
Mejor hora de llamada, mañana sábado, a las 14h-15h.
Repito el beso, superando duración.
Escríbeme a partir de la siguiente a mi correo personal, siempre me olvido de decírtelo:
Jashu
La dialéctica de la vida. 22 febrero 2007
Otro rato contigo.
Sigo tu orden expositivo. En cada programa de envío de correo electrónico hay un campo que menciona el asunto del que se trata. Es un buen criterio rellenarlo y modificarlo con cada nuevo envío, de este modo se minimiza el riesgo de suprimir un email nuevo confundiéndolo con uno antiguo.
De los autores de ensayos hay que tomar y aprender lo que se puede. No sé de ninguno que sea un maestro de tal categoría por el que pirrarse y seguirlo por las plateas como si se tratara de un divo operístico. En otros tiempos la gente iba rastreando gurús por el Himalaya pero no eran autores de grafías. Opino que de todo el mundo se puede aprender algo, incluido de Marina, no exento de pedantería y con una tesis, para mí, discutible, que no está a la altura de su propia argumentística innovadora, sobre escolarización reglada. Creo con absoluta rotundidad que todas las personas tienen, tenemos, un fondo que comunicar, un saber que enseñar, seamos o no éditos. En eso estamos tú y yo durante estos meses precisamente: mostrándonos las cartas, las ideas y los rincones (eso sí, piano-piano, el criterio fue tuyo pero yo lo he adoptado sólidamente) de nuestra personalidad.
Vengo leyendo desde siempre ensayo. Me gusta la filosofía (campo en el que hice un doctorado) a la que he tomado y tomo como una alternativa a los sinsabores de la sociología y la política. También del psicoanálisis que a lo más propone una reconciliación del sujeto con sus límites, por tanto, un sacrificio de su ideal y de su potencial de misterio a una realidad represiva. La filosofía es la escapada: el viaje argumental a una nueva forma de ser pensante. Con eso no propongo la vía del orgasmo por la lectura substituyendo al natural-anatómico.
Dices de mí y lo tomo como un elogio “Tú pareces un gran pensador y, sobre todo, un buen comunicador cuando escribes” pero a continuación expresas tus dudas sobre nuestra fluidez en la comunicación oral. No tengo ninguna limitación en la oralidad, ni directa ni a través del fono. Pero prefiero el texto escrito. La carta, pienso, todavía no ha sido superada por ninguna otra clase de forma comunicativa, aunque estoy dispuesto a admitir que la cercanía de las bocas y de los oídos dan otra clase de informaciones. Es curioso que la carta quede relegada prácticamente a ser una muestra museística mientras que las formas oral-sonoras sean las predominantes, a menudo entrecortadas y fundamentalmente seductivas por encima de mensajeras. Hay una gran diferencia entre las unas y las otras. El texto escrito en general (también en el chat) pone al descubierto casi instantáneamente la capacidad de escucha y comprensión de tu interlocutor, en cambio el texto oral presupone, ingenuamente, que hay una escucha y una atención, que nunca son del todo autentificadas. No tengo ningún problema en escribir, tampoco lo tengo en hablar. Pero se me ha caído el alma a trozos cuando después de dar una conferencia aparece alguien con una intervención que no tiene nada que ver con lo que has dicho y que demuestra no haber captado la tesis principal de tu exposición. Eso, trasladado a una escala mayor, me ha hecho pensar que después de 3 mil horas lectivas de una carrera de letras pueden ser cientos o decenas las que han llegado a la población universitaria destinataria, o que después de dosieres extensos ha dejado por resultado una especie de magma pastoso ante el que pocos se ven capaces de sintetizar. La comunicación es el gran reto tanto intelectual como sentimental. No es tan fácil decir lo qué somos ni tan fácil encontrar a quien decírselo. Me alegro haberte encontrado para intercambiarnos ideas y para compartir ese arte, un tanto jericoniano, de darnos vueltas para vencer nuestras defensas o para averiguar lo que hay detrás de las murallas. Yo no me planteo el futuro que pueda dejar, para nuestras mentes y planes, estos miles de palabras regaladas. Sigo leyendo entrelíneas que estás en la reserva y que no vas más allá del beso de cumplido, al cual correspondo con la bravata exagerada de llevarnos cientos como víveres en cualquier encuentro presencial que tuviéramos (con el que ya no hay que contar demasiado a éstas fechas puesto que las menciones al respecto no han sido concretadas).
Admito la radicalidad de mis expresiones. Las ecuaciones son las que son. No tiene demasiado sentido para el matemático ponerse como una fiera para demostrar una, le basta con dejarla expuesta en el encerado. Allá cada cual con su disposición a admitirla o a rechazarla. No estoy en el bicromatismo que me atribuyes, antes bien me fundo con los gradientes, con los procesos. La vida es contradicción en todo. Un solo paso de un bípedo la demuestra: se compone de una serie de eventos de inestabilidad. Cada una de las instantáneas de una figura dándolo demuestra su precariedad. Lo único que lo sostiene es el hecho de ser un instante de movimiento, tratar de permanentizarlo sería un fracaso, el cuerpo se estrellaría en el suelo. Así pues para dar un solo paso de marcha es necesario pasar por la inestabilidad. Sin un itinerario por la inestabilidad no hay meta estable posible. El reconocimiento de la contradicción en las cosas que hacemos y en las aventuras que emprendemos nos humaniza, nos hace reconocer humildemente nuestros aprietos e imposibilidades. Eso nos hace amantes de cada logro concreto, de cada detalle de la vida. Amo este momento concreto por estar contigo y por tratar de comunicar eso sabiendo lo difícil que resulta explicarlo. Es el problema irresuelto de ser y deser al mismo tiempo. Las facticidades pasan por tentativas y logros, también por tentativas y desrealizaciones. Soy dialéctico, complejo, plural, creo que ya lo advertiste cartas antes, para nada drástico y jugador a una sola opción.
Estoy de acuerdo en que este tipo de comunicación nos empujará a la cita presencial. Dejo que tú tomes la iniciativa. Llámame cuando tengas que bajar a Barnápolis y quedamos. Puedo desplazarme al centro. Puedo hacerte de anfitrión y llevarte a alguna parte si me avisas con tiempo. Claro que nuestra cita puede ser más larga o más corta según el feeling de la mirada. Por mi parte, no funciono con el esquema divisor del me gusta-no me gusta, vale la pena-no vale la pena, es sexy-no es sexy. Formas parte ya de mi vida en la medida en que quieres estar formando parte. Las palabras, insisto, aun escritas y desde la distancia (¿qué es la distancia por otra parte? La geográfica, desde luego, no), no solo representan ideas, nos desnudan y retratan, dicen lo que somos.
En cuanto al teléfono te comento: lo utilizo para concretar citas y hacer gestiones rápidas. Queda atrás el tiempo en que me pasaba horas con el auricular pegado al oído tragando, más que contando, anécdotas. Entiéndeme: no soy un tipo tímido, no callo mis deseos, pero sí introvertido, no digo ni tengo necesidad de decirlo todo de mí. Probablemente siempre quedan cosas guardadas que no digo o –es posible- no diga nunca a nadie.
El día que me encierro en mi biblioteca es el miércoles, pero no todos. Cuando estoy de viaje me altera los planes. Para el próximo, trataré de averiguar si el campo de internet por wireless de la biblioteca municipal cercana me permite usarlo. Pero no hay porque preocuparse, lo que nos queda por decir irá surgiendo si organizamos nuestras voluntades para ello. Eres una interlocutora interesante que no sucumbe a la seducción semántica y se mantiene en su análisis. No es fácil encontrar gente que le guste escribir, que no tengan miedo a ordenar sus frases y que, además, (aleluya), sea cumplidora en las respuestas inmediatas o no demoradas.
Hasta otro rato. Cuídate, eres un bien escaso.
11.La soledad policromada. CdeV 2007 21 feb 12:50
Pamen. Perfectamente situado ante tus ritmos. En agosto pasado también estuve en Croacia (en un viaje por toda la antigua Yugoslavia y Albania). Posiblemente pisamos el mismo suelo de Dubrovnik. Me atrae de ti que seas viajera y decidida y no te hayas dejado atrapar por la rutina invariable. Tu agenda desprende calor. Siempre con cosas que hacer, organizando encuentros. También me gustan ciertos ritos: reencuentros y seguirse la pista., aunque yo ya no los tengo porque tampoco los promuevo. No me quejo de ello. A falta de familia ritual o con efemérides en las que no entro y a falta también, de grupos continuos con los que reunirme, he reparado mis faltas con duetos de amor con los que afilar las puntas de las flechas de Cupido. En resumen aprecio más la intimidad y la conversación personalizada con un/a compañero/a de ruta, en un momento concreto que no todo un programa de continuidad. De hecho, mi pasado se despuebla de recuerdos y, por tanto, de gente. Antiguas maneras de comunicación las he reemplazado por una cierta dosis de aislamiento. La imagen de la felicidad la asocio más al eremita que al que hace de centro de la reunión contando ocurrencias y recibiendo agasajos. A veces me he sentido como l ´etranger de Camus pero en muchas otras me he dejado llevar por la ensoñación del líder y he hecho de tipo dinámico proponiendo esto y aquello. Después de conocer algunos miles de personas e intimar comunicativamente con varios cientos he llegado a la conclusión que el resto de la población terrestre no merece la pena para dedicarle demasiado tiempo. ¿Eso lo dicen los pesimistas? Pues sí. Luis Rojas Marcos, a quien le termino de leer uno de sus libros sobre la incerteza de la vida normal, no estará de acuerdo con lo que voy a decir pero a pesar de mis simpatías por él no lo callaré: nos toca creer en el Futuro porque forma parte de las técnicas existenciales no porque sea realista hacerlo y contar con los Demás porque forma parte de la condición gregaria de la supervivencia no porque se lo merezcan. Por lo que estoy entendiendo de ti tus reservas ante la perspectiva amorosa no las ha potenciado en tu tablero de relaciones personales y familiares. Tengo una mezcla de admiración, envidia y malestar por lo que tú tienes y yo he perdido, o a lo que he renunciado, años atrás. Me llega tu sinceridad y elogio tu espontaneidad. ¡Pareces tan viva, tan puesta en la actualidad, tan llena de energía! La gente necesita de la gente. Hay quien no sale a dar un paseo solo o no paga una entrada en un espectáculo público si no va acompañada. ¿Cuánta gente ves cenando en solitario en un concierto o en restaurant de una cierta categoría? No va nadie. La soledad es proclamada en los poemas pero negada en los espacios públicos. El lugar donde uno se siente menos solitario es en el desierto o en medio del océano, en cambio se puede sentir terriblemente angustiado en medio de las gradas de un estadio de football en pleno partido o en el corazón de una megápolis. En medio de New York volví a experimentar, tras mucho tiempo de no tener tal sensación y después de conocer muchas ciudades, una soledad patética, una falta de integridad, un sentimiento de ser un garabato más en el espacio. Para hacer frente a las matemáticas superiores de una población mundial incomprensible en su crecimiento, necesitamos tener nuestro pequeño universo en el que haya constancia de que unos cuantos nos queremos los unos a los otros y compartimos sueños o idearios, o cuando menos tés y conversaciones de talante idealista. No quiero ser demasiado realista para no perder la parte mejor de mí: la del adolescente que creía por encima de todo en el ser humano. Al mismo tiempo sé que la condición de realista es necesaria para no sufrir más engaños de los subjetivamente posibles de gestionar. Ser realista es en realidad incorporar en tus esquemas el fatalismo ajeno del que se decora la realidad. Prefiero seguir instalado en el romanticismo y en la creencia de que el otro tiene un fondo de bondad y una capacidad para corresponderte.
Antes valoraba mucho tener amigos y gente para hacerlo todo. He comprobado que dedicarte a una poca gente te ocupa la mayor parte de tu vida. No valoro tanto el número de personas en mi haber como el contenido de los discursos que me envuelven. A menudo determinadas charlas insípidas me agotan a los pocos minutos. En cuanto al discurso, una sola persona te puede dar más contenido que una docena, todo depende de cómo ordene sus palabras y el riesgo que asuma en decirte sus verdades.
Ahora estamos tú y yo probándonos, por momentos intuyéndonos o esperándonos, mientras nos repartimos en las otras actividades en las que estamos metidos, sin esperar ningún mañana preconcebido dejando con nosotros y tras nuestro una estela de relato que nos confirma como buscadores.
Soy una excepción a lo de trabajar como todo quisqui de lunes a viernes. Mi semana laboral empieza los martes y termina los jueves. La mayor parte de mi trabajo es autoasignado. No trabajo por dinero si no por placer.
Me gustan los hoteles pero no tanto, después de un inventario de chascos. También he alquilado habitaciones a particulares en algunos viajes por el interés añadido en compartir y convivir con los anfitriones. Ahora prefiero ir más por libre. Mi útero móvil me lleva a lugares paradisíacos donde no hay hoteles. Piensa en un finde para nosotros antes de semana santa.
Un beso de 10 segundos de duración.
La Carta instrumental. Telavi Georgia 14ago 2007
Tener un interlocutor/a ajustado/a a rol estricto según demanda es imposible. Todavía no sé de nadie que se anuncie para tener una relación exclusivamente de debate separada de cualquier otra intención de orden personal o material. Se debería localizar un túnel del tiempo y volver, tal vez, a la antigüedad griega para dar con gente interesada en el debate por sí mismo. Tampoco creo que eso me conviniera mucho en un tiempo en que la argumentística se ponía al servicio del mejor postor. El debate interesa a muy poca gente. Estoy por decir que ni siquiera a los polemistas, que prefieren lucirse más en sendos artículos que no en un debate entre intérpretes. Quien lo practica genera chispas. Puede hacer ostentación de su saber y de sus habilidades dialécticas aunque no necesariamente persuadir con sus alegatos. Hay otros factores más sutiles no racionales que la misma cosa dicha y que intervienen en las conclusiones de la gente y que activan o paralizan sus conductas. En el lugar del debate hay foros de dictums –el parlamento, máximo órgano de la expresión democrática, es una arena de teatralidades de ellos- que lo suplantan en tanto que todo dicente puede decir lo que sea incluido lo que está fuera de éticas.
Elegir para el debate escrito, con una mixtura de prosas entre teóricas y personalistas, a cualquiera al azar que cumpla los requisitos mínimos de formalidad en la correspondencia, capacidad expresiva, grafía aceptable, vastedad cultural e interés común por un producto escrito, es una hipótesis de diletancia. Se puede mantener una comunicación escrita por un cierto tiempo sin guardar una empatía y sin incluirla dentro de los posibles futuros de una relación personal. El otro hace de otro y punto. No tiene porque pasar nunca a formar parte de un nosotros conspirativo o empático. Puede ingresar, eso sí. En el campo del flirt o de la fantasíada.
Al iniciar este conjunto de cartas partí de la hipótesis siguiente: a mayor comunicación no le corresponde necesariamente mayor comprensión. Entendiendo por comunicación gestos de aproximación informativa y confidencial y por comprensión apertura a la influenciabilidad del colaborador en esos gestos a la sensibilidad de la otra parte. Al contrario, podía avalar otra perspectiva más fatal: una mayor comunicación puede demostrar un mayor abismo entre irreconciliables.
A veces se confunde comunicar con convencer. Ya es mucho que una tentativa comunicativa explique las cosas. De hecho los comunicantes no tienen porque convencerse únicamente. Ya es mucho, demasiado, mantenerse en sus posiciones distintas y traspasarse sus distintas ideas mutuamente reconocibles y transicionalmente aceptables.
La carta es un vehículo transicional para otras sintonías que puede quedar en carta sin más. En la segunda carta a mi interlocutora no contaba con hacer otras docenas de ellas. Los elementos iniciales de mi coprotagonista (brusquedad, prejuiciosidad. rigidez,... ) la descartaban como invitada para este dossier: la descartaban como aliada de letras. Entonces ¿por qué seguir con una pantomima que había acabado antes de empezar? ¿Un ejercicio dáctil? ¿Un seguimiento práctico de una imposibilidad relacional para demostrar la limitación del texto y de la confidencialidad? ¿Una excusa para hacer otro libro más en el campo de la vaguedad? A cualquiera de estas preguntas puedo contestar con un sí. Respuestas que podrían ser motivo para una vergüenza. Lo lamento, no experimento ninguna emoción en este sentido. Las cartas de esta apuesta comunicativa, sustancia que da título a todo este dossier, son un pequeño viaje desde la expectativa fantástica a la nulidad real. Sin pretenderlo, se me escaparon de la mano en volumen y en tiempo. Ordenadas, reunidas y parcialmente releídas constatan una confidencialidad alta y excesiva –dada la condición de no suficiente interés y de no-empatía de la destinataria- sin otro propósito que el de la constatación que adrede indica que comunicar cosas personales no tiene porque encontrar una sensibilidad de recibo y aun menos el detalle de un reconocimiento.
A mayor comunicación no tiene porque corresponderle mayor comprensión. Lo repito para subrayarlo. Matemáticamente la agregación de cantidades parciales contribuye a un incremento sumativo, conceptualmente el añadido de ideas y de datos personales no da –o no tiene porque dar- una mayor intimidad. Así como a mayor comprensión de datos, referencias, análisis, palabras no tiene porque corresponderle mayor conciencia, tampoco a mayores entregas de lo personal tiene porque corresponder siempre una mayor amistad. Pero la comunicación tiene un lustre por si misma sea cual sea la escucha. Incluso tiene un brillo como acto solitario. ¿Acaso no resulta profundamente escénico y cautivador que alguien en su soledad lea en voz alta por acompañarse sensorialmente de lo que lee con más fuerza que hacerlo en silencio? La carta es una forma particular de texto que busca un otro como pretexto para no decir su contenido a un espejo. La carta es otra forma pseudodiarística y elaborativa sobre lo que uno es. Una manera privada de autoafirmación aunque al otro no le importe o no entienda en aquello que te auto afirmes. En esa función instrumental utiliza a ese destinatario como parte de la instrumentación. La pregunta, la duda, la objeción, el elogio, el peloteo o cualquier señal expresiva de alguien es un pretexto instrumental para elaborar a partir de lo que plantea, sea para desecharlo o para quedárselo. Hay procesos comunicacionales que empiezan con la seguridad que no van a durar ni para todo ni para siempre. Prefiero contar con esa probabilidad de finitud que no con su opuesta. La infinitud es aburrida por aumentar más de lo mismo sin modificación garantizada. Claro que no es lo mismo una relación intensa de pocos días que una extensa de años aunque tanto la una como la otra incluyeran supuestamente, si eso pudiera compararse, la misma cantidad de citas, horas, actos y temas. Hay relaciones que terminan en la primera cita y otras a partir de una cierta dosis de repetición de lo que ya se ha dicho. Me hubiera gustado que con el poder de la palabra una carta pudiera vehicular una influencia y un impacto para cambiar ideas y actitudes ajenas. Pero eso va en contra de la misma naturaleza epistolaria de intercambios de sentires separados de casi todo deseo convivencial para coincidencias escasas. Para el campo del movimiento social Noam Chomsky afirmó su incapacidad de poder hacer algo mas por aquel “Me gustaría estar en una posición de hacer algo mas que ofrecer mi colaboración pasiva”. Era una declaración un tanto superflua. No se puede hacer más por el otro que expresar las ideas suscribientes de autenticidad. Unas veces contribuyen para cambiar mentalidades; otras, todo lo contrario, ocasionando cierres refractarios que impiden otro plus de comunicación. Sacar a alguno de un lugar de marasmos y multitud de producción de conatos comunicativos que no llegan a nada o apenas nada tras sondeos de minutos y llevarlo al rol de comunicante postal es ya una hazaña. Mantenerlo y mimarlo en tal lugar para una temporada para ejercitar dedos e ingenios puede convertirse en un recurso procedimental más sin ninguna clase de vergüenza en decirlo. La gente se viene utilizando mutuamente con multitud de maneras: para acompañarse, para sentirse protegido, para compartir gastos o para goces. ¿Por qué iríamos a desestimar ese otro papel instrumental de alguien tomado-encontrado un tanto por casualidad como confidente de temporada?
El dosier de cartas que sigue dentro de unas páginas es de una sola mano. La imparcialidad exigiría la correspondencia combinada. Algo que no me es posible presentar por dos causas: una por no conservar las otras cartas y dos, y fundamental, por no haberse prestado al juego de la digresión.
Entre mutantes evolutos y feminales a la defensiva CdeV 2007 30 enero
Los mutantes ingieren pócimas, elixires, aires contaminados, ideas tóxicas, embrujos, líquidos vaginales y propuestas vejigales y, en los interludios, cafés ristretos o tés earl grey, en la condición –ellos, no los jarabes- de metidos en las camisas de once varas y trece tesituras de los desiderátums de los voladores icarianos. Se saben entregados a las circunstancias y amos de ellas. Hacen de Rasputín superando a un atentado homicida por envenenamiento o de eremitas de desiertos alimentándose de sol y arena en pos de meditaciones trascendentales que les proporcionen la clave de qué carajos pintan en sus aterrizajes urbanos y corpóreos. Van por las llanuras laberínticas, lo mismo que por los cielos pesados de herrumbres y borrascas, sin esperar comprender el porqué ultimo de sus inhalaciones ni de sus intersecciones con otros inhalantes de la atmósfera compartida. Lo único a efectos de balance, porque los socialismos nunca triunfaron y las camas para la indiscreción pasional no siempre están cerca. A falta de otras uniones consistentes con el mundo de los vivos lo harán con el arte -o con lo que sea que se le parezca- haciendo de impostores para ganarse una plaza de párking en el paraíso o un par de centímetros cuadrados en algún anuario. El arte, por supuesto, es la gran alternativa para los desclasados y los genios marginales, pero también el atolladero en el que el tráfico ordinario hay inútiles desinspirados se cruzan y rozan con sus empanadas para contribuir al impasse generalizado.
Un alma evoluta, sin más interés que hacer de espíritu errante aunque le reclamen dioses de todas las raleas para hacer de bufón en sus cortes, propone por tesis doctoral y exhibición en una galería sometido a los vientos de tramontana, el amor angélico y asexuado mientras de sus hombros nacen alas, en su escroto se desarrolla generosamente la bolsa marsupiana de la que colgar todos los eunucos que se encuentren en el registro civil y en el papel de su ponencia le bailen y traspapelen las frases con lo que su declaración amorosa deberá esperar a ser leída por un discípulo que ponga voz, forma, hechura, charme, instrumento de mete-saca y éxtasis protoclimático sin más ingesta que besos salivarios y sin más palabras que susurros silábicos.
Nadie pretende, al menos conscientemente, intoxicar a las mujeres de rojicabellera con pócimas preparadas en cocinas nauseabundas o compradas a brujas ambulantes arrastrando sus carritos de la compra con saldos y restos de sus trastiendas medievales con ollas sulfúricas. Nadie invita a nadie a una última bebida ni a bebidas dosificadas para desmontar el bienestar mundano. Como mucho se propone una copichuela de licor de café o una más abundante de Baileys.
La invitación al discurso trans-real pretende un viaje por un lugar en el que no hay asideros: un espacio sin suelo que pisar, un mundo sin gentes a las que acudir, una filosofía sin profetas que seguir, un movimiento sin líderes que escuchar, un libro sin letras de molde que se puedan fijar, un lector sin ojos con los que leer, un amante sin genitales que ofrecer, una historia sin capítulos que componer, un baile sin pareja con la que bailar, una música sin acordes, una tesis sin racionalidad, un lector de cartas sin cartas que guardar. El viaje más allá de la realidad no necesita ninguna pócima ni tiene porque convertir el texto que no comprende en una supuesta patada al bajo vientre con intención de hacer daño. Solo propone una navegación en la que llenarse de existencia y sensaciones sin otro interés que el de vivir y dejar vivir sin exigir nada a cambio ni estar dispuesto a pagar tributo a ningún recaudador del tesoro público para usufructo de palaciegos y gobernantes.
La existencialidad es la operación mediante la cual un ser mediocre puede aspirar a divinizarse en su singularidad. Algo de esto hubo en el controvertido Jean Paul Sartre (París 1905-1980) autor de La nausée ( en 1938, título sumamente inspirativo que de buena gana hubiera elegido para concretar el título de una de las sensaciones dominantes ante los ascos mundanos que experimento) y de El ser y la nada (1943) donde queda expuesta los principios de la filosofía existencialista íntimamente conectada con la de Heidegger aunque con menos elementos románticos y líricos y un mayor racionalismo. El título, como puede inferirse, es un homenaje a él, creador de El ser y el tiempo. Gracias a la fundación, con Maurice Merleau-Ponty, de la revista les temps moderns (1946) se autocatapultó a la fama. Es la pretensión de la síntesis entre marxismo y existencialismo. Sartre a diferencia de Heidegger -alguien metido en una cabaña y carente de consciencia de las consecuencias implícitas en su conformismo- sería el gran extensor o popularizador del existencialismo. El cual, tuvo un influjo en un determinado momento del proceso de búsqueda de los adolescentes buscando el famoso parámetro de la identidad personal. Al siglo siguiente de todo esto apenas queda claro si sirve para algo existir, ni siquiera bajo el parámetro de la volubilidad, la absorción de experiencias y el dejar hacer los experimentos lúdicos que se presten a las maravillas imaginativas a las que pueda dar la vastedad del deseo humano. Por si acaso, seguimos existiendo y depurando toda toma de mal, sea por error -ya que vino dentro del producto adulterado adquirido en el establecimiento de latas y ensobrados- o sea porque nos viene dado de las fuentes de emisión de enunciados cercana a nuestros campos de escucha y lectura.
Teóricamente un lector no es el mismo antes que después de una lectura. Tampoco un comensal es, ni puede ser, el mismo a la llegada que a la salida del restaurant tras meter dentro su cuerpo albóndigas de ternera y una pieza de atún ensalada con tomate de pote. Estrictamente, tampoco lo sería si hubiera metido tales materiales para la fragancia dentro de un tupperware. En un caso, las calorías nos transforman por dentro; en el otro, la experiencia de llevarse en el portafolios tales productos cocinados para compartirlos con los compañeros de oficina, puede ser totalmente renovadora y cambiar las teorías, hasta ahora acumuladas, sobre la idea del reciclaje. En cuanto a la prosa es un poco lo mismo. Leer es ingerir. No predetermina el digerir ya que eso precisa del entender, lo mismo que la metabolización de los elementos que vienen de la gastronomía depende de los jugos gástricos. Leer coloca o no un interés y espera, con toda la justeza, encontrar resultados, explicaciones claras, frases bien ordenadas, un mundo perfecto en comparación al que se deja en la mesa de la cafetería o del que exhibe el televisor: aparato que dar la cotidiana contabilidad de los fracasos de la condición humana en ser humana.
El texto trans-real pide escucha, interacción o broncas y arañazos, si es lo que se merece, como entretenimiento pseudo artificial y sub-artístico para pasar el rato y llenar las páginas. Una página más es una página menos que queda por escribir. Un día más de vida es un día menos que queda por vivir. En ese punto exacto de la suma –y de la resta que de dos cosas se trata- uno no espera que se le interprete en lo que dice, ni siquiera en que impacte, aunque queda sorprendido de pensar que sus elogios a la vida y al misterio pudieran ser tratados como una dosis de estricnina.
Nos consta habitar una época de desaliento. Ni merecemos esta realidad ni la realidad merece que perdamos el tiempo con ella. Que cada cual se ahogue en sus arenas movedizas como mejor le convenga. En un año en España se vendieron más de 25 millones de ansiolíticos a pesar de saber que Platón era la alternativa al Prozac. La solución no está en las farmacias sino en las palabras. Lo más que tiene de perjudicial el leer es que no se pueda entender lo leído, pero eso tiene fácil solución: volverlo a leer. Si lo que dice el dicente es confundido por la parte contratante como un teorema que inocula el virus informático, se tiende a hacer de aquel un malvado y ésta se convierte en una fémina blindada, con el cinturón de castidad con candado puesto mientras tiene a su caballero andante de gira por torneos para atravesar con su lanza a desgraciados que se dejan enredar para tales lances. No y mil veces no. Las guerras para los que desean matarse, no para quienes estamos en la época todavía de querer hacer el amor. Mientras el amante busca al cerrajero y la fémina de la cabellera roja se deja descerrajar cabe la oportunidad de que el de los torneos sea desventrado por un dragón aliado venido de los bosques y pasado por la parrilla para la fragancia de villanos y hambrientos. Ninguna objeción a ese papanatas ávido de currículum con tal de que no venga a joder la marrana con sus mítines sobre la violencia y los duelos.
Nuestra cuota real al descubierto. Royal Dance 2007 15 enero
Querida Carmen
Tú llegas a mi literatura (a mi vida) con tu biografía hecha y yo llego a la tuya (aunque sea como glosa marginal y puntual de tu trama) con una idea que ya tienes muy consolidada sobre lo que es el otro. Somos adultos con los últimos cartuchos por disparar. Ya no nos queda el arsenal de otros tiempos ni las ilusiones por un mundo estético. Predomina la fealdad en el comportamiento humano y nos queda –si algo queda- el imaginario como escapada. Eso significa que el único mundo posible a habitar desde la decencia y el goce es el que nos fabriquemos a la medida de nuestras necesidades mentales y libidinosas. La lucha por el ser es una continua lucha contra los roles asignados y esperables. Por eso excuso una patinada desprotocolaria, como puede haber sido tu caso, cuando demuestras la conciencia del hecho y además (¡monumental!) deslizas alguna frase de disculpa o co-sentimiento.
Tienes recursos hablados y caligráficos para extender tus informaciones sobre ti y tus hipótesis sobre mí. No dejes de usarlos. Pero como ya quedó claro en su momento, el destinatario es la excusa idónea para el viaje. Un viaje no es su llegada ni su retorno, son sus pasos. Y nosotros nos estamos caminando o recorriendo que no pisando, al menos por mí parte. Lo menos explicativo –insisto- es la identidad de cada cual en el sentido del nombre legal. Tu acudes a tu Uve como pseudónimo o esencialización de ti, Edmund Dantés simuló ser el Conde (de la isla) de Montecristo, un pedrusco que nadie conocía pero que sonaba a importante, para poder cumplir sus propósitos y yo mismo he acudido a un nombre prestado desde el que permitir le a mi potencial fantástico dar un vuelta por los alrededores. ¿Qué importa todo esto ante la inmensidad del deseo y la elaboración ilimitada del pensar?
Afirmas no estar de acuerdo en estar colocada en el lugar del rol secundario. Detengámonos en tal cuestión. ¿Quién es realmente importante o principal? Los directores de las high school en los USA son llamados principle. La semántica castellana de nuestras latitudes no resistiría tal denominación para un gerente, un directivo de empresa o un director de instituto. Lo que es peor, cuando tratamos de mandamases a los que van de más importantes lo hacemos con saña y alevosía. Todos ocupamos el lugar de secundarios, terciarios o de referencias remotas para la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos y contemporáneos conocidos. ¿Quién es realmente importante? No tengo más que dos respuestas: un hijo, (la carne de tu carne), una pareja (el sentido de una gran parte de tu existencia). Lo más importante pasa por la compañía y por la descendencia. Las dos clases de seres totalizan lo mejor del universo y proporcionan los escenarios adecuados para tener un lugar realmente significativo donde protagonizar emociones y riesgos. En cuanto a los demás: compañeros de salón, camaradas de proyectos, compañías de viajes, compañeros de claustro, co-inspirados –o pirados- de letras, forman –formamos- parte de un elenco de repertorio. Raramente nos llamamos para quedar y es que la amistad tiene un coste de agenda y de tiempo considerables. El protagonismo, cariño, se lo auto atribuye uno mismo en contra de los factores ambientales que te ningunean. ¿Que más da que pertenezcamos al mundo anónimo? Lo poco que se alcanza a saber de la verdad de los actores-actrices del mundo no anónimo proporciona varios motivos para alejarse de sus declaraciones. Me refiero sobre todo a la galería de políticos y de famosos. Quienes se precian ponen a salvo sus nombres y sus imágenes de los media.
Permíteme un salto atrevido: tu protagonismo en mí o el mi o en ti, a ratos (no tan pocos, creo que nuestra serie de cartas está en un continuum efervescente) pasa por las voluntades mutuas. Si tú quieres llevarme al cielo ya moverás ficha, si no, no pasa nada, ya habito en él. Si me pides que lo haga yo, previas garantías de respeto y dulzura, sacaré de la cochera el carro de Elías y lo haré yo. ¿Es esto una proposición? Adivínalo. No me asustan los rechazos, ni estar bajo el typex, ser sometido al olvido o ser ignorado. Ya he pasado por todo esto. También lo he pasado en tu particular versión de ello. Estás en tu derecho. Me resulta comprensible que te pongas a salvo de todo aquel que trate de seducirte y yo, más literario que hombre físico, te he tomado como paje de confidencias, lo cual fronteriza con la seducción. Pero ¿qué es la historia imaginaria sino un proyecto por conseguir lo que no se tiene en la fatalidad de la realidad más adusta?
No, lo más relevante no es ser la persona única ni la que tiene el papel principal, sino que la persona atendida y mimada lo sea en su totalidad preferente en el momento en que toca y es elegida para ello. Si estoy ahora en el ordenador contigo no estoy con la otra persona con que comparto despacho. Si estoy hablándote no hablo con otro. Por encima de los protagonismos en exclusiva tiene más valor para mí, la dedicación en exclusiva en cada momento en que quedas con alguien para lo que fuere.
La mujer que estaba sentada a mi lado durante la conferencia y por la que preguntaste un par de veces no tiene nada que ver con mi historia ni con nuestra historia. Es un figurín sí. Una preciosidad pintada a pincel por la que me interesé por sus piedras encastadas en oro: vil metal. Granate de Checoslovaquia me dijo, lo de más valor después del rubí. Traté de mirar a través de uno de sus anillos translúcidos para redescubrirte a ti y a tu cabellera que andabais delante de mí. Tampoco necesitaba más.
Pienso que sí, que te di suficientes pistas de quien era Sussana, otro asunto es que lecturas apresuradas o a medias no te las permitieran descubrir. Pero hasta hace poco todavía me tratabas como a una mujer por mucho que mis expresiones fueran de varón y te lo negara. Insistías en tu obsesión. Eso sí que es secundario, porque por encima de ti y de mi -como compañeros ocasionales de aulas y coincidentes desde hace varios años pero sin ninguna conversación verbal, personal o teórica, seria (cabe decir y todo hay que decirlo)- está la oportunidad del habla, la auto permisión del sueño. En un primer momento me confundiste con otro personaje de tu panorama personal. Me alegro que coloques a cada uno en su lugar y –mira por donde- me des a mí un puesto menor o me prives de todo puesto. No quiero tener la responsabilidad de que el peso de tu felicidad dependa de mí. Te prefiero amante y amada con tus convivencias y compañías, sumando orgasmos a destajo o con cautela, con quien te apetezca. Yo no fiscalizo las relaciones íntimas de nadie, mucho menos de quien, por la razón que sea, integra parte de mi tiempo o de mi pensamiento, porque, obviamente, puedes deducir, te he citado y referido varias veces a las dos personas con las que mantengo más proximidad sentimental.
Ya sé –te contesto- que no me requeriste como psicoanalista. Nos venimos relacionando en el plano del discurso loco no en el de la metodología analítica para resolver conflictos mentales. Tienes tu derecho a residir en tu laberinto todo el tiempo que desees y yo me lo he tomado en visitarte en su fascinación. Dejaré de hacerlo, por supuesto, tan pronto me des una patada en el escroto o silencies tus misivas. Por ahora, el volumen de nuestro correo es muy superior a la perspectiva que había puesto en el mismo. Si bien mi intervención no ha sido psicoanalítica, en todo caso transliteraria, no ha faltado quien me ha pedido que te ayudara de alguna manera para contrarrestar tus padeceres y dada tu obsesión absorcionista de chupar como una vamp la atención de tus amistades o de parte de ellas.
Me adjuntas un artículo sobre drogadicción, el de Paz Gomez, donde se sostiene que la mitad de los drogadictos terminan con daños irreversibles en su psiquismo, que no acabo de entender en tu contexto. ¿Tratas de decirme que tuviste un pasado de adicta? En todo caso, acabas de enviarme la primera de tus cartas que podría caber dentro del patrón del realismo. Me pregunto si como sujeto real tendrás el mismo encanto que prometías tenerlo como ser irreal y angélico.
Por mi parte también sigue en pie mi compañerismo, pero como sabes esto puede no ir más allá de la coincidencia en las aulas y en las conferencias. Veremos si la próxima vez que nos encontremos en una de ellas, en Pluràlia, o donde sea, me hablas con cánones inteligibles y permites mi accésit a ti o en vez de eso me descerrajas frases que no se pegan ni con bacalao.
La relación de la psicopatía con la cocaína está establecida, también con otras drogas, dependiendo de dosis y frecuencia. El sujeto que indaga paraísos prohibidos puede topar con el hecho de que su aparato psíquico no soporte tanta aventura que propicie el equilibrio de su naturaleza.
Seguimos en contacto. Tengo mucho que contar aunque sólo lo haré si intuyo que sirve para algo, para recrear el teatro de nuestras vidas.
Te correspondo a tu afecto. No puedes ignorar que formas parte de uno de mis libros en curso, algo que ya te he mencionado bastantes páginas atrás. No solo te correspondo afectuosamente si no que puedes consultarme lo que sea, cuando sea por temas concretos que te aflijan. El problema del aterrizaje en lo concreto –lo he mencionado varias veces- es que puede deslucir la hipótesis imaginaria del otro. A la mañana siguiente de una noche apasionada de amor la vida pide un enfrentamiento a las necesidades fisiológicas y a lo más escatológico de la existencia.
Hasta otro rato de indagación y dibujos sobre papel.
La mujer desprotocolizada. Royal Dance 14 enero 2007
¡Al fin una coincidencia presencial contigo! (habrá que repasar la noción de coincidencia. ¿Éramos nosotros los que estábamos ahí o nuestros roles: tú de ofendida, yo de extrañado?). Una coincidencia sí pero que no ha dado la oportunidad para un encuentro cuerpo a cuerpo, tampoco para que lo fuera mente a mente. Había pensando en llevarte de invitada en restaurante aparte, al que habitualmente vamos con el grupo de compañeros, para pasar de los emails escritos a la oralidad verbal. Fracaso total.
El pasado sábado 13 coincidimos en Pluràlia, un lugar al que apenas vas pero ideal para que pudiéramos hablar tras la conferencia y el debate. Te apresuraste en la bronca (tuve que hacerte ssssss por dos veces por interrumpir en voz alta el acto diciéndome chéri con mirada amenazadora). Cuando al fin hubo ocasión para hablar te repetiste en tu ya repetido no quiero que se entrometan en mi vida y tu supuesto dominio de que lo sabes todo y de que eres un ser trascendido. Apaga y vámonos me decía la vocecita de la precaución. El histrionismo y la prepotencia me superan. Trascendida o no, estás metida en mi literatura. Quiero lo que escribo y te quiero, por consiguiente, como parte de ello. Querido o no por ti -por lo de cheri- estoy metido en tu vida o al menos en tu pantalla de ordenador. Te va una cierta marcha. Dedicas ratos para lo que digo lo mismo que yo los dedico para lo que dices, aunque tú te enteres de la misa la mitad y yo me quede fuera y sin resuello ni oremus ante no pocas de tus frases. Sigues representando una curiosidad: el individuo de una especie rara al que hay que proteger ante las inclemencias que ponen en peligro su perduración. Te tengo en consideración. Me interesa el discurso etéreo por incomprensible e inasible que pueda ser.
Me dices en email dentro de la misma fecha que la toma de posición es necesaria para evolucionar y me mandas besos. La toma de posición pasa por cada palabra emitida y por cada acto protagonizado, también por cada palabra callada y por cada acto omitido. Hagamos lo que hagamos y estemos donde estemos sin hacer nada estamos siempre ejerciendo una posición. No creo que sea una toma de posición bronquearme sino solo una bronca, un ímpetus de tu, como he dicho, prepotencia. No gracias. Nucleares no. Ya me gustan las personas volcánicas pero no las antiprotocolarias. Por tanto, estoy reclamando un rol de predicción. Ya te quiero loca sí, pero no tanto. Angélica sí pero sin que tus alas en movimiento apaguen el fuego de las candelas con las que me alumbro. Como eres un saco de arena y una lluvia de azufre en la alternancia que tu sabrás en el ritmo que regulas –o no- como tus dioses mejor te dan a entender, no puedo aceptar ni aceptaré tus afirmaciones con la seguridad que indican mientras no estés a la altura de ellas. El poder de la palabra mueve montañas y genera sentimientos incluso cuando el dicente se desmarca de su verdadero yo y deja fuera del recuerdo lo que ha dicho un rato antes. Así como tú acudes al delirio categórico y a la afirmación impositiva con efectos especiales de liturgias oscuras yo tengo que preservarme de los tornados, en cualquiera de sus intensidades, para no ser engullido por la furia de un cielo enemigo.
Como ves tú última pero significativa línea y media la contesto con celo y dedicación.
Todo tuyo, a partes o como volumen en engrudo, pero te recuerdo la bofetada que me diste (bueno, ya no me duele, no hay nada como la escritura catártica para sublimar todo resquicio de dolor). Lo que sí sigo confirmando es que mi excristianismo no da para tanto y no soy de los que ponen segundas mejillas. Yo también sé dar golpes pero me abstengo de todo dardo que pueda herirte.
¡Ah, se me olvidaba! Lo más importante (cuyo lapsus de olvido dentro del contexto de ésta demuestra que no lo es tanto), si has averiguado que Sussana Maraselva, heterónimo desde el que te he venido enviando correo electrónico, es en realidad el alter ego de Néstor Estebenz Nogal, es porque yo vengo dándote datos para que lo averiguaras. De hecho en agosto desde Albania contesté con los dos nombres a un correo estándar que tú enviaste a mis dos emails. Eso significa que aparecieron juntas las respuestas en tu pantalla. Pero lo importante querida no son los nombres, ni siquiera lo son nuestros cuerpos o nuestros sexos, lo importante son los discursos con los que nos manejamos en la vida. Dime como hablas y te diré como eres. En cuanto a la intromisión en la vida ajena (segundo gran asunto) no me he entrometido en tu vida más de lo que tú lo has hecho en la mía. Puesto que he pasado de las preguntas sobre ti y tú sobre mí, el uno es tan desconocido para el otro como el otro lo es para uno. Nos identificamos como figuras faciales y corpóreas en el espacio y poco más. Sólo somos prosas emergentes. Me interesa tu discurso loco, no si te levantas a las 7 o a las 10, si duermes sola o acompañada, si eres cárnica o vegetariana, si tienes furor uterino o estás de baja erótica. Me resulta más intrigante saber si sabes lo que dices o si te mantienes a flote porque te lleva una corte de ángeles a las que le pagas favores con versos.
Por lo que hace a lo concreto te encontré un día en mi msn sacada posiblemente de algún chat como yacom o no sé como llegaste ahí (la verdad es que lo ignoro) e inicie un diálogo subliminal contigo sin saber que ya te conocía de la vida presencial. Jugarretas del mundo electrónico o del destino ¡qué más da! El caso es que estás aquí. En cuanto a vernos: visítame a casa cuando quieras. O en otra coincidencia en Pluràlia te ruego que seas más protocolaria y menos impetuosa. Aguarda tu turno en la palabra. Yo he aprendido que hablar pasa por esperar y por tanto, por callar.
Un arañazo.
La elocuencia amorosa y la fatiga del conquistador.
Royal Dance 2007 enero13
Amore es un préstamo italiano que rebota en mi memoria a causa de una amante de temporada y media que lo utilizaba para concederme sus piropos. Es también una palabra a la que de tarde en tarde he acudido como genérico para proyectar el principio universal del deseo sentimental. Si por un rato olvidamos su origen lingüístico y lo americanizamos nos encontramos con un a more, a más. Encierra el principio oculto e inconfesable de querer algo que está fuera de nuestros déficits. Interesante la asociación que haces con amarre. Todo amor tiene algo de ancla. Y toda ancla deja quieto-parado el sujeto en una circunstancia dada por la que, inicialmente, sólo iba de paso. ¿Hasta qué punto es lícito el amor reconvertido en pretexto para sacar a un viajero de sus viajes o a un explorador de sus atrevimientos? Cuando el amor pide la anulación del deseo, cuando prohibe los besos a terceros, cuando impide la libertad imaginaria, cuando niega la pluralidad pasional, ¿es de veras amor o no pasa de ser un burdo chantaje? El amor tiene por protagonistas a alguien que decide amar y a alguien que es elegido como objeto de amor. Nada complicado cuando hay correspondencia y algo absolutamente recomplicado cuando no la hay. El amor viene configurado como entrega pero también pide dividendos. Nos priva de ser nosotros mismos en todos los asuntos cuando intuimos o verificamos que, de hacerlo, puede ocasionar heridas en la persona querida. El amor forma parte también de las inexistencias cuando no pasa de ser deseo. El deseo es una forma preactiva que pretende un acto que mientras no se consuma pasa de ser una mera hipótesis. La vida fracasada nos indica que no podemos esperar la conversión de toda idea en acto aunque luego Hegel nos desmonte el chiringuito y nos diga justamente lo contrario. Lo que hay lo hay por sujetos que lo hacen así. Lo que existe, si algo existe, es porque las conductas concretan los sentidos y las maneras de pensar las cosas. La victimidad del personal es impresionante. Las conductas obligadas forman parte del drama. Dejamos de ser quienes una vez quisimos ser aparcándonos en la cuneta más secundaria para ser los roles que las obligaciones sociales nos imponen. La oposición a ese imperativo del destino social nos lleva a la transgresión de las formas relacionales o a la locura -que para el caso viene a ser lo mismo- desde el punto de vista del observador del funcionario rutinario no exento de torpeza. Para ser algo, si esa es la presunción, hay que dejar de lado los roles asignados y prescindir de las impresiones que generamos en los demás. Para ser algo hay que dejar de ser lo impuesto. Para ser yo debo dejar de ser el otro con el que se me grabó a fuego o -en la modalidad cursi- con tinta china para tatuaje de legionario. Es la tesitura a la que se enfrenta cada hijo e hija de la tierra en medio de su caos mental y su crisis espiritual.
No entiendo todo lo que dices ni trato de alcanzarte en aquellas estrofas de infla-sutilidad con las que tienes tratos, sin signos de puntuación suficientes y faltas de devoción gramatical, a las que me sometes. Lo tomo como los latigazos inherentes al quehacer de una madonna ejerciéndose con un esclavo en prácticas. No estoy para los trotes de un masoca bajo el tacón puntiagudo de una señora elevada a los cielos 8 cms más de lo que da de sí su pie plano. Cuanto más incoherente es un discurso menos apetece comprenderlo. Por otra parte, la invitación al diálogo en torno al delirio no puede esperar zumos de naranja que salgan de un grifo incorporado al tronco de un naranjo.
Las cosas se dan a partes y no en el sentido ordenado de una partitura sino en el desordenado de la voluptuosidad del pensamiento inquieto. Es así que tú te das como puedes y yo estoy en otro tanto. Sí, sí, ya sé que no estamos en el punto de entrega física ni en sus preparativos. Dudo que lo estemos en el de la fusión metafísica. Me consta que lo deífico es una escapada por la tangente para no enfrentar lo concreto. Pero yo, ateo indómito, no cuento con un todopoderoso que me lo explique todo en un momento dado, sea el de un precoma etílico o en el de la inspiración vibracional con un yogui amarrados los dos en forma embelesada a un cadáver semi-quemado circulando por el Ganges. No -por mi condición de no creyente- dejo de mezclarme con el personal de otras fases evolucionarias que creen en lo que sea con tal de llenar sus vacíos con guías y patrañas. ¡Que cada cual venza su tedio con la película que desee montarse! La mía no está en la pantalla ni en la religión, la encuentro en el imaginario. Mi vida es un itinerario por las coordenadas irreales de la exhalación imaginario-simbólica del enamorado de experiencias sin objeto ideal que perseguir. La tuya es tuya. Somos círculos de Venn tangenciales. Nos presumimos en la quimera pero no nos prometemos en la interseccionalidad. Cualquier día podemos encontrarnos volando junto a las notas musicales de las piezas más brillantes que han seducido los oídos de gentes más distintas. Cualquier día podemos cruzarnos y pasar de largo como si fuéramos seres absolutamente irrelevantes y desconocidos. No pasa nada. No somos nadie. Eso ya lo convinimos hace un par de días. Solo somos discursos. No hay pureza sin palabras esenciales y no hay esencialidad sin silencio. Esa es la contradicción del meditacionista. Para el amante no hay elocuencia posible que lo mantenga a salvo de la fatiga. Todo conquistador se enfrenta a un límite. Tarde o temprano deja de contar con el otro para que le haga de cómplice y lo recicla como mero acompañante.
Dices que prefieres no entrar en incongruencias pero el surrealismo es la praxis de ella desde el liberado descontrol de las palabras entendibles. Y tú y yo estamos fuera de la realidad, por debajo o por encima, poco importa. Las adversidades y los sufrimientos son materiales gramaticales. La sentimentalidad es un archivo para los lujos. Tú no estás a salvo de la incongruencia. Tampoco yo de mis contradicciones. Escribir siguiendo una espiral mientras va retorciéndose es una forma de ellas cuando se supone que debería estar trabajando en mis investigaciones o en mis estudios. Me autojustifico diciéndome que tú eres una investigación: una ricura en estado líquido a la que trato de entender más allá de su capacidad de agravio y de sus pedradas lingüísticas. Pero no temo a las contradicciones. Quien tiene boca se equivoca y quien piensa elige conclusiones provisorias de las que se arrepentirá en uno u otro plazo.
Hasta otro rato de rodeos y cita laberíntica.
La inexistencialidad y el amor como su sortilegio. CdeV 12 enero 2007
Estoy en mi despacho. Regresé ayer en último salto de pértiga: Almeria-Barnápolis. Vuelvo a mi teclado de despacho, a sus sonidos familiares, a la presunción de que con él estoy cambiando el mundo o cuando menos el mundo sigue amarrándome a él.
Casi todo es mentira, sí. No te falta razón. Hay algo más grave incluso: cuando tratas de hablar de verdades con quienes coincides con el anterior convenio fracasas rotundamente porque tampoco son aceptadas como moneda de cambio o como viajes de exploración. La verdad: he aquí el gran problema existencial. Pero la existencia también es una mentira. Vuelves a tener razón. Berkeley y su patada no nos sirven para demostrar la verdad de una cosa por su consistencia o su impacto. Me resisto a la conclusión que desprendes de ambos predicados: somos puras inexistencias, también lo es lo que se desprenda de nuestros teclados. Si eso es así no hay razones por las que preocuparnos de nada, ni del ahora ni del mañana, ni del ser ni del deser, ni del yo autógeno ni del otro eflúvico, ni del nosotros como cofrades ni del ellos como conquista, ni de la comprensión ni de su contrario, ni del instante ni del futuro. Vivir sin preocupaciones es todo un lujo. Pero http://correodelaseduccion.blogdiario.com/1251298762/no hay vida sin entuertos, no hay pasos sin impasse, no hay objetivos sin proceso, no hay conversación sin interlocutor, no hay objeto sin sujeto, no hay un yo sin un tú, no estaría escribiendo esto si no estuvieras al otro lado de la pantalla para recibirlo. Incluso hay una afirmación que no dices y que vengo acariciando, la que queda de suprimir el casi. Todo es mentira es una declaración más belicosa. Es la consigna sentencial que nos deja sin esperanza alguna, nos deja sin nadie para que venga a sacarnos del atolladero, nos deja sin teoría explicativa y sin paraíso terreno o histórico al que dirigir nuestra diáspora. Si todo es mentira no tiene objeto nada: tampoco el respirar. Pero el respirar es un acto de comunicación con el medio ambiente y un acto que no pertenece a ningún programa de agenda. El cuerpo decide por nosotros. Nos hace estar dentro de la especie aunque no nos garantice el ser dentro del cosmos. Puesto que nada ni nadie existen, (vuelvo a estar de acuerdo contigo) estamos haciendo figuras de humo, volutas enteléquicas con las que imaginar fantasmagorías. La morfogénesis está en nuestras cabezas más que en las paredes con sombras o en las caras de Bélmez. Aunque puestos a la indagación todo puede entrar en el dossier de los hechos avistados. No me preocupa tanto la verdad demostrada como la verdad de la indemostración. En todo universo hay potenciales con los que contar. Suceda lo que suceda lo que vaya a suceder va a pedir la intervención de factores de protagonismo con los que no contamos al inicio. A.Eddington los refiere para explicar la teoría del espacio de Einstein y nosotros lo podemos aplicar a nuestro caso particular de amantes descocados e insuficientemente tocados por las varas mágicas de la trans-existencialidad con las que podamos contar hipotéticamente cuando alguien libre de todo este esquema venga y nos folle o viole en lo concreto. Pero si no somos existentes contantes y sonantes por mucho que pertenezcamos al censo de votantes y, sobre todo, al de contribuyentes a la fuerza con los que los poderes mundanos gravan con impuestos, qué somos o qué estamos siendo a la hora de interrogarnos sobre el ser y el no ser. Hamlet no resolvió su pregunta. Nosotros quisimos resolverla diciendo que esta cuestión por muy general que fuera debía pasarse al particular: “to be or not to be, that is your question”. Todo lo que somos es poco más de un kilogramo de cenizas postmortem que alguien simbolizará llevándolas al Canigó o en las costas de Tabarca para lanzarlas al viento. (conservadas en la estantería, no por favor, algún desalmado podría tirar su colilla dentro).
Seguiré tu recomendación de no perder mi vehemencia. Yo lo llamo sentido crítico ante los intocables. Encajo tus caricias verbales aunque siga experimentado la falta de una reunión de tus mucosas con las mías para seguir dilucidando el discurso de la inexistencialidad mientras nos bebemos los adentros y nos amamos como si fuéramos a ser exquisitamente eternos. Tal como te he confidenciado, esa es una pretensión irónica más que un reto o un planteamiento sereno. Ya no soy el que era: para que mi sangre fluya y engrúe mi pene no me basta un desnudo ni unos segundos de caricias he de concentrarme durante ratos ensalivados hasta conseguir la consistencia necesaria. Me gustaría reenamorarme de una dieciochoañera bombón para volver a recordar el hombre que una vez fui y darle una patada al funámbulo que invisto y hacer de Paul Newman en la habitación de un hotel. En cuanto a ti te prefiero, de momento, como interlocutora angélica con la que reinventarme hipótesis desde la inexistencia que no el duro descalabro del cuerpo blindado o de la realidad hiriente que las citas presenciales pudieran ocasionar. Me gustas como ladrona sentimental y como musa inspiratriz –que con otras completar el panorama de creatividad- más que como compañera horizontal bajo los edredones en el supuesto de que aceptándolo fueras una maníaca de los detalles y una chantajista con los placeres. Por ahora los míos contigo los obtengo escribiéndote. Presumo una mujer de bandera tras tu teoría nihíl: el espejismo que mueve a los que se perdieron en el desierto a andar un día más que les acerca al oasis. El repaso de la inexistencialidad siempre agrega nuevos argumentos a favor del vacío y a la vez un aumento del volumen de las referencias para entenderlo. Tan solo somos amasijos de neutrones y electrones dándonos vueltas sin saber hacía donde vamos. Pero la inexistencia tiene un abracadabra: el sortilegio de llenarla de las cabriolas del gusto por las cosas, por las palabras y por las caricias cuando menos.
Como siempre, besitos en tu centro del universo.
La llamada de la carne. Sidi Ifni 2 enero 2007
De acuerdo soy Sussana. La Sussana de Leonard Cohen. La susodicha de esta liturgia de postres y de palabras mal ordenadas.
La llamada de la carne no es más que una cita preparada a la carrera entre un espermatozoo bien de salud y un óvalo que se deja pillar. El amor es otro asunto: reside en las esquelas y en los pergaminos de románticos que se piraron a las islas para pasar por gentes a las que se pudiera citar con mayúsculas. Recuerdo con gusto poetas y aventureros capaces de renunciar a sus existencias de oficinistas mediocres o de rentistas de alcurnia a cambio de serlo todo, muriendo pronto y rápido. Pero un espermatozoide no es más que una probabilidad estadística. Crudo lo hubiera tenido el género humano si su futuro hubiera dependido del cálculo hacendoso de procreators puestos en firmes o en horizontal para preservar la carnaza organizada y las toneladas de viandantes puestos en circulación como significantes andantes.
La belleza es otro asunto: está en las antípodas de su concepto occidental. Lo bello conecta con lo siniestro lo mismo que el agua de la mar con el sol de las playas y el amor del verdadero pasa por los intercambios líquidos y por las ecuaciones matemáticas. Tras sus apariencias hay dos pesos en dos platillos: tanto das tanto doy. En el fondo el amante es un inversor y el compañero de cama un cuerpo calórico autorregulado que es una buena alternativa a la bolsa de agua caliente o a las piedras ovaladas escalfadas en las chimeneas de antaño. Sea lo que sea necesitamos el calor. Sin el equilibrio térmico estamos perdidos.
Te vengo invitando a la aritmetología del beso a rublo y a lingotazos de saliva por dirhams en la época de la escasez. Sueño con una ninfa de arena informalmente arremangada a la que hincar el diente entre zumos de naranja, pomelo o mandarina e inmersiones a pecho descubierto entre las bravas olas de este Atlántico que parece mordernos.
Cierto es que toda teoría sobre el amor está condenada al fracaso como lo es ésta carta empeñada en decir algo brillante con un teclado marroquí que tiene traslocadas las teclas de acuerdo a mis malas costumbres hispanas. No creo en el amor funcional si en el amor contiguo; el que uno contiene y desparrama sin ponerle precio ni condiciones. Cierto es que el amor tiene algo de brutal y de rabioso: eso que llamas odio. Tu permaneces en la vida por él y lo teorizas, yo pertenezco en pie de marcha por el placer de seguir siendo yo. algo cada día más difícil.
De acuerdo, todo es espectáculo, todo es juego. Yo dejo que juegues conmigo mientras me hago microcriatura y me repaso la comisura de los labios y lanzo los alaridos a la gente que quiero. ¿Qué haces para estar en la lista?
La relación dada al margen de su curso posterior.
CdelV 2006 diciembre 13
¡Bravo! tus dotes organizadoras irán a favor de una subscripción póstuma para subrayar tu nombre con tinta fosforita, pero no podré acudir a una reunión navideña de figuras escudriñadas en nuestras soledades a falta de calores familiares. Hubiera sido una excusa para risotadas y acercarnos a las verdades de nuestros culos. Las navidades las suelo pasar fuera de áreas comerciales y de gorgoritos católico-falsarios. Trato de poner distancia entre el lugar que me vio nacer y elijo circunstancialmente cualquier otro lugar al tiro que pueda verme morir. También pongo -pies para que os quiero- distancia de la cultura hispano machista. Los villancicos me producen desasosiego y el exceso de turrón, acidez estomacal. La aleluya mesiánica ya me cautiva pero está tan desnaturalizada que prefiero perdérmela. En una ocasión, celebramos una especie de comida navideña alternativa unas personas que no estábamos dispuestas a pasar por el horror y patetismo de las reuniones familiares de nuestros orígenes. El cromo resultante no fue mucho mejor. Lo terrible es que la gente necesite celebrar la efemérides. ¿Celebrar qué? ¿La tortura y asesinato de un supuesto Mesías solidario con el género humano a manos del pueblo judío pero con la incapacidad de sus correligionarios en salvarlo? ¡Ah si!, se celebra su mensaje: amor al prójimo y a ti mismo. Nadie cree en tal predicado. Rectifico: no cree en la primera parte del mismo. El amor al otro resulta caro y complicado. El egoísmo vence en todos los campos. Ya me contarás. Telepatízame durante el evento y levanta tu copa de brindis por mí, por nosotros, por los espíritus errantes o almas en pena. Di en tu alocución: Namaste! Namaste! a modo de único saludo honestamente permisible. Es la voz hindú de saludo que significa el espíritu que hay en mí saluda al espíritu que hay en ti. Está claro que si algo contenemos que merece interés de aproximación –es un decir- es el espíritu que encerramos. Algo que no está en la piel ni en la evidencia. Los cuerpos son apariencias o espectros y los hablares de cortesía son tapaderas o coartadas; nada, ni lo uno ni lo otro, que me apasione demasiado.
No sufras por no entender(me): autoflagélate por no intentarlo. Pero, sí, algo entiendes. Estás aquí formando parte de la ceremonia imprecisa del cortejo contra la decadencia. Mis cartas son una terapia contra el alzheimer, la necrosis neuronal premortem y un paréntesis laxo para mi mismo en medio de los artículos de factura seria de autoencargo para lecturas racionalistas. Ya me gusta tu orgullo de grumete de nenúfar limitada a citarte solo a ti misma. Pero el mundo, en realidad, empieza en los demás. Y los demás son algo tan extenso que nunca terminas del todo de inventariar. Mi modo de resolver soledades de poeta y superar aflicciones de romántico sin troupe de farras es rodeándome de gente de la que aprenda algo aunque nunca la haya visto o la vaya a ver, en su mayor parte. Citar a alguien es reconocerle su atributo de referencialidad.
No me muevo por las efemérides de los salones para asistir al descuartizamiento de nadie. Aunque la figura evocada de los 4 caballos desmembrando al reo condenado a la descoyuntación y a la muerte, por la vía de uno de los peores sufrimientos, debería ser uno de los espectáculos más horribles de la antigüedad no tan lejana. Ahora las autopsias intelectuales de los que han dejado legado sin testarlo nos sirven para creernos algo más vivos de lo qué somos. Te detecto renuente y entaponada al expresar tu no deseo de entender nada.
Tu intuición de mi figura es equivocada. No tengo nada que ver con la del tipo obeso que describes y que te hace reír tanto. Pero no empezaré ahora diciéndote -en una auto descripción tardía- que estoy en los 75 kilos estables en los 170 de verticalidad alzada y que mi curvatura búdica de la felicidad es tenue y para nada desparrama una barriga sebosa sobre ninfa etérea entrenada para delicatessen y refractaria a tanto exceso de realidades bordes. Ahí hay un par de datos, que no siendo mucho, algo son, lo mismo que el pene en posición de nervadura rabiosa -que te pasé por la ventanita del msn y que parece has olvidado- para atestiguar mi condición de varón demostrado. Estoy de acuerdo en que puedes seguir metiéndome en el casillero de la indeterminación y lo mismo que tu y que el universo todos somos no se sabe muy bien qué. Somos consecuencia de la fuerza natural que viene organizando átomos con una enorme variedad de formas caprichosas.
No trataré de persuadirte para que te levantes de tu home-butaca y hagas los posibles por coincidir conmigo en el lugar que te he indicado en la carta de ayer. (estoy seguro que no estás por la labor de construir ninguna historia). Ya me gusta que te ofrezcas como bistec al natural y sin celofán pero yo no soy un comensal tan hambriento como para dentellarte y zamparte. Por otra parte me contradigo: todo lenguaje es un intento de persuasión. Si no nos persuadimos los unos a los otros ¿para qué caramba seguimos hablando?
A propósito de la teleayuda que hablas, no, no soy un teleayundante intencional aunque de tarde en tarde alguien agradece mi texto como dosis verbo-homeopática con la que restablecerse de sus crisis. De hecho, tu lo hiciste, sin ir más lejos, el mes anterior, en el que no te olvidé -aunque estaba fuera de mi despacho- durante mis correrías por Cantabria.
Te informo –para ampliaciones semánticas- que el conejo de play boy se refiere a la vagina fémina. Todo el mundo sabe que el conejo es el chocho, ¿en qué barrio te has criado? La vagina por su parte es la sonrisa vertical que traza una perpendicular perfecta con la abertura en formación paralela con la horizontalidad de la tierra. Una boca y una vagina forman una T. Es la T del Tao, la T de las filosofías para la felicidad, la T de los tratados de la amorosidad de todos los tiempos, la T del tú, la T de la trama, la T de tía buena. Mientras sigues entrando en materia y preparándote para ser linda en lo concreto, estable en lo psíquico, organizada en lo intelectual y asaltadora de ciudadanos campechanos por los caminos de los bosques, en tu contaduría de salvaje, puedes contar conmigo para seguirte haciendo de lazarillo en este viaje surrealista por lo sabido. Recuerda que el único modo de sacarle los néctares más placenteros a la realidad es trastocándola en sus formas clásicas de ser tomada.
Tu texto es inmediatamente destruido tal como es tu deseo. Desafortunadamente la tecnología digital de eso es un gesto instantáneo de eliminar documento o no salvarlo. Antes, la carta o el pergamino, cualquier mensaje sobre papel permitían la fogata efímera pero intensa de la destrucción. Incluso las cintas grabadas entre espías se autodestruían con ácidos corrosivos. Ahora no tenemos la suerte de tales rituales. La destrucción, sin su sentido simbólico, es un acto vulgar, rutinario, insensible. Por mi parte conservo los textos que te escribo. Los textos que te envío sé lo que son. No puedo decir lo mismo de ti como su receptora. Estoy moskis sobre lo que eres o esperas. Si mantienes el hilo abierto es que estás lo suficientemente intrigada para ver a donde lleva todo eso. Yo tengo la respuesta, lo único que falta es precisarla por lo que hace al aspecto grotesco de la cantidad. Lo importante de una relación no es si deja un saldo de cien o mil orgasmos, cien o mil experiencias, viajes compartidos y regalitos, sino si da a lugar -en sus tentativas- as algo que funcione como relación distinta. Y esto, pase lo que pase, incluyendo no llegar a convertir el humo de las palabras en el humo de nuestros cuerpos entrelazados, ya está sucediendo. Eres la excusa para cruzar los mares y los desiertos para ir buscar el tesoro o la rosa negra especial como presente para conseguirte como princesa del reino. Dicho de otra manera: ¿qué es más importante, la persona destino de aquel con quien te comunicas o lo qué comunicas? Traslado la pregunta a los universales: ¿qué es más importante? ¿vivir arrastrándote como un bio-tubo que no puede evitar de tragar y evacuar o utilizar la vida para interpretar la esclavitud de sujeto inteligente supeditado a la materia?
Cariño, no estás sola en el cuadrilátero de las miserias. Me hago cargo de tus tesituras pero las mías me llevan por vuelos sin vueltas atrás. Tómame como afrodisíaco o al menos como salvavidas. Replantéate amar y desblíndate para constituirte en objeto del deseo y, de paso, en máquina de follar. No hay neurosis que sobreviva al amor placentero continuado y sostenido. El amor -como tantas otras cosas- no cubre todos los vacíos: es una dinámica sin consumarlo todo. Es lo mismo que Primo Levi, interpretado por R.Mate, dice del shoa judío: una pregunta abierta sin respuesta que nos satisfaga.
Termino encanto: puedes demorarte en tus emails, así me das un respiro y no me tienes aquí volcado a enviarte más de mí y de mis matraces de alquímico. Te seguiré contestando mientras sigas sacándome novedades. Una sola advertencia: si esto va a más deberás acudir al diccionario simbólico y a la interpretación onírica. No estoy en las bibliotecas (todavía). Otra cosa más, mantente de tu parte en la formalidad mínima de las frases espaciadas, encomadas, que hagan posible tu entendibilidad en cada frase que me dediques. Aunque puedo inferirte, cuanto más te expandas más cósmicos seremos.
Ciao mariachi, un beso lascivo en tu ano, que supongo limpio, seco, estrecho, no-virgen y dispuesto a hacer de caverna filosófica para el discurso de este amante deshidratado.
La detallística superflua del otro. CdeV 2006 diciembre 05
Querida Carmen: Cada acto de vida presupone la premisa de la esperanza. En cada respiración, en cada lectura, en cada saludo, en cada carta, en cada escucha, en cada mirada persiste una espera. El acto más radical de decir un no también contiene una forma encriptada de aguardar al otro. En cada estudio, en cada análisis esperamos alguna clase de soluciones. La espera es la forma cotidiana de la esperanza esotérica. Repasa mis textos: verás que no cierro puertas pero pongo la onomatopeya del ¡clack! cuando alguien la cierra para que quede claro escénicamente que fue cerrada. Tienes mi acuse de recibo y mis palabras. Estoy hecho de viento y de oraciones. Mi cuerpo no importa. Mi género sexual tampoco. Está a punto de desaparecer en combate. Todo lo que va a quedar de él es que alguien, gente como tú tal vez, algún día lo relacione con los textos que pudo dar de sí ya que no valgo para otra cosa que para hilvanar rosarios de frases. No estoy hecho para monumentos ni grandes construcciones y dentro de éstas dudo de continuar con el deseo de amores en la lista de la contabilidad del polígamo de récords. Ya me gustaría tener la tricefalia que me permitiera ser semental, ser poeta y ser ángel. No paso de ser escritura sin propiedad intelectual y prosa sin tanto poder persuasivo. Estás allí en algún lugar de Barnápolis y no aquí junto a mi pantalla de bohemio cansado. Sigues siendo un misterio. Sigo siendo un misterio. Pero eso ha dejado de tener la menor importancia. La detallística del otro es pedida por las ansias de control de la forma. Cualquier otro es un pretexto para indagar en el laberinto del yo. No hace falta conocerle el pedigree ni las medidas de su cama.
Puedes ser lo que seas o reconfigurarte como lo que te apetezca para mí. Puedes ser gata, promiscua, profesora, ecléctica, dura, policial, amorosa, odiosa, confusa, loca, genial, diletante, inconcreta, inespecífica o bruja de vuelos negros. De momento ya eres lo que eres: alguien que ocupa su espacio dentro de mí. Te reconozco como una extensión de ti dentro de mí ser. Un microespacio es un gran espacio. No formas parte de la lista de tantas mujeres con las que cartearnos juegos de ensoñaciones. Formas parte de la lista de los otros oblicuos, con nombre propio, con diferenciación, gestadora de iniciativas y depositaria de chorros de anhelos como los pises de agua de las esculturas de niños de las fuentes urbanas. Formas parte ya de un libro a caballo entre la seducción y la hipótesis, entre la verdad oscura y la mentira transparente. Mientras haya pretextos para seguir enviándonos nuestras vasijas de náufragos te leeré en mi buzón y te enviaré mis misivas al tuyo. Al final de todo: letras vaporosas.
Gracias por quererme: no podía esperar menos de ti. Besos a tu concha.